Disclaimer: Hetalia y sus personajes no m pertecen son de Himaruya Hidekaz. Cuarto capi increíble tan lejos llegué wooo… bueno el comienzo de todo sigue siendo flashback pero wno ahora ya falta menos para que termine el flashback espero que este capi m haya quedado mejor.

Explicaciones del tercer capi: ok como antes no existían las ecografías ni ningún tipo de estudios siempre las madres pensaban q era un solo bebe y lo normal era q nazca un solo bebe pero de vez en cuando nacían dos, como Matt y Al, XD… wno esto era algo q tenía q explicar pero quien será el hermano mayor? Lo dejo a su criterio.


A través de los años

Colonización II

Arthur seguía respirando, pero no soportaba el dolor, las contracciones era muy continuas, seguidas por las dilataciones.

-Francia por favor apresúrate- Gritó el inglés desesperado, volvió a respirar -Maldito francés ven aquí de una vez aaah!- Francia estaba corriendo de una lado a otro mientras escuchaba los gritos de Inglaterra, sus hijos estaban en camino.

-Tranquilízate y respira- Entró en la habitación dejó las toallas, el agua y la tijera sobre la cama.

Francia estaba muy nervioso sabía lo que tenía que hacer y sabía cómo hacerlo pero no estaba preparado, respiró hondo y comenzó a hablarle a Arthur para tranquilizarlo.

-Bueno respira profundo y puja.

-Sabes lo que aaah tienes que hacer aaaah- Contracciones.

-Sí, tu sólo has lo que te digo, respiras y cuando cuente tres pujas.

-That's right.

-Respira uno, dos, tres puja.

-Aaaaah!

-Otra vez uno, dos, tres puja.

-No puedo aaaaah, me duele mucho.

-Vas a tener que soportar el dolor mon amour.

-Claro lo dices tú porque no eres el que está pariendo aaaah- Del dolor a Inglaterra le caían lágrimas por los ojos.

-Vamos yo sé que puedes.

-Aaaaah no puedo.

-Tú sólo respira y puja.

Así fue como vino al mundo el primer bebé y después de cinco minutos nació el segundo. Eran dos preciosos bebes.

Inglaterra estaba agotado, su respiración entrecortada le impedía hablar con claridad, mientras Francia envolvía a sus hijos en unas tollas y les limpiaba la sangre de sus cuerpitos.

-No lo puedo creer ya están acá, son hermosos, son mis hijos- El inglés lloraba de alegría.

-Son perfectos, mon amour.

-¿Qué nombre les pondremos? - Arthur abrazaba a sus dos hijos que estaban envueltos en las toallas mientras los arrullaba.

Francia se acercó a los niños -Tú serás Matthieu.

-Tú te llamaras Alfred- Francia abrazó a los tres.

Matthew era de por sí muy tranquilo, en cambio Alfred se la pasaba llorando en especial de noche.

-Voy a salir un rato al jardín cuida a los niños.

-Está bien mon amour.

Francia se sentó junto a los niños para verlos jugar, Alfred tenía unos soldaditos que los golpeaba contra el piso repetitivamente, mientras que Matthew abrazaba un peluche mucho más grande que él, lo tiraba al piso se subía sobre el mismo y trataba de volverlo a sentar. ¨Son adorables¨ pensó Francia

-Bueno mes enfant es hora de bañarse- Francia tomó en brazos a Matthew y quiso hacer lo mismo con Alfred pero este empezó a gatear y el francés lo tuvo que empezar a perseguir -Inglaterra ven aquí tu hijo se está escapando.

-Ya voy.

Al instante Reino unido estaba persiguiendo a Alfred por toda la sala -Ven aquí, no te voy hacer nada, soy yo Arthur.

Francia miraba la escena sentado en el sillón con su pequeño bebe, riéndose de Arthur y de sus intentos de atrapar a Alfred. El ojiverde estaba gateando por toda la sala como su hijo ya que el pequeño gateaba rapido y se había escabullido debajo de una mesa que había en la sala

-Al fin de atrapé- Dijo el inglés con el bebe en brazos, mientras que el pequeño empezaba a. patalear para que lo bajara.

Ambos padres se dirigieron al cuarto de baño, Francis le hacía cosquillas a Matthew le encantaba escucharlo sonreír y que se acurrucara en su pecho, lo mismo hacía con Alfred que estaba en los brazos de Gran Bretaña para tranquilizarlo.

