ATENCION: Humor absurdo y estúpido. Habrán cosas que estén OoC, pero...bueno, intento que eso se controle un poco.
Del capítul hay un gran contraste en personalidades, forma de expresión y demás cosas. Son como 4 años desde que dejé la historia.
Y una vez más me encuentro aquí para actualizar esto después de una eternidad. Si, volví, pero diferente. Me di cuenta que lo que ya hice es realmente estúpido, tiene mala redacción, en fin, hay demasiados errores. Y con esta nueva entrega intento corregir lo que estaba mal. Sé que no soy la mejor, pero quiero ver al menos hasta dónde puedo llegar con esta historia. El mundo está basado en Brawl, así que no esperen algo de sm4sh.
(En medida de lo posible, editaré los otros episodios.)
Espero que, si al menos no les fascina, les pueda sacar una sonrisa.
No creo que sea necesario pero, ya saben: todos los derechos reservados
"SUPER SMASH LOVE BATTLE: CONTRAATAQUE: LA GRAN IDEA DE FALCON"
Ya era el amanecer de un nuevo día. El amargo trago de la noche anterior se intentaba digerir con el desayuno de esa misma mañana.
Algunos peleadores se encontraban en aquel comedor tan vistoso y vasto con ese grande camino de mesa largo color rojo, que ya era más guindo por tanta mugre adherida en él, esperando a que la comida estuviese lista.
Del lado de la cocina, tras el desayunador, estaban Ike, Link y Marth esperando a que sus waffles salieran de la tostadora muy atentamente.
Mientras que tras la estufa se encontraba Zelda y Peach cocinando para ellas y algunos de sus compañeros.
–Cielos, muero de hambre.–Anunció Ike.
–Si, yo también…¿faltará mucho?.–Agregó Link
–Calmados, chicos, probablemente estén a punto de volar.–En eso Marth hace una pausa dramática, enlazando sus manos a la altura del pecho con un gran brillo en sus ojos. –Para que así, las próximas en volar sean nuestras papilas gustativas.
–¡Hahaha!.–Lanzaron la carcajada sus compañeros.
–¿De qué se ríen?, no le veo la gracia…–Dijo Marth encogiéndose de hombros.
–Vamos, Marth. –Interrumpió Ike tras poner una cara de burla y lástima.–Sólo son waffles.
–Sí, sé que son deliciosos, pero…no creo que sea para tanto.–Completó Link.
–Ustedes no saben lo que es haber vivido bajo el techo de la realeza.–Marth dio media vuelta, para mirar hacia los rayos de sol que abrazaban esas cortinas que llegaban hasta el suelo frente a aquella ventana de cristal. Seguido de eso, puso su mano derecha sobre el corazón.–No es por presumir que de platillos reales he comido durante toda mi vida…El probar esta clase de comida para mi, es todo un festín, pues no es algo que acostumbre a comer en el reino de Altea.–Concluyó su discurso cerrando los ojos y dirigiendo su cuerpo hacia la tostadora.
–Vaya…Nunca hubiera imaginado que te sentías de esa manera, Marth.–Dijo Link con comprensión.–Yo estoy tan acostumbrado a comer el mugrero que encuentro en mi camino, que nunca imaginaría ver a los waffles como un Dios.–Terminó con la mirada al cielo, brazos entre cruzados y una mano en la barbilla.
Por el otro lado de la cocina
–No puedo creer que tenga que hacer el desayuno contigo.–Murmuró Zelda.
–¡Y qué!.–Gritó Peach.–¿Tu crees que estoy muy a gusto estando aquí a tu lado?
–Eres una…–Fue lo que pudo decir la princesa de Hyrule antes de que fuera sorprendida por alguien que la tomó del hombro.–¡S-Samus!.–Agregó sorprendida.
–Olvídalo, Zelda, no tiene caso que guardes rencor por el acto infantil de la noche de ayer.
–¡P-pero Samus! Es culpa de ella que…–Zelda volvió a ser interrumpida por su amiga.
–Pero nada…esto no es más que una estupidez…–Dijo tras un largo suspiro en compañía de una cara de resignación.–Ya…no importa.
–¡Hmm!–Gimió Peach con enfado
Mientras nuestros peleadores antes mencionados tenían unas charlas mas o menos interesantes; en la mesa se encontraba: Mario, Pit, Capitán Falcon, Snake y Toon link; charlando sobre aquella fiesta que había provocado tanto alboroto.
–Pues no sé ustedes, pero a mi me pareció un acto egoísta aquella fiesta del día de ayer.–Se quejó Pit cruzándose de brazos y haciendo pucheros.
–¿Te atreves a quejarte?.–Miró Snake con desprecio.–Al menos fuiste invitado.
–Wowowowo.–Interrumpió el ángel levantándose de su asiento haciendo que la silla donde se encontraba retrocediera dejando en su lugar un chirriante sonido que se escuchó en toda la habitación.–¡Pero si fue un completo desastre!.–Concluyó exaltado.
