Hola a todos, aquí os traigo el capitulo 4… todo desde el punto de vista de Alice.

Gracias a todas las que habéis añadido la historia a favoritas o en alertas… recordar dejar un review para que sepa si realmente os gusta y lo que pensais de ella.

CAPITULO 4: SOLEDAD

No se cuantos días llevaba corriendo, no sabía hacia donde me dirigía ni mucho menos que quería o debía hacer. Todo me resultaba en extremo confuso y surrealista.
Yo jamás había actuado de aquella manera, pero tampoco jamás había sentido tanta ira hacia una persona.

No me sentía bien con lo acontecido, pero tampoco me arrepentía de ello. Tal vez si le hubiese matado luego me habría sentido mal, pero ahora mismo no podía tener la más minima lastima por aquel despreciable y egoísta ser.
No conocía a nadie tan puro como mi hermana Bella… pues en realidad eso era, mi hermana. Un ser brillante e inteligente, con un corazón de oro y una compasión infinita. Ella que había devuelto la luz a nuestra familia, que se desvivía por nosotros y sobretodo por él.
Una frágil humana que nos había dado más de una lección en nuestra larga existencia. Con su cariño se había ganado hasta el corazón frío de Rosalie aunque ella no lo admitiese abiertamente.

Nos acogió como su familia, sin importarle nuestra naturaleza. Aguantó estoicamente cada una de las situaciones en las que se vio involucrada sin borrar su sonrisa… al menos hasta el fatídico día del bosque.

No llegaba a comprender como podía seguir amándolo tras su último encuentro, como en ese corazón podía seguir habiendo un espacio para nosotros.

Me reprochaba una y mil veces por haber obedecido las ordenes del estúpido de mi hermano, tendría que haber estado vigilando siempre su futuro para poder ayudarla. Todo era mi culpa, jamás tuve que abandonarla así a su suerte… ella nos necesitaba y nosotros la dimos de lado como si no existiese.
Sabía que mi hermano había sufrido mucho por ello, que la separación le había costado mucho y que en el fondo el estaba convencido de que eso era lo mejor para ella… pero era un imbecil, siempre lo fue y siempre lo será, un imbecil egoísta al pensar siquiera en ir a buscarla después de todo el daño que le hizo.

No quería imaginar ni por asomo el sufrimiento de Bella para llegar al extremo que había llegado.
Condenarse a la vida eterna con el único propósito de poder olvidar era algo inconcebible. Tal vez en su misma situación yo hubiese optado por el suicidio y me preguntaba porque ella no lo había hecho.
Creo que nunca le quedó del todo claro que hay recuerdos que aunque borrosos nunca desaparecen de nuestra mente. Rezaba para que al menos ella pudiese olvidarse de nosotros y retomar una nueva vida feliz, pero mis visiones no me permitían tener mucha fe en ello.

La veía una y otra vez acurrucada abrazándose las piernas y temblando entre sollozos. Las pocas veces que en la visión levantaba la vista podía observar un negro intenso en sus ojos, un hambre y sed feroces que de seguro la atormentarían.
Pero en las visiones no podía ver donde estaba, solo era capaz de vislumbrar un cuarto oscuro con una cama al fondo y un escritorio antiguo. Todas las ventanas estaba cerradas con cortinas de aspecto pesado y oscuras.
Me volvía loca buscando algún pequeño detalle que me pudiese aclarar donde se encontraba, aunque aún no tenía claro lo que haría si la llegaba a tener enfrente de mi.

Por más que tomase decisiones sobre buscarla y encontrarla, por más que planificase un millón de discursos en los que le pudiese pedir perdón mis visiones no me mostraban absolutamente nada. Necesitaba saber que decirle y como iba a reaccionar, estar a ciegas nunca fue algo que me resultase nada cómodo.

