Hola mis queridas lectoras, tardé un poco pero ya estoy de vuelta. Muchas gracias a LilyMasen, Kairi1196, vale, DarkRyuk, Rossy04, Matocro, luna, mary021 y ladyMalfoyWeasley. Sus reviews me dan ánimos para continuar escribiendo.

Antes de dejarlos con el capítulo quiero aclarar que vamos a quedarnos un rato en el pasado, para que no se me pierdan en el tiempo. Cualquier duda que tengan pueden decirme. Y ahora sí, espero que les guste :)


TO BE WITH YOU

By Aurum Black

Capítulo 3

Aún no te conozco

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"Oh no" pensó ella "Si Ron está aquí significa que…"

-Hola Ginny –dijo Harry llegando detrás de Ron, caminando hacia donde estaba ella como petrificada, con los pies clavados en el piso y sin poder huir.

-Ho- Hola –dijo con torpeza sintiendo que regresaba en el tiempo a cuando era una niña y Harry rondaba por su casa haciéndola sentir incómoda con su presencia.

-¿Qué te trae por aquí hermanita? –dijo Ron abrazándola a modo de saludo

-Vine a ver a Hermione –contestó mientras se separaba de su hermano, y entonces fue Harry quien la abrazó haciendo que sus piernas se sintieran de gelatina.

-Pues eso es discriminación –dijo y después la soltó -¿Y nosotros qué? ¿No merecemos una visita de vez en cuando?

-Es que ustedes… están ocupados todo el tiempo –dijo ella tratando de serenar los latidos de su corazón y el sudor de sus manos.

-Pero hoy es tu día de suerte –dijo Ron –Estamos libres toda la tarde, ¿quieres ir con nosotros a algún bar? Comemos algo y después vamos por unos cuantos tragos. Bueno, tú sólo puedes tomar uno –le dijo apuntándole con el dedo –Sólo pasamos por Hermione y nos vamos, ¿qué dices?

Ginny asintió tontamente y entonces los tres caminaron hacia la oficina de Hermione. No prestó atención a lo que los dos jóvenes hablaban pues en su mente comenzaba a bailar la idea de que tendría toda la tarde para estar con Harry. Ron y Hermione estarían besándose todo el tiempo, lo que dejaba a Harry y ella libres para platicar o… cualquier cosa más. De pronto sintió cómo sus mejillas se sonrojaban, pero no pudo prestarles demasiada atención ya que una rubia caminaba hacia ellos muy seductoramente.

-¿A dónde vamos hoy? –preguntó acercándose a Harry.

-Iremos a comer y por unos tragos –contestó él encogiéndose de hombros, sin prestarle mucha atención.

-Perfecto. Voy por mi abrigo –dijo ella y se metió en una puerta.

-¿Así o más lanzada? –Preguntó Ron incrédulo –Estas mujeres de hoy en día –añadió sacudiendo la cabeza –Pensé que verías a la modelo de la vez pasada.

-No. Se enojó conmigo y ya no me habla –dijo sin darle importancia

-¿Por qué no me extraña? ¿Esta vez por qué fue?

-Lo mismo de siempre, no volví a llamarle.

Ginny se había quedado a un costado sin poder creer que Ron y Harry hablaran como si ella no estuviera, sintiéndose triste cerró los ojos. ¿Cómo podía creer que tenía posibilidad contra aquella atractiva rubia o contra alguna modelo? Las personas que frecuentaba Harry estaban muy lejos de lo que ella era. Así que decidió no hacer el ridículo y se despidió de ellos argumentando que había olvidado que se vería con alguien esa tarde. Pero lo que en realidad hizo fue llegar a su departamento y acostarse a ver el techo mientras que afuera el cielo se oscurecía, dejándose envolver por la desilusión. ¿Cómo podía ser que después de tanto pudiera seguir esperando que algo con Harry pasara? Él había cambiado y ya ni siquiera era el chico del que se había enamorado, ahora era un desconocido que se había dejado llevar por la fama y el dinero. Ya no era su Harry.

Ya era de noche, cuando abatida y sin saber qué más hacer, buscó su teléfono y marcó el número de Luna esperando que su amiga le diera palabras de aliento como siempre lo había hecho. Sin embargo no fue la voz de Luna la que contestó.