–¿Desastre?–Interrogó Mario frustrado, frunciendo el seño.–Te diré lo que es un verdadero desastre: ¡Que la princesa a la que salvas más de 1,552 veces ni si quiera se atreva a dirigirte la palabra ¡Estoy completamente indignado! –Terminó alzando la mano para así dejarla caer sobre la mesa con un puño.
–Pues yo fui…¡pero siento que sólo me invitaron por pura malicia de esa princesa rosada!–Arguyó Toon.
–¿De verdad…tanto… les molesta?–Preguntó Falcon con un trigo en boca, mirada agachada, brazos y piernas cruzadas, y estas últimas sobre la mesa, mientras un destello se reflejó en aquel casco que tanto lo caracterizaba.
–Oye, oye, oye, ¿por qué tanto misterio?.–Se acercó Pit al capitán apuntándolo con su índice.
–Hehehe. Tranquilo, angelito.
–¡N-no me llames angelito!, señor…capitán…de…traje ajustado...–Defendió Pit con sus pucheros infantiles, tartamudeando y sudando del esfuerzo que le estaba costando el insultar a aquel Capitán.
–¡Hahahaha!.–Falcon soltó la carcajada.–Sólo calla, niño…–Realizó una pausa dramática, postrando las palmas sobre la mesa, volteando a ver a sus compañeros.–Tengo un plan.–Terminó alardeando con una pequeña sonrisa de lado.
–Odio cuando hace esa cara.–chistó el soldado al decirlo.–Eso significa que tiene una idea…probablemente estúpida.
–Wowowowo, ponle unas riendas a tu boca, David.–Dijo burlón Falcon.
–¡No me llames David, imbécil!.–Gritó Snake desenfrenadamente mientras tomaba a Falcon de su traje por el pecho.
–Hahahaha, un momento, un momento….–Agregó Pit subiendo a la mesa con una gran sonrisa en su cara, la cuál parecía más de gusto que de burla.–¿Te llamas David? Hahaha.–Siguió riendo el pequeño chico apuntando a aquel al que le hacia burla.
–¿Y qué si me llamo David?.–Enojado comentó. –Douglas no es mejor.
–Espera…¿quieres decir que…?–Interrumpió Pit
–Si. Ese es mi nombre, ¿algún problema?.–Afirmó el capitán.
–Hahahaha.
Pit no podía contener aquella risa tan burlona que se disipó de su gran boca, haciendo que se escuchara en toda la mansión. Se hecho a la mesa, pataleando y dando golpes con sus puños a la mesa y casi llorando, pues no se podía contener de aquel supuesto chiste que a nadie causó gracia más que a el. Todos, incluso los que se encontraban del otro lado de la habitación, lo veían extraño.
–¡Uff! Vaya.–Dijo el joven ángel limpiando sus lágrimas con su antemano.–Hasta sudé, hehe…que…gracioso.–Bajó el volumen de su voz agregando una tos falsa para aclarar su voz pues por fin se había dado cuenta que aquel comentario no era para tal acto de exageración.
–Sigue con tus estupideces, niño.–Dijo Falcon. –Pero si sigues así…–Agregó otra pausa dramática…le encantaba hacerse el dramático y hacérsela cardiaca a sus compañeros.–No te voy a invitar…
–Oye, ¡no! ¡invítame!–Dijo Pit desesperado poniéndose de rodillas y acercando dos puños bajo su mentón y haciendo una cara de "perrito". Bien sabía cómo hacer esa cara.–Espera…¿Invitarme a dónde?.–Concluyó extrañado, rascando su cabeza con su dedo índice.
–Solo suéltala, Douglas.–Furioso gritó el fontanero.
–Hehe…Douglas…–Siguió Pit su juego con ese comentario, el cuál hizo que se ganara la mirada asesina de sus compañeros, seguido de esa tos fingida para volver en sí.–Perdón…sigue siendo…gracioso…
–Pff…Escuchen…Estamos molestos por aquella fiesta de mierda, ¿no es así, mis dudes?.–Dijo el capitán decidido.
–Si.– Vocearon sus compañeros al unísono.
–Bien…–Continuó el capitán.–¿Qué les parece…hacer nuestra propia fiesta?
–Me caería de puta madre.–Apoyó Snake.
–Yo pienso que es una grandiosa idea.–Continuó Mario.
–Wow, dos fiestas…me siento…popular.–Dijo Pit con anhelo juntando sus puños a la altura de su cuello.
–He, lo sabía…sabía que era una grandiosa idea…no ridícula, como otros aseguran.–Comentó Falcon un tanto sarcástico viendo a Snake.
–Si, que raro, pero dije estúpida, no ridícula.
–¡Esperen!.–Gritó el más pequeño de entre todos los peleadores presentes.–Señor capitán…–Se anunció el pequeño rubio tragando saliva pues estaba nervioso.–¿Yo estoy invitado?
–Pues claro, mini dude, todos están invitados.
–¡Si!.–Alzaron la voz.
–Bueno…no todos…–Dijo sospechoso.
–Y dime, ¿quiénes no lo están?.–Preguntó Mario.
