Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.

Referencias:Las cursivas en un diálogo son pensamientos.

Capítulo 4.

-Hace mil años una pequeña niña perdió a sus padres cuando unos bandidos atacaron su aldea…- comenzó a contar Tofú. –Su abuelo, un gran alquimista, al verla tan deprimida fusionó varios minerales, que detectaban energías negativas, absorbían sentimientos, con otros que borraban recuerdos y…

-¡Al grano doctor!- interrumpió Ranma.

-Ejem… bien… el alquimista acabó creando una piedra que absorbía los sentimientos negativos y borraba los recuerdos que los causaron, la colocó dentro de un muñeco y se la dio a su nieta.

-¿Entonces ese muñeco es el peluche de Akane?

-Espero que no…- respondió el doctor viéndolo con seriedad.

Akane abría sus ojos, su habitación se veía diferente, había algo extraño, algo que la deprimía. Con lentitud se puso de pie aún sosteniendo a Himitsu, con él en brazos salió a la calle sin que nadie la notara.

-¿Qué tiene de malo ese muñeco?- preguntó Ranma preocupado.

-Esos sentimientos negativos deben ir a algún lugar…

-¿A dónde?

-Al muñeco, o mejor dicho a la piedra que está dentro de él… intentará obtener esos sentimientos de su dueño…

-Por eso las pesadillas…

-Una vez que obtenga suficiente energía negativa sus ojos se abrirán por completo…

-¿Qué sucederá entonces?

-Podrá controlarla directamente…

Caminaba por las calles de Nerima, su cabello era suavemente mecido por el viento, su mirada perdida carecía totalmente de brillo. Ajena a lo que sucedía a su alrededor Akane observaba las extrañas sombras que cubrían la ciudad, podía escuchar gemidos de dolor de seres inexistentes, el mundo estaba lleno de sufrimiento… ¿Porqué nunca lo notó antes?

-¡¿Para que querría controlarla?!- su voz denotaba los nervios que sentía.

-Para acabar con ella…- respondió acomodando sus lentes.

-¡¿QUÉ?!- gritó mientras se ponía de pie, Tofú tenía que estar bromeando.

-Sólo es una teoría… pero supongo que ese cúmulo de energía negativa no debe agradarle… la única forma de que esa energía desaparezca… es que su origen se extinga…

-¿S… su origen…? ¡Maldita sea…! ¡Akane!- exclamó mientras corría hacía la puerta.

La luz para los peatones se tornó roja, cientos de autos retomaron su marcha incesante y furiosa por una de las calles más transitadas de pleno Tokio. A pesar de esto aquella luz indicaba su salvación, esa calle estaba libre de sombras en ese momento, libre de gritos desesperados, no había duda… allí estaría a salvo. Al borde de la vereda, Akane dio el primer paso hacía su "salvación", sin embargo no logró su cometido ya que un par de fuertes brazos la sostuvieron por la cintura, haciéndola retroceder justo a tiempo de evitar un gran camión que se dirigía velozmente hacía la joven. El confundido cerebro de la chica no comprendió lo sucedido hasta que escuchó la voz de su salvador.

-Bella flor de primavera, no necesitas arrojarte a esa horda enardecida de demonios con motor para llamar mi atención…- habló el salvador, mientras Akane lo observaba decepcionada sin comprender porqué. –¡Yo, el gran Kuno Tatewaki de 17 años siempre te amaré mi dulce Akane Tendo! ¡Oh… ese oso es un regalo para mí!

Kuno tomó el oso de las manos de Akane quien no opuso más resistencia que un leve quejido, ella sólo lo observó con curiosidad.

-¡Ranma detente!- el tono firme del doctor lo hizo desistir de ignorarlo.

-¿Hay algo más?- preguntó Ranma, deteniéndose en el umbral de la puerta sin voltear a ver al doctor.

-El muñeco no sólo controlará a Akane… controlará a cualquiera que lo toque… pero su objetivo será el mismo.

-E… entonces… cualquiera que lo toque…- comenzó a decir Ranma viendo al doctor con desesperación.

-Mientras se mantenga en contacto con alguien… esa persona tendrá como único objetivo acabar con Akane.- completó Tofú mientras veía a Ranma correr desesperadamente hacía la salida.

Akane observaba horrorizada la grieta en la pared donde hace instantes se encontraba su cabeza. Al perder contacto con Himitsu su percepción de la realidad regresó a la normalidad, sin embargo no tenía tiempo de pensar en eso ya que el boken de Kuno se dirigía nuevamente hacía su cabeza.

-¿Q… Qué te pasa Kuno?- preguntó mientras esquivaba más ataques del chico.

Mientras tanto Ranma corría desesperado por los tejados, ya había inspeccionado toda la casa y no había rastro de su prometida, tampoco el oso estaba, nadie conocía su paradero, y el mal presentimiento crecía a cada segundo. La ciudad era grande, muy grande y Akane se encontraba en algún lugar sola a merced de ese muñeco maldito, su mente estaba concentrada en los posibles lugares a los cuales iría Akane cuando sus gritos lo alertaron.

-¡AHH… Kuno detente!

Akane corría desesperada sin comprender porque de pronto Kuno había pasado de ser una amenaza a su paciencia a ser una amenaza a su vida. Se había vuelto loco, aún más de lo que ya era, casi al nivel de Kodachi. Un inoportuno bache en la calle la hizo tropezar.

-¡Este es mi fin! ¿A manos de Kuno…? Quién lo diría…- pensaba asustada en las ironías de la vida mientras caía.

