Notas de la autora: Hello, ¿qué tal?, :3 aquí vengo yo con un capítulo más, era tan largo que decidí dividirlo XD, así que bueno pensé que iba acabar pronto pero resulta que se 'alargó' :c


Capítulo II- Desequilibrio Mental


Viktor necesitaba dormir y no pensar en nada de los acontecimientos recientes.

Ese día estaba realmente agotado después de tanto alboroto con Yuuri por culpa de Chris, así que lo único que hizo fue dormir primero mas no sin antes dar la orden a los empleados especiales para que repararán el auto y lo dejaran como nuevo.

Luego de su descanso salió y agarró a Yuuri dormido y luego jaló a Chris dentro de su cuarto.

—Estás en problemas y lo sabes.

—Lo siento Viktor, yo... —intentó articular la mirada fría de Viktor lo erizó más.

—Como sabrás soy como un demonio y necesito beber sangre como también que hagan sacrificios por mí —lo miró con desgana—. No he comido en días y la sangre de los animales no me sirve para una mierda.

Viktor tenía a Yuuri arrullado en brazos luego de haber sido curado. Lo acostó en una cuna que acomodaron para él, una que fue suya cuando nació y luego de eso mandó a los empleados domésticos a buscar algo de comida para Yuuri.

—¿Qui-quieres beber mi sangre? —fue lo que interpretó el suizo con miedo—. Viktor...

—Que llorón y miedoso eres.

Viktor tiró a Chris en el sillón y se abalanzó sobre él sin decirle nada clavó una navaja en su mano que lo hizo chillar de inmediato y éste empezó a beber de la sangre que corría como agua libre. El ruso bebió hasta estar completamente satisfecho.

Chris estaba pálido, Viktor bebió mucha sangre y él estaba sudando, cuando se detuvo estuvo a punto de desmayarse.

—Necesito que soportes todo lo que viene —dijo el ruso—. Esta noche te convertiré en demonio, haremos un pacto donde me alimentaré de ti hasta que ya no quiera hacerlo y vas cuidar de Yuuri durante los años venideros.

Chris tembló no sabía cómo haría eso de convertirlo, solo sabía que tenía miedo.

Viktor se fortaleció de nuevo en cuestión de minutos y su fuerza se multiplicó, sabía que ahora tenía la energía suficiente así que solo pronunció unas palabras en latín, eran unos cánticos especiales y luego de hacerlo el ambiente se tornó oscuro y pesado.

Chris estaba llorando en silencio, sentía que algo invisible lo estaba agujereando por todos lados y las sombras eran pesadas esa noche.

—Cálmate, deja que las sombras te acepten como huésped —lo agarró fuerte de los brazos para que no se moviera—. Esto es lo que querías, esto es lo que obtendrás.

Las sombras comenzaron a meterse a través de sus entrañas y dolía, dolía mucho, tanto que pegó un grito de dolor mientras sus lágrimas se deslizaron lentamente por sus mejillas, intentaba forcejear, pero Viktor era fuerte.

—Ayúdame —se estaba desmayando—. Viktor...

—Eso hago, ayudarte, pero quédate quieto —volvió a pedir frustrado.

Chris dejó que el dolor se fuera poco a poco y sintió como su cuerpo empezó a cambiar. Es como si hubiese vendido su cuerpo al diablo. Estaba mareado y seguía llorando en silencio, ya no sabía qué hacer.

—Ya casi, falta el último paso —agarró a Chris lo sentó frente a él—, muerde mi brazo y toma de mi sangre.

—Qué... —estaba aterrado, nunca había bebido sangre de nadie.

—Hazlo o te morirás consumido por las sombras...

Chris tragó fuerte y cerró los ojos y mordió el brazo de Vitya con temor no lo hizo tan fuerte solo lo suficiente para beber.

Fue así como terminó el macabro ritual con otras palabras, Viktor transformó a Chris en un ser inmortal tal como él, algo que jamás había hecho en su puta existencia.

Chris cayó presa del cansancio y no pudo beber más, simplemente se desplomó desmayado.


Un mes después.

Todo pasó tal como había predicho Sara: Viktor se perdió del radar una vez más y fue imposible dar con él.

Cuando JJ y los demás se reunieron con el fin de hablar sobre aquel asunto importante fue demasiado tarde y no les quedó más opción, que esperar a que Viktor volviese a aparecer.

Yakov por su parte se lamentaba de los hechos, sobre todo por su antiguo alumno quien hace muchos años, fue un discípulo prodigio, un genio del patinaje durante mucho tiempo, de modo que, con su presencia y porte pasó a ser una leyenda ardiente y única del patinaje sobre hielo en el año 2018.

—Deja de alucinar Yakov, los tiempos gloriosos de Viktor ya pasaron, ahora se ha convertido en lo que realmente es, un demonio.

Agregó Celestino al ver el perfil pensativo de Yakov, casi adivinando que era Viktor, el dueño esos pensamientos que tenía.

