El Botón de Cerezo

Fanfiction de Card Captor Sakura escrito por Tachido Naoko.

MÁS NOTAS: CCS es de CLAMP, Kondansha y… pues ya no me acuerdo. Ahora que lo pienso… ¿ustedes han visto un fic de CCS en el que pongan a TODAS las compañías que han trabajado para elaborar Card Captor Sakura? Yo no ·_·… en fin. El caso es que yo no hice este anime, como ya saben. Nota aclaratoria: Ayumi- san sí me pertenece, pero como es nada más una sirvienta de relleno, me da igual si no me dan crédito por haberla inventado. Ni siquiera va a salir en otro capítulo -_-. Pero creo que me estoy saliendo de contexto. El chiste de estas nototas de autora es que manden sus comentarios a naoko_tachido@hotmail.com, para no variar ^_^. ¡Ja!

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Capítulo 4: Incógnitas (parte 2)

Yue sabía que su ama, de una forma u otra, se daría cuenta de que el Guardián de la Luna en persona estaba hablando con su oniichan Touya; el día en que Sakura superara los poderes de Clow Reed se estaba acercando, así que no tenía caso intentar esconder su aura. Sería en vano.

Y tenía razón, porque en el mismo instante en que Tomoyo abrazó a su amiga Sakura en señal de bienvenida, esta última no correspondió al gesto y se quedó muda e inmóvil, porque había percibido la presencia mágica del ángel junto con la de Touya, que por supuesto era más débil.

- ¿Sakura- chan?¿Qué pasa?

- ¡Ah! Perdona, Tomoyo- chan. Es que…

- ¡SAKURA- CHAN!¡Al fin has llegado! Disculpa que no hayamos arreglado la casa como se debe, pero es que Tomoyo no me había dicho nada y yo tengo que irme a trabajar en un par de horas.

- No hay problema, Daidouji- san- contestó Sakura con su jovialidad característica. Después de intercambiar unas cuantas palabras con Sonomi, las dos muchachas entraron a la casa y se fueron directamente al cuarto de Tomoyo.

Tomoyo se cercioró de que no hubiese nadie cerca, y cerró la puerta en silencio. A su vez, Sakura abrió la mochila, de la cual salió un Guardián del Sol medio aplastado y desconcertado. Habría sido cómico en otro momento, pero no ahora.

- Tomoyo- chan… sentí la presencia de Yue- san en mi casa, y estaba hablando con Touya- dijo Sakura sin preámbulos. Kero las miró a una y a otra.

- ¿Qué significa eso?

- No lo sé… Yue- san nunca me ha guardado ningún secreto, o al menos eso creo. Pero lo que más me inquieta es que esté hablando con mi oniichan, si desde que él le pasó su energía, no se le ha vuelto a aparecer directamente.

- Sakurita tiene razón. Este angelito nos está ocultando algo…- Kero se agitó para que sus alitas se desplegaran, y voló hacia Tomoyo.

- Tal vez Yue- san no quiere decirte nada para no preocuparte, o quizás piensa que éste no es el mejor momento. Pero estoy segura de que te lo dirá más tarde; no creo que haya razón para alarmarnos todavía.

Kero y Sakura asintieron, algo reconfortados por las palabras de la joven de cabello largo. Y empezaron a platicar sobre vestidos, comida y otras cosas que no tenían nada que ver directamente con magia de ninguna clase.

Aunque Kinomoto- chan seguía percibiendo el aura de Yue en su casa.

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Esa mañana, en otro lugar de Tomoeda, el adolescente Yamazaki Takashi caminaba por la calle sin propósito fijo, pensando en Chiharu y los acontecimientos del cine; especialmente la conducta de su pareja (que milagrosamente no lo ahorcó por haberla llevado a ver una porquería de película) y el sabor del refresco. En honor a la verdad debemos aclarar que Yamazaki estaba pensando bastante más en el refresco que en su novia.

No es cosa habitual que una persona pida un refresco y le den algo que sabe a sangre, y que a otros que pidan la misma bebida en el mismo lugar les den cosas en buen estado y que tengan un sabor normal. Y por muy mala que estuviera, tampoco era normal que aún tuviera el desagradable gusto en el paladar, aumentándole a ratos, a pesar de haber ingerido alimentos muy condimentados para contrarrestarlo y haberse lavado los dientes minuciosamente por un espacio de media hora. Sin embargo, Yamazaki estaba convencido de que entre más pensara en ello más le molestaría el mal aliento y viceversa.