Todo daba igual, la dejaría apalearme si así lo quería… todo con tal de encontrarla yo primero.
Ese era uno de los motivos por los cuales me había ido de la casa abandonando a todos allí. Si me quedaba no sabía si sería capaz de contenerme y no arrancarle la cabeza a ese vampiro… al igual de que ya no era capaz de mirar al amor de mi vida con los mismos ojos.
No era una actitud normal, eso lo sabía, pero las emociones que me embargaban me tenían por completo controlada.
Las imágenes del decimoctavo cumpleaños de nuestra hermana me atormentaban al igual que su futuro incierto e idéntico hora tras hora. Podía ver la mirada sanguinaria de Jasper tratando de atacarla, su cara de terror al comprender la situación, al verse atacada por uno de nosotros, su propia familia.
Aquella sin duda fue una de las peores noches de mi vida, ver su rostro descompuesto por la culpa cuando ella no había hecho absolutamente nada, ver los indicios de las decisiones a medio tomar de mi hermano… saber que aquella sería la última vez que la vería.

Ella no se merecía nada de aquello. Jasper ya llevaba muchos años con los Cullen al igual que yo, suficientes para aprender a controlar su sed.
Podría haber atacado a muchos en el instituto y el pueblo, ocasiones nunca faltaron, pero tuvo que elegir precisamente ese momento, atacar a la novia de su hermano en su fiesta de cumpleaños.
De veras parecía una historia sacada de un libro de ficción para adolescentes, solo que no acababa con un final feliz, el final feliz que sin duda ella se merecía. Pero en esta vida las cosas nunca salen como uno espera, y ella era la prueba más clara de esa afirmación.

Todo el esfuerzo por alejarla del peligro, de no interponernos en su vida nunca más para que pudiese tener la vida humana y el final feliz que merecía se habían ido al traste. Habíamos sido realmente ingenuos, de eso no cabía duda; Isabella Swan era un imán para el peligro y una vez su vida se vio involucrada en nuestro mundo nada la pudo sacar de allí.

Las palabras de sus cartas indicaban que quien la convirtió no era el único con el que se había cruzado en estos cinco años lejos de nosotros.
"Ahí fuera hay todo un mundo de vampiros… y parece ser que tengo un letrero en la freten que reza "huelo de maravilla pero soy demasiado interesante como para que me mates".
Siempre hay un caballero de brillante armadura y afilados dientes para defender mi sangre.
¿Todos los vampiros sois así de retorcidos?"
No lo entendía… por más que lo intentaba no lograba entenderlo. ¿Qué habíamos hecho mal? Aparte de arruinarle la vida claro.

Seguía corriendo deteniéndome únicamente para alimentarme cuando algún incauto animalillo se cruzaba en mi camino. No tenía especialmente mucha sed pero me daba energía suficiente para continuar corriendo a un buen ritmo.

De repente paré en seco, un cosquilleo previo a una visión me recorrió la espalda.

"- ¿Bella?- decía la suave voz de un chico
La habitación seguía siendo la misma, una cama de matrimonio en el fondo de la estancia, un escritorio bastante antiguo pero muy bien conservado y las cortinas pesadas opacando cualquier signo de luz exterior.
Mi amiga seguía también en la misma posición, aovillada contra la pared y abrazándose ella misma mientras temblaba entre sollozos.
-Bella… por favor, tienes que alimentarte y lo sabes. Llevas ya demasiados días así y en tu condición no es nada saludable- podía notar su angustia- su hermana te está buscando.
-No tengo sed- fueron sus únicas palabras.
-Tal vez ella te pueda ayudar- murmuró"

Caí de rodillas con un extraño agotamiento y comencé a sollozar al igual que ella. ¿Cómo sabía aquel vampiro que la estaba buscando? No entendía nada, pero de algo estaba segura y era que se refería a mí.

Decidí que lo mejor era seguir corriendo, al menos hasta que me sobreviniese otra visión que me indicase a donde debía dirigirme.