–Los mismos idiotas que nos hicieron a un lado…
–¡Si!.–Alzaron la voz una vez más.
–¡Esperen!.–Irrumpió Pit la celebración.
–Con un demonio, ¡lo que faltaba! ¿Ahora qué, niño?.–Dijo Falcon ya un tanto irritado.
–Yo…me gustaría que…–Murmuró Pit encogiéndose de brazos y juntando sus dedos índices y golpeándolos una y otra vez.
–Si lo que quieres decir es que quieres ir en ropa interior como aquella vez en la ópera, la verdad no es asunto nuestro tus fetiches sexuales.–Continuó Falcon, que ya estaba a punto de ponerse fuera de sus casillas.
–Fetiches…¿qué?.–Comentó un Pit ingenuo.–Mira, no se que es eso de los fetiches…seminales… o eso que dijiste, pero no hablo de ir en ropa interior…Yo hablo de que quisiera que la princesa a la cual admiro vaya a tu fiesta.–Terminó de rodillas y su cara de perro otra vez.
–¿¡Cómo te atreves a decir semejante pendejada, Pit!? Para empezar, ellos fueron los que nos desterraron de su círculo de "amigos". A ti te acogemos porque te tenemos lástima.–Furioso agregó el corredor.
–P-pero es que tu no entiendes…¡Todo es culpa de Peach!
–¿Ah, si?
–Así es. Ella creó esa fiesta absurda con tal de pasar tiempo con el mercenario ese. De hecho nadie más que ella estaba de acuerdo con eso.–Sostuvo el ángel su palabra. –Pero creo que hablo por todos cuando digo que fuimos solo por ver a nuestros amigos.
–Hmm…Bueno…Eso cambia las cosas…–Confundido comentó el capitán.–Supongo que entonces todos están invitados…exceptuando a esa princesa engreída.
–¡Si!.–Emocionados gritaron todos.
–Un momento…¿no me digan que van a ignorar la reverenda estupidez que dijo el niño ese?.–Abrió Snake un nuevo debate.
–¿De que hablas, Snake?.–Dijo Pit confundido.–¿¡Qué dije!?
–Hahahahahaha.–Desató el soldado una gran carcajada.–Con sólo ver tu cara hace que el chiste sea más gracioso.
–Vamos, Snake, no seas duro con el chico…sabes que…es un poco…despistado.–Defendió Falcon.
–¿Un poco despistado? Yo diría idiota. ¿Fetiches seminales? Si no sabe lo que es un fetiche sexual, dudo que sepa lo que es un líquido seminal, hermano.
–Hehehe, está bien. Es…hehe…gracioso…Hahahaha, ¿a quién engaño? Es demasiado para él, y para mi también.–Continuó Falcon con las risas.
–Oigan, no me parece gracioso que se burlen de mi.–Se defendió Pit cruzándose de brazos.
–Ya, lo siento, pero es lo justo después de que tu te burlaras de nosotros.–Risueño agregó Snake.
–Bueno…¿y qué significa?–Cuestionó Pit con su cara de entusiasmado y ese brillo en sus grandes ojos azules por la nueva información que podría agregar a su pequeño almacenamiento cerebral.
–Wowowowo. No pienso dar clases de biología ni mucho menos.–Se liberó el capitán con su comentario de la situación.
En eso Pit voltea a ver al resto de sus compañeros con esa misma mirada de ilusión…pero todos hicieron lo mismo: se dieron la misma vuelta y comenzaron a silbar.
–Pues si no me dicen…buscaré la respuesta en otro lugar, hmm.–Fue lo último que declaró Pit antes de retirarse de donde sus compañeros se encontraban.
–Y…¿en dónde será el desmadre?.–Cuestionó el soldado.
–En el mejor lugar de todos, obviamente.–Pavoneado comentó el corredor con sus ya muy famosas pausas dramáticas de 7 segundos. Realmente le gustaba ese número, no sabemos si es por la "Blue Falcon" o si es fan de Dross en secreto.–En mi Falcon Flyer, papá, ¿dónde más?
–De huevos, Falcon.
–Siempre con las mejores ideas, ¿o qué?
–No te emociones…
–Y ¿Cuándo será el gran evento?.–Preguntó Mario.
–Hehehe…no comas ansias, chaparro…muy…pronto. HAHAHAHA.–Finalizó con una risa malévola que asustó a sus compañeros.
Terminando eso, Pit iba en camino a la cocina hablando entre dientes, cabeza agachada y despotricando sus insultos de niño pequeño hacía sus compañeros que le habían hecho burla por causa de su ingenuidad.
–¡Oye, oye! ¿Por qué estás bufando?– Le pregunta Ike a Pit.
–Oh, no, nada, solo…es…una tontería…
–Vamos, no puede ser más tonto que…–En eso Ike deja un silencio incómodo por pensar en que realmente podía ser algo muy estúpido por la simple razón de quien venía el comentario. –S-solo…Dinos que pasa, hehe.–Concluyó con una sonrisa nerviosa.
