Nota de EugeBlack: ¡Hola a todos!. Disculpen por la tardanza, pero es que me costó una y la mitad de la otra terminar este capítulo, pero aquí finalmente se los traigo. Espero que sea de su agrado. Por favor no se olviden de dejar sus reviews, que son súper importantes para mí. xD xD

Este capítulo va dedicado a Aykasha-peke y a norixblack, pequeñas no lo hubiera podido hacer sin ustedes. ¡Las quiero!.

Muchísimas gracias a Aykasha-peke, Sauron, isapotti, norixblack, lunishi, Anaelisa, harry dumbledore, Vicky.

DOMINUS MORS

Capítulo 3: Killer Queen

Desvió la mirada debido a que el sol le pegaba fuertemente, observó las ligeras ondas que se formaban en el lago. Instantes después se sentó a la sombra de un árbol que estaba a unos metros de la orilla, y se quitó la camisa, dejándola al lado de la toalla.

Agarró una ramita del suelo y empezó a jugar con ella, evidentemente nervioso. Había decidido irse a dar un baño para refrescarse y despejarse, quería estar alejado de La Madriguera un buen rato, no quería ver cómo Ron le dedicaba esas miradas a Hermione, no soportaba la idea que se quisieran, sabía que era muy egoísta por parte de él, que debería sentirse feliz si sus dos mejores amigos se querían, pero no era así. Él quería a Hermione para él. Solo para él. Tan sumido estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien se acercaba a él. Se sobresaltó cuando sintió una mano sobre su hombro.

"¿Harry sucede algo?. ¿Por qué te fuiste así sin avisarnos?. Sabes que es peligroso en estos tiempos…" le dijo Hermione, mientras quitaba la mano del hombro del chico y se sentaba a su lado.

"Lo se 'Mione, ya se lo que me vas a decir, que soy un inconsciente, que cómo pude haberme ido así de la casa, que los mortífagos pueden aparecer y atacarme, y bla bla bla" dijo Harry con un dejo de amargura. Hermione se le quedó viendo intentando comprender la actitud de su amigo.

Harry siguió jugando con la ramita de manera distraída, mientras tenía la mirada perdida en las ondas del lago, se negaba a ver a Hermione, temía que en cualquier momento le dijera que se había hecho novia de Ron, no lo podría soportar.

"Harry… si es por lo de Si-Sirius que estás así… podemos hablar, estoy aquí para lo que necesites y…" empezó a decir a Hermione, pero Harry le hizo una seña para que callase.

"No estoy así por Sirius, Herms" le contestó secamente, sacándose rápidamente los recuerdos de su padrino fallecido varias semanas atrás. Sus ojos se le empañaron con lágrimas que querían salir, pero él apretó fuertemente sus ojos para impedir que salieran.

Hermione lo abrazó fuertemente. "Lo siento Harry, fui una insensible. Perdóname". Al principio Harry se quedó paralizado ante el sorpresivo abrazo de su amiga, pero luego respondió con igual fuerza, pero sin hacerle daño. Le encantaba esa sensación, tenerla en sus brazos, quería tenerla así por el resto de su vida, aspiró el olor que desprendía su cabello, menta. Todo lo que era Hermione le encantaba, y en esos momentos sintió unos deseos enormes de decirle la verdad. "Shh tranquila. No hiciste nada Herms, no tienes nada de que disculparte" le dijo al oído mientras acariciaba su cabello. Sintió como un escalofrío recorría el cuerpo de la chica, no pudo evitar sonreír tontamente, con la esperanza de que la chica se sintiera cómoda ante sus caricias.

"¡Ohh Harry!. Es que no soporto verte así, daría lo que fuera por que volvieras a ser el mismo chico alegre que antes. Dime que quieres que haga para devolverte la alegría, te prometo que lo haré" le dijo Hermione después de separarse del abrazo, mirándolo directamente a los ojos.

