FINAL MISSION STATUS
Por Mizaya y Zapenstap
Traducido por Inuhanya
------
Capítulo 4 - Misión Comprometida
------
Un dulce sueño se desvaneció mientras Relena se despertaba y lentamente abría sus ojos. Se estiró, enterrando su cabeza más profundo en la almohada, y fue un momento antes que recordó que no estaba sola en la cama y que había cámaras observándola. Rodando de costado, se encontró mirando sobre la almohada los abiertos ojos de Heero. Antes de poder verse sorprendida, se relajó y sonrió, preguntándose internamente cuánto tiempo había permanecido ahí mirándola.
Sin pronunciar una palabra, Heero levantó su mano para trazar una leve línea por su brazo. Ella tragó, las señales eléctricas de sus dedos estremecieron su piel. Sus ojos permanecían en su rostro y Relena recordó la sensación de sus labios en los suyos, el tierno calor de su boca y el confort de su cuerpo mientras se acostaba tan cerca contra él.
"Soy el único que te ama, Relena."
Su corazón palpitó fuertemente. Qué significaba eso? Preguntándose si llegaría a sentir de nuevo su beso, beber en la suavidad de sus labios mientras existiera esta oportunidad, casi no se da cuenta cuando Heero se sentó y levantó de la cama.
"Voy a tomar una ducha," dijo él. Su declaración pareció ser un poco interrogativa y le tomó un momento notar que probablemente era porque estaba preguntándose si tenía prisa en arreglarse. Parpadeando, orientándose de nuevo hacia su misión, Relena miró su reloj y asintió.
"Seguro. Prepararé un poco de café."
Heero no la miró mientras se precipitaba por la habitación y entraba al baño, pero los ojos de Relena estaban pegados a la belleza de su cuerpo. Descubierto menos por esos shorts, era posible ver sus músculos tensándose bajo su piel. Sus ojos trazaban líneas a lo largo de su espalda, subiendo por su espina y por la anchura de sus hombros. De la forma en que se movía, era como si pudiera matar en cualquier momento, y hacerlo lánguidamente, con tiempo para desperdiciar. Heero Yuy era un arma humana, eficiente, hermoso y mortal. Una arma humana altamente atractiva.
Sacudiendo un repentino (inapropiado) deseo que tenía que ser de fantasías casuales creadas por mucha lectura y televisión, Relena se levantó de la cama, envolvió su bata de satín sobre sus hombros, e hizo su recorrido hacia abajo. Sus movimientos parecían lentos, como si no estuviera totalmente despierta todavía, pero logró hacer el café y servir dos tazas antes de regresar a su habitación. Cuando uno tenía un estilo de vida que involucraba largas horas de trabajo y cortos períodos de sueño, el café era un amigo fiel, o eso había observado Relena.
"Te traje un poco de café," comenzó ella, deteniéndose en seco.
Aparentemente Heero apenas había salido de la ducha, porque las gotas de agua aún se deslizaban por su cuerpo. Su desnudo cuerpo. Completamente desnudo. Estaba sacando su ropa interior del cajón, un par de pantalones yacían en su cama, pero ante sus palabras levantó su mirada. Sus ojos se fijaron en los suyos y ella luchó por no sonrojarse al verlo. Su estómago se apretó, sus nervios al extremo así que sintió la peluda alfombra bajo sus pies. Trató de desviar la mirada, pero no pudo. Sus ojos viajaron sobre todo el cuerpo de Heero, mirando justo donde no debía. Quería mirar. Estaba muy encantada para sentirse culpable.
Él permaneció frío bajo su mirada. Sostenía las tazas en su mano, no segura de dónde ponerlas mientras Heero se giraba hacia el tocador. Lentamente y sin prisa se colocó un par de bóxers antes de ponerse el pantalón que había extendido en la cama. Estar medio vestido no afectaba su recuerdo y continuó observándolo, intentando mantener su expresión fría aún cuando su cuerpo se sentía sospechosamente caliente.