–¿Qué es un líquido seminal?– Bramó Pit con sus ojos cerrados y dejando caer sus puños sobre la barra de la cocina.
Sus 3 compañeros sólo se quedaron viendo entre sí…no sabían si reír o llorar
–¡Pit, cielos! Cierra la boca, n-no grites esas tonterías–Nervioso dijo Marth con la voz baja ante aquella situación tan incómoda.
–Estás bromeando…¿cierto?, por favor…Dime que estás bromeando…–Agregó esperanzado el mercenario.
–¡Ha! Yo te puedo decir con mucho gusto. –Comentó Link.
–…¿Qué?– Interrogaron confundidos los dos peli azules.
–¡Claro que si! ¡Esa lección la tengo muy presente en mi cabeza!–Alegre continuó
–Link…espero que hables de la cabeza de arriba…–Repugnado dijo Ike.
–Duuh, ¿pues cuál otra sería, Ike? Vaya, y yo soy el tonto…Vamos Pit, déjame te explico un poco sobre la vida.– Concluyó Link mientras puso su brazo sobre la espalda de Pit para llevarlo al traspatio.
–Crees que…¿estén bien juntos?–Preocupado dijo el príncipe.
–¡Seh! Ambos…son unos idiotas…
–Por eso mismo es que me preocupa…
–Déjalos…estarán bien…creo…–Concluyó Ike mordiendo un trozo de su waffle.–
Peach y Zelda ya habían terminado el desayuno, así que iban a proceder a comerlo, sentándose así en la mesa con el resto de sus compañeros.
–Chicos…¡El desayuno está listo!– Se anunció Zelda con los platillos en sus manos dando una gran sonrisa.
–Vaya, gracias, princesa, se ve delicioso.–Dijo Mario ante el asombro que le había dejado el ver ese majestuoso platillo. –Tu si eres una buena princesa…No como otras…–Dirigiendo su mirada a la princesa de mushroom kingdom.
–¡Ugh!–Regresó la mirada a Mario.–Pues…tomen…esto es lo que yo hice…–Peach se anunció con enfado, dejando caer los platos sobre la mesa.–
–Oye Peach, tranquila.–Snake dijo enfurecido, pues por haber dejado caer los platos en la mesa, ésta cayó un poco sobre él.
–Y luego porqué la gente se enfada con la niña.–Dijo Capitán Falcon mirándola con desprecio.
–¡Ya déjenme en paz!–Gritó Peach completamente enojada…nadie entendía porqué, pues los que deberían estar enojados, eran ellos. –Ya me cansé de ustedes…¡Nadie me entiende!–Terminó Peach de decir con unas lágrimas deslizándose en sus mejillas, para correr y dejar atrás el comedor.
–Pff…mujeres.– Dijo Snake con desprecio.
–Mario…No soy muy escéptico y esas cosas pero ¿no crees que deberías ir a ver que pasa con ella?–Comentó Falcon intentando ser comprensivo.
–¿¡Y por qué yo!?
–No te hagas el idiota, bigotón.– Aclaró el soldado.
–Así es.–Agregó Falcon.–Ella después de todo…fue tu chica alguna vez…probablemente seas el más apto para hablar con ella.
–Esta bien.–Dejó un gran suspiro.–Here we…go.–Terminó su oración pero muy desganado.
–Y ¿Cuál crees que sea su problema?–Preguntó Samus a la heredera de Hyrule.
–Hmm, no sé…Peach podrá ser engreída y todo…pero para que actúe tan extremo, debe estar pasando por algo muy malo…me siento mal por ella.
–Cielos, yo también…–Hace una pausa para recapacitar.–Espera…¿estamos sintiendo lástima por Peach? Vaya, las cosas aquí están extrañas.
–Bueno, tienes razón…pero hablando en serio…Peach no era así…Cuando estábamos en Melee…Ella era muy dulce…pero ahora estando en Brawl…me resulta una completa desconocida…Algo muy extraño está pasando.– Terminó Zelda con una mirada de complejo.
–Wowowowo ¿Qué?.–Gritó la caza recompensas.
–¿Qué?¿Qué pasa?–Preguntó Zelda asustada.
––¡Mira eso!–Samus toma la barbilla de Zelda para hacerla voltear a la puerta que daba al traspatio.
–¿¡Qué!? Pero…¡pensé que Link odiaba a Pit! ¿d-de qué estarán hablando?–Zelda agregó nerviosa y sudando.–¿Crees que…tenga algo que ver sobre mi?
––Pues será mejor que vayas a averiguarlo.–Samus dijo arrogantemente con una mirada pícara.
Zelda se aproximó a la puerta del traspatio, pero se quedo a la esquina de esta para que los chicos en cuestión no se dieran cuenta de su acto de presencia.
–Bueno, niño ángel es hora de que tu y yo tengamos una charla de hombre a hombre.
–¡No me llames así! Me llamo Pit.–Comentó enojado y cruzándose de brazos.
–Bueno…Pit.
–Mucho mejor.
