HAPPY LIFE: CEMENTERY FLOWER

CAP 4

"Personas solitarias"

Se escuchó el sonido de algo golpeando la madera y algunos pájaros volaron lejos del sitio, espantados por el sonido

Yoh Asakura se pasó un brazo por la frente teniendo un martillo en la mano y dejó salir un gemido adolorido, sobándose el hombro derecho con la mano izquierda y entonces, se sentó de una forma más cómoda sobre el techo de su casa, observando el cielo azul sobre su cabeza que brillaba en un tono celeste vivo y en el cuál no se observaba ni una sola nube cruzar el cielo; los días estaban pasando y él estaba dejándolos ser, dándose cuenta de que en verdad alargaba el tiempo para evitar de todas las formas posibles el ingresar en su nueva escuela a pesar de que el tiempo se le estaba viniendo encima.

Bueno, a decir verdad… las clases estaban terminando por lo que mejor le sería esperarse hasta el siguiente semestre para unirse a sus compañeros

Qué importaba que hubiese alargado sus semanas a meses y que pronto fuesen a ser vacaciones de verano? Su familia tenía que entender, no tenía caso ingresar a la escuela cuando solo quedarían unas pocas semanas para las clases y además, podía aprovechar ese tiempo para terminar de arreglar su hogar y que se viese decente

Estaba bien que era un flojo y que no le gustaba hacer cosas pero de ahí a que le hiciese simpatía tener frío en las noches por el sinnúmero de huecos en el techo, que las cañerías goteasen por todos lados, que hubiese polvo hasta en los lugares donde éste no debería de entrar y el haber descubierto un par de ratas que le hicieron gritar como un nena, terminando por agradecer el no vivir en compañía de nadie… era demasiado incluso para un vago de pacotilla como a veces solía llamarlo su abuelo

Además, aún estaba el asunto del espíritu acompañante que tenía que conseguir si es que quería tener aunque fuera una mínima oportunidad en el torneo de shamanes y la verdad fuera dicha, no estaba avanzando ni siquiera un poco acerca de ello

El chico dio un respiro profundo cerrando los ojos y al apoyar la mano en el tejado sobre el que estaba, soltó el martillo y este comenzó a deslizarse rápidamente provocando que el chico de pelo castaño abriese mucho los ojos y se lanzase un poco hacia delante intentando alcanzar aquello

-Diablos… no, no, no!

Pero aquella herramienta ya caía irremediablemente por el borde del techo, quedando fuera de su alcance por lo que el shaman maldijo por lo bajo, observando el jardín aún desarreglado en la parte baja… cuando una de las lozas del techo se soltó, haciéndole deslizarse hacia delante y percibir como su mundo daba vueltas al caer hacia enfrente y por un segundo, no saber dónde se encontraba arriba y abajo

-NO!

Gritó sin pensar y logró aferrarse con una mano al caer al barandal de una de las terrazas del segundo piso, pero ello le había ocasionado un gran dolor en el brazo al tener que cargar con todo su peso

Abrió mucho los ojos y tragó pesado al tiempo que una gota de sudor frío corría por un lado de su rostro

Estaba literalmente colgando de una sola mano de un trozo de madera que empezaba a crujir con su peso y aunque ya no era tan alto como si hubiese caído virtualmente desde el techo, pero de todas maneras, una mala caída y podía romperse algo o matarse; intentó hacer un sobreesfuerzo y comenzó a tirar de su cuerpo hacia arriba, alzando una segunda mano para lograr aferrarse al barandal de madera y de ahí, hacer fuerza para ir subiendo su cuerpo de poco en poco

Levantó las piernas y apoyó los pies en parte de la base de suelo de aquella zona…

Y con un crujido, de forma repentina el barandal de madera se rompió haciendo caer al chico de espaldas que gritó con fuerza y se precipitó rápidamente hasta el jardín del primer piso. Los segundos se le habían hecho eternos hasta que sintió como su cuerpo golpeaba con fuerza el suelo, sacándole el aire y provocando que el niño se encogiese en sí mismo de dolor, apretando los párpados y los dientes e intentando no moverse; aunque de todas maneras el césped semi crecido y la tierra habían amortiguado la caída en buena parte, de todas maneras la sensación de dolor se extendía desde el costado derecho del Asakura hasta el resto de sí

Tosió un poco y luego, emitió un sonido aún más adolorido al sentir una fuerte punzada en el hombro

Había caído este sobre el martillo y no estaba seguro de qué tan mal se encontraba