Su corazón palpitó más rápido cuando se acercó a ella, tomando ambas tazas de su mano. "Gracias." Las depositó en el tocador con un clink y se giró hacia ella. "Hoy tengo que irme temprano. Probablemente no te vea hasta esta noche." Su declaración fue tan natural, a su manera, que se preguntó si el tinte de arrepentimiento en su voz fue real.
"Está bien," dijo ella. "Que tengas buen día." Lo quería. Palabras tan mundanas fueron animadas por ella, por el simple hecho de que podía compartir palabras mundanas con Heero. Aún si esta situación fuera una fantasía, no había un libreto. Con él frente a ella, su piel brillando con gotas de agua y sus ojos creando tal fuego, fue difícil decirse que sin duda era una fantasía, o reprenderse por esperar e incluso creer que tal vez no lo era.
"Tú también," respondió él, y rozó un afectuoso dedo contra su mejilla.
El movimiento la atrapó por sorpresa. De pie, descalza en su pijama, a sólo pulgadas frente a Heero, Relena logró sonreír, asumiendo que él continuaría arreglándose. Pero los ojos de Heero atraparon los suyos cuando levantó la mirada. No sabía cómo se veían sus ojos. Los suyos eran ilegibles, pero con sólo un pequeño movimiento estaba junto a ella, envolviendo un brazo alrededor de su cintura y halándola más cerca a su cuerpo. Su otra mano recogió su cabello tras su oreja y acercó más su cabeza a la suya. Con sus ojos cerrándose, Relena dejó que sus otros sentidos tomaran el control. Agua caliente de estar en su cuerpo se pasó a su pijama, y un limpio aroma de jabón, champú y Heero mismo la hizo marear. Su verdadera atención, sin embargo, estaba en sus labios, y la anticipación de lo sabía estaba por venir.
La boca de Heero encontró la suya en mímica de las acciones de la noche previa. Aunque esperaba un corto beso como el primero, Heero continuó presionándola mientras movía sus labios sobre los suyos. Sintió su labio inferior entre los suyos y succionó levemente. Estaba más allá de cualquier sensación que hubiese sentido. Sus pensamientos y reservas volaron por la ventana. Relena respondió como si fuera manejada por un hilo, probando sus labios con su lengua hasta que la suya salió para encontrarla. Exploraron sus bocas apasionadamente, pasando sus lenguas lentamente sobre cada parte accesible. Los brazos de Heero se envolvieron alrededor de su espalda, sus manos subían y bajaban por su espina mientras Relena levantaba sus manos hacia su cabeza y hundía sus dedos en su húmedo cabello para darse un poco de soporte en caso de que sus piernas cedieran. Pensó que podrían, pero no quería que se detuviera.
Fue casi insoportable cuando Heero rompió el beso, el aliento de su boca calentó sus mejillas mientras se separaba. Cuando abrió sus ojos él se suspendía sobre ella, mirando su rostro con una expresión cuidadosamente compuesta. Su pecho pesaba mientras respiraba fuertemente. Su propio cuerpo temblaba.
"Heero…" dijo ella, y no supo qué más decir. Su rostro era una máscara cuidadosa. Tal vez no era real. O tal vez sí. No le importaba. "Te amo."
"Necesitas arreglarte," dijo él seriamente, dejando caer las manos de sus hombros. "También te amo. Te veo esta noche."
El cuerpo de Relena estaba entumecido. Eso no podía ser real… verdad? Su corazón aún estaba latiendo a una milla por minuto. Los rastros de sus labios, manos y aroma no la habían dejado. Sintió un vacío a su alrededor con la pérdida, pero logró repetir su despedida antes de entrar al baño para ducharse. Una vez que retiró su pijama y entró en la humeante ducha, colapsó contra la pared y dejó que los chorros de agua cayeran sobre ella.