-Yo llenaré la bañera y luego los bañamos- Dijo Inglaterra dejándolo a Alfred en manos francesas.

La habitación estaba fría pero poco a poco se fue calentando con el calor del agua, en medio de todo se hallaba una tina de mármol blanco con detalles dorados, comenzándose a llenar con agua tibia. Era un gran cuarto todo hecho de mármol y azulejos color perla y hueso, la habitación era igual de bella que todas las que estaban en esa gigantesca casa.

Francia entró en la habitación con los dos niños en brazos y de repente Alfred empezó a llorar escandalosamente, el ojiazul intentó calmarlo porque si no Matthew comenzaría a llorar también y a los rubios les alcanzaba con uno.

-Shhhh shhh, no pasa nada es agua mon pettit- Alfred estaba en los brazos de Francia que movía el agua de la bañera para inspirarle confianza pero lo único que logró fue que llorara con más fuerza, Inglaterra se había quedado con Matthew que cuando escuchó llorar más fuerte a su hermano comenzó a llorar también.

-Ten a Alfred por un momento yo voy a intentar calmar a Matthew- Francia hizo lo mismo con Matthew pero a diferencia de Alfred él sí dejó de llorar y se acercó al agua para jugar con ella.

-Mira Alfred, Matthew está jugando con el agua por qué no vas a jugar con él- Alfred seguía llorando y pateando, Arthur trató de acercarlo a la bañera para que pueda ver a su hermano, a una relativa distancia de la tina el pequeño se había calmado, pero cuando el ojiverde quiso acercarlo más empezó a llorar otra vez.

-Le tiene miedo al agua- Dijo Francia –Igual que tú mon cherí.

-Shut up- Trataba de calmar a Alfred –Empieza a bañar a Matthew quizás se calme.

Matthew estaba contento jugando con el agua y con su padre,mientras el francés lo bañaba, el pequeño tiraba agua con sus manitos para todos lados en especial para el lado donde estaba Francia parecía que lo hacía apropósito, el ojiazul se reía y Matthew se reía más.

Cuando Alfred escuchó las risas de su hermano se empezó a tranquilizar y al fin lo pudieron bañar.

Los niños estaban exhaustos, se habían quedado dormidos, Arthur y Francis estaban cenando.

Los dos rubios se habían dirigido al comedor principal, en él había una gran mesa y alrededor de la misma varias sillas de madera de roble exquisitamente tallado, la mesa estaba cubierta por un fino y delicado mantel. El salón estaba rodeado de ventanas que dejaban entrar la luz del sol durante el día, pero de noche ese salón estaba iluminado por hermosas arañas del más delicado cristal y candelabros de oro puro.

-Es cansador bañar a Alfred- Suspiró el francés.

-Que mentiroso.

-Claro porque apenas los pusiste en la bañera me lo dejaste lo peor fue cuando comenzó a tirarme del cabello- Dijo con falso dolor -Alfred es igual a ti, pero sacó lo peor de ti, gritón y molesto.

-Yo no era así.

-Está bien, Inglaterra tu no eras así- Francia se acercó a Gran Bretaña y le dio unas palmaditas en la cabeza.

-No me des las razón por que creas que estoy loco.

-Está bien mon amour no tienes la razón- Francia tomó del mentón a Inglaterra y lo besó cálidamente.

-Yo siempre tengo la razón- Dijo entre medio del beso, Francia para callarlo introdujo su lengua en la boca del ojiverde.

El ojiazul comenzó de a poco a quitarle la camisa a Inglaterra, la isla lo tomó por los cabellos y comenzó a besar con furia al rubio pelilargo. El beso se había mezclado con las tonalidades del vino que estaban tomando,vibrantes y delicadas; sus lenguas querían degustarse y saber como era el sabor de aquel vino en la boca del otro.

-Deberíamos ver cómo están los bebes- Arthur se separó de Francia, ambos estaban agitados. Arthur se arregló la camisa y salió de aquel salón.

Ambos fueron a su habitación, donde se encontraban durmiendo los mellizos alrededor de mullidos almohadones, se veían tan tranquilos, increíble que uno de los dos era Alfred.

-Se ven tan pacíficos.

-En especial Alfred.

Los dos se sentaron uno a cada lado de la cama para ver a sus hijos descansar, de repente Alfred se empezó a mover ambos pensaron que se despertaría y comenzaría a llorar, pero siguió durmiendo.