Se enderezó un poco y abrió mucha la boca antes de volverse a dejar caer, percibiendo como la sensación punzante se extendía hasta su cabeza y le daba una sensación de profundas náuseas. Definitivamente, vivir solo no era cómo se lo había imaginado, aún lejos de su familia, se daba cuenta de que si sucedía cualquier cosa mala o se hacía daño, realmente no iba a haber nadie para ver por su salud o para asegurarse de que él estuviese sano y salvo

Se viró a cómo pudo boca arriba y volvió a ver el cielo para después, cerrar los ojos y volver a sentir como si el mundo intentase aplastarlo desde el estómago hasta su garganta

Qué pecado había cometido en aquella vida o en las anteriores, para ser castigado de una forma tan cruel en esos momentos?

Dejó salir un quejido.

No podía quedarse para siempre tirado en el piso, debía de ponerse de pie le gustase o no y volver a entrar a la casa… había demasiadas cosas por hacer aunque no le gustara la idea y nadie se iba a tomar el tiempo de ayudarlo. "Nadie nunca va a estar contigo Yoh, en esta vida, todos nos movemos por nuestra cuenta. Si deseas algo, tendrás que ganarlo por ti mismo"

La voz de su abuelo era pesada y fastidiosa justo cuando sentía más dolor

"Los shamanes estamos destinados a ser olvidados y es nuestro sacrificio el que ayuda al mundo. Debes aceptar que no eres tú quien importa, que lo que te suceda, solo es una ínfima cosa en una corriente mucho más agresiva y de importancia y que tus acciones, son para el bien del mundo, no para ti. Llorar y sentirte triste, tener emociones no van a darte nada. Sobrellévalo, ponte de pie y muévete. Oculta el dolor, oculta tu corazón y entonces, podrás crecer"

El niño frunció el ceño y con pesadez, se puso de pie despacio a pesar de que temblaba y todo su cuerpo parecía crujir y no responderle de forma adecuada; su hombro era lo que peor se sentía, casi como si estuviese creciendo de tamaño considerable y latiese cada segundo. Varios jadeos escaparon de sus labios sin desearlo y se aferró el brazo lastimado, apretando los ojos con fuerza al percibir cómo la sensación se extendía aún más y negó un par de veces con la cabeza

Hielo

Tenía que encontrar hielo de alguna manera para bajar la inflamación y para disminuir un dolor que le había humedecido los ojos

Que infantil se sentía

Su abuelo tenía razón en ese sentido, él estaba solo en aquella casa y no iba a haber nadie que viese por él, tenía que sobrevivir por su propia cuenta y hacerse a la idea de que así sería también cuando finalmente, se diese la batalla de los shamanes

Nadie lucharía por él

Nadie estaría a su lado, asegurándose de que saliese adelante

Siempre estaría solo

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-A qué debo esto?

Los ojos negros del adulto observaron con un gesto parecido a la desconfianza el pequeño plato de fideos instantáneos que el Asakura le ofrecía con una sola mano, sonriéndole enormemente con pena y los ojos cerrados, dejando escapar una risita divertida

-Tengo la impresión de que no comes de forma adecuada, así que lo mejor es que al menos tengas algo en el estómago durante tu vigilia, jijiji

Yoh hablaba con un tono de voz alegre y entusiasta a pesar de la expresión neutra y sin emociones de quien tenía delante y que como cada noche, había decorado la lápida que tenía delante con alimentos, incienso y flores; desde que se hablasen por primera vez ya había pasado algún tiempo y el niño de los auriculares generalmente dejaba estar al adulto sin molestarle o incordiarle más, solo admirándole desde lejos y dándose cuenta de que en realidad, comenzaba a perder mucho tiempo y horas tan solo por verle de pie en aquel sitio

No solía acercársele, no solía hablarle como lo hiciese aquel día en que se había atrevido… pero de todas maneras, iba al cementerio, saludaba a su contraparte, le dejaba un presente, se dirigía a la colina, veía las estrellas y luego, observaba a aquella persona al llegar a su eterno ritual de cada noche

Pero aquella tarde después de su accidente, se había dado cuenta de algo:

Ambos estaban solos

No le era difícil de adivinar, si alguien en verdad estuviese con aquel sujeto o viviese con este se preocuparía de que saliera tan tarde, todos los días para ir al cementerio; además, las ropas nunca parecían planchadas o cuidadas y por el color de su piel y su aspecto podía estar seguro de que sus carnes habían visto tiempos mejores y que todo ello demostraba una pérdida de peso que quizá había sido exagerada… y de nuevo, le indicaba que no había quien observara aquello