Durante horas vagué por los bosques o zonas por las que pudiese correr sin llamar la atención, pero la noche estaba llegando y estaba cerca de una ciudad bastante grande. Aun me pregunto que fue lo que me impulsó a adentrarme entre la multitud que circulaba por las calles.
Andaba sin rumbo fijo, sin mirar absolutamente nada en concreto. Los escaparates de las tiendas iluminaban la noche, los trajes de fiesta, los zapatos de diseño, abrigos, faldas, complementos… todo estaba ahí sin que yo pudiese ni tan siquiera echar una ojeada. Era realmente impresionante lo que me habían afectado los recientes acontecimientos cuando por mi mente no pasó en ningún momento el para a comprar algo.

Me fui adentrando más y más entre los humanos, percatándome de las miradas lascivas que provocaba entre los varones, y las miradas de envidia en las mujeres. Si ellas supiesen el alto precio de mi apariencia tal vez no me mirarían igual.
Una punzada en el pecho me paralizó, al otro lado de la calle había un bar que me recordó tremendamente a aquel en el que estuve esperando bastante tiempo en Filadelfia.
Esa noche estaba realmente confusa y mis actos eran pura inercia, cuando me quise dar cuenta ya estaba dentro del bar acercándome a la barra.

Un hombre de unos cuarenta y tantos años estaba tras ella, me miró de arriba abajo sin disimulo alguno. No necesitaba del don de Edward para saber que pensaba mientras me dedicaba una sonrisa torcida desvelando unos dientes amarillentos y sucios.
Mi naturaleza me impedía vomitar, pero no tener arcadas… y ese tío me estaba poniendo realmente nerviosa.
-¿Qué quieres tomar preciosa?- su tono trataba de ser sexy o sensual aunque lo único que logró fue un tono ridículo y asqueroso.
-Ella no tomará nada, solo se había citado conmigo aquí… pero muchas gracias.
Rápidamente me giré hacia la voz que había hablado, dispuesta a contestarle tantos improperios como saliesen de mi boca, pero cuando fijé la vista en el cambié repentinamente de opinión.

Un hombre joven, de unos veinte pocos años, tez pálida, cabello negro azabache como el mío y algo largo en un corte desenfadado. Un dios heleno a los ojos de un humano… un vampiro más a los míos. Sus ojos estaban oscurecidos aunque no mostrase sed alguna, pero aun así no me sentía nada cómoda a su lado.
Era bastante alto, perfectamente llegaba a 1,85… cuerpo bien formado, cara con rasgos bastante marcados y realmente atractivo. Un peligro entre la población femenina de la ciudad sin lugar a dudas.

Decidí terminar mi escrutinio, tal vez de ese modo el acabase con el suyo.
-Así que nos habíamos citado aquí…- quise seguir el juego de su mentira para tantear un poco sus intenciones.
-Tu buscas algo… y yo se donde encontrarlo- susurró lo bastante bajo como para que el camarero no nos escuchase.
-¿Yo busco algo? No se a que te refieres… ¿algo como que?- pero en mi interior estaba segura de que si sabia lo que yo andaba buscando.
-No está bien, y sinceramente estoy bastante preocupado por ella… no se si es buena idea, pero tal vez tu puedas ayudarla.
-Fuiste tu ¿cierto? Tu le hiciste esto- le acusé tratando de controlarme y no montar una escena en ese local.
-Traté durante mucho tiempo de disuadirla créeme… pero llegamos a un punto en el que era esto o verla tratando de suicidarse, no se vosotros pero yo no pensaba permitirlo.
-Tu no sabes nada de nosotros- sisee.
-Se lo que ella me ha contado… que por cierto no se como os atrevéis siquiera a buscarla, pero algo me dice que tu puedes ayudarme a que se alimente y salga de esa habitación- se dio la vuelta y se encaminó hacia la salida del bar- procura hacerle daño y te despedazaré… no os tengo el más mínimo miedo. Ahora vámonos.