Harry sintió perderse en esos ojos marrones, esos ojos que lo habían enamorado desde su tercer año, esos ojos que eran la ventana del alma de su amiga, y que en esos momentos lo miraban con una mezcla de preocupación, incertidumbre, anhelo y… ¿amor?. El chico sonrió débilmente y empezó a acariciar suavemente la mejilla izquierda de la chica, la cual cerró los ojos y en sus labios se dibujó una pequeña sonrisa. A Harry le encantaba su piel, tan suave como la de un bebé. Hermione permaneció con los ojos cerrados disfrutando de la caricia que esa mano fuerte pero a la vez delicada le propiciaba. Lentamente, Harry se empezó a acercar, mientras seguía haciéndole cariño; sentía las mariposas en su estómago, desde hacía años había esperado por ese momento y quería que saliera bien. Instantes después, sus labios se unieron con los de la chica. Tímidamente, Harry acarició sus labios y su lengua pidió permiso para entrar, el permiso fue dado casi inmediatamente.

Durante varios instantes, las lenguas realizaron una danza, conociéndose, queriendo explorar la boca del otro, era simplemente un momento mágico para ambos. Cuando se quedaron sin oxígeno, renuentemente se separaron, él todavía acariciaba la mejilla de ella. Se miraron directamente a los ojos unos instantes y luego Hermione se separó del contacto de Harry, llevándose la mano a la boca. La chica se levantó y empezó a caminar en dirección a la casa, pero Harry se paró y la detuvo agarrándola por el brazo y volteándola hacia él.

"¿Bonita qué sucede?" le preguntó con tono nervioso, asustado por lo que podría pasar a continuación.

"Harry… yo… tu… esto no puede ser. Es un error" le dijo en un hilo de voz, con los ojos vidriosos de lágrimas contenidas. En esos momentos Harry sintió que su mundo se caía a pedazos, ya no veía ni escuchaba nada a su alrededor, ni el lago, ni los pájaros, ni los rayos solares, nada. Lo único que veía era a la chica que quería, aquella que en esos momentos le estaba rompiendo el corazón al rechazarlo. Sabía que podía suceder, pero la esperanza era lo último que se perdía. En esos momentos lo tuvo todo claro, Hermione lo rechazaba porque quería a Ron. ¡Qué tonto había sido al pensar que podría quererlo a él en vez de a Ron!. Bruscamente la soltó y le dio la espalda, dirigiéndose a la orilla del lago.

"Tienes razón Hermione, es un error. No se como no me di cuenta antes que estabas enamorada de Ron, espero de todo corazón que sean muy felices" le dijo mientras se quitaba los zapatos, las medias y los lentes, y los colocaba al lado de la orilla. Seguidamente empezó a meterse en el agua, quería borrar todo el dolor que sentía en esos momentos, quería estar lejos de ahí. Y el silencio prolongado de Hermione le indicaba que tenía razón en sus suposiciones. Empezó a dar brazadas rápidamente, alejándose de la orilla, ignorando completamente los gritos de Hermione.

Se quedó de espaldas a unos diez metros de la orilla, observando el horizonte, tratando de sacarse de la mente lo que había sucedido. Había sido demasiado bueno para ser verdad. Instantes después se asustó cuando sintió que unos brazos lo rodeaban por la cintura y una cabeza se apoyaba en su hombro derecho. "No es lo que tu crees Harry. Yo no estoy enamorada de Ron. Escúchame por favor". Lentamente la chica lo soltó y Harry se volteó, la vio mucho más hermosa que antes, con el cabello mojado, y la cara llena de gotas, las cuales no sabía si eran lágrimas. "Te escucho" le dijo él, casi en un susurro. Hermione dejó salir un suspiro y empezó a hablar titubeante.

"Yo… yo… no se de donde sacas que estoy enamorada de Ron, nunca lo he estado, es solo un gran amigo" le dijo Hermione con voz insegura, Harry la miró instándola a seguir con su explicación. "Yo… te quiero a ti Harry" le dijo casi en un susurro, sin atreverse a mirarlo a los ojos, sumamente nerviosa.

Harry sintió como su corazón volvía a latir, lleno de esperanza y amor, se acercó a ella y la rodeó con sus brazos, podía sentir los latidos acelerados de la chica, volvió a aspirar su aroma, el cual lo volvía loco. Empezó a darle delicados besos en el hombro, en el cuello, en la mejilla y en la nariz, haciendo que varios estremecimientos recorrieran el cuerpo de la chica. "¿Y entonces por qué lo nuestro no puede ser Herms? Yo también te quiero" le preguntó mientras apoyaba su cabeza en el hombro de la joven, quien se aferró más a él, como si fuera su salvavidas.