Y volvió a sentirse mal. Estaba seguro de que el chico en la tumba sufría en su silencio por la manera en que el otro se dejaba morir

Cosa que en parte y en silencio, Yoh envidiaba

Si tan solo tuviese la valentía de dejarse morir y alejarse de su familia y todos ellos para siempre…

El hombre delante suyo observaba con atención los gestos del Asakura que de repente parecía algo sumido en sus pensamientos y mucho más silencioso de lo acostumbrado, terminando por cerrar los ojos y fruncir el ceño dejando escapar algo similar a un gruñido; finalmente levantó una mano y tomó la comida por parte del niño que pareció despertar de su ensueño y volvió a sonreír al ver cómo su regalo había sido aceptado por aquella persona, que se acercó el plato a la nariz y lo olfateo

-Pescado con ajo y cebolla

Dictaminó el hombre de cabello negro a lo que Yoh dejó salir una nueva y pequeña risa

-Sí. Espero que no esté demasiado concentrado –dijo rascándose la mejilla con el dedo de la mano izquierda a lo que el hombre delante suyo negó un par de veces con la cabeza

-En absoluto –respondió este con suavidad y seriedad- te agradezco el obsequio y tu disposición… por mi alimentación

Alzó una ceja provocando más risas en el Asakura

-Bueno, las personas tenemos que ayudarnos los unos a los otros… -dijo este felizmente, a lo que el más alto elevó aún más su ceja

-Tenemos?

-Sí, bueno… -Yoh se frotó distraídamente el brazo derecho y se tensó de golpe por el dolor pero fingió no darse cuenta- también le traje un bowl de sopa a Yoh-san… espero que le guste

-Seguramente

El hombre entornó los ojos con suavidad y dejó aquel plato a un lado para luego, extender una mano hacia el niño que dio un respingo e hizo amago de alejarse

-Tú…

-Estoy bien… solo me golpee con una bicicleta de camino hacia acá, no es la gran cosa- aseguró rápidamente el Asakura intentando alejarse nuevamente pero entonces, sus ojos se abrieron grandemente al ver un par de dedos apuntando hacia sus ojos, lo que le hizo congelarse en su lugar y tragar pesado, sudando muy apenas y sin ser capaz de quitar la mirada de aquellos dedos que no dejaban de apuntarle directamente a las pupilas

Los ojos del adulto se habían entornado y mantenían aquella posición de su mano, como si se tratase de una extraña serpiente intentando de mantener contacto con un indefenso pajarillo al que fuese a devorar y que no tuviese la capacidad de escapar a tiempo, por el miedo; con mucha lentitud el de mayor edad se acercó aún más al niño y tomó la muñeca derecha de este hasta alzar con mucho cuidado su brazo hasta su pecho. Aquello pareció hacer reaccionar al Asakura que apretó los ojos y dejó salir un "ouch, ouch, ouch" bastante sonoro

El hombre quitó su mano derecha de la posición donde apuntaba los ojos del chico y entonces, con cuidado levantó las mangas cortas de la playera de aquel niño hasta descubrir el hombro que presentaba una fuerte hinchazón y coloración casi negra; alzó la yema de los dedos y sin presionar, deslizó estos por aquel enorme bulto lo que provocó un nuevo gemido en el niño, que tensó el cuerpo

-Es… está bi… bien –Yoh tragó un poco- no es nada

-Hmmm

Aquella persona de ropas oscuras entornó los ojos para luego, hacer una corta mueca

-No es nada?... podrías perder el brazo por dejar pasar algo así

-Eso es verdad!? –el shamán abrió demasiado los ojos con expresión de espanto- no quiero perder mi brazo! Lo necesito!

-Entonces, tenemos que ir con un médico en este momento –respondió con calma aquella persona de ojos negros, provocando que el niño retirase la mano y volviese a hacer un gemido de dolor por el movimiento realizado

-Estoy bien… iré mañana

Dijo el Asakura intentando volver a sonar animado pero entonces, pudo ver como aquella persona se guardaba la bolsa donde solía llevarse las cosas para luego, andar hacia él y colocarle una mano en la cabeza

-Iremos ahora mismo, no quiero que esto se convierta en algo más grave

Anunció para luego, pasar su mano hacia la parte trasera del cuello del chico y de ahí, le empujó con cuidado hacia la salida del cementerio mientras que el niño parecía levemente confundido y ahora observaba de reojo al más alto que mantenía la mirada delante suyo y le iba guiando a quien sabe dónde; no se suponía que debiera de acompañar a un desconocido a ningún lado y menos a aquellas horas de la noche. No sabía el nombre de aquella persona, no sabía de su vida fuera del cementerio, no tenía conocimiento acerca de si tal vez se trataba un loco o un lunático que había esperado la oportunidad para hacerle daño…

Pero la verdad era, que desde un inicio sabía que no era así.

