Disclaimer: Angel Beats! y todos sus personajes son propiedad intelectual de Key/Visual Arts. En cambio, Hikari Kurenai me pertenece a mí.
Extensión: 924 palabras.
Advertencias: Presencia necesaria de un OC. Situado antes de la llegada de Otonashi. Algunas palabrotas~
Resumen: En el punto medio, nadie sabe hacia qué lado irán las cosas.
Amistad
IV. Límite
"¡Anormal! ¡Tarada!— se escuchaban los insultos, rodeados de golpes—. ¡Deberías morirte! ¡No regreses más al colegio!"
— ¿Pasa algo?— le consultó Kanade, al ver como el rostro de su amiga estaba cubierto de un repentino sudor.
Era explicable que sudara si se encontrara de pie, en el patio, ya que el sol despuntaba arriba, pero ahora se encontraban dentro del comedor, el cual era bastante fresco, gracias a los ventiladores dispuestos en el techo.
— N-no…— tartamudeó la joven, mientras se secaba algunas de las gotas que se deslizaban por sus sienes con una pequeña servilleta—. Deber ser por el examen…—murmuró, tratando de olvidar esos pequeños fragmentos de algo, que se habían agolpado en su cabeza, de manera violenta y continuó hablando, derrotada—. De seguro me fue mal en esa prueba…
— No puedes decir eso, antes de ver los resultados— trató de animarla, recordando el estado caótico en el que se encontraba su amiga por la mañana, antes de la prueba.
— ¡Ah~! Tú sí que tienes suerte, Tachibana— murmuró—. De seguro te irá bien…
— Kurenai— le llamó la presidenta, demandando la atención de la azabache.
— ¿Qué?
Ante esa pregunta, sólo recibió por respuesta una cucharada llena de Mapo Tofu, la que fue a parar directamente en su boca. Cinco segundos después, suficientes para que ese infernal manjar hiciese su efecto, Hikari clamaba por algo de agua.
— Aa~— bostezó Hinata, mientras caminaba junto a Noda por los pasillos del colegio.
Hoy no era un buen día y el joven deportista lo sabía aunque, si lo pensaba de manera más cuidadosa, podría decirse que la tortura había comenzado desde ayer. Gracias a Yurippe, se habían desvelado preparando la misión que llevarían a cabo dentro de cinco días. Al principio, no podía entender esa antelación con respecto a la preparación de la misión, la que tenía todas las señales de tratarse de una simple Operación Tornado: sólo debían distraer a los estudiantes normales para poder "robar" tickets de comida. En sí, el cometido no tenía mucha ciencia y, los demás miembros del Frente de Batalla, opinaban lo mismo que él.
Sin embargo, Yuri, con su carácter habitual, los había mandado a callar a todos, alegando que el motivo de la operación sería revelado en su momento
— ¿No es estúpido hacer tanto espectáculo solo por una Operación Tornado?— masculló Hideki, colocando sus manos detrás de la cabeza, en un gesto de despreocupación, que fue rápidamente disuelto por su amigo.
— ¡¿Qué dijiste?— lo amenazó Noda, apuntándolo con la alabarda que siempre portaba—¡¿Acaso estás juzgando los planes de Yurippe?
— ¡No! ¡¿Cómo crees?— negó rápidamente, recordando lo mala idea que era hacer ese tipo de comentarios frente a Noda.
Noda, se limitó a mirarlo por un par de segundos, tratando de juzgar — con ello— las intenciones de su compañero y, al parecer, perdonando su comentario en contra de Yurippe, se limitó a bajar su arma.
"Menos mal", pensó Hideki, al ver cuán cerca había estado la muerte de acabar con él. No es que tuviese miedo al hecho de morir— nadie podría tenerlo en ese mundo— pero sólo con imaginar la perspectiva del dolor al ser atravesado por esa afilada lanza, era suficiente para no lo animarle a aceptar una nueva muerte a manos de su violento camarada.
Sin que ninguno de los dos soltase más palabras para articular una conversación, continuaron caminando por los pasillos, hasta llegar al comedor del colegio, el cual estaba abarrotado de NPC's almorzando y hablando cosas programadas por quién sabe qué ente. Entrando con propiedad, comenzaron a buscar, con la mirada, a la persona que Yurippe les había encomendado encontrar.
— ¿Tú crees que ella sea…?— le consultó Hinata, sin creer que hubiese alguien como ellos teniendo una relación tan estrecha con Ángel.
— Si Yurippe lo dice, debe ser así— sentenció, amenazante, logrando que Hinata se callara.
El chico de cabello azul solo se repitió, mentalmente, un solo mensaje: no era posible mantener una conversación normal con Noda.
— Tachibana… ¿irías al concierto de GirlDeMo conmigo?— le propuso Hikari, apenas hubieron terminado de comer y agregó, un poco apresurada—. Es que siempre voy sola y ahora, creo, que sería genial si fuéramos juntas.
— No sé si pueda…
— ¡Vamos! Es solo un ratito— rogó, tratando de poner alguna expresión adorable, cosa que en su rostro no podría ni siquiera esbozarse—. Sé que tienes el problema de ser la Presidenta del Consejo Estudiantil, pero un ratito no le hará mal a nadie.
Kanade sólo guardó silencio. Si ese fuese el problema, perfectamente podría asistir a los conciertos de GirlDeMo y fingir, ya por la mañana, que nada había pasado.
Pero, aún así, las cosas no eran tan simples. No por lo menos para ella.
— Además… ¡esa sería nuestra primera salida como amigas!— insistió, tratando de sacar argumentos cada vez más subjetivos y unilaterales. Al ver el rostro de Tachibana, totalmente extrañado, añadió, dubitativa—. Lo siento si fui tan precipitada con lo último que dije pero… aunque no me creas… siento como si fuésemos buenas amigas.
Ante esa declaración, la albina sostuvo otro minuto de silencio y, contestó, secamente:
— Veré que puedo hacer.
— ¡Yay!— celebró la azabache, parándose con estrepito de la silla y provocando que, por la pálida piel de Kanade, se esbozara una sonrisa.
Varios metros más allá, escondidos entre unas mesas del comedor, se encontraban Noda y Hinata, observando la situación. Tal como había dicho Yurippe, había una chica, de cabello negro y corto, que conversaba animadamente con Ángel pero, ¿acaso esa muchacha podría ser uno de ellos?
Fin Capítulo IV. Límite
Por: Nana Walker