"Tengo miedo" fue la corta respuesta de la chica.

Harry se separó un poco y la agarró por los hombros, haciendo que la chica lo mirara de nuevo a los ojos. "¿Miedo de qué?".

"Miedo de que todo sea un sueño, miedo de que te quieras refugiar en mi para olvidarte de lo de Sirius, miedo de que estés confundido y en unos días me digas que todo era una mentira, miedo de que…" no pudo seguir hablando porque Harry la silenció con un dulce beso en los labios, la chica no se pudo resistir y le empezó a acariciar el cabello con una mano, mientras que la otra la colocaba en el formado pecho desnudo del chico.

"Herms, escúchame. Jamás jugaría contigo, nunca te utilizaría de esa manera. Eres lo más bello que he conocido. Te quiero. Confía en mí por favor" le dijo Harry con tono emocionado, mientras le agarraba la mano que tenía en su pecho y le besaba cada uno de sus dedos. Hermione sonrió y no pudo evitar que se le salieran un par de lágrimas. Harry se las quitó delicadamente. "No llores bonita, por favor".

Hermione se acercó y lo volvió a besar, primero lentamente, luego empezaron a darse besos más apasionados, como si la vida se les fuera en ello. La chica rodeó la cintura de él con sus piernas, mientras él le acariciaba su espalda. Minutos después se separaron.

"Te quiero bonita" Harry hizo una pausa para agarrar coraje para hacerle la pregunta que quería hacerle desde hacía mucho tiempo. "¿Quieres… quieres ser mi novia?" le preguntó nervioso.

Hermione sonrió y su respuesta fue un apasionado beso. Instantes después, jadeante, Harry habló. "¿Eso es un sí?".

Hermione soltó una carcajada y luego le echó agua a la cara. "Claro que sí tontito, claro que quiero ser tu novia". Harry sonrió y la volvió a besar, luego se separaron e iniciaron una guerra de agua. Las carcajadas, besos, abrazos, juegos, y palabras cariñosas llenaron el ambiente por lo que quedaba de la tarde, siendo los únicos testigos de ese hermoso momento los pájaros y los rayos del sol, el cual se empezaba a ocultar en el horizonte.

& & &

Sintió que alguien abría la puerta de su habitación y la cerraba delicadamente. Inmediatamente sintió el ruido de ligeros pasos y posteriormente se percató que se habían sentado al lado de él. Le daba pereza abrir los ojos, por lo que permaneció unos minutos más en silencio, sin moverse, simplemente esperando si esa persona que estaba sentada en su cama se marchaba, se sentía débil, todo su cuerpo le dolía y quería seguir descansando. En esos momentos, a pesar del dolor que sentía, se sentía en paz, había soñado con ella.

Se sobresaltó cuando sintió una suave caricia en su mejilla derecha, y por instinto abrió los ojos. Ojos verde esmeralda se encontraron con ojos color chocolate. La visitante retiró su mano de la cara de su Lord y se levantó.

"Que bueno que has despertado Harry, ya era hora" dijo mientras abría las cortinas y la luz del día invadía la antes oscura habitación. El aludido se restregó los ojos para acostumbrarse a la repentina luz que invadía su habitación. Instantes después, la visitante se volvió a sentar a su lado y Harry pudo observarla mejor.

"¿Qué haces aquí Ginny?" preguntó con la voz carrasposa, sorprendido de la presencia de la menor de los Weasley en la Fortaleza de Tom Riddle.

La pelirroja lo observó duramente a los ojos durante unos instantes, luego sonrió irónicamente. "Vaya, veo que no te agrada verme aquí, Harry" le dijo mientras hacía un puchero.

Harry intentó reír ante la actitud un poco infantil de su amiga, pero desistió de su intento al sentir que todo el cuerpo le dolía al menor esfuerzo. "No es eso Ginny, solo que me sorprende mucho".