------
Trowa ajustó su audífono con una mano y agregó un poco de azúcar en su te con la otra. Girándose, Trowa hizo su recorrido por la pequeña sala de descanso de los Preventivos hacia la mesa redonda que ocupaba la mayoría del área. Un periódico que había sido abandonado por alguien llamó su atención y comenzó a hojearlo, disfrutando el tranquilo respiro de su oficina. La sala de descanso normalmente estaba ocupada en las mañanas, pero estaba en las oficinas más temprano de lo usual, antes que llegara el turno de las 9:00.
Técnicamente, había estado de turno durante la noche, escuchando a través del audífono que tenía conectado por satélite al link del Raso Richardson. Cole había provisto el link para comunicaciones cubiertas entre terrorista y topo, pero Trowa no tuvo problema en infiltrar el canal. En tanto, además de una rápida llamada para dejar que Cole supiera que el hardware de vigilancia estaba instalado, todo lo que Trowa escuchó fue aire muerto. Lady Une y Zechs lo habían puesto a cargo de conducir la misión, y quería asegurarse que fuera como se planeó, aún si eso significara poco sueño y largas horas.
"De qué estás hablando esta vez?" Llegó el tono perezoso y arrogante de Wufei segundos antes que entrara a la sala, siendo seguido por una entretenida Sally Po.
"Oh, vamos, Wufei. Vas a contar los detalles así tenga que sentarme sobre ti y sacártelos."
Wufei sonrió. "Estás amenazándome?"
"Será mejor que lo creas."
"Por un poco de chisme?" Sonó sorprendido. Siempre lo hacía cuando alguien caía por debajo de sus estándares de honor. "Justo como una mujer. Bueno, lo siento. No beso y hablo."
"Tú no fuiste quien besó!"
"El principio es el mismo."
Trowa tuvo que reír para sí. La forma en que Sally incitaba a Wufei a ser de cierta forma social era entretenida. Fue difícil decir quién ganó en esta particular discusión así como fue obvio que Sally realmente quería más que sólo hacer que Wufei conversara con ella. Trowa asumió que el tema discutido era el de los dos besos compartidos por Relena y Heero que habían capturado las cámaras. Wufei, como el encargado del monitor, lo había reportado—muy estoicamente—junto con otras tecnicidades de la primera noche de la misión cuando Trowa había llegado al trabajo. Aparentemente Sally quería más descripción que el "beso a las 23:00 horas con duración de 2 segundos y otro a las 7:00 horas con duración de 49 segundos" que el guerrero chino le había dado. Wufei se rehusó a ceder, decidido a menospreciar a quien admitiera la agobiante curiosidad. Incidentalmente, aunque alguna vez había remarcado que esta misión era una indigna incursión en el honor de Heero y Relena así como en las habilidades de Heero como soldado, Trowa sospechaba que Wufei secretamente estaba tan interesado como el resto de ellos. Sin embargo, su sentido del honor—tanto suyo como el de otras personas—lo hacían discreto. Esa discreción le ganó posiciones en primera fila. Duo no era el único celoso.
Pero Sally sólo suspiró derrotada.
"Buenos días, Trowa," rió ella cuando el par se hizo visible. "Supongo que tú no estarías dispuesto a compartir más sobre esos famosos besos, verdad? Wufei está siendo un poco obstinado." Sonrió ante el blanco de sus puyas, cuyos brazos cruzados y cejas levantadas hablaba volúmenes. "Olvidó lo que pasó la última vez que me ocultó información."
Los ojos de Wufei se fruncieron, algo malicioso y travieso destelló por sus ojos mientras abría su boca para responder, pero Trowa rápidamente levantó una mano para detener más conversación. El audífono había comenzado a transmitir una conversación entre Cole y Richardson que requería su total atención. Wufei cruzó sus brazos por su pecho, sin molestarse en mover su frunce. Sally puso sus palmas planas en la mesa y se inclinó atentamente.
"El beso…" Trowa escuchó la voz de Douglas diciendo. "Lo viste?"
"Sí," claramente era William Cole. "Crees que hay un problema?"
Hubo una pausa al otro lado de la línea. "Tal vez no," dijo Douglas. "Fue… ardiente. Sólo me pregunto… Por qué se detuvo ahí?"
