Categoría: Glee

Resumen: Finn se da cuenta que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.

Notas del autor: Esto es un joya y se merece una mención especial de mi parte porque es la primera historia que cuanto basándome en otro modo de escritura; el de mi beta. Un homenaje para ella que es tan bella (me salió un verso sin esfuerzo ^^). Se los encargo mucho, si les gusto, por favor díganmelo ¿ok?


No tan sencillo


—¡Espera, Rachel! —Cuando su chica se apoyó en su costado derecho, Finn perdió el piso y casi cayeron los dos.

—¿Estás bien, Finn? —El mariscal de campo de McKinley negó mientras intentaba recuperar el aire. Estaba molido. Había sido sencillo llegar hasta los cuartos de final sin Karofsky pero había bastado un juego para recordarle que necesitaba al guardia derecha más de lo que quería admitir.

—Perdón. El juego ha sido brutal y mi nuevo guardia derecha es un idiota. Hemos ganado de milagro y gracias a que Puck atrapó uno de mis pases. —Rachel le sonrió y le sujetó con delicadeza por el lado izquierdo.

—Parece que Karofsky sí tenía utilidad y no sólo la de ser un homofóbico. Aunque, si me preguntas a mí, no lo quiero volver a ver nunca. Puede seguir en donde sea que esté.

Finn asintió y no pensó en Dave Karofsky hasta el día siguiente, durante la práctica, después de recibir un golpe seco, otra vez, en su costado derecho. Había traído de vuelta a Sam. ¿Podría traer de vuelta a Karofsky? No para New Directions, claro, sino para el equipo y para salvar su pellejo. Sólo tenía que encontrarle, hablar con él y dejarle claro que, si iba detrás de Kurt o de su extravagante novio, le patearía el trasero. Sería sencillo.

No fue difícil dar con Karofsky. Carmel había armado un buen equipo para esa temporada y Dave Karofsky era su guardia derecha. Sin decirle nada a nadie, Finn viajó una tarde hasta allí para enfrentar a Karofsky y saber cómo de factible podía ser su regreso. Casi se cayó de espaldas cuando se enteró de que Karofsky, además de jugar en el nuevo equipo de Carmel, había sido reclutado por Vocal Adrenaline. El bastardo no había querido quedarse en el club Glee de McKinley pero sí que estaba con esos hijos de puta.

Finn había intentado colarse en el ensayo pero todas las puertas de acceso al teatro estaban cerradas. Aún así podía escuchar la voz de Karofsky a un ritmo parecido al de Whithout you de David Guetta y Usher, y algo le decía que si cantaban eso en las Nacionales volverían a hacer papilla a New Directions. Cuando el ensayo terminó, Finn alcanzó a Karofsky antes de que se subiese a su coche.

—Karofsky. —Se veía diferente, más delgado tal vez. No, era algo más: Karofsky estaba sonriendo. Pero eso se acabó en cuanto lo vio.

—¿Qué pasa, Hudson? Estás muy lejos de casa. —Finn se le acercó.

—¿Carmel? ¿Vocal Adrenaline? —Karofsky no dijo nada y puso sus cosas dentro de la camioneta—. ¿Qué pasa contigo, Karofsky? ¿Por qué te fuiste? —Dave resopló.

—¿De verdad te importa? Para ustedes sólo era un matón más, así que me fui. ¿No deberían estar felices?

—Eres un enigma, Karofsky. Te conozco desde los ocho años y hasta ahora no he podido descifrar la clase de persona que eres. —Karofsky abrió la puerta y se disponía subir a su coche.

—No lo intentes, Hudson. —Finn lo detuvo.

—¿Qué mierda hay, Karofsky? Después del baile te fuiste apagando. Kurt decía que estaban bien, pero tú te fuiste de todas maneras. ¿De qué huyes? ¿Qué pasa?

—Soy gay, Hudson. —La mandíbula de Finn cayó—. Kurt lo sabe. Fui un animal porque no… Por ser un imbécil reprimido. Hasta que un día me harté. No quería seguir escuchando las habladurías, ni tener que ponerme una máscara. Huí de McKinley para encontrarme y Carmel me ha cambiado la vida.

Esa tarde Finn no regresó a casa para el toque de queda. Hubo algo en la confesión que les llevo a quedarse hablando durante horas. Sin querer, fueron estableciendo la rutina de verse para hablar. Finn le contaba a Dave sobre sus miedos y dudas mientras Dave se limitaba a escucharle. De niños, en los exploradores, habían sido buenos amigos, y pronto Finn se dio cuenta de que seguían teniendo mucho en común.