—Hicimos que encerraran a Luzbel y que también sufriera mucho por ser hijo de éste. Ahora Viktor es todo lo contrario de él, pero que igual sigue siendo un mal que lleva en la sangre y por eso es el único problema de Viktor pagar por los pecados de sus verdaderos padres.

—¿Y crees que algo de eso puede cambiar a estar alturas? —preguntó celestino con algo de ironía—. Lo dudo mucho, sabes que él eligió su camino Yakov así que ya deja de darle vueltas a algo que está perdido.

Yakov soltó aire exasperado de escuchar al otro viejo hablar de esa manera. Quizá porque le había tomado mucho cariño a Viktor desde entonces.

—La esperanza es lo último que se pierde, Celestino. Si bien es cierto que ha llegado el punto en que no puedo lidiar más con él.

«Vaya frase de mierda tan común y simple», pensó Celestino.

—Si de esperanza se viviera hace tiempo estuviésemos muertos. Yakov, tú mismo lo acabas de decir, así que no nos pongamos sentimentales ahora.

La conversación entre ambos viejos terminó cuando un lindo tailandés abrió la puerta y entró a la reunión donde estaban ellos, sin tocar la puerta y los viejos lo miraron con seriedad cuando entró.

—Siento interrumpirlos a ambos, espero haber llegado a tiempo —dijo Phichit para quitar la tensión que había en el ambiente.

En lo que Phichit habló y le dio reportes de la situación anterior con Viktor empezaron a llegar los demás participantes de esa absurda casería contra el platinado y el pequeño Yuuri.

Yakov sabía que Vitya lo perdió todo desde muy niño, luego que creció y logró su objetivo Viktor obtuvo suficiente dinero de todos sus títulos del patinaje y entonces que desapareció de la nada a sus cincuenta años, expresando que se retiraría para descansar y dedicarse a otros negocios.

La verdad es que Viktor estaría saldando cuentas y buscando a quién matar para desquitar así todo su odio contra ciertas personas. Al menos eso pensaba Yakov, él sabía perfectamente que luego de todo lo que hicieron a Viktor, el ruso era como un alma en pena buscando venganza y respuestas.

Es cierto que esa triste verdad envolvió a Viktor y en parte, fue porque los humanos y otros seres místicos que vivían escondidos en las sombras, comenzaron a perseguirlo sin piedad. Así que Viktor se vio tan cansado de todo y lo primero que hizo, fue volverse un asesino y matar a todos los que interfiriesen en su maldita vida sin importar que fuesen inocentes o culpables.

Viktor Nikiforov había ganado cada campeonato mundial muchas veces sin cederle el trono a nadie, haciendo una historia impresionante de su carrera y pudriendo aún más a ese hombre en más dinero de lo que ya tenía.

Por eso y por otros motivos JJ estaba más que fastidiado con él y lo casi que odiaba.

En ese tiempo JJ sufrió una lesión en disco de la columna irreversible; una herida terrible que ocasionó su salida de la pista de hielo para siempre, siendo algo que nunca lo dejó ganar el oro.

Entonces nada más volvió a ser lo mismo para JJ.

Los presentes sabían que eso era un claro resentimiento por parte de JJ, otro más que quería venganza contra Viktor. Pero existe un motivo más fuerte por parte de JJ, puesto que el rey del rock creyó que hacer a Viktor responsable de sus acciones lo ayudaría a sentirse mejor por esos días de gloria que le robó Nikiforov.

Por eso Leroy pensaba constantemente que si el ruso no existiera, seguro que Isabella no hubiese muerto en ese accidente donde hubo muchos muertos a causa de otras de sus persecuciones. Leroy quizá no se hubiese estresado tanto, no al punto de querer suicidarse al imaginarse un mundo sin su Bella.

Eran tantas las cosas que JJ tenía en su mente, que ahora le costaba procesar las situaciones con claridad. En fin, la verdad es que muchos tenían sus motivos para odiar a Viktor, pero sin razones lo suficientemente claras porque eran sentimientos impulsivos de venganza. El punto es que Viktor no tenía la culpa de que lo persiguieran y terminaran muertos.

Todos querían robarle sus poderes o matarlo, pero siempre querían algo que aquel ser, algo que Viktor no está dispuesto a darles.

—Este maldito demonio es más escurridizo que las piernas de su puta madre —dijo Leroy cabreado.

Yakov interrumpió a JJ quien estaba claramente fuera de su juicio con esas palabras:

—Cuidado con lo que dices, si Vitya te oyera decir eso de su madre seguro te mataría y créeme, no querrás ver a un caído cabreado.

—¿En serio crees que sería tan fácil matarme? Yo no le temo a Viktor —añadió con una sonrisa burlona—: pero ya deja ya defender a ese maldito, Yakov, que no pareciera que estuvieras de nuestro lado. Además, si voy a morir, moriré con honor.

Phichit se cruzó de brazos algo ofuscado porque iban a comenzar una discusión y una muy larga, pero no lo pudo evitar.

—A lo que vinimos...

Pero JJ volvió a irrumpir al tailandés.