–Mira, yo sé que no tuvimos un muy buen encuentro al principio…pero creo que con esta plática nos haremos muy buenos amigos.–Dijo link postrando sus manos en la cintura y alzando su cabeza con los ojos cerrados.
–¡De verdad! ¡Eso sería estupendo!.–Dijo Pit realmente entusiasmado.
–Claro…¡Siempre y cuando te alejes de mi mujer!.–Voceó bajamente Link apuntando a Pit con su índice.
–Bueno, bueno, está bien, tu ganas…realmente yo no quiero nada con Zelda…yo sólo…la admiro, es todo, no tienes porque ponerte celoso, hehe.
Samus se colocó tras Zelda para seguir el chisme de cerca
–¡Hola! Niña, ¿estás espiando?–Se presentó Samus
–¡Samus! Me espantaste.
–Y bien ¿de que están hablando?
–Hasta ahora si hablaron de mi…Link y Pit se harán amigos…siempre y cuando Pit se aleje de mi.
–Oh…Interesante…
–¡Shh! Calla Samus, creo que van a decir algo importante…
–Hmm, nos vamos entendiendo. Bien…Es hora de que te explique un poco sobre los fluidos corporales. –Comentó Link entusiasmado.
Samus y Zelda sólo agrandaron sus ojos y se vieron mutuamente.
–Wow, esto es más interesante de lo que creí.–Susurró.
–¡Shh! Samus, por favor…no digas nada.
–Si, bueno, no sé exactamente a que te refieras con eso, pero…para eso estoy aquí…–Agregó Pit apenado y sonrojado.
–Descuida.–Link, puso sus manos sobre los hombros de Pit tras la espalda.–Yo era como tu. Por eso siento que debo ayudarte.–Link sólo sonrió.
–¿¡Crees que debamos seguir escuchando esto!?– Le preguntó la princesa a Samus.
–Pff, ¡pues claro! Esto a penas se está poniendo sabroso, jaja.
–Ni Falcon, ni Snake, Ni Mario me quisieron explicar…estoy agradecido de encontrar a gente como tu.–Pit dijo ilusionado.
–Bien…vaya…no sé como empezar a explicártelo…–Dijo Link con su mano en la barbilla. –Te lo teorizo…o…no…creo que será mejor que te lo explique gráficamente…
–¡Hazlo como sea! Yo solo quiero dejar de ser tan ignorante en esto.
–¡Si! Empezaré a explicártelo verbalmente…para empezar, un fluido corporal es aquello que emana de tu cuerpo, normalmente hablamos de cosas líquidas, o bueno, la consistencia puede variar…
–Entonces…el líquido seminal…¿emana de mi cuerpo?.–Ingenuo preguntó Pit
–Si, algo así, pero aún no llego a esa parte, primero tengo que terminar…ugh, ahh, espera…ohh…mmh, …listo…¿ves?–Agitado comentó el Hylian.
–Vaya, es sorprendente como te sale tanto.–Sorprendido dijo el castaño.
–¡Aaaaah! No puedo seguir escuchando.–Zelda fingió un pequeño grito.
–Esta bien…yo…entiendo, Zelda…Lo siento, yo nunca pensé que Link…cuánto lo siento…mejor vámonos…–Dijo comprensiva la caza recompensas.
–Si, por…favor…–Zelda decía traumatizada mientras se alejaban de la puerta del traspatio.
–Pero…¿Sudor?– Interrogó Pit
–¡Así es! Cuando haces esfuerzo físico, de tu cuerpo emana tu fluido corporal llamado: sudor.–Terminó Link con una sonrisa victoriosa.
–Oh vamos, ¡eso ya lo sabía, hermano!.–Arrogante agregó el ángel.
–Oye, tranquilo, paso por paso…
Samus y Zelda se acercan a la cocina donde se encontraba Ike y Marth. Samus tomo a Zelda de sus hombros, mientras Zelda sufría de un trauma perpetuo.
–¡Cielos, princesa!, ¿estás bien? ¿qué te pasó?–Preocupado interrogó Marth.
–Si, Zelda, parece que viste un fantasma.–Agregó Ike al comentario de su compañero.
–Pues no estás muy lejos…incluso creo que fue algo peor…–Respondió Samus
–B-bueno…realmente no vi nada…pero lo que escuché…–A penas lo pudo decir tartamudeando, pues aún no se recuperaba de aquellas barbaridades que había escuchado del otro lado de la puerta. –¡Y fue más que suficiente!
–Tranquila, Zelda, sólo cuéntanos.–Comprensivo comentó el príncipe.
–Si, no puede ser tan malo. –Ike concluyó.
–…
–Realmente está dañada, ¿cierto?.–Confundido preguntó el mercenario.
–Esta bien…yo les diré lo que pasó. ¿Se dieron cuenta que Link y Pit salieron a charlar al traspatio?.–Interrumpió Samus para que su amiga pudiera asimilar las cosas.
–Sí.–Afirmó Ike. –De hecho se nos hizo muy extraño…Link…le iba a explicar lo que era un líquido seminal…
–¡Ahhh!.–Gritó Zelda
–Vaya…creo que algo tiene que ver con esto…sabía que algo iba a salir mal.–Angustiado añadió Marth.
