El viaje se tornó eterno hasta que por fin pudo distinguir el tan familiar pero extraño lugar. Miró hacía todos lados, todo le resultaba increíblemente conocido a pesar de los años que se había perdido de allí.
La rutina fue la usual, desde el tren hasta la llegada al castillo, lo único que cambió fue que en ese momento Neville Longbottom, más bien, el profesor Longbottom estaba en la puerta, mirándola fijamente. La joven desconcertada avanzó nerviosa.
—Hola Dominique —saludó el hombre cariñosamente, regalándole una sonrisa.
—Hola Profesor Longbottom — dijo la chica mientras lo abrazaba, sin él ella nunca se hubiera ido de allí, Neville rio y la miró.
—Bueno, como eres nueva —explicó mientras hacía comillas con sus dedos— tendrás que someterte a la selección de casas, de nuevo —esperó a ver la reacción de la joven.
Dominique se asustó y recordó la primera selección: Al anunciar su nombre la casa Gryffindor sonrió con orgullo, ya sabían dónde iba a parar otra Weasley, todos los que llevaban ese apellido terminaron allí. Pero al ser seleccionada en Ravenclaw el gran comedor mostró su sorpresa a través del silencio ¿Una Weasley en Ravenclaw? Los susurros de los estudiantes comenzaron a inundar el gran comedor, luego de allí comenzaron los rumores
—"¿Dominique será una Weasley? No, claro que no, ella es rubia, es la única rubia de su familia y todos son pelirrojos, menos los hijos de Potter, claro" —comentaba un alumno de quinto a sus compañeros de Hufflepuff
—"¿Ravenclaw? Escuché que es adoptada, por eso la diferencia de casa, además su familia no le habla" —decía un chico de séptimo año de Gryffindor.
—"Quizás es Squibb y solo está acá por lastima —decía una chica de Slytherin mientras reía con sus amigas."
Sí, todos comentaban acerca de la novata y su diferencia en cuanto a la familia, hasta la propia casa Ravenclaw estaba atónita.
Eso fue una de las razones por las cuales sus primos la ignoraban, ¿Por qué ella debería destacarse en algo?
Odiaban que tuviera esa clase de atención especial por sus diferencias y que todos creyeran que los niños Weasley eran del montón, Rose tenía que demostrar que ella era la reina y Dominique solo una más.
Volvió en sí y miró a Neville ¿Estaría en Ravenclaw de nuevo o dejaría que su prima sonría con placer al ver que ella "también era una más?".
—Bien, ahora la profesora McCroff te guiará hasta la mesa y te explicará lo que tienes que hacer, debo irme, adiós —dijo el hombre mirando detrás de la chica, la rubia se dio vuelta y distinguió tres figuras encapuchadas que hablaban entre sí, no podía ver sus rostros y eso le despertó curiosidad.
—Señorita Weasley, ya es hora —dijo la mujer luego de recordarle lo que tenía que hacer, era el mismo asunto al igual que primero, cuando la llamara ella tendría que ir y ser seleccionada.
Las mujeres entraron al gran comedor, junto con los demás alumnos de primero, ganándose la mirada de todos, "Es la chica del tren" "¿Quién es ella?" "¿No es un poco grande para ser seleccionada?"
Todos comentaban y miraban a la semi veela, al igual que aquella vez.
La rubia se sentía humillada al estar en el mismo grupo que alumnos de primero y llamando tanto la atención.
—Weasley, Dominique —llamó la mujer a la rubia — venga por favor.
Subió hasta la plataforma y miró hacía el salón, todos callados miraban expectantes y con sorpresa.
La mujer posó el sombrero en la cabeza de la joven.
— ¡Já! ¿Weasley eh? Si, si me acuerdo de ti, la pequeña ambiciosa, veamos ¿Dónde irás esta vez? Mmmh, sí, lo veo, ambición, mucha de hecho, ¿Estarías hecha para Slytherin? pero también posees una gran inteligencia al igual que valentía.
Dominique estaba quieta, sintiendo la mirada de todos fija en ella, comenzó a sentir el color que tomaba su rostro.
— ¡Ravenclaw! —exclamó el viejo sombrero.
Mientras los alumnos comenzaban a hablar, la gente de Ravenclaw aplaudió como de costumbre aunque un poco asombrados.
La chica ocupó un asiento mientras no intentaba mirar a nadie, escuchó la puerta del gran comedor y vio a Neville entrar con las tres figuras, el profesor se acercó hacía la mujer y le dijo algo al oído, la sub directora asintió y luego Longbottom les hizo una ademán con la mano a las figuras para que se acercaran.
Las tres personas caminaron hacía la mesa robándose las miradas de todos, un leve ruido como un zumbido se apoderó del lugar.
Al llegar cerca del lugar las figuras se dejaron descubrir, tres hermosas chicas sonreían emocionadas y miraban con curiosidad el lugar, Dominique no podía creer lo que veía.
—Cuando diga sus nombres subirán aquí y serán seleccionadas —explicó la mujer y luego centró su vista en un pequeño pergamino.
