-Para esa pregunta hay dos respuestas, una que no te gustara y otra que te disgustara aun más que la anterior. ¿Cuál prefieres?

-¿Cuál es la más rápida?

-La segunda.

-Entonces…

El doctor y Constantine se encontraban escondidos dentro de un pequeño cuarto de limpieza dentro de una nave de una especie de Alíen que Constantine ni siquiera intentaba pronunciar, después de aterrizar la Tardis dentro de la nave por error y después de correr por sus vidas dentro de la nave el doctor había encontrado ese pequeño cuarto y había empujado a Constantine dentro para darse un respiro y pensar en un plan para salir de ahí con vida.

-Podemos salir de aquí con vida, pero estaremos muy cerca de morir en el intento. Debemos separarnos, tú apagaras el interruptor de los comunicadores y yo voy a buscar la Tardis, donde quiera que la tengan y después te busco y salimos por los pelos de aquí. Antes de que preguntes es más rápido porque nos separamos, pero lo hace más peligroso.

-Puedo encontrar el interruptor y a la Tardis con mi brazalete pero ¿cómo me encontraras tu a mi después?

-Puedo rastrear el brazalete ahí donde estés.

-¿Como a un perrito con un chip de localización?

-Si, justo así.

El doctor saca el destornillador sónico y apunta hacia el brazalete, Constantine había aprendido a utilizar el brazalete por sí sola, pero el doctor solo le apuntaba el destornillador y este funcionaba igualmente.

-Ya sé donde está la Tardis, ahora busca el interruptor y destrúyelo antes de que te maten.

-Antes de que me maten…

-Si, esa parte es muy importante.

El doctor abre la puerta y sale corriendo, Constantine manipulaba el brazalete mientras trababa la puerta con su cuerpo. Cuando encontró el interruptor se dio cuenta de que no estaba nada cerca.

-Pero me va a escuchar, me manda a lo más lejos solo espero que su personalidad atrayente también aplique para estos bichos y tenga el camino despejado.

Últimamente tenía la costumbre de hablar sola, ya que no tenía con quien más quejarse del doctor. Salió del pequeño cuarto y corrió en dirección del interruptor general, se detuvo un par de veces cuando vio a soldados hacer sus rondas y tuvo que cambiar su ruta para evitar a un grupo de soldados obstruyendo su camino, cuando estaba cerca del interruptor y se preguntaba como haría para apagarlo, las luces se apagaron y escucho una estática en las bocinas que había en las esquinas de los pasillos en los que caminaba, escucho los gritos de los soldados que a falta de comunicadores ahora se gritaban en la oscuridad. Desorientada trato de buscar a ciegas la pared que tenía a la derecha, pero antes de tocar la pared una mano la tomo del brazo y la jalo para que siguiera caminando hacia el frente, Constantine trato de desprenderse de la mano pero la mano no la soltó, la persona que la había agarrado se acerco a ella y le dijo claro y directo al oído en un susurro.

-¿Quieres o no encontrar al doctor? Sin esperar respuesta la jalo de nuevo guiándola hacia su camino.

Siguió caminando a su lado, por la velocidad a la que caminaba suponía que la otra persona tenía algún aparato que le permitiera ver en la oscuridad, cuando Constantine pensó que no llegaría nunca con el doctor escucho un choque y después al doctor quejarse.

-¡Doctor!

-Tardaste menos de lo que esperaba y llegaste hasta mí, pero ¿cómo me encontraste?

-Hello Sweetie!

Escucho al doctor balbucear al final decir.

-Hola querida ya estoy en casa.

En ese momento las luces se prendieron de nuevo y la luz la cegó por un instante, el doctor la tomo de la mano y la arrastro hasta la Tardis con la mujer pisándole los talones.

Cuando llegaron a la Tardis la mujer junto con el doctor corrieron alrededor de la consola de la Tardis mientras salían de la nave en la que habían aterrizado. Constantine se había quedado parada junto a la puerta mientras veía a la pareja correr por la Tardis.

-¿Si vas a pilotear mal la Tardis por lo menos podrías dejarme arreglar lo que haces? Dijo la mujer mientras quitaba al doctor de la consola.

-¿Y quitarle la diversión a esto? Le respondía el doctor mientras movía la pantalla hasta el otro lado de la Tardis, pero ya sin tocar los controles.