-Hola Ginny –dijo Ced -Querías hablar con Luna, supongo.

-Sí ¿puedes pasármela?

-No se podrá. Ella se fue al cine con el tarado de Ernie y por accidente me quedé su teléfono.

-Oh ya qué… Perdón si te desperté.

-No te preocupes, aún no es mi hora de dormir ¿Puedo ayudarte en algo?

-No, yo sólo quería… hablar con ella –dijo con voz apagada

-¿Estás bien? -Ginny se quedó en silencio unos segundos pensando en decirle que sí y despedirse de él, pero no lo hizo. . No supo si era por la íntima amistad que Ced tenía con Luna o porque la distancia la hacía sentir segura, pero algo en su interior le dijo que no debía colgar.

-Creo que no –susurró finalmente.

-¿Por qué? ¿Te pasó algo?

-Nada importante. Sólo yo, siendo tonta.

-¿Por qué lo dices?

Ginny suspiró abatida deseando que un rayo partiera a Ernie Macmillan. No quería hablar con Ced, ni quería contarle toda su vida.

-Porque sí –dijo ella sin muchas ganas –Porque soy una ilusa que sigue esperando que algo pase cuando debo meterme en la cabeza que no pasará.

-¿Te refieres a Potter?

-¿Perdón?- preguntó ella sin poder creerlo -¿cómo sabes...? ¿Lo conoces?

-Todo el mundo mágico lo conoce.

-Pero ¿cómo sabes que él y yo...? -Y entonces comprendió. Pero claro, pensó un poco indignada. Luna era su amiga íntima y debió haber sabido desde antes, que seguramente le había contado a Ced acerca de su enamoramiento y obsesión con Harry Potter. Sintió de pronto cómo sus mejillas se sonrojaban y pensó por un segundo en colgar sin decir más palabra, pero entonces la risa del muchacho la hizo volver a la conversación.

-Te dije que sabía todo de ti y no me creíste.

-¿Y eso te da risa? –Dijo ella con inesperada molestia.

-Sí –dijo él con una picardía que la irritó más.

-¿Te parece gracioso que mi novio del colegio terminó conmigo y luego ya no regresó porque prefiere a las modelos?-le espetó Ginny

-¿Qué? No, no me refería a eso…

- ¿Es divertido que yo siga ilusionada esperando que volvamos a estar juntos mientras lo único que él espera es ver con quién más puede acostarse? –continuó sin prestarle atención.

-Ginny yo no sabía…

-Sí claro, ahora resulta que no estás enterado. ¿No que sabías todo de mí?

-Pero no era tan literal…

-Ahora no lo niegues, seguramente Luna te ha contado todo de mi patética vida…

-Luna sólo…

-…Y ustedes se divierten y se ríen de mí.

-Nosotros no…

-"Oh gemelo tóxico, ¿sabías que la tonta de Ginny escribe en sus cuadernos el nombre de Harry Potter junto al de ella rodeado de muchos corazones? "–dijo ella intentando imitar con exageración la suave voz de Luna

-¡Oye!

-"Es tan divertido burlarnos de la ilusa de Ginny" –espetó cegada por el enojo –"¿Sabías que la niña aún guarda todo lo relacionado con él?" Muy gracioso ¿no? "¿Sabías que ya tenía pensados los nombres de sus hijos con Potter?" Ja-ja-ja mira cómo me revuelco de la risa "Oh Ced ¿sabías que la muy estúpida aún es virgen porque sigue esperando que un día llegue Harry y le haga el fav-"

-¡Woah woah woah! ¡Alto ahí!- gritó él interrumpiéndola con voz enérgica –Ahora sí ya fue demasiada información.

-Que seguramente ya conoces…

-¡Merlín, sólo era un comentario! Luna me ha hablado muchísimo de ti, pero no cosas tan personales.

Ginny abrió los ojos comenzando a considerar que tal vez su lengua había ido demasiado lejos.

-Pe-pero… tú preguntaste por Potter…

-Y es todo lo que sé. Luna se la pasaba insultándolo porque te había hecho estar mal, pero no sabía absolutamente nada de lo que había sucedido entre ustedes… hasta ahora.