La primera vez que sucedió, Finn estaba borracho. Le había dicho a Dave que no sabía qué camino seguir. Los dos habían bebido. Finn le preguntó si había besado a otro hombre. Dave le respondió que sí y le contó lo sucedido con Kurt desde el principio hasta su encuentro en el bar. Finn le abrazó en señal de apoyo y, casi sin pensar, lo besó. Al principio, Karofsky se quedó congelado pero después sus labios y sus manos tomaron vida y se movieron por todo el cuerpo de Finn hasta dejarle sin ningún pensamiento lógico.

No se hablaron por dos semanas. Durante todo ese tiempo, Finn extrañó los mensajes de texto y el extraño humor de Dave. Al final de esas dos semanas fue Finn quien viajó de nuevo para verle. No fue necesario hablar. No sabía de dónde venía y por qué Dave era quien lo hacía explotar de esa manera pero el deseo era permanente. Dave lo besaba como nadie, lo acariciaba con fuerza y lo dejaba sin respiración. Las manos de Dave se deslizaban por su ropa, le sostenían la polla y le hacían terminar. Finn pronto se volvió adicto a esa sensación. Pero esa adicción fue sobrepasada cuando él empezó tocarle, a hacer que gimiese y a encontrar cada pequeño lugar donde poder besarle para hacerlo explotar.

Fuera de sus encuentros en un motel, Finn no ha cambiado. Sigue siendo el mismo y, al parecer, Dave también. Una noche, sin querer, Finn escucha a Kurt hablando por teléfono, riendo por lo bajo, como si estuviese coqueteando. Sabe que no puede ser Blaine porque está en un ensayo con Rachel. Cuando escucha Dave, sus oídos zumban. Entra a la habitación de golpe encontrándose a Kurt ligeramente ruborizado. Le pide explicaciones. Kurt piensa que está molesto por arriesgar su integridad física hablando con Karofsky así que jura y perjura que Dave es bueno, que ahora son amigos y que jamás le haría daño. Finn no está conforme con eso y le grita que no se acerque a él. Kurt le responde que será amigo de quien le dé la gana y que Karofsky le agrada.

Por la mañana muy temprano Finn sube a su coche y conduce hasta Carmel. Se enfrenta de nuevo a Dave y le exige una explicación, pero ésta no llega. En lugar de eso, Dave lo besa profundamente. Se van al motel y, cuando están desnudos, Finn descubre que quiere llegar hasta el final. En un principio Dave se niega pero Finn se arrodilla y le chupa la polla. Nunca lo había hecho. Dave sí pero él no. Le hace todo lo que a él le gusta, la mama con fervor haciendo todos los ruidos hambrientos que puede hasta que la siente gorda y dura en su boca. Se separa y le dice lo que quiere: sentirlo, saber que tiene a Dave Karofsky. Y sucede.

Dave lo tira en la cama. Lo besa hasta que sus labios llegan al culo de Finn y lo preparan lo más que pueden. Mucho lubricante, los dedos abriéndole, una lengua juguetona entrando en él, haciendo que casi se corra hasta que, finalmente, Dave se pone un condón y presiona la polla en su entrada. Es delicado. Lo hace para que disfruten los dos. Y lo logra, porque Finn se halla envuelto en Dave: en sus brazos, en sus besos, en sus palabras ardientes y en sus fuertes embestidas. Finn se corre a chorros. Dave también lo hace. Después, terminan dormidos y abrazados.

Al despertar, llega la pelea. Finn lanza un ultimátum: deja de pensar en Kurt. Dave lanza una sentencia: lo haré el día que dejes a Berry. Finn se detiene. No vuelven hablar del tema y continúan teniendo sexo. Mientras tanto, las llamadas entre Kurt y Dave se convierten en salidas a tomar café y Finn quiere morirse. Pasan las semanas y Finn no se decide.

Un día de tantos, Finn ve llegar a Kurt un poco más tarde de lo normal. Lleva los labios hinchados, su ropa no está impecable como siempre y en su pelo hay muestras de caricias. Él dice que ha estado con Blaine pero Finn percibe el aroma del perfume de Dave en toda su ropa. Finn no lo soporta más. Llama a Rachel y lo hace. Esa misma noche, ya casi de madrugada, llama a Dave.

—Está hecho. —Escucha el suspiro de Dave y luego un risa sofocada.

—¿Aún necesitas un guardia derecha?

—Más que eso.

—Qué bien, porque yo quiero ser más que eso. Quiero serlo todo. —Dave cuelga.

Una semana después, Dave Karofsky regresa a McKinley siendo escoltado por Finn Hudson.