Cómo ya saben, ML no me pertenece, solo es un aporte más a este maravillos fandom.
Ah, y ayuden al pobre Kitty Adrien, realmente tiene problemas con gatas en celo. Es tan atractivo incluso siendo un lindo minimo.
...
..
.
Padres neuróticos. Gatas lujuriosas. Plagg olvidadizo.
Bueno. Esto esta peor que antes. Ayuda.
.
Los pasos pesados de Marinette, sobresaltaron a kitty Adrien, quien alzó las orejas y la cabeza de golpe. Marinette llego a su habitación con una expresión de pánico en su rostro seguida de una Alya tratando de calmarla. No podía entender que decían porque hablaban demasiado rápido, pero si capto las palabras suficientes para saber de que hablaban.
Adrien
Desaparición
Gabriel Agreste.
Bueno, por lo menos ya se sabía que estaba desaparecido.
La noticia no le sorprendía en lo más mínimo. Su padre controlaba su horario y el hecho de que ese día el Gorila no lo estuviese acompañando porque era una de sus salidas habituales a solas, iba a ponerlo más histérico que de costumbre. De hecho, era muy posible que su libertad fuese restringida por completo cuando volviera.
Suspiro.
Aquello iba a ser espantoso. No sabía que le diría a su padre cuando apareciera de la nada e ileso. Bueno, suponiendo que no tuviera otro accidente como el de la noche en la que quedo atrapado en el cuerpo de un minino.
—¡Estoy preocupadísima, Alya! — Exclamo una Marinette histérica. —¿Y si lo secuestraron? ¿Y si le pasó algo malo? ¡No quiero ni pensar!
—Cálmate, Marinette — Alya la tomó por los hombros detenerla de hacer un agujero en el suelo. —Se que la situación es preocupante, pero no ganarás nada con estar toda angustiada.
Marinette bajó los hombros en un suspiro y pareció tan devastada que a Adrien se le encogió el corazón. No sabía que Marinette lo apreciara tanto como para ponerse así por su supuesta desaparición. Sintió algo cálido en su interior respecto a eso que no tenía nada que ver con el hecho de que ella era Ladybug,
—Tienes razón. Es solo que tengo miedo de que algo le haya pasado. Solo espero que este bien y no este herido. — A Marinette se le llenaron los ojos de lágrimas no derramadas. —Tengo miedo, Alya.
—Oh, Mari —Alya la abrazó y acaricio su cabeza con ternura. — No te preocupes, estoy segura que él esta bien. Solo es cuestión de tiempo para que aparezca. Además —La separó de ella y le sonrío con entusiasmo — Su padre es Gabriel Agreste, ten por seguro que ese hombre neurótico va a mover cielo y tierra para encontrar a su hijo, aparecerá antes de que te des cuenta.
Marinette suspiro y asintió con la cabeza para luego dedicarle a Alya una pequeña sonrisa. Ella sabía que tenía razón, pero Adrien era demasiado especial para ella como para no preocuparse.
Sintió el roce de un cálido cuerpo en sus piernas y vio a su gatito negro frotarse contra ella y mirarla con esos lindos ojos verdes que le recordaban tanto a Chat Noir. Recogió al gato entre sus brazos y lo abrazo con fuerza, sintiendo su corazón oprimido por culpa de dos hombres importantes en su vida que estaban desparecidos. Adrien frotó su cabeza contra la barbilla de Marinette para tratar de consolarla, sintiéndose tan natural darle cariño de esa forma. Supuso que se debía a que era un felino en ese momento.
—¿Y ese gato? — Preguntó Alya. Por un instante, el minino se había olvidado de que ella estaba ahí solo por concentrarse en el calor de Marinette.
— Es un gatito que encontré hace dos días, tenía la cola herida porque otro gato lo mordió, creo —Ella acaricio el mentón del felino y este ronroneo. — Termine llamándolo Chat Nori, porque, míralo, negro de ojos verdes.
Alya sonrió divertida y acaricio la cabeza el pequeño —No sabía que te gustaba tanto Chat Noir.
Marinette rodó los ojos con una sonrisa. —Cállate, Alya.
…
..
.
Adrien comía felizmente un croissant que Marinette le había traído de la panadería. No sabía cuanta hambre tenía hasta que ella se lo entrego. Había escuchado vagamente una disculpa de ella mientras colocaba un plato delante de él. Luego ella se había sentado en su escritorio mientras trazaba con su lápiz. Estaba tan concentrado comiendo, que no se percató de los sollozos de la chica.
Alzó la cabeza de golpe, sorprendido y la miro. Sus hombros se estremecían al llorar y tenía la cabeza oculta entre sus hombros. Adrien sintió un estremecimiento en su pequeño cuerpo y salto al escritorio. Se colocó delante de ella y la busco con su cabeza hasta frotarse con su mejilla. Ella alzó la vista con las mejillas llenas de lágrimas y ruborizadas. El pequeño minino la miro a los ojos y ella no pudo apartar su mirada.
— Tranquila, Marinette —La voz de Tikki apareció de repente, abrazando la mejilla de su portadora —Estará bien.