Se quedó en silencio mientras se cubría la cara con su mano libre sintiendo su piel hervir de la pena. Ahora sí, ese era el momento ideal para colgar, pero no tenía el valor para moverse ni un centímetro.

-¿Ginny? ¿Ya me dejaste hablando solo?

-No –contestó con un hilo de voz –Sólo fui a recoger mi cabeza, porque se me acaba de caer por la vergüenza.

Las risas de Ced la hicieron descubrirse el rostro.

-Tampoco es para tanto.

-¡Claro que sí! Acabo de decirte que… que… -se detuvo y pasó saliva con fuerza para después suspirar abatida.

-Si te hace sentir mejor, yo también soy virgen –dijo él muy serio.

-¿De verdad?

-¡Obvio no! –contestó riendo

-¡Oye! –dijo ella indignada pero sin poder evitar sonreír y relajar los músculos de su cara.

-Bueno ¿qué podías esperar? Soy un estudiante de sanación.

-¿Y eso qué?

-Que soy como un imán de mujeres –dijo con voz socarrona.

-Eso es lo más estúpido que he escuchado en mucho tiempo –soltó Ginny sin pensarlo.

-¿Ah sí? Pues yo te escuché hace un rato decir cosas más estúpidas ¿sabes?

Ginny abrió y cerró la boca un par de veces sin poder emitir ni una palabra, pues sabía que Ced se refería a todo lo que había dicho de Harry. Agradeció infinitamente al cielo que él no pudiera verla pues se encontraba completamente roja otra vez, mientras más risas de Ced retumbaban en la bocina del teléfono.

-Recuérdame decirle a Luna que te pegue muy fuerte de mi parte -logró decir ella frunciendo el ceño.

-¿Y por qué voy a recordarte eso? ¿Me ves cara de idiota?

-Sí.

-Ni siquiera sabes cómo es mi cara.

-No importa, porque no quedará igual después de que Luna acabe contigo.

-No si le cuento lo que pensabas de ella.

-¿Qué?

-Lo que estuviste gritándome. Que pensabas que ella y yo nos reíamos de ti y tus desgracias.

-No te creerá.

-Claro que sí, soy su mejor amigo.

-Pero yo soy su mejor amiga.

-Yo soy su gemelo tóxico.

-Yo la conozco desde hace años, tengo derecho de antigüedad.

-Y yo tengo derecho de piso, paso todo el tiempo con ella.

-¿Ah sí? ¿Y dónde está ahora?

Ced se quedó en silencio unos segundos y después resopló.

-Con el baboso de Ernie.

Ginny soltó una risita tonta al darse cuenta que ambos peleaban por Luna, pero ella se encontraba en una cita.

-¿Es tan imbécil como lo recuerdo? –preguntó Ginny pensando en Ernie.

-No sé cómo lo recuerdes pero sí, es bastante imbécil –dijo él riendo -¿Sabes? Me da mala espina.

-¿Por qué? ¿Porque usa los pantalones arriba del ombligo?

Ced soltó una fuerte risa que se prolongó varios segundos y a la que Ginny se unió.

-Cierto, parece que aún lo viste su mamá… -dijo recobrando la compostura -pero no sólo me refiero a que es un tonto, sino que hay algo más.

-¿Qué?

-No lo sé, no sé cómo describirlo… –dijo dubitativo –O tal vez sólo me molesta su cara y por eso me cae mal.

-A mí nunca me cayó muy bien que digamos. Siempre fue muy... presumido, pomposo, pedante y...

-Payaso...

-Papanatas...

-Pelafustán...

-Patético...

-Perdedor...

-Perezoso...

-Peludo...

Ginny escupió una carcajada inesperada.

-Qué asco, Ced ¿cómo demonios sabes que es peludo?

-No lo sé, sólo lo supongo -dijo riendo él también -Además creí que sólo jugábamos a decir palabras con P, no pensaba exactamente en él.

-Pudiste haber dicho cualquier otra palabra entonces, algo que no fuera repugnante.

-Por ejemplo… ¿Pizza?

-¡Oh, Ced!

-¿Y ahora qué hice?

-Que acabas de hacer que se me antoje terriblemente una pizza - dijo ella con falsa desesperación.

-Ay mujer contigo no puedo ganar, te quejas de todo.

-No es queja, es antojo.