Los dos rubios estaban tan cansados que se quedaron dormidos al lado de sus hijos, los cuatro dormían apaciblemente, hasta que Alfred comenzó a llorar pataleaba sobre la cama, y su llanto empezó a ser más fuerte y el pobre Matthew empezó a llorar también. Arthur tomó a Alfred en brazos e intentó calmarlo, lo mismo hizo Francis con Matthew.

-Shhh deja de llorar aquí esta papá mon enfant- Trataba de calmar a Matthew -No llores mon petit- Lo abrazaba para que lo sintiera y se tranquilizara.

-Alfred deja de llorar, lloras muy fuerte- Caminaba por la habitación con el pequeño en brazos.

Matthew se había calmado y Alfred lloraba con menos fuerza, la respiración del pequeño Matthew era más tranquila parecía que se iba a quedar dormido, pero de repente Alfred volvió a llorar con más fuerza y Matthew empezó a llorar otra vez. Parecía una competencia de llantos y Alfred iba ganando.

-¿Qué le hiciste?- Preguntó Francia mientras volvía a clamar a Matthew.

-No le hice nada, se estaba calmando y volvió a llorar otra vez, quizás tenga hambre- Arthur salió con el bebe de la habitación y se fue hacía la cocina. Francia lo siguió con Matthew.

Ambos bebes terminaron tomando un biberón con leche y se quedaron dormidos en los brazos de sus padres.

Al día siguiente desayunaron y Francia e Inglaterra se alistaron para llevar a sus hijos al campo, era uno de los pocos días soleados que ofrecía el otoño y parecía una buena idea para que los pequeños se entretuvieran.

Los cuatro estaban dentro del carruaje que los llevaría a un pequeño prado que se encontraba no muy lejos del palacio donde vivían. La pradera era atravesada por un pequeño riachuelo.

Durante el camino ya se empezaban a notar los indicios de que el invierno no tardaría en llegar, las hojas de casi todos los árboles ya estaban teñidas de ese característico color armar del otoño, y algunas ya estaban formando las típicas alfombras de hojas secas sobre el piso, pero de lejos se podía ver un bosque de pinos ellos se veían tan verdes como siempre.

Arthur dejó todas las cosas que habían llevado debajo de un árbol que estaba cerca del río, mientras Francis llevaba a sus hijos cerca de aquel riachuelo, Matthew estaba contentó y Alfred tiraba del cabello de Francia.

-Espera Francia, no lleves a Alfred tan cerca del agua- Cuando Arthur le advirtió fue demasiado tarde el pequeño Alfred había empezado a llorar y Matthew también.

Inglaterra tomó a Alfred en sus brazos, como siempre y Matthew terminó en los brazos de Francia.

Alfred se había quedado sentado sobre las piernas de Arthur debajo de la sombra de aquel árbol, mientras que Francia y Matthew estaban jugando a la orilla de aquel río.

Alfred estiraba sus manitos hacía donde estaba su hermano y Francia quería ir allí.

-Tráelo.

-No, va a comenzar a llorar otra vez.

-Va llorar de todas formas- Arthur miró al pequeño y si en cualquier momento iba a llorar.

-No llores, no llores- Le suplicó, mientras lo llevaba corriendo hacía donde estaba Matthew y Francis.

Alfred estaba contento, cuando estuvo lo suficientemente cerca de Francia lo primero que hiso fue tirarle de los cabellos.

-¡Ay! ¡Ay Alfred mi cabello!- Se quejaba el francés, mientras que los dos bebes incluyendo a Arthur se reían por la escena -Aléjalo mon cherí.

-No te vendría mal cortarte el cabello.

-Córtatelo tú ¡Ay mi cabello!

-Yo ya tengo corto mi cabello.

-Bueno entonces no te lo cortes.

Arthur acercó a Alfred a su hermano que estaba en el agua y no comenzó a llorar, solo imitaba a su hermano que jugaba con el agua y se reía.

-Mira Francia ya no llora.

-Solo tenía que aprender de mon petit Matthieu.

Los niños habían vuelto exhausto de aquel día de campo, tan exhausto que Alfred no hizo ningún escándalo cuando lo bañaron.

Un día Francia y sus dos hijos estaban en uno de los pequeños jardines que tenía la gran casa, favorito de Inglaterra por eso estaban ahí, mientras el ojiverde arreglaba sus queridos rosales, el ojiazul jugaba con los bebes.