Desde que le viese la primera vez, podía darse cuenta de que aquella persona no era mala y que nunca le haría daño. Pero de todas maneras era incapaz de entender el por qué tendría que preocuparse de alguien como él, que solo aparecía en el cementerio para molestarle; no se suponía que tuviese esa inclinación a ayudarle cuando tampoco era como le conociese y estaba seguro, de que como se le ocurriera decirle que era un shamán le haría a un lado como todos los demás si es que no le golpeaba por pensar que quizás se estaba burlando de él

Y no sería extraño… aunque dada la diferencia de edades…

Ahora que lo pensaba, cuántos años tenía aquella persona? Tal vez si pudiera preguntarle sin sonar demasiado grosero…

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-Dueleeeee

-Debiste de haber venido a hacer curación desde un inicio, niño

El médico de aquella clínica nocturna le veía con gesto severo, frunciendo el ceño lo que hizo que el chico de cabello castaño se encogiese; y sin embargo de ahí, la mirada molesta del hombre se volvió hacia el de cabello negro, brillando las gafas del hombre de salud como si enfatizara su molestia

-No puede dejar que su hijo termine en esas condiciones, casi podría considerarse maltrato infantil!

La bata blanca de balanceaba ante el movimiento de su dueño que empezó a golpetear el pecho del segundo adulto en el consultorio con un sujetapapeles de madera

Aquella persona no decía nada, solo observaba al doctor que parecía lo suficientemente enojado como para reñirle

-Tiene suerte de no haberse fracturado el brazo pero de todas maneras habrá que vendarlo y asegurarlo para que no se mueva –dijo aquella persona, acomodándose los lentes sobre el puente de la nariz en un movimiento firme e intimidante- pero este niño va a requerir de verdadera vigilancia y que se cambien los vendajes cada doce horas mientras le aplica el medicamento para bajar la inflamación… probablemente tarde entre una semana y semana y media en curar adecuadamente y mientras eso sucede, no deberá de hacer ningún movimiento brusco o cargar cosas pesadas

Ordenó el galeno cruzándose de brazos para luego, volver a ver al adulto

-Pero sigue pareciéndome una enorme irresponsabilidad el que haya tardado tanto tiempo y hubiese esperado a que su hijo se pusiera de esta manera…!

Yoh ya no podía soportar más. Aquella persona estaba soportando regaño tras regaño y culpas que no las debía en completo silencio, tan solo asintiendo de vez en vez sin replicar ni reclamar; el Asakura se sentía culpable, por su causa estaba pasando todo aquello y además, el médico pensaba que aquel era su padre y que quizá era una persona reprobable cuando la realidad era, que sin deberle nada y sin conocerle le estaba llevando a atenderse a altas horas de la noche

Separó los labios

-Disculpe… -trató de decir el niño alzando la voz, rojo de la vergüenza- pero él no es…

El adulto de cabello negro le puso la mano en la cabeza y negó una sola vez para acallarle

El Asakura tragó con un poco más de culpa y volvió a separar los labios, no era justo que a él le cayese un castigo que no se merecía pero la voz no salió de entre sus labios; solo pudo percibir, sintiéndose demasiado pequeño como el hombre de la bata blanca se descargaba una y otra vez con quien estaba a su lado

Se encogió suavemente entre sus hombros

Una hora más tarde, el adulto de cabello negro se había inclinado ante el médico en agradecimiento por sus atenciones y de ahí habían pasado a la zona de pago donde Yoh pudo ver como el más alto sacaba una billetera para pagar los servicios

-No! Espera, no deberías de…!