-Si no me hubieras dicho que eres virgen, comenzaría a pensar mal de tus antojos.

-Eres un estúpido -le espetó Ginny pero sin estar realmente molesta.

-Sólo un poco -dijo él mientras ella adivinaba la sonrisa a través de la línea telefónica -Pero para que no me odies, prometo invitarte una pizza algún día.

-¿De verdad?

-Claro, el día que vengas iremos por la mejor pizza de toda Francia.

-Pero la pizza es italiana.

-Pero yo estoy en Francia.

-¿Y por qué no vienes tú a Inglaterra?

-Porque es más fácil que vengas tu a que vayamos Luna y yo para allá.

Ginny de pronto recordó la existencia de Luna, la cual había olvidado por un pequeñísimo momento.

-Está bien -dijo finalmente -Tal vez un día vaya a visitarlos.

-¿Tal vez?

-Sí, es que no me gusta prometer cosas que no estoy segura de poder cumplir, así que es mejor dejarlo... - pero Ginny no pudo continuar porque de pronto bostezó con fuerza y después de unos segundos logró decir - ... en posibilidad.

-Creo que tienes un poquito de sueño -dijo él con tono divertido

-Sólo un poco -dijo ella tallándose los ojos con su mano libre y recordando poco a poco los eventos de aquel día: su encuentro con Harry y lo triste que se había sentido hasta que empezó a hablar con Ced y de esa forma había logrado olvidar todo - Oye Ced...

-¿Sí?

-Gracias por animarme.

-No tienes que agradecer, ni siquiera me dijiste qué fue lo que te pasó.

-Sólo te di un resumen de mi triste historia de desamor –dijo ella con ironía.

-¿Puedo darte mi opinión?

Ginny lo meditó unos segundos antes de contestarle. No creía que pudiera decirle algo que no le hubieran dicho ya antes, así que qué más daba. Seguramente le diría que lo superara y siguiera adelante o algo por el estilo.

-Está bien.

-Creo que debes intentar ponerte un poco en los zapatos de Potter.

-¿Qué? –preguntó ella extrañada por aquel consejo pues no era lo que esperaba para nada.

-Lo que escuchaste. Creo que estás viendo todo solamente desde tu perspectiva, ¿pero te has puesto a pensar lo que a él le pasa?

-Claro que sí, pasa que a Harry le gusta su vida de lujo y fama, no hay mucho que entender de eso.

-Pero eso es sólo la superficie. Vamos Ginny, sé que tú lo conociste bien antes de que acabara con quien-tu-sabes. Es bien sabido que Potter siempre tuvo esa necesidad de ayudar a los demás, sabes que tenía ese complejo de héroe. Torpe, pero noble. ¿Cómo demonios pudo haberse transformado en este Potter tan...?

-Engreído y mujeriego –completó ella dándole razón a las palabras de Ced. Nadie podía cambiar de la noche a la mañana como lo había hecho Harry –No lo sé… -contestó Ginny confundida -No se puede cambiar así…

-Exacto –señaló él – Lo que significa que Potter sólo está fingiendo.

-¿Qué?

-Creo que debes ir a examinarte los oídos Gin –dijo riendo

-Sí escuché –musitó ella exasperada –Sólo que…

-Nunca lo habías considerado –ella asintió en la obscuridad tontamente, a pesar de que Ced no podía verla – Potter se puso una máscara ante la sociedad que no puede quitarse ahora.

-Ced, no entiendo.

-Imagina esto: eres un niño huérfano que descubre el mundo mágico donde todos ahí te conocen, y no sólo eso, sino que esperan miles de cosas de ti. Desde los once años tienes los reflectores encima y ves a la fama entrometerse en tu vida una y otra vez, llamándote loco, demente y demás, hasta que termina la guerra y todo el mundo vuelve a adorarte. Pasas de ser el elegido que tenía el peso del mundo mágico encima, a ser el salvador. Y de pronto tienes a todos a tus pies… ¿Lo ves? Harry por fin descubrió el lado bueno de la fama y eso es algo a lo que nadie podría resistirse. Nadie, Ginny.