—¡Viktor está muerto para todos! Así que, el gran ruso pronto dejara de existir y él lo sabe. Sus días de inmortalidad llegaran a su fin, la era de los seres místicos debe llegar a su final y ahorrarnos otro apocalipsis. No se preocupen que todos vamos a desaparecer en algún momento.

JJ parecía muy seguro de lo que decía y eso le preocupaba a más de uno. Es como si estuviera perdiendo la cabeza, pero en el fondo estaba destruido y más que sentir sed de venganza lo que buscaba era redención para su Bella.

Yakov se llevó la mano a la frente restregándola con sus dedos sin ganas de pelear con ese payaso lleno de impotencia y rabia, aunque había algo extraño en el comportamiento de Leroy que lo preocupaba.

Celestino suspiró molesto una vez más sin decir mucho.

—Debemos esperar a que aparezca, por ende, JJ, ni tú, ni nadie debe mover un dedo si no quieren resultar muertos. No repetiremos el error de nuevo, ¿verdad Emil?

—Ese maldito debe morir de la peor forma —añadió Emil fastidiado quien por poco pierde el brazo y ahora se encontraba lisiado por un mes.

Pero Michelle lo interrumpió para hundir un poco más a Emil.

—Si no hubiese sido por tu imprudencia nada de esto hubiese pasado, Emil. Ahora tenemos a un Viktor en alerta de nuevo y se ha vuelto a esconder.

Emil ni siquiera protestó, sabe que eso fue un acto instintivo y de desesperación por culpa de la lentitud con la que procesaban las cosas en ese lugar, pero su malestar era evidente.

JJ frunció el ceño molesto y trató de ir al grano:

—Claramente, esta conversación no nos está llevando a ningún lado y quiero ver resultados pronto, no podemos fallar esta vez y yo quiero terminar con esta mierda —dejó claro Leroy.

Yakov se levantó de la silla decidido a poner fin a esa conversación.

—Bueno, ahora he puesto a mi mejor agente en eso y se llama Yuri Plisetsky, es un prodigio al igual que Viktor, uno con mucho peor carácter que ese ruso.

Celestino también contribuyó con uno de los mejores:

—Yo también puse a Seung Lee a trabajar en ello, es un nerd informático que recibió buena paga por llevar varias misiones con éxito a cabo.

Minami Kenjiro no podía decir lo mismo. Así que protestó:

—¡Pero ese tipo!... ¡Yuri es sumamente violento Yakov! Seguro que no solo podría terminar jodiendo a Viktor, sino también a Yuuri, quitándonos lo que es nuestro por derecho.

Sara rio con sarcasmo al escuchar a Kenjiro y miró a Celestino.

—¿Si acabamos con Yuuri todo volverá a ser normal? Pues, hay algo mal en todo esto y lo saben, si pensamos bien, que haríamos si Yuri y Seung mueren, sin ellos todo está perdido de nuevo y volveríamos a cero, para eso entonces ya sería demasiado tarde y por eso debemos tener un pla por si acaso.

Celestino dio un golpe en la mesa un poco desesperado.

—¡Normal dices? No claro que no lo volverá ser normal, señorita Crispino —Celestino se notaba bastante molesto—. Debemos sacrificar a Yuuri y obviamente no, no es normal, es algo necesario y no hay vuelta atrás. Si es por un plan B, claro que tenemos un plan B y C, en el que intervendré directamente junto con Yakov.

—Si no hay opción entonces es nuestra última oportunidad de actuar —replicó Yakov seguro, ya que Viktor siempre estaba un paso por delante de ellos.

Phichit no pudo evitar sentirse acongojado por la criatura que estaba en juego. Giacometti había dado en el clavo y esta gente estaba en complot contra Yuuri y Viktor.

Todos ellos necesitaban recuperar el poder oligárquico [4] que tuvieron hace mucho, para eso necesitan que Viktor muera, para quedarse con su esencia junto a la de Yuuri. Ni ellos mismos lo tenían del todo claro porque no se ponían de acuerdo. No obstante, era la única salida para evitar otro apocalipsis según ellos.

Quien sabe que trato tendrían y con quién.

—Entonces busquemos a Viktor y matemos a ese niño, fin de toda esta conversación —añadió Phichit fingiendo apoyarlos, era algo que hacía que le doliera el alma tanta falsedad.

JJ, Minami y los demás sonrieron satisfechos, incluso una callada y bien observadora Lilia.

Lilia tenía los ojos puestos sobre aquel tailandés, mas que todo porque algo no estaba bien en él, pero al menos Yakov lo tenía vigilado por alguna razón al igual que celestino, por eso, Phichit se andaba con cuidado cuando decía algo frente a todos, era un experto de la mentira; algo que el tailandés aprendió muy bien en la academia de policías.


Y hablando de la inteligencia de Viktor.

El hecho es que los de esa reunión no contaron con que había una nano-araña [5] varada a un costado de su pared, justo al lado de unos de los tantos escalofriantes cuadros de esa habitación. Viktor los estaba viendo y escuchando gracias a una alta tecnología en la que el ruso invertía.