"Eso mismo puedo decir yo. Jamás me imaginé que el Chico Dorado de Gryffindor, el Salvador del Mundo, se uniría al Lado Oscuro" contestó la chica con una sonrisa sincera en sus labios.

Harry guardó silencio por un par de minutos, estudiando la situación, todavía estaba asombrado de la presencia de la chica en la Fortaleza, su nuevo hogar. Intentó sentarse en la cama, pero lo único que pudo hacer fue soltar un quejido de dolor. Delicadamente Ginny lo ayudó a ponerse en una posición más cómoda, mientras que le acomodaba las almohadas, le quitaba unos mechones de la frente y le colocaba sus lentes. "Gracias," le contestó a la joven. "Me imagino que nunca conoces a las personas realmente. Y dime Gin, ¿qué te hizo a ti cambiar de bando?" preguntó Harry curiosamente.

"Te lo diré solo si tu me explicas a mí tus razones" respondió la chica con una sonrisa pícara y un brillo en los ojos.

Inmediatamente Harry cambió su mirada de curiosidad por una de extrema dureza, y su voz sonó fuerte, letal. "No me contradigas Ginevra, recuerda que soy tu nuevo Lord, y no debes contradecir mis decisiones. Ahora habla".

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Ginny al observar y escuchar la similitud entre ambos Lords. Tragó duro y colocó su mejor faceta de indiferencia; aunque Harry era su amigo, ahora era su Lord, y debía obedecerlo en todo. "Mi verdadero bando ha sido este, siempre. Lo demás era una faceta" Harry levantó una ceja, instándola a que continuara en su explicación.

Ginny respiró hondo y continuó. "Nunca he estado de acuerdo con las creencias de mi anterior familia, de que somos iguales a los muggles. Me parece lo más estúpido que hay. Mi familia es sangre limpia, somos seres superiores, que nos deben rendir respeto, pero Arthur ha sido un imbécil siempre, degradándose a trabajar con inútiles artefactos muggles, y manchando nuestra reputación. No te imaginas lo duro y humillante que era para mi, ser la hija menor de los Weasley, tener que usar cosas de segunda mano, cuando, debido a nuestra posición de sangra pura, debíamos tener lo mejor de lo mejor. Cuando tenía diez años Molly me contó ciertas cosas de la Primera Guerra, no me las dijo antes porque pensaba que era muy pequeña e inocente, ¡qué tonta!. En vez de sentir dolor por los caídos en el Bando de la Luz, sentí repulsión, vergüenza. Vergüenza que peleen por causas perdidas, y también pena, pena de que no se hayan dado cuenta de la verdad, que los ideales de Salazar Slytherin son correctos. Que no debemos permitir que nuestra raza se ensucie por los simples muggles, aunque, hay ciertas excepciones" Harry no pudo evitar sonreír levemente al pensar que Hermione era una de esas excepciones. A cada momento se sentía más sorprendido, nunca se imaginó la verdadera personalidad de Ginny, y le agradaba bastante. "Sigue" le dijo a la chica, consciente de que a medida que avanzaba en su historia, los ojos de Ginny centelleaban de emoción.

Ginny continuó con su explicación. "Una vez que entré en Hogwarts, me sentía muy incómoda, me hubiera encantado entrar en Slytherin, y de hecho, el sombrero me lo propuso, pero le tuve que pedir que me colocara en Gryffindor, levantaría demasiadas sospechas si una Weasley entraba en la Casa de las Serpientes, cuando toda mi familia ha pertenecido a la Casa de los Leones. Tenía que aguantar todas las bromas e insultos de los Slytherin, por ser una pobretona, traidora a la sangre, cuando lo que quería hacer era gritar a los cuatro vientos mis verdaderas ideas. Mi consuelo durante ese año fue el Diario de Tom, ahí me desahogaba, no solo le contaba de mi infantil atracción hacia ti, sino que le contaba mis ideas, y el me apoyaba completamente".