Trató de detener pero entonces, el movimiento de su brazo derecho que había sido encabestrado contra su pecho le provocó apretar los ojos y quejarse en un temblor y encogimiento de cabeza, cuyo temblor se extendió al resto de su cuerpo

-Los padres deben de pagar por las heridas de sus hijos

Los ojos de Yoh se abrieron levemente con sorpresa al sentir como aquella persona le volvía a acariciar la cabeza, tal y como lo hubiese hecho hacía tantas noches en el cementerio

-Deja que me encargue de ti. Es lo menos que puedo hacer después de la amabilidad que has tenido para con tu madre

Musitó el de ojos negros

El de auriculares entendía el mensaje debajo de aquello, oculto en esas palabras para despistar a la creencia de quienes estaban en aquella clínica, sobre que el adulto era el padre del menor; Yoh observó como el hombre del cementerio pagaba por su tratamiento y las curaciones sin queja ni reproche, a modo según le parecía de agradecerle que visitara a su esposa enterrada en aquel camposanto. Un extraño peso presionó contra su pecho y sus mejillas se sintieron calientes sin entender el motivo de ello, creyendo que quizá era reflejo de la herida

Y no reaccionó hasta que el hombre de cabello corto se inclinó enfrente suyo y le colocó una mano en la frente

-Creo que tienes algo de fiebre

El adulto frunció levemente el ceño y entonces, el Asakura pareció despertar muy brevemente

-Eh?

-Ni hablar

El más alto se colocó las manos en la cintura e hizo una mueca de pretendida molestia para luego, negar con la cabeza

-Esto no está bien. Andando, tenemos que ir a tu casa

-A mi… casa? –repitió el niño con lo que parecía alguna clase de shock donde no entendía lo que ocurría; sin embargo el que iba con él solo le volvió a tomar de la parte posterior del cuello y le guió hasta la salida donde una vez en la banqueta, el hombre levantó un dedo para llamar a un taxi que iba pasando por la calle. Una vez que se detuvo, Yoh pareció reaccionar- oh!... le estoy agradecido, pero puedo caminar hasta mi casa, no hay necesidad…

-Ya son las dos de la madrugada –replicó el hombre abriendo la puerta del coche para después, empujar con cuidado al interior al niño que ingresó con algo de nerviosismo- no pienso dejarte ir andando desde aquí hasta donde vivas…

-No es demasiado lejos

Musitó el Asakura, aferrándose en algo las vendas del cabestrillo mientras que el adulto a su lado entraba al coche y cruzaba elegantemente una pierna

-Hacia dónde? –inquirió el conductor con gesto aburrido

-Yoh?

-Oh… Vivo… en la colina de Funbari… cuatrocientos veinte… -susurró el chico con una sombra comenzando a encogerse entre los hombros lo que provocó que el adulto de cabello negro pusiese una expresión de molesta circunstancia, apoyando el codo en la puerta y la mejilla en los nudillos

-Básicamente, a más de media hora del cementerio y llegando directo a la prefectura de Saitama

Resopló el adulto bajando los párpados para enfatizar su mirada lo que hizo que el Asakura se sonrojase con mayor fuerza

-Funbari es una zona enorme a las afueras de la ciudad y no es como que puedas recorrerla en quince minutos a pie- volvió a decir el de cabello negro al tiempo que le hacía una seña al conductor que asintió y procedió a conducir- en verdad… que te falta un poco más de consciencia niño…

-Lo lamento –se disculpó Yoh con un tono de voz avergonzada al tiempo que apoyaba ambas manos en el asiento entre sus piernas y se agachaba levemente deprimido

Qué estaba haciendo?

-No es necesario que lo hagas todo tu solo

Los ojos de Yoh se abrieron un poco, con algo de inquietud y sorpresa mientras que el automóvil se movía por entre las calles y les iba guiando de poco en poco en dirección de la oscuridad

-Entiendo… que es lo más fácil en los momentos en que estás más desesperado- musitaba el de cabello negro con gesto neutro y un tono de voz muy suave- mientras más dolor sientes, solo quieres dejar todo de lado y pensar que mientras no se acerquen a ti, menos vas a sentir… pero al final, es solo una vía de escape para no enfrentar el hecho de que en algún punto, todos salimos heridos

Decía dejando salir un pequeño suspiro

-Pero… sin esas heridas… nunca podemos saber qué es lo que en verdad importa

Añadió

-Curiosamente… las personas solitarias son aquellas que al final, terminan siendo las que aman con mayor desespero porque lo que realmente desean, es no volver a estar solos nunca- musitó muy apenas

Yoh no entendía a qué venía todo aquello, no parecía ser algo que proviniese de lo que había visto de personalidad de aquel hombre. No tenía mucho sentido… pero de todas maneras, le vió de reojo y sus mejillas volvieron a arder suavemente para después, sonreír muy apenas y ver hacia delante, suavizando la mirada sin encontrarle tampoco sentido a lo que sentía en aquel momento

Era verdad… él era una persona solitaria… pero no era su verdadero deseo

Quizá…

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