La expresión de Trowa permaneció estable mientras continuaba la conversación, pero su tensión debió haberse mostrado porque Wufei y Sally permanecieron en silencio incluso después que la comunicación terminó con un clic. Trowa hizo contacto visual con cada uno de sus camaradas y se levantó antes de dirigirse a ellos en un tono calmado. "Parece que tenemos un problema."
"Quién está monitoreando?" preguntó Sally. "Pasó algo? Hicieron algo mal?"
"Les informaré más tarde," dijo Trowa.
Pasándolos sin desperdiciar tiempo para explicar, se apresuró a la oficina de Une. No reconoció su secretaria, quien lo llamó cuando abrió la pesada puerta. Une y Zechs estaban adentro, Une aparentemente tratando de aplacar a Zechs por algo. Ninguno se vio particularmente complacido al entrar sin anunciarse, pero no fue porque lo encontraran rudo; sabía que su intrusión significaba una especie de crisis.
"Cole no está convencido," declaró sin rodeos.
------
Relena miraba la pantalla de su portátil, ajustando a sus estándares su discurso de la tarde. Si concentrarse era difícil para el resto de su misión tenía mucho que poner al día. Sin importar cuán profundamente enterrara el sabor de la boca de Heero en su memoria, salía a la superficie como una boya. Su mente se mantenía convenciéndose que si lamía sus labios aún podría saborearlo ahí. Julie, su asistente, probablemente pensaba que estaba en desesperada necesidad de un labial.
"Todo está bien, Srta. Darlian? Parece un poco distraída esta mañana."
Relena sacudió su cabeza. "No, Julie, estoy bien. Dormí poco anoche." No era una mentira. Dormir al lado de Heero con su brazo sobre su torso la había mantenido despierta durante la noche. "El servicio de transporte no ha llegado todavía?"
Tenía una temprana reunión con los delegados de L4 en el centro de convenciones al otro lado de la ciudad en menos de media hora. Normalmente, su escolta llegaba temprano. A dondequiera que iba, los Preventivos la proveían con un guardaespaldas y un servicio seguro de transporte, ya que las amenazas terroristas como la que enfrentaba no eran algo anormal en su campo de trabajo. Los Preventivos nunca llegaban tarde. La ponía nerviosa.
"Iré a llamarlos," dijo ella útilmente, dejando la oficina de Relena para usar el teléfono en su propio escritorio, justo afuera de su puerta. Relena miraba vaciamente la pantalla del computador hasta que regresó unos minutos después. "Srta. Darlian? El Oficial Miller fue programado para ser su escolta hoy, pero se involucró en un accidente vehicular en su camino al trabajo, así que otro oficial está siendo enviado a reemplazarlo. Estará aquí en cualquier minuto. Se disculpan por el inconveniente."
"Gracias, Julie."
Justo mientras Relena comenzaba a sentir pánico por estar retrasada para su reunión, un corto golpe llegó a la puerta. Levantó la mirada de su computador con un salto. Su oficial de reemplazo era Heero.
Sus sentidos se recuperaron ante su presencia y elevaron su conciencia mientras cerraba la distancia entre ellos. Cómo se supone que debería actuar? Asumió que probablemente estaba disponible, a menos hubiese querido escoltarla. Su corazón saltó ante la idea, y se preguntó qué pensar o decir. Levantó la mirada a tiempo para ver a Julie saliendo de su oficina para responder su teléfono, cerrando la puerta tras ella. Eso la dejó sola con Heero, quien parecía haberse vuelto de piedra ante ella, su fuerte mirada fija en ella, aunque no en una forma que pudiera leer.
"Supongo que nos encontramos más pronto de lo esperado," dijo ella con una sonrisa, rodeando su escritorio para tomar su maletín y bolsa para su reunión. "Espero que actuar como un guardaespaldas sustituto no interfiera mucho con tu día." Mientras se movía hacia la puerta, se detuvo en frente de él, tratando de sonreír a través de su dura coraza. Cuando no reaccionó, Relena depositó gentilmente su mano en su muñeca, pero si algo se tensó.