El golpe nunca llegó, un brazo rodeó su cintura evitando la caída, la inconfundible calidez y el aroma del muchacho la hicieron sonrojar al instante. Allí con un brazo deteniendo a su prometida y con un pie en la cara de Kuno se encontraba Ranma, respirando agitadamente intentando no pensar en que hubiera sucedido si no llegaba a tiempo. A causa del golpe Kuno dejó caer el oso, cayendo al instante él también inconsciente a causa de cierto pie que estaba incrustado en medio de su cara.

-¿Qué rayos sucedió Akane?- preguntó Ranma preocupado.

-N… no lo sé… de pronto comenzó a atacarme.- respondió Akane nerviosa viendo a Kuno.

-¡Oh no! ¡Ya abrió los ojos!- dijo el chico poniéndose en guardia mientras observaba fijamente al oso.

Akane se inclinó a observar a Kuno quien continuaba inconsciente, pero luego atención se desvió al pequeño osito tirado a su lado.

-Es verdad Himitsu tiene sus ojos completamente abiertos…- dijo mientras se tomaba al oso.

-¡NO! ¡NO LO TOQUES!- le gritó mientras intentaba quitárselo.

Su mano se detuvo a escasos centímetros del oso, entonces vio el rostro de Akane, un escalofrío le recorrió la espina al notar su mirada, totalmente vacía, carente del brillo que tanto la caracterizaba. Esa persona frente a él no era su Akane, parecía una marioneta, y él sabía perfectamente quien tiraba de sus hilos, pero no podía tocar al oso. Pensó que lo mejor sería llevarla a la casa, y hablar con el doctor Tofú para que la ayudara.

-Vamos a la casa Akane.

Observó con asombro como la chica obedecía sin chistar.

-Definitivamente esta no es mi Akane…- pensó mientras caminaba a su lado sin quitarle la vista de encima.

Era agradable caminar al lado de esa persona, su sola presencia calmaba cualquier dolor, alejaba las tenebrosas sombras, acallaba los gritos desesperados, pero no siempre sería así. Esa persona que tanto bien le hacía pronto desaparecería, como lo hizo su madre, como siempre sería. Su destino inevitable era la soledad, ella no merecía a su madre, por eso había desaparecido. Y con él sería igual, ella no lo merecía, no era una buena artista marcial, ni una buena cocinera, ni era dulce y atenta, no sería jamás una buena esposa. Él se iría muy pronto y volvería a estar sola, lo único que podía hacer para no volver a sufrir una pérdida era irse antes.

-¿En que piensas?- preguntó Ranma mientras la veía caminar con la mirada perdida

-¿Uhh…?- volteó a verlo, esa persona se preocupaba por ella.

Por un instante creyó ver un pequeño brillo en sus ojos café, pero inmediatamente sus pupilas se volvieron opacas, carentes de todo tipo de expresión, ella no le respondería.

-Te regresaré a la normalidad Akane… lo juro…- pensaba el chico apretando con fuerza sus puños mientras continuaba su camino.

Al llegar a la residencia Tendo la condujo a la sala donde Soun y Genma convertido en panda jugaban shogi, mientras Nabiki miraba televisión.

-¡Tenemos que hablar!- ordenó autoritariamente Ranma mientras lograba que todos centraran su atención en él y Akane.

-¡E… ESE… ESE OSOOOOOO!!!- comenzó a gritar como un desesperado Soun mientras señalaba temblorosamente a Himitsu.

-¡Entonces lo conoce! ¡Explique que hacía ese oso en el ático!- exigió Ranma observando al hombre con seriedad.

-Y… Yo… n… no se nada… no conozco ese oso…- se defendió el patriarca Tendo mientras retrocedía y comenzaba a llorar.

-¡Ese maldito muñeco está matando a su hija! ¡Díganos todo lo que sabe!- tomó al hombre por su gi evitando que escapara.

-¡Nooo! ¡Mi hijitaaa!- el llanto del hombre logró convencer a Ranma de que no podría obtener información de esa forma.

El llanto de su padre acabó de convencerla, sólo estaba allí para causar sufrimiento a los que amaba, por el bien de todos decidió retirarse sin que la notaran, y acabar con todo su sufrimiento y el del resto de una vez. Tan ensimismada en sus pensamientos no notó el trozo de bambú a medio comer que estaba tirado en medio del corredor, con el cual tropezó. Himitsu voló de sus manos durante la caída.

-¡Hola… estaba abierto y entré…!- saludó Tofú apareciendo en el corredor –Vine porque… ¿Qué es esto?- se preguntó observando el inofensivo osito que cayó en sus manos.

Continuará.

Hola a todos.

Perdón… no tengo excusa… me demoré mucho… voy a tratar de escribir mañana el capítulo cinco.

Y me quedó muy feo este capítulo ¿verdad? Sean sinceros…

En los próximos capítulos voy a dejar un poco más claro que sucedió en el pasado de Akane.

Muchísimas gracias por sus reviews, son muy tiernos escribiéndome y diciendo que les gustó, yo tengo la impresión de que cada vez escribo peor, no me digan que les gusta si no es verdad.

Hay mucha gente con muñecos diabólicos por ahí, me gustan esas historias cuenten cuenten…

Y si es horrible que la mamá de Akane haya muerto de esa forma pero no es culpa de ella, digo es culpa de los que la mataron ¿no?

Ahh… yo casi no vi Inuyasha, así que no me inspiré en Tatarimoke, pero me alegra saber que hay alguna referencia, eso significa que no tengo la mente tan retorcida, jejeje.

Gracias por leer mis fics, y por sus comentarios me ponen muy contenta.

Y gracias a mis beta readers Akemy y Enaka.

Yo me sigo preguntando que habrá hecho Himitsu con Ryoga… ¿Lo volveremos a ver?

Saludos.