Seung tenía un mal presentimiento desde su puesto de trabajo, él observaba fríamente la escena desde su cuarto de vigilancia mientras que el peliplata lo hacía desde su despacho, en donde está meditando con cautela cuál será su próximo paso.

Viktor miró con frialdad a ese ser inmundo llamado Jean-Jacques Leroy, apodado «JJ» por los suyos. En ese momento Viktor tenía un rostro aislado, seco e indiferente. Sin embargo, no iba gastar energía en algo que intentó explicarle hace mucho tiempo sobre Isabella y este se negó a saber la verdad.

Los demás en esa reunión no merecían ni siquiera que los miraran así que los ignoró. Viktor rememoró una parte de su pasado y se sintió de nuevo traicionado por Yakov, no quería saber nada de él porque al igual que muchos, el anciano sucumbió a ellos de algún modo, sin motivo aparente.

—Quien será ese otro Yuri —se cuestionó Viktor.

Eso fue lo que más le preocupó, sobre todo por Yuuri. No obstante, el hombre orbes azulados añadió a otro a su lista de próximas muertes por ser posibles amenazas.

A Viktor le fue indiferente el insulto de JJ a su sagrada madre, así que ignoró casi todo.

Ahora el ruso tenía una responsabilidad y se llamaba: Yuuri. Bueno en realidad no era su responsabilidad. Sin embargo, si era su nueva ventaja dentro de esa guerra, una que debía explorar y saber que sucedía.

Pasado unos largos minutos llamó a su agente especial; Mila Babicheva, quien era la mano derecha de Viktor y por consiguiente su más fiel oficial desde tiempos remotos; una mujer hermosa, astuta y bastante buena haciendo encargos, pero una de muy malos sentimientos y locura inigualable, porque sí, esta mujer estaba mal de la cabeza y eso Viktor tenía que solucionarlo.

Ella tenía una historia muy larga de su situación psiquiátrica con la locura que llevaba dentro, una que solo se revelaría pronto.

No era secreto que esa bonita pelirroja amaba a Viktor en secreto y él obviamente lo sabía. Mila no se lo había dicho y tampoco tenía intenciones de hacérselo saber. Lo peor es que ella no sospechaba nada de que Viktor ya lo sabía y era mejor que no le dijese nada al respecto de su situación.

Ahora ella era un problema para él, si ella empezaba a interferir en su vida y en sus planes con Yuuri, el ruso tendría que matarla más temprano que tarde, pero ese día ya había llegado y el descenso de Mila cantado. Viktor no quería arriesgarse a tenerla junto a él así que lo planeó todo desde hace un mes.

Como ella no sabía nada de lo que se venía, la mujer se mantenía al margen con Viktor, sabía que al menos era fiel a sus acciones y no haría estupideces que pusiesen su vida en peligro, no allí, pero a veces solía perder la cabeza como bien dijimos...

—Mila, necesito que envíes un mensaje con el código 2400 encriptado a Yakov y su gente de mi parte —dijo Viktor concretando el plan en su cabeza.

Mila sin mirarlo y confiando a ciegas en ese hombre confirmó el encargo, tampoco es que pudiese cuestionarlo por sus decisiones o modo de hacer las cosas.

—Lo que ordenes, Viktor.

La mujer caminó directo a la puerta donde fue detenida por la punzante voz de Viktor, una vez más él no se sentía satisfecho todavía y su deber era de hacerle saber su lugar en esa mansión.

—Antes de irte, Mila —Viktor se acomodó en su silla con los dedos de las manos, entrelazados—. Tráeme a Yuuri, lo quiero conmigo ahora y llama a Chris.

Mila salió en silencio sin mirar hacia atrás acatando lo que Viktor le pidió.

La pelirroja se fue a cambiar poniéndose un black suit apretado, para luego tomar varios tipos de armas; entre esas había dagas, sables desarmables, cuchillas extrañas, algunos elementos de tortura bastante interesantes, y no podía faltar una o dos pistolas de alto calibre con cartuchos automáticos recargables.

Una vez guardó todo en una valija cuadrada y oscura, salió de su cuarto y entró a la habitación donde dormitaba el pequeño Yuuri.

Esta mujer repudiaba a los niños con toda su alma, o mejor dicho, a ella le molestaba todo lo que no fuese de Viktor así que tomó al pequeño sin mucha gana de mirarlo. A través de ella se podía sentir la rabia, sobre todo por la manera en que agarraba a Yuuri, con fuerza, pero sin lastimarlo.

—Cuidado, que te estoy observando —Chris salió de su escondite y la siguió.

La mujer no dijo nada y lo miró de mala gana.

Lo llevó directo donde el peliplata sin protestar, a sabiendas que por dentro estaba muerta de angustia y quería deshacerse de ese niño entrometido. Sin embargo, le era imposible, Viktor la mataría al instante si le ponía un solo dedo a Yuuri para dañarlo.