Para despejar su mente de estas reflexiones, el joven Takashi cerró los ojos (era una creencia de su familia) y detuvo su caminar. Al poco rato de haber hecho esto, en su propia oscuridad, Yamazaki tuvo una visión: un par de ojos verdes lo observaban sin interrupción.

- ¿Takashi?

Esos ojos le eran familiares.

- ¿Takashi?

Definitivamente era raro. ¿Cómo iba Yamazaki a ver otra cosa que no fuera el color negro, si tenía los párpados cubriéndole los ojos?

- ¿Takashi?

El joven se asustó, pero cuando quiso reaccionar parecía que alguien le impedía moverse con naturalidad.

- ¡YAMAZAKI!

Por fin, nuestro amigo logró recobrar el dominio sobre su ser y giró sobre sus talones, para encontrarse cara a cara con la dueña de los ojos verdes que se habían entrometido en la negrura de su pensamiento segundos atrás. Ella estaba vestida con ropa extravagante y su cabello se agitaba cual víctima de una intensa ráfaga de aire; en sus manos sotenía un báculo de una estrella dorada con alas. Yamazaki sintió que ahora su boca estaba inundada de un líquido rojo de mal sabor…

- ¡… CHIHARU!

- ¡Pues claro que soy yo!¡Tengo más de cinco minutos hablándote y no reaccionas!

- ¡AGH!¡Es que… no me di cuenta… porque estaba pensando… en otra cosa!

- … ¿Otra cosa?- preguntó Mihara- chan. Luego malinterpretó lo dicho- ¿QUÉ ES ESA "OTRA COSA"?

- ¡Es… nuestra cita de ayer!- Takashi tendría que recurrir a su "habilidad" para mentir, y esperaba que le funcionara bien esta vez- Es que… Chiharu- chan… estaba pensando que tú… tal vez… te habías molestado, y… y… ¡pues pensé que te habías enojado conmigo por lo del cine! Y por lo visto, sí es así…

- Ay, Takashi… ¡no te preocupes, no estoy enojada! Perdóname tú a mí, por haberte juzgado mal.

- Y bueno, yo… ¿Eh?¡Oi!¡Menos mal que me equivoqué! Porque cuando te molestas no hay quien te aguante…

- ¡TAKASHI!

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Volviendo a la mansión Daidouji, Kero estaba devorando felizmente su tercer pedazo de pastel de chocolate. En estos momentos nada le importaba más en este mundo que satisfacer su estómago sin fondo. Sakura y Tomoyo hablaban sobre el vestido de la primera y de qué color y tipo de tela debía ser. No habían llegado aún a un acuerdo satisfactorio para las dos, claro; por eso mismo habían quedado de verse ayer, 30 de noviembre.

Kero eructó y las dos muchachas voltearon hacia el Guardián del Sol, recriminándolo y riendo al mismo tiempo. El aludido ni se inmutó; el pastel de chocolate lo hacía insensible a los reproches. Mientras la heredera Daidouji se reía y abría la puerta para solicitar más pastel, Kero volvió a eructar y Sakura se echó a reír con más fuerza.

- ¡Hic!

- Eso te servirá de lección, Kero. ¿Por qué te comiste mi pastel ayer?- reclamaba Kinomoto- chan.

- ¡Hic!¡Hic!

- Kero, ¿te sientes bien? Ahora que traigan más pastel y té te voy a dar una taza para que se te calme el hipo…

- ¡Pas… HIC!¡Hic!

- Sakura, ¿esto ha pasado antes?

- No, pero Kero se está poniendo azul…

- ¡HIC!

- ¿Daidouji- sama? Traje el…

- ¡HIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIC!

- ¿QUÉ FUE ESO?

- ¡Ja, ja! Cálmate, Ayumi- san; es solamente… errrr… es….

- ¡HIC, HIC, HIC HIC HIC!

- ¡Esss… Sakura- chan haciendo un acto de ventriloquismo! Tú sabes que ella es muy talentosa, y bueno…

- Sí, cómo no… ¡éjem! Quise decir que estoy de acuerdo con usted, señorita Tomoyo. Aquí les dejaré su pastel y su té.

- Gracias, Ayumi- san.

Tomoyo cerró la puerta cargando la bandeja con la comida. Sakura tenía al "peluche" en las manos, que ya estaba volviendo a su color original.

- Tomoyo… ¿por qué le dijiste eso a Ayumi- san?

- ¿Decirle qué?

- Que soy ventrílocua ¬¬, por supuesto.