Ginny no pudo evitar sonrojarse un poco, mientras Harry le dedicaba una pequeña sonrisa. "Tom reforzó mis ideales, si antes de encontrarlo tenía alguna duda acerca de las creencias de Slytherin y el modo de llevarlas a cabo, Tom se encargó de disiparlas todas. Después empezó a poseerme, abría la Cámara y empecé a escribir esos mensajes en los pasillos. Al comienzo me asusté, porque me despertaba y no recordaba nada, y empecé a sospechar que algo tenía que ver con el Diario. Tras varias semanas de insistencia, logré que Tom me dijera su verdadera identidad. No te imaginas la emoción que sentí al saber que mi amigo Tom era nada más y nada menos que Tom Riddle, el heredero de Slytherin. A partir de ese momento nos unimos más, y aceptaba con regocijo cuando él me poseía, me sentía completa" mientras más hablaba, más eufórica se ponía. Harry no sabía que decirle, simplemente se sentía agradado por lo que la joven le contaba. Prefirió guardar silencio y hacerle una seña con la cabeza para que continuara relatando su historia.

"Después me rescataste de la Cámara, y se llevaron mi Diario" en esos momentos había una chispa de odio y furia en los ojos de la pelirroja, Harry desvió la mirada. "No me hubiera importado morir para que Tom recuperara su cuerpo, pero lamentablemente, echaste a perder los planes. Durante las siguientes semanas, todos pensaban que mi actitud sumisa y tímida era debido al trauma que tenía por haber sido poseída por el Lord Oscuro más poderoso de todos los tiempos, pero no era así. Me quería morir, sentía que mi vida no estaba completa sin mi Tom, y los odiaba a todos, por haberme quitado el Diario, incluyéndote. Durante ese verano tomé una decisión, que no descansaría hasta traer de vuelta a Tom. Volví a mi faceta de niña inocente, fingiendo ante todos repugnancia por las Artes Oscuras, fingiendo amor por ti" Harry la volvió a mirar a los ojos, un poco molesto, no le había agradado que el amor que Ginny sentía por él fuera una mentira. Hubo un minuto de silencio mientras Harry digería todo lo que estaba escuchando y Ginny miraba al infinito, de nuevo con un brillo de emoción en los ojos.

Ginny volvió a hablar, pero esta vez con voz seca, llena de resentimiento "Los siguientes tres años fueron muy difíciles para mi, tenía que seguir manteniendo oculta mi verdadera personalidad, soportar a mi familia, que cada vez los odiaba más, y lo único que sabía era que Lucius Malfoy se había llevado el Diario" después de decir esto, su voz se suavizó. "Después, en mi cuarto año, insistí en acompañarte al Ministerio, quería verlo a él, aunque sabía que Lord Voldemort no era mi Tom, igual necesitaba verlo, y a sus mortífagos en acción. Aunque no lo pude ver, igual sentí su presencia, y me di cuenta que ya no podía seguir perdiendo tiempo, que tenía que empezar a actuar de nuevo. Cuando empecé mi quinto año, busqué a Draco Malfoy. Al comienzo no me creía nada, pensaba que estaba espiando para el Lado de la Luz, pero tras varios meses me creyó, nos empezamos a unir, y comenzó a darme clases privadas de duelo, de Artes Oscuras" Ginny sonrió al recordar esos meses, mientras que Harry hacía nota mental de castigar a Draco por haberle ocultado eso.

"Después, a finales de año, recibí una grata sorpresa, Lucius Malfoy me envió una carta, en la que me expresaba que estaba complacido de mi cambio, y que estaría dispuesto a ayudarme en mis propósitos de regresar el cuerpo de Tom. Durante el verano me escapé varias veces de casa, para encontrarme con Lucius o Draco, quienes me enseñaban nuevas técnicas y me daban antiguos libros de Artes Oscuras. Durante los primeros meses de mi sexto año busqué desesperada hechizos o rituales antiguos que me ayudaran a regresar el antiguo cuerpo de mi Lord, y no encontraba nada, me estaba empezando a sentir frustrada. Hasta que una noche de mayo, con pocas esperanzas, finalmente lo encontré" los ojos de Ginny estaban llenos de locura y devoción, Harry no pudo evitar pensar en Bellatrix Lestrange, por lo visto ambas mujeres eran similares. Ginny hizo una pausa y Harry habló. "¿Y qué ritual fue ese?" intentando no sonar muy curioso, lo importante era mantener su actitud de ser superior.