–Lo que pasa es que…–Samus hizo una pausa para percatarse de que no hubiese moros en la costa. –Creemos que Link se vino enfrente de Pit…–agregó susurrando.
–¿¡Qué!?– Ike y Marth gritaron simultáneamente.
–¡Samus! Espero que sepas lo que estás diciendo.–Dijo Marth sonrojado.
–¡Esto es una locura! Sé que Link está un poco mal de la cabeza pero…¡no es para tanto, Samus!...¿o si?–Decía Ike caminando de un lado a otro con cara de estupefacto.
–¡Espera! Pero…¿tu crees?¿ustedes…lo vieron?.–Interrogó Marth.
–¡No! ¡No lo vimos! ¡Pero lo que oímos fue más que suficiente!–Voceó Zelda a los cuatro vientos.
–Vaya…pensé que estabas desmayada con los ojos abiertos.–Dijo Samus mientas metía su dedo índice en su oído, pues había quedado un poco aturdida, después de aquel grito que pegó Zelda.
–A ver, a ver, calmémonos.–Sereno agregó Ike.–Dinos exactamente lo que dijo.
–E-está bien…Pit empezó…y lo cito: Entonces…el líquido seminal…¿emana de mi cuerpo?, a lo que Link responde: Si, algo así, pero aún no llego a esa parte, primero tengo que terminar…ugh, ahh, mmh; ¡comenzó a gemir! ¡Y lo peor de todo!...Pit le comentó: Vaya, es sorprendente como te sale tanto…–Todo eso dicho como si estuviera imitando las voces de los chicos en cuestión.
Los chicos solo se quedaron sin palabras…un momento incómodo para todos en esa conversación que llevaban a cabo.
–Imposible…no podemos estar hablando del mismo Link…–Ike anunció tras el silencio, cruzado de brazos y poniendo una mano bajo su barbilla.
–¿Y yo por qué tenía que saber eso? ¡ah!–Se quejó Marth tapando su cara con ambas manos.
–Lo siento…pero ustedes siendo amigos…creo que deberían de hablar con él.–Aclaró Samus.
–No sé si podamos…pero…lo intentaremos…–Confirmó Ike
–Dirás tú lo intentarás…–Marth dijo sorprendido.
–Oh no, no seas nena, me vas a ayudar a hablar con él.
–¿Por qué?–Gritó Marth.
Link y Pit seguían charlando en el traspatio…pero las cosas no iban como se esperaba…¿realmente esperábamos algo de aquellos dos imbéciles? Realmente sí…pero todo terminaba en caos.
–¡Yo sólo quiero saber lo que es un líquido seminal!– Voceó Pit. –Y de pasada…si sabes lo que es un fetiche sexual…también me gustaría saberlo…– Pit voltea su mirada hacia abajo pues su cara se había tornado de un rojo muy brillante.
–Bueno…líquido…se…mi…na…–Fue lo que pudo decir Link antes de darse cuenta en el lío que se había metido: darle una explicación de biología a un pequeño chico ingenuo, tal vez más que él.–¡No, no, y no! Simplemente no te puedo decir, Pit…lo siento, consíguete a otro.–Link dijo nervioso y sudando.
–¡Link! Pero tu me prometiste que…
–Ya…sé…lo que dije…–Dijo Link resignado, dejando tras sus palabras un largo suspiro.–Yo…mal interpreté las cosas. Así que…bueno, nos vemos.–Link quiso agarrar ventaja de la situación y zafarse de esta, dando la media vuelta y dirigiéndose a la puerta que daba adentro de la mansión.
–¡Oh no!.–Pit enfurecido sostuvo a Link de sus ropas por la espalda, haciendo que éste diese un giro para quedar frente a él.–¡Tú me lo prometiste!...Ahora me dices…
–Pff…–Volvió a suspirar el rubio.–Esta bien Pit…Siéntate…te…te voy a explicar, aunque es algo muy…vergonzoso de decírtelo…más porque…–En eso, Link sujeta su túnica del cuello, moviéndola de adelante hacia atrás para lograr que ésta provocara una pequeña brisa en su cuello.–¿Esta haciendo calor?¿O sólo soy yo? Hehe.
–¡Sólo dilo! Héroe del crepúsculo.–Miró Pit con indiferencia y entre cerrando sus dientes.
–Bien…phew…aquí voy…Escucha atentamente…El líquido…líquido seminal es…–Link tragó una gran cantidad de saliva. Estaba humeando y su cara completamente ruborizada, ese hombre estaba en llamas, y necesitaba un cubetazo de agua fría.
Y así fue como Link comenzó su explicación del verdadero concepto por el que Pit estaba tan desesperado por saber. Pobres ingenuos, realmente la estaban pasando realmente mal. Un Link tartamudo, observando al pasto, evitando cualquier contacto visual con el ángel. Mientras Pit sólo miraba su entrepierna, boquiabierto, intentando comprender toda esa información y relacionarla; su respiración era completamente irregular, le estaba costando demasiado hacer algo más que sólo tener la mirada perdida en aquello que se encontraba bajo sus ropas.