El cielo se estaba nublando pero no hacía mucho frío, aunque de vez en cuando una briza soplaba por el jardín, el sol se estaba empezando a esconder.

-Angleterre, voy a llevar a los niños a dentro- Francia se fue con dos los niños en brazos del jardín ya que todavía no sabían caminar -Alfred mon amour quédate quieto.

-That's right I will get in later.

Francis los llevó al salón principal, que no estaba muy lejos del jardín, donde habían dejado sus juguetes, el ojiazul los sentó sobre una mullida alfombra, mientras que Francia se quedó en un sillón frente a ellos para verlos jugar y prevenir algún accidente. Los dos niños estaban jugando amenamente pero algo fascinante sucedió, el pequeño Matthew se levantó haciéndose de apoyo a su peluche y comenzó a dar a su primer paso.

-Inglaterra ven rápido y mira esto.

-¿Qué sucede Francia?

-Es Matthew- Inglaterra fue corriendo hacía el salón y allí vio a Matthew dar sus primeros pasos.

-Matthew my love, you are walking- Arthur lo abrazó y lo besó.

-Tú nunca me dijiste ¨my love¨- Dijo celoso el francés.

-Cállate, no arruines el momento.

Cuando Alfred vio lo que hizo Matthew y todos le estaban prestando atención quiso hacer lo mismo, cuando apenas se pudo levantar sus piernas lo traicionaron y fue directo al piso y obviamente comenzó a llorar.

-No llores Alfred no pasó nada- El ojiazul lo abrazaba protectoramente y lo mecía despacio mientras daba suaves golpecitos a la espalda del menor, Alfred se comenzó a calmar.

Ya se había hecho de noche y Arthur había cambiado a los niños para que se fueran a dormir, el ojiverde los acostó en la cama donde dormía el con Francis. Arthur creía que todavía no estaban listos para dormir en una cuna.

La habitación de Inglaterra y Francia era una de las más bellas, amplia con un fino escritorio a un costado y hacia otro costado un inmenso ventanal que daba a un terraza que tenía de paisaje el jardín principal. Las cortinas que cubrían ese ventanal era de terciopelo y seda y casi al lado de la puerta de la habitación había un gran armario donde estaba el guardarropa de ambos, aunque en su gran mayoría solo era el guardarropa de Francia.

Alfred se la pasaba dando vueltas alrededor de la cama aunque siempre se dirigía hacia el lado de Francia y dormido le tiraba de los cabellos, era increíble que todas las noches hacía los mismo o si no se largaba a llorar a la mitad de la noche otra de sus rutinas nocturnas y despertaba a su hermano y los se ponían a llorar.

Esa había sido una noche bastante sorprendente para los rubios padres.


Gracias por leer espero les haya gustado, pobre Matthew que condena tener un hermano llorón como Alfred ;D En este capi quise darle protagonismo a Matt ya que el niño héroe es Alfred

Es tiempo de agradecimientos, ya se acercan las fiestas y sus review son como regalos de navidad para mi espero q mi fic esté acorde a esos RR , cuando los leo me emociona saber q hay gente q se toma la molestia de leerlo y dejar un comentario, de verdad m hacen super feliz. Parezco emo pro no lo soy ahahahahahahaha...

Wno aquí están las personas q me dejaron sus comentarios con sugerencias, indicaciones, agradecimientos q me hicieron crecer como escritora de fics este capi se los dedico a ustedes

nanda18

deskdraik

FLOR

Anabelle-Eulberg

Yuxiel

Y la persona anónima q dijo q seguía mi historia a pesar de no tener una cuenta en la página

Gracias… y gracias también a las personas q leen mi fic y no dejan un review todos ustedes me hacen sentir bien y hacen q quiera continuar la historia

Wno creo q ya es todo se acerca navidad uuuh! Espero poder hacer un fic para las fiestas XD

Ahora si me fui... No esperen tengo un anuncio importante que hacer voy a escribir unos fics para navidad asi que voy a dejar este fic en stand by no m maten pro es una causa heroica pero tngo una duda que prefieren para un fic navideño americest o rusia x estados unidos diganme xq no se q pareja escribir xq de una u otra forma las historias van a estar relacionadas oki si no elijo yo por fa necesito saber

Ja ne!