-Pero…

-Pero nada. Cualquiera hubiera sucumbido, y sobre todo él, que de pronto pudo disfrutar de todo lo que le había privado ser 'El niño que vivió'. Seguramente al principio lo maravilló esa nueva vida, pero después de un tiempo debió terminar cansándole.

-¿Y entonces por qué sigue en ella?

-No lo sé, Ginny. Yo supongo que no sabe cómo salir. Y el problema de muchos, tú incluida, es que lo siguen tratando como si fuera el mismo muchacho de antes.

-Pero tú dijiste que sólo está fingiendo…

-No me estás entendiendo. Lo que estoy diciendo es que Potter finge ser feliz en esa vida que lleva, pero es imposible que no cambiara después de todo lo que vivió. Ya no es el mismo que conociste, pero tampoco es quien muestra ser. Si en realidad te interesa, deberías intentar conocerlo nuevamente, tratarlo y no dejarte llevar por la superficie y por lo que todos dicen de él.

-Wow –dijo Ginny asimilando sus palabras y sabiendo en el fondo de su ser, que tenía toda la razón. Ya una vez se había dejado llevar por lo que Harry representaba ante el mundo, por su imagen. Y cuando finalmente se había decidido a conocerlo, había encontrado en él a un amigo y después a un novio.

-Lo sé –dijo Ced interrumpiendo sus pensamientos –Soy muy listo.

-Lo eres –confirmó dándole la razón –Prometo ya no decirle a Luna que te pegue.

-Vaya, gracias. Qué considerada –le dijo con sarcasmo

-Olvídalo, volveré a decírselo.

-Entonces ya no te invitaré a comer pizza.

-¡Pero lo prometiste!

-Pues si Luna me mata no importa lo que haya prometido.

-Está bien, está bien. Le diré que tenga cuidado de no matarte.

-Si es que Ernie nos la devuelve –dijo él abatido

-¿Tú crees que lo de ellos vaya en serio?

-No lo sé, Ginny. Ojalá no, pero la verdad es que Luna estaba muy emocionada.

-Es una tonta, siempre se ilusiona muy rápido. Espero que Ernie no se atreva a desilusionarla porque si no…

-No te precipites, esperemos primero que ellos no lleguen a nada más -dijo con voz cansada - porque si lo hacen entonces tendré que aguantar a ese baboso todos los días.

-Lo que significa que tendrás que cuidar que no lastime a Luna... ¿Sí?

-Sabes que lo haré -Pero Ginny no pudo contestar porque otro gran bostezo salió de ella –Creo que ya debes dormir.

-Creo que sí –contestó mientras se limpiaba las lágrimas que le habían salido al bostezar –Muchas gracias Ced.

-¿Por qué?

-Por hablar conmigo. Perdón por quitarte el tiempo -El cual, acababa de darse cuenta había sido de más de una hora.

-No te preocupes, pasé una linda noche hablando contigo, fue... agradable.

-Sí, bastant… -un bostezo más

-Ya duérmete–dijo él riendo –descansa.

-Tú también. Hasta mañana Ced.

-Adiós Ginny.

Y entonces colgó. Ginny se acomodó en su cama, mirando un punto fijo del techo sin poder entender cómo es que había pasado tanto tiempo al teléfono y ni siquiera lo había notado. Hablar con Ced había sido tan natural y espontáneo. Tan extraño. Le había contado cosas que sólo Luna sabía y se había sentido bien, a pesar de la vergüenza inicial. Cerró los ojos mientras sentía una tranquilidad que no había sentido en mucho tiempo y sin darse cuenta se quedó dormida enseguida.

De pronto el sonido de su celular la despertó, haciéndola sentir que no había descansado ni un minuto, pero al ver la hora se percató que tan sólo faltaban unos minutos para que su despertador sonara. Contestó el teléfono y entonces la voz de Luna rebotó por la bocina con fuerza, lastimándole el oído por lo que Ginny alejó el aparato unos centímetros.

-Espera, espera, ¿puedes hablar despacio? Aún estoy media dormida.

-¡Ginny Ginny Ginny! ¡Soy muy feliz!

-Me alegro mucho Luna, pero no entiendo por qué me robas mis últimos minutos de descanso.

-Es que no podía esperar para contarte. ¡Ernie y yo ya somos novios!

-¡¿Qué?! -preguntó ella esperando haber escuchado mal y despertando de golpe.