–Y…eso…es…todo.–Concluyó Link su explicación, cruzado de brazos mientras su mirada seguía clavada en aquel vasto pasto.
–Link…–Agregó Pit.
–¿Si?
–Yo…–Hizo una pausa para poner sus manos sobre su rostro y ocultar su pena.–¿¡Podemos hacer como que nunca te pregunté!?
–¡Si! ¡Por favor!.–Gritó Link a manera de alivio.
–Gracias…creo.–Finalizó el ángel su conversación.
Ya terminada la conversación de estos pobres ingenuos. Ambos entraron por aquella puerta corrediza de vidrio para adentrarse una vez más a la mansión.
Samus, Zelda, Ike y Marth se les quedaron viendo con los ojos bien abiertos, no sabían que más había pasado, pues realmente se tardaron mucho allá afuera. Lo único que pasaba por la mente de los peleadores era que habían pasado cosas de un índole sexual. Pit fue directamente a caminar hacia su habitación. Por el otro lado, Link hizo por igual.
–Oye, ¿a dónde va Link? .–Cuestionó Ike en tono de susurro
–¿Cómo quieres que yo sepa?.–Dijo Marth abrumado contestando de igual forma.
–Será mejor que vayan a hablar con él de una buena vez.–Samus dijo a manera de orden.
–Si…está bien.–Afirmó el mercenario.
–Oigan…¿no creen que Link y Pit entraron de una manera muy…extraña? –Interrogó Capitán Falcon.
–Ha, ¿qué crees que haya pasado entre esos dos imbéciles?.–Agregó un Snake burlón.
–Si me lo preguntan.–Interrumpió Toon Link.–No creo que haya sido nada bueno.
–En fin. –Frenó el capitán la conversación para dar paso a un nuevo tema.–Prepárense. Porque los preparativos están a punto de Co-men-zar…Hehehe.–Sonrió el corredor con ese brillo en su casco nuevamente.
Falcon comenzó a organizar toda una fiesta masiva. Comenzaron a poner carteles por toda la mansión; obviamente de bajo presupuesto, reutilizando los que ya habían utilizado para un torneo que se había llevado a cabo el año pasado. Invitaciones de servilletas salpicadas de café con la información escrita en tinta negra y unos dibujos del capitán y el Falcon Flyer, hechos por el mismísimo capitán. Así fue como todos se comenzaron a enterar de la fiesta que prometía ser el mejor evento del año. Todo esto pasó en menos de 1 hora. Realmente se movía rápido.
Pero no podemos dejar de lado otra situación delicada…¿Recuerdan que hace unos minutos Peach comenzó a actuar extraño? Bueno. Pues esto fue lo que pasó después de que Mario fuera tras ella. Peach había ido a la zona All-Star; era muy extraño que alguien estuviese ahí, a menos que hubiera algún evento; así que fue el lugar perfecto para desaparecerse y quedarse sola…Al menos hasta que Mario llegó.
–¿Por qué? ¿Por qué?–Se repetía Peach para sí mientras golpeaba su frente con la palma de su mano, postrada en una pierda que se encontraba en el lugar.
–Eh…¿Peach?.–Se anunció Mario
–¿Qué haces aquí?.–Contestó la princesa molesta ante el acto de aparición del fontanero, mientras secaba sus lágrimas con su antemano.–Deberías estar con los demás, tal vez odiándome…después de todo…me lo he ganado por ser una arrogante como ustedes suelen llamarme, ¿no?.
–Oye, tranquila.–Se acercó para agacharse y sentarse al lado de la rubia.–¿No crees que si te llaman así, es por algo?.–Dijo dejando un largo silencio tras ese comentario.– Peach…¿qué te pasó? Tu…no eras así…
–¿Que qué me pasa? ¿Preguntas?...–Susurró la chica con una mirada perdida, dejando tras sus palabras un suspiro prolongado.–Te diré…lo que me pasa…pero, con una condición.
–Uhm…claro, te escucho.–Confundido añadió Mario.
–Te lo cuento…como los adultos que decidieron quedar en una amistad para evitarse problemas…Sólo…no quiero que…te sientas mal, o agobiado o…
–Peach…–Interrumpió postrando su mano sobre la mano de la princesa.–Sólo dímelo…yo lo entiendo.
–Bien.–Suspiró. ¿Recuerdas…el año pasado…cuando salía con Roy?...–Decía Peach mirando a la nada con su cabeza inclinada y encogida de hombros.
–Si…lo recuerdo…¿pero eso que tiene que ver con tu actitud?
–¡A eso voy!–Gritó. Pero tosió un poco para aclarar su voz y volver en sí.–Lo…siento…Verás…Yo…–Fue lo que alcanzó a decir la princesa de mushroom kingdom antes de que sus ojos comenzaran a nublarse para dar paso a un ligero llanto sollozante, dejándose caer en el pecho del fontanero.–¡Yo…lo…extraño!–Voceó a todo pulmón para dar pauta a un llanto completamente desgarrador.