- Bueno, es que eres una gran imitadora, Sakura- chan. ¡El hipo de Kero te salió perfecto!¡Kawaii!

- Pero yo no dije nada…

- ¿Cómo que no?

- ¡HIC, HIC, HIC!

- ¡No lo puedo creer!¿Otra vez?

- Kero, sospecho que vas a necesitar más que una taza de té…

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- ¿De qué es tu nuevo empleo, To-ya?

- De heladero.

- ¿Cuánto tiempo vas a trabajar ahí?

- Hasta que me harte.

- Touya…- Yukito miró a su amigo con algo de remordimiento. Cuando había llegado a la casa Kinomoto, Touya estaba inusualmente feliz. Después de transformarse en Yue y contarle todo lo que al Juez le preocupaba, se volvió inusualmente hosco. Tenía que enterarse pronto, eso sí; pero al ver los gestos del moreno, Tsukishiro- kun se reprochó a sí mismo el haberle soltado la noticia en un día en el cual Touya estaba de tan buen humor- Ya cálmate. Todo va a salir bien; es cuestión de que tú y yo estemos atentos para proteger a tu hermana. Te aseguro que nada grave va a pasar.

- Sí, claro. Lo que tú digas, YukiTO.

- Oi…- Yukito optó por la alternativa más sabia y segura: no insistir. Mejor se esmeró en pensar en todo lo que podría comerse, aprovechando que su mejor amigo estaría trabajando en una heladería. Y este pensamiento lo reconfortó hasta que llegaron al negocio en cuestión y Touya desapareció por una puerta para reportarse.

La heladería era muy amplia y había espacios con sillas y mesas que se veían bastante cómodas. Ni tardo ni perezoso, el conejo de nieve (que en pocos minutos haría honor a su apodo) ocupó un lugar de éstas y se quitó los lentes para limpiar los cristales. Unos metros más lejos, otro hombre llegó y encendió un televisor de buen tamaño, designado, por supuesto, al entretenimiento de los clientes. El canal que dicho sujeto escogió fue uno de noticias internacionales; no estaba en japonés, pero tenía subtítulos. Yukito terminó de desempañar los anteojos y se los colocó de nuevo, prestando atención a la pantalla.

"Alpinismo en China… ¿será chino este canal?" decíase el joven de cabello gris. "Algunas veces desearía saber chino, pero me da flojera estudiarlo. Son muchos kanjis y ya tengo suficiente con el japonés. ¿Pero qué… ?" En la pantalla del televisor se veían imágenes de un abismo profundo. A dicho precipicio estaban entrando veinte alpinistas que no se veían de más de treinta años; algunos miraban a la cámara saludando y otros simplemente la ignoraban. Los últimos, o mejor dicho, las últimas, parecían hermanas de la misma edad y su porte era noble. Para cuando Yukito se había dado cuenta, su nariz estaba a muy poca distancia del aparato. Sin leer los subtítulos en hiragana y katakana, el joven escrutaba las imágenes; sobre todo a las mujeres que descenderían después de todos los demás. Todas tenían el cabello del mismo color y su complexión física era muy similar… pero Yukito se rindió y se alejó de la pantalla, frustrado; regresó a sentarse a la silla que había abandonado y, una vez más, se lamentó por no saber chino y verse obligado a leer los subtítulos.

Justo entonces fue que, escritos en katakana, desfilaron los nombres de Li Fanren, Li Shiefa, Li Feimei y Li Fuutie.

*****Tsuzuku… *****

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Comentarios adicionales e inservibles del fic

Escrito por:

Naoko Tachido ¬_¬.

¡Éjem! A decir verdad estoy escribiendo esto para justificar el tonto ataque de hipo de Kero -_-, lo cual seguramente los "sacó de onda" a varios de ustedes… pues verán, ese conjunto de parrafitos bobos se debe a que creí que habría que aligerar la historia un poco porque la estaba haciendo muy misteriosa (o eso creo yo), y ya que los siguientes capítulos estarán más raros todavía me permití hacer esa mensada, pero no me gustó como me quedó -_-. Hum… aparte de eso creo que ya no hay nada terriblemente importante que deba agregar, excepto… ¡AH, SÍ!¡Fans de Syaoran y Eriol, no desesperen, porque estos dos bishounen *_* tardarán muy poco en hacer su aparición en este fic!¡YEAH!

… y escriban a naoko_tachido@hotmail.com con galletas de animalitos por delante, para que me anime a escribir más rápido. ¡Ja mata ;)!

Naoko Tachido (obviamente :p)