A pesar de los oscuros deseos de esa mujer Viktor también podía leer el alma de las personas y ver qué tan podridas estaban por dentro; la de Mila Babicheva no era la excepción, esa mujer podría encarnar el mal personificado y cuantas cosas impuras más. Por esa razón, la mantenía a raya de todo, excluida de su vida y ahora más solo por proteger a Yuuri.

Por eso el ruso tomó esa decisión escalofriante porque ya no era opción que ella estuviese a su lado.

El mayor tomó a Yuu rápidamente entre sus brazos, contemplando a la criatura dormir, luego miró a la mujer de forma gélida y cortante, quería que se fuera de inmediato de allí.

—El nombre del objetivo es Minami Kenjiro. Esta será la primera advertencia para ese grupo.

Señaló Viktor con una voz sosegada y bastante seguro de sí mismo.

Debía ponerle fin a la persecución que tenían contra él y ahora contra Yuuri, así tenga que, darles muertes a todos y terminar de convertirse, en el ser realmente despreciable que todo el mundo dice que es.

Sin mucho más la mujer entendió aquello y se fue definitivamente a cumplir su misión. Su jefe no parecía estar de buen humor y aunque ella se dio cuenta, aquello fue como un presagio silencioso.

Viktor se dio media vuelta cerrando las enormes puertas con magia. Se dirigió hacia los ventanales de vidrio, dejando que la luna llena le diera de lleno a Yuuri. Notando como se recargaba más contra el ruso.

Yuuri abrió los ojos los cuales estaban achinados. Yuuri tenía sueño y hambre claramente, el hecho de que Yuuri no comiera mucho, le preocupaba un poco al ruso.

—Tiene hambre —dijo Chris.

Viktor asintió y luego miró a Chris.

—Yo también, ahora comeré de ti.

Chris no dijo nada, solo asintió.

Por eso desde hace unos días, Viktor decidió contratar a una nana especial de leche; aquellas mujeres que daban su leche materna a los pequeños sin mucho preámbulo. Claramente que todas las personas que entraban en esa casa, eran investigadas de pies a cabeza.

Este lo miró y el niño le sonrió volviendo a cerrar los ojos.

—Es hermoso—dijo Viktor con un semblante suave. No tuvo más palabras para describir a semejante ángel.

Su salvación o su muerte pronto lo sabría porque no sabía cuánto tiempo iba durar a su lado, ni tampoco de que le serviría y si tendría que al final deshacerse de él o no. Algo en su corazón lo detenía de tales pensamientos salvajes.

Todo ese montón de dudas invadieron su cabeza sin compasión, porque una parte de él le decía que le enseñara todo lo que sabe, como si de un hijo se tratara.

Algo dentro de él le decía que no le hiciera daño a Yuuri, que no era su culpa si ambos estaban solo con el mismo dolor. Seguro mataron a sus padres al igual que lo hicieron con la madre de Viktor y que por eso Yuuri estaba solo una vez más por su culpa, por poco mata a Chris.

—No hemos podido hablar, ¿dónde encontraste a Yuuri? Chris.

—En Japón, Hasetsu, descubrí muchos documentos importantes y ya los mandé a buscar porque están a salvo con Phichit, el está de infiltrado también.

—Ya veo, pues bien, cuando Phichit venga con nosotros nos explicara qué sucede —dijo Viktor.

A lo mejor ese fue el remordimiento que no lo dejó en paz, no quería que Yuuri estuviera solo.

La nana salió de una de las puertas y tomó al niño entre sus brazos y se lo llevó a un rincón, donde había una mecedora vieja y se sentó. En ese momento lo comenzó alimentar en total silencio.

Este se veía bastante contento y comía como si nunca lo hubiese hecho, estaba realmente hambriento y lo más importante, es que Yuuri estaba sano.

Fue allí donde las preocupaciones de Viktor desaparecerían «por ahora».

El corazón del ruso se tensó al verlo comer, era realmente lindo y no supo cómo explicar aquel sentimiento que lo invadía por dentro, algo que añorante y tierno, demasiado cálido. Sin duda que lo comprendería más adelante.

Viktor era un hombre de gran belleza al igual que Yuuri. Además, según Viktor su madre era hermosa y su padre un antiguo querubín [6], los cuales no eran simples y vulgares seres.

Luzbel era un ser de luz que pecó y pagó por sus pecados, pero tenía cuernos ni nada de eso, la gente le gusta meter miedo diciendo que el diablo es feo cuando realmente no es así, ni el diablo ni los caídos son horribles, son seres bellos con otros tipos de ideas que utilizan la fealdad para cubrir su verdadero aspecto.

Hablando de habilidades especiales, el peliplata tenía un don extraordinario heredado de aquel ser que le dio vida. Pese a ese don él aún tenía un poco de luz en su corazón, aquello que lo impulsaba a ayudar a Yuuri a sobrevivir, puesto que se les venía algo grande encima y no era nada bueno.

—Es la primera vez que haré esto y ya no tendré que cuidarte al menos hasta que cumplas los diecisiete años —le habló Viktor a Yuuri.

Chris observó en silencio la escena y le pareció tierno.