-Que ayer fuimos al cine y saliendo él me pidió que fuera su novia...

-No...-susurró sin poder creerlo

-¡Y le dije que sí! -gritó su amiga emocionada, pero Ginny no pudo emitir ni un sólo sonido, haciendo que Luna notara su desconcierto -¿Qué pasa Ginny?

-Es que... no sé Luna, ¿no crees que es un poco precipitado?

-Pues sí, pero eso lo vuelve más excitante. Desenfrenado. Esto ha sido como amor a primera vista.

-Pero ustedes ya se conocían - dijo ella negando con la cabeza

-Ya lo sé, pero me refiero a hace unos días cuando volvimos a encontrarnos. No sé cómo describirlo... Hubo algo, una conexión. Siento que esto es algo diferente. Yo creo que él es el indicado.

-Wow Luna, no sé qué decir ¿estás segura? ¿No te estarás confundiendo?

-Claro que estoy segura Ginny, no entiendo por qué no te alegras por mí -dijo su amiga con voz triste haciendo que ella se mordiera el labio y se sintiera culpable.

-Tienes razón, lo siento... claro que me alegro por ti, me gusta mucho verte feliz, sólo que me parece muy apresurado, es todo -le dijo intentando sonar convincente aunque en el fondo Ernie le daba mala espina, igual que a Ced. Entonces reparó en el muchacho y en que él la pasaría peor pues tendría que convivir con el nuevo novio de Luna -¿Y Ced? ¿Ya lo sabe?

-Acabo de decírselo cuando fui por mi teléfono a su casa. Creo que se molestó un poco, pero ya se le pasará cuando me vea feliz ¿no crees?

-Seguro -dijo no muy convencida -Oye, debo bañarme y arreglarme ¿hablamos en un rato, como siempre?

-No creo... Es que Ernie va a pasar por mí y nos iremos juntos a clases.

-¿Toman clases juntos?

-Sólo algunas, es que acaba de llegar de intercambio de la Escuela de Sanación de Inglaterra, ¿puedes creerlo? Es el destino...

-S-sí -balbuceó ella sin saber qué más decir -ya debo colgar Luna o se me hará tarde.

-Claro, hablamos después. Te quiero - le dijo con esa voz soñadora que ahora irradiaba felicidad.

-Yo también -le dijo sin muchas ganas y colgó. Todo aquello la hacía sentir muy insegura, no sabía explicarlo pero tenía un mal presentimiento que esperaba fuera sólo una imaginación, después de todo no podía hacer nada para cambiar las cosas pues era la vida de Luna y eran sus decisiones, y a ella sólo le quedaba apoyarla incondicionalmente.

Sin embargo sus dudas se fueron ampliando con el paso de los días, ya que sus llamadas con Luna habían disminuido considerablemente a causa de Ernie. Luna ya no tenía tiempo para ella y por lo que le había contado, tampoco para Ced, pues Ernie celoso del amigo de Luna le había pedido que dejara de frecuentarlo tanto, pues no era normal una amistad así, según él. Y para desgracia de todos, Luna había accedido. Cuando le contó todo eso, lo hizo excusando y defendiendo a su novio pero Ginny no pudo evitar regañarla y enojarse con ella. No sólo se sentía mal por Ced y por la forma en que lo habían desplazado, sino también porque sentía que Luna quedaría desprotegida a merced del idiota de Ernie. Porque ahora le caía en la punta del hígado. Cada día acumulaba más y más razones para odiarlo, pero cada que intentaba hacer entrar en razón a Luna, terminaban peleándose.

Pero lo peor era cuando le llamaba y estaba con Ernie y en un esfuerzo por hacer que se llevaran bien, Luna le daba el teléfono a su novio para que hablaran, cosa que había comenzado a odiar, pues él no tenía ni un sólo tema de conversación interesante o en común, ni era simpático o divertido. Simplemente no le gustaba hablar con él. Cada vez que lo hacía, terminaba extrañando enormemente a Ced. Con los días prefirió no marcarle a Luna cuando sabía que estaba con Ernie y mejor lo hacía de vez en cuando por las noches aunque fuera sólo unos minutos.