"Un ritual que data de la Antigua Grecia, lo inventó Ares, el "Dios de la Guerra", para regresar el cuerpo de algunos de sus seres queridos. Una vez que lo encontré, me di cuenta que era el ritual perfecto, y que nada podría salir mal. Inmediatamente me puse en contacto con Lucius, y, después de una semana, vine por primera vez a la Fortaleza, a entrevistarme con mi Lord. Lucius le entregó el Diario y una poción sumamente poderosa, hecha por Snape. Gracias a eso pudo saber quién era yo, y qué fue lo que hice para ayudarlo cuando estaba en mi primer año".

"Y hace dos semanas, me fui de Hogwarts y de mi anterior vida definitivamente, Lucius me escoltó hasta acá, y, al día siguiente de mi llegada, fue luna llena, la noche indicada para realizar el ritual" dijo Ginny mientras una sonrisa maliciosa se le dibujaba en la cara, Harry decidió no interrumpirla, quería saber ya qué ritual fue ese que le devolvió su anterior cuerpo a su compañero. "A la medianoche de la luna llena lo hicimos, se necesitaba de la sangre de mi Lord, un objeto que contuviera su aura mágica, un vasallo fiel para conjurar el hechizo en griego, y por último una persona libre de crímenes, que sintiera total devoción, que estuviese unida espiritualmente a él, y estuviese dispuesta a entregar parte de su aura mágica de forma voluntaria. Mi Lord se metió en un gran caldero, vertió un poco de su sangre en el fondo, después Lucius introdujo el Diario, y el veneno de basilisco sirvió para fortalecer el nuevo cuerpo que se estaba formando, haciéndolo inmune a ese veneno y a otros males. Mi Lord realizó un hechizo antiquísimo para extraer parte de mi aura mágica, e inmediatamente quedé inconsciente".

"Wow" fue lo único que pudo decir Harry por los momentos, todavía se sentía débil y la información era demasiada. Tras varios segundos de silencio, Harry volvió a poner su postura de superioridad y habló con tono duro. "Bien Ginevra, me agrada que hayas sido útil al Lord y a la Causa, recibirás muchos honores por lo que has hecho. Ahora quiero saber qué sucedió después que te desmayaste hasta el día de hoy". Ginny no pudo evitar emocionarse y sonreír ante la aceptación de su otro Lord. Tímidamente, le agarró la mano y se la besó. Instantes después, la chica volvió a hablar. "Gracias mi Lord. Después que quedé inconsciente, el ritual funcionó perfectamente y mi Lord regresó a su antiguo cuerpo. Estuve inconsciente por cinco días, recibiendo pociones que Snape me preparaba para recuperar mi energía y aura. Hace cinco días desperté y finalmente recibí la Marca" le dijo la chica, la chispa de locura regresó a sus ojos, se levantó la manga izquierda de la túnica y le mostró la Marca. Instantes después se volvió a arreglar la túnica y empezó a hablar en un tono sumamente emocionado, como si estuviera en un sueño. "Soy la segunda mujer en obtener la Marca. Y ahora estoy por encima de la Lestrange" esto último lo dijo con un tono de asco profundo, Harry tuvo que contenerse para no echar a reírse. En el Lado Oscuro era sabido que Bellatrix era la amante del Lord en la Primera Guerra, y ahora que había recuperado el cuerpo, no había sido precisamente gracias a ella, seguramente se debía sentir frustrada y furiosa que una adolescente lo hubiera hecho.

"Mi Lord, creo que ya lo he incomodado mucho, debe descansar y recuperar fuerzas" le dijo mientras se levantaba lentamente de la cama y le hacía una leve inclinación.

"Ginevra, ¿cuánto tiempo estuve inconsciente?. ¿Qué fue lo que pasó?" le preguntó seriamente Harry.

"Cuando sucedió aún estaba inconsciente, pero según me informó To… mi Lord, cuando llegaste de Hogwarts, te desplomaste en los brazos de Lucius. Cuando los sanadores te revisaron, no encontraron ninguna herida, pero gran parte de tu energía y aura mágica se había evaporado, y el medallón que tienes guindado en el cuello no dejaba de brillar con un tono verdoso, y era imposible quitártelo" le dijo rápidamente Ginny, esperando que su explicación fuera suficiente, ya que no sabía mucho más.