Viktor sabía que cada vez que usaba la magia que le dejo su "madre" al nacer su cuerpo se debilitaba. A no ser que restableciera su energía bebiendo sangre de criaturas inocentes o de hombres como Chris, con corazones nobles y puros. Acto del cual estaba negado desde que tenía uso de razón, puesto que era desagradable, pero ahora, no podía negarse.

Otra opción era que la gente comenzara a adorarlo y hacer sacrificios paganos en masa solo por él; gente muy loca sin duda. Quizá este último era un culto naciente y razón por la cual Viktor no ha perdido sus fuerzas del todo, puesto que los estaban exterminando por lo que hacían.

Es bien sabido que Viktor es una leyenda viviente del mal, gracias a que lo han tachado así.

Para Viktor el simple hecho de ver a Yuuri en esa situación le recordaba a él mismo de niño y todo lo que tuvo que pasar, hecho que no le deseaba a nadie más y que no permitiría que Yuuri padeciera de lo mismo.

Los arcángeles y serafines combinados, tenían extraños poderes y uno de esos era: «resguardar un bebé dentro del vientre» para protegerlos o de lo contrario, «hacer un pacto de sangre», una que iba imbuida en una poderosa magia de vinculación, una que era sagrada de la misma creación y que no podía hacerla cualquiera que no sea cercano al origen del universo.

Viktor iba probar hacer su último llamado al universo y crear por primera vez un vínculo con Yuuri y el universo, uno del cual no tenga que arrepentirse porque era para protegerlo. Todo esto ocurrió gracias a que existían personas como Babicheva, demasiado peligrosas.

—Por mi sangre te protegeré y haré este ritual para que vivas, por eso te fusionaré conmigo por dieciocho años hasta que se complete el ritual en el tiempo exacto, no sé si lograré encontrar a mi madre, pero si no lo hago buscaré la manera de salvarnos a los dos o al menos lo intentaré.

El niño abrió los ojos y miró al mayor expectante, aunque Viktor no lo supiera, Yuuri lo entendía perfectamente cada palabra, más que todo por la longevidad de su alma, la cual, si estaba despierta desde su nacimiento, si bien Yuuri no pudiese hablar ahora.

«Viktor-san quisiera acabar con tu dolor, pero no puedo hacer mucho ahora, te prometo que aprendo rápido de verdad gracias por no haberme dejado solo con Chris en ese lugar».

Fueron los dulces pensamientos de Yuuri hacia Viktor.

Aparte de eso, Yuuri podía sentir cada cosa buena que Viktor hacía por él, estaba seguro que lo celebraría cuando creciera, por eso lo miró sin llorar y cerró los ojos y empezó a sentir una calidez infinita. Sus ojos cafés se abrieron al oler la sangre del mayor brotar.

Viktor cortó su mano y dejaba salir ese delicioso olor a hierro esparciéndose por toda la habitación.

—Perdóname por lo que haré, pero no te condenaré a sufrir igual que yo—le decía Viktor en suplica...

«No hay nada que perdonar, mi Viktor, sé que no me dañaras con esto», respondía mentalmente el niño mientras bebía su sangre.

Yuuri al principio sintió miedo cuando la cálida sangre de Viktor, se tornó amarga como el veneno, era parte de la magia que llevaba que la hacía poco dulce por un momento Yuuri parecía querer convulsionar mas no lo hizo, el niño se calmó y cerró sus bellos ojos al terminar de beber la rica sangre del peliplata, que al final volvió a ser dulce por el amor de este hacia él.

Ahora no había manera alguna de escapar, Viktor y él habían quedado vinculados de forma definitiva.

El ruso podría ver todo lo que hacía y sentía Yuuri a partir de ese momento, aunque el mayor no lo supiera del todo, su Yuu también podía ver y sentir a Viktor todavía más.

La nana de leche lo tomó de nuevo como si nada y volvió a llevárselo para dormirle.

En ese momento, Nikiforov quería desmayarse por el esfuerzo. Se quedó sentado en la silla, sin moverse, esperando a que se le pasara el mareo.

Finalmente llamó a uno de sus sirvientes, uno importante, de hecho, el más confiable y cercano a él, aquel cuya alma era pura a pesar de que le encargaba cosas horribles, su nombre era Seung Lee.

—Te tengo un último encargo nuevamente, quiero que seas mi mano derecha a partir de ahora, pero antes ¿Todo va según lo planeado?

Seung sonrió, su corazón latía rápido y era porque se sentía reconocido finalmente. El siempre admiró a Viktor con el respeto que se merecía.

—Sí todo va bien, ya hasta creen que estoy con ellos cuando no es así.

Viktor sabía que Seung estaba enamorado de ese policía llamado Phichit Chulanont, por lo que debía encargarle su primera tarea.

—Acércate más a Chulanont te estaré vigilando, averigua todo lo que saben de Yuuri, tú sabrás como actúas para que este suelte lo que sabe, quiero un informe completo. Pero está es tu segunda misión.