Ella abrazó a Tikki con su mano. Adrien solo movía la cola inconscientemente con una mirada triste, deseando quitar esas lágrimas, pero no podía en su estado actual. Bajo del escritorio y se dirigió a la ventana para ver a París a traves de ella.
—Plagg… ¿Cuánto tiempo dura esto?
—Ya te lo dije, muchacho. —Respondió el kwami desde su mente. Su tono no era el burlon de siempre —Eso depende del portador del miraculous. No tengo control sobre ello. Depende únicamente de ti.
—¿Qué puedo hacer entonces? No puedo desaparecer más tiempo. Marinette esta tan angustiada que…
Plagg no respondió, porque aunque sentía deseos de burlarse de él, sabía que la situación se complicaría si duraba mucho tiempo como un gato.
…
..
.
—Señor, la policía no ha conseguido nada relevante. Parece como si se hubiese desvanecido.
Gabriel miraba fijamente el retrato de su esposa mientras escuchaba a Natalie hablar. Puso una mano en su pecho, en la zona de su corazón y apretó. La situación era demasiado parecida, pero a la vez, imposible. No quería imaginar lo que estaba sucediendo. Acarició el broche que llevaba escondido dentro del traje y cerro los ojos.
—Haz que sigan buscando. Y Nathalie, si es necesario, haz que vayan a los barrios bajos. Donde sea. Mi hijo tiene que ser encontrado.
—Si señor.
Haciendo una reverencia, la mujer salió de la habitación cerrando la puerta detrás de si. Sintió un pequeño escalofrío en su cuerpo de puro temor. Preocupada por el chico.
Gabriel tomo el portarretrato que había en su escritorio y lo acaricio, la sonrisa de Adrien era radiante ahí, cuando todos eran felices.
—Te encontraré, hijo. Lo prometo.
…
..
.
Adrien saltó a la barandilla del balcón y luego a la terraza de al lado. Era mucho más ágil que un gato normal, pero no por ello no se iba con cuidado. Notó la mirada de otro macho a su costado y trago duro. No lo miro de vuelta, simplemente siguió su camino, pero podía sentir las miradas felinas detrás de él. No quería problemas, no después de lo pasado el primer día. Su cola dolía como el demonio y era un buen recordatorio para mantenerse alejado de otros gatos.
No sabía que podía hacer, pero necesitaba salir de la casa de Marinette un rato. Aprovechó que ella había dejado la escotilla abierta de la terraza y estaba ayudando a sus padres en la panadería.
El día era cálido y su pelaje se sentía bastante bien. Saltó con agilidad hasta caer en techo bajo que le dio acceso a un muro donde camino hasta caer en el suelo. Mirando a los lados, busco el mejor camino al parque.
Un ronroneo coqueto le hizo detenerse. Con miedo a voltearse, siguió su camino rápidamente, pero juraba que podía escuchar sonidos siseantes detrás de él.
—Minino
Adrien sintió otro escalofrío. Se volteo, con la cara morada del susto. Se arrepintió en seguida, porque detrás de él había por lo menos diez gatas en celo. Esto tenía que ser una jodida broma.
—¡Oh, pero si es tan sexy!
—Yo lo quiero para mi.
—De eso nada, quiero que ese monumento felino sea mío.
—Pues tarde, porque te aseguro que él y yo nos divertiremos mucho.
…Bueno. No se esperaba eso. Sin duda estaban en celo. Mucho celo. Y cuando ellas empezaron a acercarse, el corrió todo lo que sus patas podían darle. Escucho chillidos excitados detrás de él, pero no se detuvo ni un segundo.
Se adentro a la parte de arbustos del parque, intentando evitarlas en vano, pero ellas no se rendían. Demonios, casi se sentía como Adrien, era la misma situación cuando se encontraba con alguna oleada de fans lujuriosas. Incluso una vez estuvieron a punto de dejarlo medio desnudo en la calle, de no ser por el Gorila no sabía que hubiera hecho. No podía creer que las hembras de todas las especies fueran así.
—Tienes suerte chico. No sabes lo que daría otro macho por estar en tus patas —Se burló Plagg en su mente.
—¡No es momento de jugar, Plagg! ¡Esas gatas van a violarme!
—No creo que realmente te importe —Se carcajeo.
—¡AAAHG! ¡¿Por qué no me sorprender!? —Gruñó él.
Se ocultó detrás de un árbol, pero sabía que no duraría mucho. Los gatos poseían buen olfato como todo animal y una muy buena audición. Podía oler la lujuria felina y no era algo que le agradará. Hizo una mueca cuando las escucho más cerca.
—Hey.
Adrien se paralizó. Juraría que le habían hablado a él. Miró a los lados esperando ver a una de las gatas psicópatas lujuriosas.
—Chat Noir. Aquí arriba.
Adrien miró arriba y vio a la misma gata blanca del veterinario recargada perezosamente en una rama. Ella lo miraba con diversión mientras meneaba su cola.