-Si pudiera alguien explicarme que es lo que está pasando o por lo menos alguien podría decirme quien es esta mujer, estaría yo muy agradecida. Constantine dijo mirando a uno y al otro.

-Cierto, si. River déjame presentarte a Constantine… Constantine…

-Black. Dijo Constantine.

-¿Black?

-Sí, Black. Ese es mi apellido.

-Sí, bueno River, esta es Constantine Black, viaja conmigo. Constantine, ella es la doctora River Song, una amiga.

-Más que una amiga.

-¿Ya nos casamos?

-Ya.

Constantine, mi esposa. Esposa, Constantine.

-¿Estas casado? Pregunto Constantine no entendiendo como alguien se casaría con él.

-Sí. Casi, más o menos.

-Sí, si lo estas. Replico River.

-Sí. Si lo estoy.

Constantine no pudo más que ponerse a reír, en todo el tiempo en el que había conocido al doctor, jamás había visto a nadie hablarle de esa manera y tampoco había imaginado que el doctor fuera material para marido.

-Ya me caes muy bien River. Declaro Constantine mientras abrazaba a River.

-Gusto en verte de nuevo, chiquilla.

-¿De nuevo?

-También viaja en el tiempo, es raro.

-De a cuerdo. Otra pregunta. ¿Qué haces aquí River?

-Exacto. ¿Por qué? ¿Qué estas tramando esta vez?

-Ohh querido, tu bien sabes que hago aquí. Nunca habrías pisado esta nave si no hubieras recibido el mismo llamado de auxilio del planeta que está debajo de la nave que acabamos de dejar.

-¿Cuál llamado de auxilio? ¿Porque soy la única que no sabe que está pasando?

-No llegamos aquí por casualidad.

-No me sorprende. Pero ¿cual llamado?

-Este. El doctor saco su destornillador sónico y Constantine escucho clave Morse salir de destornillador.

-No sé descifrar la clave Morse, ¿Qué dice?

-Ángeles llorones.

-¿Qué son los ángeles llorones?

El doctor y River se dedicaron a explicarle que eran los ángeles llorones, a explicarle que la nave que sobrevolaba el planeta estaba bloqueando la señal del planeta y que acababan de liberar la señal de auxilio.

-¿Por qué habrían de bloquear una señal de auxilio?

River se dirigió a la puerta de la Tardis y abrió ambas puertas, Constantine la siguió y vio a lo lejos un planeta de color verde obscuro.

-Este planeta nunca lo encontraras en ningún mapa estelar, pero en el mercado negro conocen a este planeta como el proveedor numero uno de esclavos en esta galaxia. En la mayor parte de la galaxia la esclavitud está prohibida y aunque hay planetas que lo permiten, el comercio de esclavos está prohibido en toda la galaxia, es por eso que mantienen a este planeta bajo el radar.

-¿Esclavos?

-Así es, no te asustes. La mayor parte del planeta esta desierto, solo una pequeña parte del planeta está habitado por personas de diferentes planetas que nacen y crecen aquí para después ser vendidos al mejor postor como esclavos.

Constantine que había crecido en un orfanato rodeada de niños donde la mayoría de ellos vivían sin esperanzas de una vida mejor y ver un planeta entero en la misma situación le dolía profundamente.

Y aparte de la esclavitud ahora también tienen ángeles llorones.

-Parece que si, por lo pronto ya desactivamos el campo de fuerza que no nos dejaba aterrizar en el planeta, por un momento también se desactivó el bloqueo que mantiene escondido este planeta, con un poco de suerte alguien lo notara y pronto tendremos ayuda.

-¿Vamos a liberar al planeta?

-Es más complicado que eso. Por lo mientras solo podemos explorar y ver la estructura del planeta, sus defensas y sus debilidades. En caso de que alguien en la galaxia se diera cuenta de la existencia de este planeta podríamos intentarlo, pero si nadie lo notó, no podemos hacerlo solos, tendremos que esperar.

-Esperar a ¿Qué?

A tener refuerzos, a llamar la atención de la galaxia, a hacerlos ver este pequeño rincón.

-Y mientras tanto ¿esperamos y vemos?

-Básicamente.