Seung asombrado y honrado por el hecho sintió una extraña felicidad en su interior. A decir verdad, le complacía trabajar para él y acercarse a esa persona que le robó la vida y el corazón. Lo único que le inquietaba era la primera misión.

—¿Y la primera misión, ¿cuál sería?...

Viktor sonrió de manera algo degenerada.

—¿Sabes para que te entrené desde que naciste? para tener un fiel amigo y no un subordinado más, y como sé que tienes muchas ganas de ganarte un lugar a mi lado. Puedo notar esa sangre en tus ojos y por eso, primero debes matar a Mila Babicheva, si bien tiene que ser luego de que complete su misión de acabar con Kenjiro.

Seung finalmente había esperado el momento de matar a esa maldita mujer, por lo que compartió una enigmática sonrisa al señor Viktor.

—Entendido, será todo un placer.

El coreano por un lado se preguntaba dónde estaba el niño, no lo veía, pero no iba preguntarle eso a Viktor.

Casi como adivinando sus pensamientos, el peliplata se estiró sobre la silla y suspiró sin quitar sus bellos orbes azules del pequeño, envuelto en aquella esquina con la nana, de verdad que le producía mucha ternura:

—Yuuri está a salvo conmigo. No obstante, si fallas y no matas a Mila no estará nunca a salvo. A Chulanont no le gustaría que ese niño muriera, sé que está de infiltrado y amigo del odioso de Christophe Giacometti, así que intenta traerlo si puedes, lo necesito de mi lado.

El pelinegro se quedó sorprendido ante tal noticia de Chris, ¿acaso ese niño era tan especial? tenía que averiguarlo, aunque le doliera usar a Phichit para eso. Tampoco quería fallarle a Viktor, porque eso significaría el destierro inmediato.

—Entiendo, entonces me retiro señor, de casualidad ¿Desea algo más?

Como Viktor también tenía que hacerse cargo de ese tal Plisetsky, por si aparece a joderla... pensó en el plan C para Yakov.

—Claro, antes de todo eso avísale a Otabek Altín que lo necesito aquí en mi despacho, necesito hablar con él de varios asuntos.


Barrio chino, New York, nueve horas después.

Mila se dio un largo descanso dentro del auto antes de salir y hacer volar al mundo.

Tomando algo de aire la mujer finalmente se puso realmente hermosa, llevaba un vestido negro, corto, sin mangas, con guantes e iba muy elegante, tanto que resaltaba aquella belleza de sus ojos azules y casi perfectos cabellos rojizos.

En esos alegres restaurantes chinos se vio la silueta de la sexy mujer que atraía las miradas por donde caminaba. Mila Babicheva robaba corazones y hacia a suyo a los hombres y luego los mataba sin compasión alguna.

Pero Kenjiro no era de esos hombres y ella no lo sabía bien, por lo que no le prestó ni la más mínima atención a la mujer o sí, pero no de la forma que ella creía.

Minami se quedó asombrado por el porte tan elegante de la dama, la elogió sí, pero se puso alerta mandando un código azul a JJ de inmediato, porque seguro era su tipo de mujer, recibiendo como respuesta de este, un mensaje que decía:

«llegó en quince minutos».

Y fue así como todo empezó a suceder...

Era una noche llena de rocío, donde podía sentirse el impávido céfiro nocturno caer sobre la piel de los amantes, de los infieles, e incluso de cualquier enemigo cercano. Y de por sí a todo aquello ajeno a los sucesos que vendrían.

Donde aquel soplo fresco se dedicaba a desenredar los secretos, desdeñando cada ropa y fisura de cada figura masculina-femenina habida y por haber sobre aquel lugar lleno de luces doradas y letras chinas por doquier...

Ella se acercó a él con un antifaz negro, posando una de sus sandalias en la silla, alzó la pierna para arreglarse las medias negras que traía, dejando ver semejante pedazo de carne para los tigres.

Algunos no dejaban de silbarle y Minami solo deseaba salir corriendo de ese lugar, luego que hizo eso, se sintió avergonzado, por alguna razón tenía un mal presentimiento sobre ella.

—Señorita, veo que no es muy discreta...

—Milenka me dicen mis padres... de cariño, llámame así.

Minami no supo que responder, pero sabía que algo no estaba bien con ese nombre en ruso y esa... máscara oscura. ¿No podría ser coincidencia que hubiese alguna fiesta con máscara esa noche o sí?...


Por otro lado... mientras todo ocurría...

—Leo, la noche está muy fría y deberíamos irnos, tengo un mal presentimiento —dijo Ji Guang Hong a su novio.

Leo hizo pucheros, pero no tuvo más remedio que levantarse e ir por un helado para él y su pareja.

—Claro, como ordene usted señorito Ji, pero antes debemos cumplir nuestra misión y lo sabes...

—No seas tan ridículo —se sintió avergonzado—. Vayámonos ya, en serio, podemos cumplir la misma desde varios metros...

Leo como soldado mandado por su madre, antes de ir, compró helados y volvió con Guang.

Ambos caminaron juntos y abrazados hasta una de las calles más cercanas, sin perder de vista a su objetivo, eso hasta que una vez lejos, se escondieron en una esquina luego de sentir varias detonaciones instantáneas de un arma.