Fue así como pasó un mes más, con una Luna muy ilusionada, un Ced ausente y una Ginny muy ocupada, ya que estaba entrando a una etapa de su preparación muy intensa. A veces debía recordarse que no era una escuela normal, sino que era un programa de competencia en el que sólo elegirían a los mejores para graduarse como aurores. Por eso debía esforzarse cada vez más. Estudiar más, practicar más, concentrarse más. Agradecía poder descargar la frustración que le causaba el asunto de Luna en sus estudios, ya que en todo ese tiempo se había encontrado bastante ocupada y no tenía tiempo para pensar en nada más, ni siquiera en Harry. De hecho quien en realidad estaba mucho en su pensamiento era Ced. Ginny atribuía eso a la última y larga plática que habían tenido. A veces se sorprendía en las noches deseando poder hablar con él nuevamente, como esa vez. Además se sentía muy triste al pensar en lo solo que lo habría dejado la nueva relación sentimental de Luna. Le hubiera gustado acompañarlo aunque fuera por teléfono, pero no sabía cómo contactarlo y no se había atrevido a preguntarle a Luna. Se dio cuenta un día que ni siquiera sabía su nombre completo. A veces deseaba que su amiga volviera a estar soltera tan sólo para volver a la rutina de las llamadas matutinas.

Y una madrugada sus súplicas fueron escuchadas. Ginny había estado durmiendo después de un día de clases bastante pesado y después de haber estado estudiando varias horas para un exámen muy importante, cuando la despertó el sonido de su celular reberbernando en su bolsa. Intentó ignorarlo al principio, pero no dejaba de sonar, por lo que con pesadez se levantó a buscarlo entre sus cosas dando con él y reparando en la hora. Eran las 3 am. Abrió los ojos con preocupación, a esa hora seguramente era algo grave. Vio en la pantalla de su celular el nombre de su amiga y contestó de inmediato, escuchando nada más que el llanto desconsolado de Luna seguido por varias frases incomprensibles a causa de los sollozos.

-¿Qué pasa? No te entiendo -dijo Ginny con angustia -Háblame despacio.

Luna seguía llorando e hipando sin parar, mientras Ginny intentaba tranquilizarla. Finalmente después de varios minutos logró calmarse un poco.

-Ernie -susurró con dificultad

-¿Qué pasa con él? ¿Está bién?

-Él... él... Me engañó con otra-sollozó con pena mientras el llanto regresaba a ella.

-Ese maldito- espetó Ginny por lo bajo aunque Luna no le prestaba atención pues estaba llorando desconsolada. -Luna, ¡Luna! Escúchame, debes tranquilizarte un poco ¿sí? Ve a dormir, descansa y por la mañana que estés más lúcida arregla todo, tal vez no es lo que parece.

-¡Claro que lo es! Él mismo me lo dijo -gritó con rabia -Me estuvo viendo la cara todo este tiempo Ginny -dijo entre llanto.

-Ay amiga, no te tortures, ese imbécil no vale la pena, no merece tus lágrimas...

-Pero yo lo amo -replicó hipando -No sé que voy a hacer sin él, me voy a morir, me quiero morir...

-No digas eso, nunca. No necesitas a nadie...

-Sí, yo lo necesito a él ¡tu no entiendes! ¡nadie me entiende!

Y entonces se cortó la llamada. Ginny marcó varias veces pero Luna no contestó, así que sin esperar más tiempo tomó su varita, una bolsa de monedas y se puso un abrigo para desaparecer de su departamento y aparecer en una estación de chimeneas conectadas en red flu internacional. Esperando que fuera suficiente, pagó sólo por una de esas conexiones en que metía la cabeza sin tener que viajar de cuerpo completo. Dijo la dirección de Luna y en unos segundos en que su cabeza se sacudió, pudo divisar a través de las llamas la confortante sala del departamento de Luna, lleno de sus inconfunidbles cosas. En una repisa alcanzó a ver una foto de ella abrazando a Luna mientras ambas sacaban la lengua y sonreían. Volteó para todos lados y vio más fotos de ella en otros lugares, sin embargo no les prestó más atención pues le interesaba encontrar a Luna.

-¡Luna! -gritó esperando recibir respuesta pero sólo había silencio -¡LUNA! -gritó desesperada comenzando a pensar lo peor. -¡LUNA, MALDITA SEA!