—Veo que eres popular. Eso es lo malo de ser macho en agosto. Las hembras se vuelven locas. —Comentó la felina como si estuviese hablando del clima. —Te recomiendo que subas aquí, están muy cerca. El viento esta a tu favor, no podrán olerte.
Desconfiado, Adren la miro, pero no vio la misma loca excitación que en las otras gatas, solo serenidad y una diversión palpable. Cuando las escuchó más cerca, no dudo en clavar sus garras en el árbol y escalar como si hubiese nacido para ello. Llego hasta ella muy pegado del tronco más grande y escucho a la ola de gatas salvajes pasar debajo de la rama. Sintió un escalofrío de temor al escuchar las obscenidades que salía de sus bocas sobre lo que iban a hacerle. ¡Esas gatas estaban locas!
Suspiro más tranquilo cuando estuvieron muy lejos y volteo a ver a Eclair. Ella se lamía su pata derecha con los ojos cerrados y luego se la pasaba por la cabeza. Se bañaba, intuyó.
— Gracias. —Le dijo él.
—De nada — Respondió ella sin dejar de lamerse. —Te recomiendo que tengas cuidado, no es buena idea pasear por estos sitios en esta temporada —Alzó sus ojos verdes a él y sonrió. Adrien todavía no podía entender como era capaz de distinguir esa sonrisa gatuna. —Y por lo que veo, no eres de esos gatos que les gusta la atención de las hembras.
Adrien bufó ¿Qué si le gustaba? Obviamente. Ni que estuviera loco. ¡Eran animales, maldita sea!
—Tú también lo eres ahora. Deberías probar, así te quitas la calentura que te dio por cierta chica de nombre que comienza por M
—¡Maldita sea, Plagg! — Gritó ya frustrado. Eclair lo miro con una ceja alzaba.
Un momento ¿Cómo diablos podía alzar una ceja?
Eclair se levantó y camino hasta él con una gracia felina que no había visto en otras gatas. De hecho, ella no se parecía a ningún otro gato normal.
—¿A dónde ibas? Puedo ayudarte a llegar sin tener que toparte con otras hembras — Ella se sentó sobre sus patas traseras.
Adrien miró el parque sin saber muy bien donde ir. Quería visitar la mansión, ver a su padre, a Nathalie. Quería ver a Nino, decirle que estaba bien, pero todo eso era imposible. Suspiro bajando las orejas e imito la posición de ella. Negó con la cabeza mientras la miraba con ojos tristes.
—No creo que pueda ir a donde quiero, pero gracias por intentar ayudarme. Me has salvado la vida dos veces. En serio, ustedes dan miedo.
Ella volvió a sonreír y ladeo la cabeza — Te dije, eres un gato diferente. Además, se que es difícil andar en cuatro patas luego de estar acostumbrado ir en dos. —Él alzó la cabeza bruscamente, viéndola con los ojos como platos. La sonrisa de Eclair se ensancho. —Te diré un secreto, gato. Se lo que eres y se lo que paso. Ser un animal tiene sus ventajas.
—¿Cómo demonios…?
—Eso no importa ahora —Ella agitó la pata restándole importancia. —Estoy aquí para ayudarte, pero debes ser paciente ¿Bien? Es mejor que regreses a donde sea que te estés quedando, con esa chica — Dijo recordando la niña que lo llevó al veterinario. Se levanto y le dio la espalda, dispuesta a irse.
—¡Espera! —Gritó Adrien — ¡No puedes irte así como así! ¿¡Cómo es posible…!?
—Un consejo, Chat Noir. — Ella le miro por encima de su lomo y sonrió. —Solo descansa.
Y saltó de la rama. Adrien quiso detenerla, pero la desgraciada se movía rápido.
—Vaya— Dijo Plagg concentrado —Eso fue inesperado.
—¿Quién es ella? —Preguntó mirando el sitio donde se había ido —No es una gata normal, Plagg, ese collar que tiene también es muy extraño y…
—No lo se, Adrien — Él casi pudo imaginar a Plagg encogiéndose de hombros —Pero ella tiene razón, recordé que la forma más rápida de que pase este ciclo, es simplemente descansando. Todo empezó porque estaba agotado, en primer lugar.
Adrien frunció el ceño —¿Por qué no lo dijiste antes?
—Lo olvide.
Vale, lo admitó. Esta vez me he pasado de irresponsable.
Verán, no tenía internet, la computadora se me había dañado y, aunque ya hace tiempo que la había arreglado, me había olvidado de escribir por situaciones personales y politicas (Vivo en Venezuela, si saben algo, podrán hacerse una idea de mis problemas)
¡Peeeeeeeeeeeeeeero! Aquí está otro capítulo. No quede satisfecha, pero por lo menos pude escribir algo. Cuando termine el fic, que no será largo, lo aseguro, lo editré y podrén en orden algunas cosas. También tengo algunos Oneshot que me surgieron por ahí en alguna parte.
Espero les guste el capítulo, este es un poco más serio que los demás, pero en el próximo si habrá un poco más de humor, ya verán porque.
Me despido, chicos ¡disfrutenlo!