Mila ni siquiera había cruzado palabras con Kenjiro cuando abrió fuego como loca contra toda la gente de ese lugar, creando un baño sangriento de personas muertas por doquier totalmente reventadas por dentro y por fuera, era aquel culto del que hablaban muchos.

De lejos podían ver como una Mujer de cabellos rojizos y enmascarada, abrió fuego a su alrededor, especialmente hacia donde estaba el tal Minami.

Ji lo reconoció y Leo igual, fueron compañeros en la secundaria, pero el pechirrojo perdió la cabeza cuando fue corrompido por extraños seres.

Leo intentó hacer algo, pero sabía que Guang no lo dejaría ir.

—Debemos ayudarlo, Guang...

Guang estaba asustado y lo detuvo de golpe.

—¡No Leo! Es peligroso...

Leo se molestó un poco por el poco tacto de su novio.

—No puedo creer que seas así Guang...

El chino no sabía cómo explicarle las cosas a su novio, así que intentó ser lo más sutil posible para que Leo no lo malinterpretara.

—No es eso. Escúchame, Minami está metido en un mal rollo, debimos alejarnos de él...

Leo se quedó extrañado, pero con cierto grado de intriga.

—¿Qué hizo?...

Guang rodó los ojos ofuscado algo mal por el asunto, tratando de explicarle rápido.

—Está junto con Celestino y gente como Yakov, persiguiendo a Viktor Nikiforov para matarlo y eso, no es bueno, deberían dejar a ese tipo en paz por el bien la puta humanidad.

Leo se quedó de piedra al recibir tal noticia.

—Pero, ¡cómo sabes eso? Sabes que nuestro objetivo no está aquí y debemos cuidar de ese objetivo por órdenes estrictas —refutó Leo desconcertado y no pudo evitar abrazarlo.

—Phichit me lo dijo —rebatió el chino—. Además, nada de que este alrededor de Nikiforov es bueno. Sin embargo, tenemos que cuidar de ese hombre y de Yuuri...

Leo no supo cómo responder, pero se quedó más tranquilo al saber que todo iba seguir su curso. Ya habría tiempo para preguntar sobre aquella situación a Phichit, para saber cómo iba la misión.

La maldad pura de Mila era evidente, ella trató de amarrar a Minami y llevárselo, pero éste corrió como avestruz, muy rápido. Claramente lo había herido y ya no era no más que un pobre animal acorralado por el frío y la lluvia de ese momento.

Aquel rastro de Kenjiro que se disipaba, ahora era la mezcla del olor a sangre dentro de ese restaurante, agudizando los sentidos de JJ al llegar.

—Qué diablos ha pasado aquí —se dijo el rey del rock.

Como no estaba solo y Phichit lo acompañaba, el menor sacó una daga larga de tres puntas, junto con un arma de disparo rápido. Sin duda alguna el tailandés estaba dispuesto a averiguar lo que ocurría, algo le decía que ese incidente tenía nombre...

—Te recomendaría que nos fuéramos JJ pero... con lo necio que eres, sé que no cederás —dijo Chulanont sin esperanza alguna.

JJ lo miró de reojo sonriente, luego se relamió los labios y sacó un arma nueve milímetros.

—¡Yeah! Así me gusta chico nuevo, empiezas a conocerme mejor.

Mila al matarlos le había dedicado toda esa sangre a Viktor. Iba acompañada de una dulce voz, cantando una muy extraña melodía:

Dicen que las niñas buenas se esconden...

De los «no hombres» que se las comen...

Pero es el demonio quien desagarra sus entrañas...

-o-

Ven... ven pequeño, sal de allí

Te sacaré mil suspiros y entonces delirarás...

Él te amará, te desgarrará y mucho sangraras

Ven que quiero oírte gritar...

Luego de correr varios metros con una asesina persiguiéndolo como psicópata, dando varios disparos para intentar matarlo, Minami logró esconderse, dejándolo agotado.

Minami pensó que sería el último día de su vida y esa canción... lo decía todo.

El joven aterrado y llorando en silencio estaba suplicando por su vida, escondido entre las enormes pilas de basura de ese montón de contenedores, pero él estaba dentro de ese lugar donde terminó encerrado.

Él viene a llevarse tu alma al paraíso...


[4] Oligárquico: Que tiene origen de oligarca, o sea, personas de clase alta en la sociedad, con posiciones altas y privilegiadas.

[5] Nano-araña: Tecnología muy avanzada, que empleada para diversos fines.

[6] Querubín: Primera jerarquía de ángeles cercanos a Dios, guardianes de la luz y las estrellas, están de segundo dentro de las líneas después de los serafnes.

Notas finales: ¡Matenlo que lo maten! ¿Quien dijo matenlos a todos? *risa perversa* (ง︡'-'︠)ง

¿Lictor tiene Spray anti-gatos? *insertese Altín* but no se emocionen, el otayuri no va ser posible en este fic, desde ya se lo advierto.