"Debemos irnos," dijo él.
Desvaneciendo su confusión, Relena caminó delante de él y hacia el elevador. El viaje con él a su lado fue lo silencioso suficiente para que sus pensamientos parecieran gritos en su cabeza. Era tonto sentirse mal ante la actitud de estatua de Heero. Así era como era él, pero el beso aún permanecía en sus labios, y tragó mientras sus ojos vagaban sobre su rostro, hombros y manos, preguntándose lo que estaba pensando y cómo se supone debía comportarse.
Relena continuó su diálogo interno por el lobby del edificio y a la limosina en espera. Él la dejó subir en el lustroso auto negro para acomodarse en el asiento de la ventana antes de seguirla y sentarse a su lado, brazos cruzados y ojos mirando adelante. Si notó su silencio, no dio señas de eso.
Cuando el auto estuvo a cuadras de su destino, Relena reunió coraje y se giró un poco para encararlo. Antes de abrir su boca, él se giró para mirarla, encontrando su mirada con una penetrante suya. Relena sonrió en su forma más diplomática y colocó sus manos en sus piernas en forma de un lenguaje corporal abierto. Las pequeñas ventajas de ser un político llegaban naturalmente a ella después de sólo unos pocos años.
"Heero," dijo ella, y titubeó, sorprendida cuando no pudo esconder la pizca de incomodidad que venía de una repentina ola emocional. Las palabras que había querido decir se desvanecieron de su mente. Cerró su boca, su corazón latía, tratando de organizar sus ideas. Mirándolo, todo lo que quería hacer era acercarse más a él. "Al menos deberíamos actuar como si nos conociéramos," dijo ella. Su corazón se alborotó como una mariposa encerrada.
Él no respondió, sólo sus ojos se movían, y aquellos simplemente se desviaban de su rostro hacia el otro rincón de su espacio compartido.
Su voz tembló levemente mientras sus dedos se clavaban en su muñeca. Algo sobre su rostro… quería besarlo. "Heero, te amo."
Él se alejó de ella, la flexión de sus músculos hizo que su mano se resbalara. "No necesitamos hacer esto fuera de cámara, Relena." La firme línea de su quijada se tornó más rígida. Habló con un tono tan frío y sin emoción que Relena se estremeció.
Cuando el auto se detuvo en frente del edificio, también sintió su corazón detenerse. Heero salió sin mirarla, casi como si no pudiera esperar para escapar de su presencia. Tragando, Relena tomó varios respiros profundos y tranquilizantes.
Cuando salió del auto, Relena pasó una mano por sus ojos para asegurarse que aún estuvieran secos. Heero la miró mientras luchaba por contener sus lágrimas, su boca abriéndose como si fuera a decir algo. Aún si fuera una disculpa, Relena no pudo enfrentarlo. Cuidadosamente desvió su mirada de su rostro y sólo fue vagamente consciente cuando Sally Po se les unió al par en la acera, haciendo a un lado a Heero por el brazo. Su expresión cambió de momentáneamente preocupada a estoica en un instante. Hablaron juntos y él asintió, su rostro se volvió una máscara de mal humor antes de caminar con largas y apresuradas zancadas hacia el auto Preventivo de Sally. Relena lo observó alejarse, sintiendo como si el interior de su cuerpo estuviera hecho de nada sino aire y su cabeza llena de agua. Apenas registró a Sally deslizando su brazo alrededor del suyo para llevarla adentro.
"Hey, estás bien, Relena?"
Relena logró componerse y sonrió, brillantemente, como si nada pudiera estar mejor. "Sí, Sally. Mi mente estaba en otro lugar por un minuto. Me disculpo."
La mujer rió despreocupada. "No hay necesidad de disculparse. Mereces un descanso de vez en cuando también, aún si sólo es uno mental. Estaba diciendo que supongo que tuviste dos sustitutos en un día. No estoy segura de lo que tu hermano quiera con Heero, pero cuidaré bien de ti por hoy."