Instintivamente, Harry agarró el medallón y lo observó. Era un medallón tallado en forma de relieve, en el fondo tenía una luna plateada en cuarto creciente, y delante de ésta, tenía un lobo negro con los ojos verdes. Lo agarró fuertemente y lo apretó contra su pecho, cerrando los ojos con fuerza, se volvía a sentir muy débil, los dolores estaban más fuertes que antes. "Necesito descansar, puedes retirarte".

Ginny le hizo una pequeña reverencia y empezó a caminar en dirección a la puerta, antes de llegar, la puerta se abrió delicadamente y Lord Voldemort entró, se dirigió a la chica en murmullos. "¿Despertó ya?".

"Sí mi Lord, hace un rato, pero se ha vuelto a dormir porque está muy débil todavía" le dijo Ginny acercándose peligrosamente a su Lord.

"Que bueno que Dominus haya despertado, ya era hora. Ahora ve a las cocinas y manda a los elfos a preparar los platos predilectos de él, necesito enviarlo a una misión pronto, y necesita estar completamente bien" le respondió Lord Voldemort.

"Como usted desee mi Lord" le respondió la chica, y, antes de marcharse a cumplir la orden, le dio un delicado beso en los labios.

Una vez que la chica se hubo ido, el hombre se acercó a la cama, hizo aparecer una cómoda silla de cuero negro y se sentó al lado de Harry. Lo miró en silencio por varios minutos, estaba sumamente pálido y parecía que se podría romper en cualquier instante. Jamás lo admitiría, pero esos días se había sentido sumamente preocupado, aunque conocía al chico desde hacía un año, sentía que lo tenía conociendo desde siempre, eran tan similares, y ahora era su compañero en el mando, el segundo Lord Oscuro. Su familia.

El hombre sacudió su cabeza para sacarse esos pensamientos, no podía ser que sintiera cariño o debilidad por el joven, eso era de débiles. Y el no podía permitir que eso sucediese, y ahora menos, que estaban juntos y ahora si tendrían el mundo a sus pies. Nadie les pondría oposición, ni siquiera el Dumbledore o su estúpida Orden del Fénix. Fue sacado de sus pensamientos cuando el joven empezó a moverse y a murmurar cosas incoherentes, quizá estaba teniendo una pesadilla.

"Hermione. Princesa perdóname. Hermione por favor. Te amo" fueron las únicas palabras coherentes que llegó a pronunciar el chico antes de volver a caer en un pesado sueño.

Voldemort sintió como la ira empezaba a recorrer sus venas. No podía tolerar que su compañero todavía estuviera enamorado. Miles de escenarios empezaron a correr por su mente en cuestión de segundos, siendo el más importante el de Dominus traicionándolo y volviendo al lado del viejo y de la sangre sucia. Lentamente se puso de pie, desechando esas ideas. Dominus jamás haría eso, pero tenía que alejarlo lo antes posibles de la sangra sucia.

Con sigilo salió de la habitación, tocó su Marca. Instantes después, apareció a su lado Draco Malfoy. Inmediatamente el joven se arrodilló y le besó la parte inferior de la elegante túnica. "¿Me llamaba mi Lord?".

Con tono seco y amenazante, Voldemort habló. "Malfoy, prepara todo para el viaje que tú, Sirius Black, Bellatrix Lestrange y Dominus realizarán a América en cuanto éste esté recuperado. ¡Ahora márchate!".

Voldemort volvió a entrar a la habitación del enfermo mientras Draco caminaba apresurado por el pasillo. ¿Qué rayos era eso?. ¿Un viaje para qué?. Sumido en sus pensamientos llegó a sus aposentos, donde rápidamente se quitó sus ropas y se metió en el baño, necesitaba una larga ducha para relajarse y preparar el dichoso viaje que su Lord había ordenado.

CONTINUARÁ…

EugeBlack

Miembro de la Orden de las Mortífagas

Miembro de la Orden Severusiana