—Cassidy, Charlotte —llamó la mujer y la chica que se encontraba en el centro de las otras sonrió mientras se habría camino, era de estatura media, casi como Dominique, su cabello era negro,largo y con algunos bucles al final, sus ojos eran grandes y de color almendra, destellaban dulzura, tenía un cuerpo delgado, con pocas curvas, su mejillas eran rosadas y su porte estaba lleno de elegancia.
—Bien, ya sé dónde —dijo el sombrero— ¡Ravenclaw! —gritó mientras la castaña se levantaba y les regalaba una sonrisa a sus mujeres de allí, luego se quedó en su lugar junto a las otras chicas
—Chastine, Samantha —llamó la mujer a la otra chica que se encontraba allí, era una chica impactante, su piel era pálida, tenía unos seductores ojos celestes y unos labios carnosos y rojos, su cabello era castaño cobrizo, con ondas, subió orgullosa y el sombrero volvió a dejar a otra chica en Ravenclaw
—Por último, McGregor, Alexandra —llamó una vez más la mujer y la última chica se dirigió a la plataforma, era la más alta de las otras, su piel estaba bronceada y su cabello castaño era divertido, tenía mechas de diferentes colores, rojos, azules y fucsias, sus ojos eran una mezcla de azul y gris, dejó escapar una risita y se tambaleo un poco al subir, las demás chicas rieron.
— ¡Ravenclaw! —dijo el sombrero por última vez, la profesora les indico donde debían sentarse y las tres miraron a Dominique, dedicándole una sonrisa, la joven las miraba en estado de shock, no entendía nada ¿Cuánta gente podía ser seleccionada?
Al llegar a la mesa de las águilas todo volvió a la normalidad, los estudiantes hablaban de nuevo, las tres chicas miraron a Dominique, ella se paró y se quedó allí, nerviosa.
Unos segundos después las jóvenes estallaron de risa y se abrazaron, ¿En qué universo retorcido sus amigas estudiaban en Hogwarts? ¿Qué estaba pasando?
—Oh por Merlin —decía la rubia fuera de si — ¿Qué hacen aquí? No puedo creerlo, ustedes, Hogwarts, ¡ustedes! —gritó dejándose caer en el banco, chocando con otro alumno, las chicas rieron y las miraron.
—Te lo explicaremos todo en el cuarto —dijo Sam mientras se sentaba a su lado.
—Tengo hambre —dijo Alex— vamos a comer —dijo sentándose al lado de su mejor amiga y mirando la comida.
Luego del banquete las cuatro chicas que no paraban de hablar llegaron a su cuarto, gritaron de emoción y cada una depositó las cosas en su cama, luego de eso Sam realizó un hechizó a una de las camas y se agrandó lo suficiente para que las cuatro adolescentes se pudieran acomodar.
—No puedo creer que estén aquí —repitió Dominique mirando a las chicas
—Nosotras tampoco, vaya, de verdad hay chicos lindos —dijo Alex mientras todas reían.
— ¿Cuándo dejaras de ser así, Lex? —dijo la rubia mientras negaba con la cabeza, divertida.
—Cuando tú dejes de ser tan sexy, ese cuerpo —dijo su amiga riendo y guiñándole un ojo.
Ellas eran las "alocadas" del grupo, salían, se divertían y amaban pasarla bien, Sam, al igual que Charlotte eran las más tranquilas, las responsables con los pies en la tierra.
—Tengo algo para ustedes —dijo Lex mientras buscaba su mochila y sacaba comida, dulces, bebidas y otras cosas, tomó un par de botellas de cerveza de manteca y se las acercó a sus amigas — ¡Por nosotras! —dijo mientras brindaban.
—Las extrañé —se sinceró— ahora, díganme, ¿Qué hacen aquí? —preguntó Dominique mientras daba otro trago.
Las tres se miraron cómplices y dejaron a Charlotte explicar.
—Bien, la cosa es que vinimos hasta aquí para estar contigo, no podíamos dejarte pasar esto sola, entonces hablamos con la directora y le rogamos que estemos aquí, nuestros padres aceptaron y bueno, ya sabes el resto, perdón por no poder contestarte, queríamos sorprenderte —dijo la morocha mientras tomaba la mano de su amiga.
Dominique al borde de las lágrimas las abrazó y todas rieron. Sí, es cierto que estaba molesta con ellas, pero ahora prefería relajarse un poco.
— ¿Cómo esta, Bill? —Preguntó Sam
—Oh, mejor, está mejor —dijo ella con un poco de tristeza
Lex abrazó a su amiga y besó su cabeza —todo estará bien, amor —dijo animándola— estaremos aquí, siempre contigo—
—Lo sé —dijo la chica, sus miedos se habían ido, sus amores estaban allí con ella.
Todo había sido perfecto, no podía esperar hasta mañana aunque supiera que tendría que compartir aula con Gryffindor y eso era igual a problemas.
Las chicas se quedaron hablando toda la noche hasta que se quedaron dormidas en aquel lugar, ninguna se imaginaba que pasaría mañana, ninguna se imaginaba lo que tramaba Rose Weasley en este mismo instante.