El doctor y River regresaron a la consola, la Tardis hizo su característico sonido de despegue y después, cuando llegaron el doctor le pidió a River que le prestara su brazo para ver su manipulador, después le pidió a Constantine ver su brazalete.

-¿Qué haces? Pregunto Constantine pensando que también River tenía en su brazo algo parecido a su brazalete.

-Estoy poniendo en tu brazalete la ubicación de River, podrías necesitarla en algún momento.

Salieron de la Tardis y entraron en lo que parecía un pequeño pueblo semidesierto con unas pocas casas esparcidas a lo largo de un camino, cada casa estaba semiderruida y a lo lejos se podía ver un edificio más grande pero igualmente viejo y derruido.

El doctor les recordó que se mantuvieran atentas a cualquier movimiento y que literalmente mantuvieran los ojos abiertos.

-Entonces el plan es ¿ver y no morir en el intento?

-No, el plan es: llegar a torre de control para tratar de desbloquear la señal al espacio, y después mandar una señal de verdad de auxilio. Todo eso sin ser vistos.

-¿Por qué sin ser vistos?

-Si nos encuentran, lo menos que nos pasara es volvernos esclavos, podrían darse cuenta de nuestras intenciones y podrían antes de liberar el planeta, deshacerse de la mercancía.

Constantine no podría vivir con la idea de que toda la población de un planeta seria aniquilada por su culpa.

-A demás si los ángeles nos ven nos podrían mandar a otro tiempo, lo cual sería una gran molestia, pero también está la posibilidad de que nos maten. Así que mejor que nadie nos vea.

-Sin decir más el doctor comenzó a caminar hacia el edificio más grande, River tomo a Constantine de la mano y comenzó a caminar detrás del doctor.

-¿De verdad te casaste con él? Pregunto Constantine a River.

-Sí. Tu bien sabes que hay cosas que están destinadas a pasar y esta es una de esas.

-¿Yo bien se?

-O sabrás.

-El doctor volteo y les hizo señas para que guardaran silencio. Caminaron el resto del camino en silencio hasta la mitad del camino donde había un pequeño letrero suspendido en el aire que decía que no se debía traspasar esa barrera.

-Es aquí donde se pone interesante. Hay un letrero que nos prohíbe el paso, pero no hay nada ni nadie que lo impida.

-¿Por qué? Preguntaron al unisonó los tres.

El doctor saco su destornillador y apunto en dirección del edificio que aun estaba a unos 300 metros de distancia, el doctor reviso el destornillador y después con cara alarmada le pidió a Constantine con señas para que se acercara a él. Constantine se le acerco y le extendió su brazo ya que sabía que era el brazalete el que necesitaba el doctor.

Constantine trataba de ver aquello en la distancia que el doctor encontraba tan atemorizante, pero lo único que vio fue mucho polvo disperso en la atmosfera.

-¿Qué encontraste, doctor? Pregunto Constantine mientras River se acercaba a donde estaba el doctor, pero cuando estaba a punto de dar un paso por delante de el, el doctor grito su nombre mientras la tomaba del brazo para jalarla hacia él.

-No pongas un solo pie después del aviso.

El doctor tomo el brazo de Constantine mientras con destornillador apuntaba hacia él.

-¿Qué encontraste doctor?

-Solo les puedo decir que el polvo que ven en la atmosfera, no es polvo. Tenemos que regresar.

El doctor tomo de la mano tanto a River como a Constantine y la guio de regreso a la TARDIS.

Cuando Constantine logro ver la TARDIS en la distancia, notó un movimiento en su lado derecho, cuando volteo vio lo que temía ver en ese lugar, una estatua de piedra de un ángel.

-¡DOCTOR!

Constantine grito mientras recordaba que no podía siquiera parpadear.

-No te muevas y no parpadees.

-Mejor dime que si hago.

-Estoy pensando. No puede ser que esto me pase otra vez.

-Calla doctor.

-Si me lleva, ¿A dónde me llevara?

-No lo sé.

-Pero puedes encontrarme, ¿cierto?

Hizo la pregunta mientras levantaba el brazo con el brazalete en el.

-Lo juro.

-Entonces váyanse. Aguantare hasta que escuche TARDIS irse.

-Apresúrate doctor.

Dijo River mientras Constantine escuchaba como corrían alejándose.

-Encuéntrame…

Cerró los ojos y sintió frio correr por su cuerpo.