Y tras unos segundos que le dolieron en el alma, decidió sacar la cabeza de la chimenea sólo para volver a la taquilla y pagar el viaje a Francia. Entró nuevamente a la chimenea, soltó los polvos flu que tenía en la mano mientras decía la dirección de Luna y tras unos minutos que le parecieron larguísimos apareció en la sala del departamento en el que había estado su cabeza unos momentos atrás. Sin esperar más volvió a gritar.

-¡LUNA! ¿Dónde estás?

Pero cuando apenas había dado un par de pasos para salir de la chimenea, una cabeza asomó por la puerta de una habitación. El muchacho caminó hacia una vitrina con tranquilidad mientras ella se quedaba paralizada mirándolo.

-Por Merlín ¿quieres dejar de gritar? Hay gente durmiendo.

Pero ella no contestó pues su cerebro se encontraba reconociendo a la persona que tenía enfrente. El muchacho quien fuera campeón de Hogwarts en el torneo de los tres magos y que por poco termina muerto. Estuvo a punto de preguntarle qué demonios hacía allí cuando de pronto sonó un clic en su cabeza y entonces todo encajó.

Ced era Cedric Diggory.


! ! ! ! !

¿qué opinan? Todo lo que sientan en este momento vayan a escribirlo al recuadro de abajo y denle clic en enviar.

Con respecto a la contestación de reviews a mi me gusta hacerlo por este medio aunque me cueste más, pero leí por ahí que estaba prohibido contestar reviews en los capítulos y que algunos fics hasta los han borrado por no respetar las reglas ¿alguien sabe si es cierto?

Por si las dudas he decidio contestar individualmente desde el siguiente capítulo, esperando no molestar a quienes no tienen cuenta en fanfiction. Vuelvo a recomendarles que se hagan una, sirve de mucho.

LilyMasen: muchas muchas gracias, me alegra que te haya gustado el anterior. Y lo que pida el cliente, hubo un poquito más de Ginny y Cedric, ¿qué te pareció? Un abrazo De regreso!

Kairi1196: gracias gracias! :) por el momento estamos en el pasado y entonces lo de el rompimiento de H/G tendrá que esperar, ¿se entiende bien la línea temporal o las estoy revolviendo? Te mando un saludo :)

Vale: yo también Amo a esta pareja, no me canso de decir lo lindos que son juntos. Gracias por tus reviews incondicionales vale, los aprecio mucho. Espero que no sea mucha molestia lo de la contestación, me gustaría que pudieras hacerte una cuenta para poder seguir en contacto pues no quiero dejar de contestarte. Saludotes!

DarkRyuk: hola! Bueno no sé por qué decidí hacerla aurora, creo que mi idea principal era crear un universo un poco alterno y diferente para meter a Cedric en él... Muchas gracias por tus palabras, me siento en serio halagada por contribuir a que las personas se hagan fans del G/C. De verdad gracias y muchos saludos!

Rosy04: si te gustó el inicio de su relación a distancia del cap pasado, espero que el inicio de este también te haya gustado. Por ahora vamos a quedarnos en el inicio de su relación y ya después vendrá lo demás. Muchas muchas gracias por tu review. Saluditos!

Matocro: gracias por tus palabras :) sigo escribiendo sólo por ustedes que me animan a continuar. Mil gracias de nuevo y te mando un saludo grande!

Luna: muchas gracias por leer esta y mi otra historia, no sabes cuánto significa para mí. Gracias también por detenerte a escribirme el review y por decirme lo que piensas, sus palabras son mis aplausos. Y bueno, qué puedo decir, TODAS aquí amamos a Cedric, bienvenida al club. Saludos!

Mary021: ya no sé de cuantas maneras agradecerte tus reviews, creo que ya te he dicho de todo, pero de nuevo Gracias! No te diré nada acerca de lo de Harry y Ginny mejor dejaré que lo leas en los próximos capítulos. Por ahora enfoquémonos en el inicio de la relación Cedric /Ginny, ¿qué te pareció?

LadyMalfoyWeasley: gracias por leer mis historias, me halaga que te guste la pareja de lo que escribo. Espero no haber tardado tanto en actualizar, Mil diez mil gracias por tu review! Muchos saludos!