"Gracias, Sally," respondió ella cordial. Si Milliardo quería ver a Heero, probablemente tenía algo que ver con la misión. Su corazón comenzó a palpitar en su pecho. Había tanto que no entendía, y todos estaban dejándola a oscuras.
------
Golpeteando sus dedos impacientemente en el brazo de la silla de Heero, Zechs miró de nuevo el reloj. Cada segundo que pasaba parecía inflarlo más, hasta que pensó que la presión podría hacerlo explotar.
Algo de la frustración o rabia que sentía de su reunión con Une y Barton estaba mascarada cuando su antiguo rival Heero Yuy entró a la habitación. Si Heero se sorprendió de ver a Zechs sentado en su escritorio, no lo mostró. Simplemente esperó, sus ojos fieros y demandantes, pero develaban sus emociones de la misma forma que Zechs. Zechs no esperaba nada menos. Había un gran trato de mutuo respeto entre ellos, como hombres y soldados, aunque no de amistad.
"Heero," dijo él suavemente, pero con esa pizca de competición que siempre manchaba sus relaciones.
Los ojos de Heero se fruncieron, la pequeña sonrisa en sus labios casi indescifrable. "Zechs."
"Siéntate, Heero." Zechs le señaló la otra silla de Heero, posicionada en frente de su propio escritorio, pero Heero no se quejó que Zechs estuviera ordenándole en sus propios dominios. Heero nunca tomaba mucha posesión de algo. Estaba acostumbrado a vivir sin ataduras. La oficina era prestada, sin decoración personal de ningún tipo, y los papeles apilados casi en completo orden y listos para llenar con eficiencia.
Cuando Heero habló, su semblante frío y controlado. "Sally me dijo venir aquí. No dijo por qué. Hay algún problema con la misión?"
Zechs quiso sonreír ante la manera en la cual Heero iba al grano, pero no podía. Su quijada se cerró y se obligó a comenzar.
"Besaste a Relena esta mañana."
Hubo un momento de silencio donde Heero podría haber dejado de respirar, aunque fue imposible de decir. Zechs miraba duro a Heero, buscando algún tipo de reacción que indicara sus sentimientos, referente al acto mismo o al ser confrontado sobre eso, pero los ojos de Heero no cambiaron, ni sus manos se movieron. Si algo, estaba paralizado.
Zechs no había visto el beso. Sólo había escuchado de eso, y Une no era el recurso más abierto cuando se refería a asuntos que pudieran perturbarlo. Aún, había escuchado suficiente. Sus propias manos se apretaron mientras él y Heero fijaban miradas.
Al fin, los ojos de Heero se fruncieron. "Sobre qué es esto?"
"Es sobre Relena y tú," dijo Zechs lentamente, enunciando cada palabra. "No tengo que recordarte que he cuidado de ella desde que era una bebé. Esta situación no me hace feliz en lo más mínimo." Si algo, los ojos de Heero se fruncieron más, y Zechs supo instintivamente que una vez más estaban en competición.
"Sólo di lo que tienes que decir, Zechs."
"No soy el único preocupado por ese beso, Heero," dijo él, puntualizando las palabras como si tratara de hacerlas sangrar. Luchó por mantener sus emociones bajo control, para calmar la rabia que hervía justo bajo su piel. "Cole no está convencido de que los dos estén recién casados. Estoy aquí para decírtelo personalmente, porque este asunto es de gran preocupación para mi."
Vio que para entonces tenía a Heero confundido por la forma en que su intensidad se desvaneció brevemente. Zechs se aseguró de no romper contacto visual, hundiéndose en él con una mirada penetrante y amenazadora.
"Vas a tener que dormir con ella."
La boca de Heero se abrió, sus ojos claros como si todos sus pensamientos hubiesen sido borrados. "Qué?" Zechs nunca había escuchado a Heero anonadado.
"Tiene que ser real, Heero."
------
Continuará…