Era una escena completamente devastadora: Peach lloraba como una niña pequeña; mucho dolor, angustia y demás. Mario lo único que podía hacer era abrazarla y darle palmadas en su espalda, pues los gritos de desesperación de Peach eran tan altos, que no podía haber una conversación ahí…así que decidió que se tranquilizara un poco y recobrara el sentido de la realidad para continuar charlando con respecto a lo planteado anteriormente.
Peach se levantó, se acercó al pequeño charco de agua que se encontraba al lado para mojar un poco su rostro, y continuar.
–Por eso fue que…yo…comencé a hostigar a Ike…de cierto modo, me recordaba a Roy, ¿sabes? Y odiaba como Samus había encontrado a alguien y yo…me había quedado sola...pero te prometo que…voy a cambiar las cosas…
–A mi no me prometas nada, princesa. Sólo a ti. Además, no estás sola. Tienes amigos.–Sonrió.
–Discúlpame por haberme puesto así, Mario…
–Descuida, yo…entiendo…
–Gracias por…escucharme.–Concluyó Peach con una sonrisa. De verdad que esa sonrisa era completamente sincera. Sus ojos se encontraban un poco hinchados, pero eso no impedía que se viese linda con aquellos destellos de las luces que las luciérnagas dejaban a su paso.
Al parecer la princesa lo único que necesitaba era exteriorizar aquel sentimiento que le atormentaba día y noche, pues después de eso, su actitud era completamente apacible. Fue realmente lo único que pasó en aquella área.
Mas tarde, se hicieron compañía hasta llegar a la habitación de Peach, para dejarla ahí, pero ya más tranquila.
–Bien…será mejor que descanses, princesa.
–Si.–Acentuó Peach con una sonrisa de oreja a oreja.
–Bien…me alegra que te encuentres mejor…Extrañaba verte así.–Aclaró Mario con una pequeña sonrisa de lado.–Bueno…nos vemos…
–Mario, ¡Espera!...Gracias.
–No fue nada, sabes que siempre estaré para ti, cuando me necesites.–Finalizó con su mano sobre el corazón para dar paso a su retirada del lugar.
–¡Ah!–Tomó aire.–¡Bien, es hora de ser una nueva yo!.–Abrió Peach la puerta para entrar a la habitación. Lo que ella no se esperaba era que iban a estar sus compañeras en la habitación.
Aquella habitación tan grande que solían compartir las 3, estaba completamente volteada de cabeza: Las camas destendidas, bolsas de papitas adornando el piso como si éstas fueran las alfombras, papeles de diario regados…El lugar tenía un olor a desesperación.
–Zelda, tranquila, solo…déjalo pasar…olvídalo…fue un mal trago. Uno muy amargo. –Consolando se presentó Samus.
–No…voy…a poder…dormir…hoy…–Zelda replicó al comentario de su amiga en posición fetal.
–¡Hola, chicas! ¿pasó algo?.–Se notificó Peach en la habitación con una media sonrisa y ojos entre cerrados.
Samus y Zelda se vieron mutuamente. Era muy extraño el comportamiento de la chica que vestía de rosado. Nada cuadraba ahí.
–¿Por qué me ven así?.–Extrañada se cuestionó
–Uhm…nada realmente.–Respondió Samus
–Si, es algo…muy tonto.–Zelda hasta olvidó por un momento el porque estaba tan acongojada, pues la actitud de Peach era como si fuese otra.
–Oye Peach…¿Te sientes bien?.–Curioseó la caza recompensas.
–¡Si! , ¡estoy mejor que nunca!.–Peach no podía contener aquella sonrisa. Esa sonrisa que mostraba sus perlas blancas para demostrar que algo realmente estaba cambiando en ella.
–¿Peach?.–Confundida agregó la princesa de Hyrule.– ¿V-volviste?.–Terminó su frase con su labio inferior temblando mientras que de aquellos ojos azules querían brotar unas cuantas lágrimas de alegría.
–Se podría decir que …sí.
–¡Te extrañe tanto! –Zelda se aproximó rápidamente para abrazarla.
–Nos alegra que estés de vuelta, señorita.–Remató Samus aquella escena de cuento de hadas.
Consuelo y esperanza era lo que se respiraba en aquel rincón de la mansión. Las cosas comenzaban a ser tranquilas; las aguas estaban cada vez más calmadas y aparentemente menos turbias.
Falcon seguía con los preparativos para su fiesta, y quien no supiera de eso era porque probablemente se quedó encerrado en el baño, como Fox el día de independencia del año pasado.
Los peleadores a penas estaban iniciando una nueva aventura, y ya había pasado de todo.
Pero esto no acaba aquí…aún hay muchas interrogantes por resolver, como: ¿Qué pasará el gran día de la fiesta de Falcon? ¿Todos, incluso los más despiadados iban a asistir a tal evento? ¿Snake dejará de decir groserías? ¿De verdad Toon Link es un personaje importante en todo esto? ¿Ike y Marth iban a hablar sobre la aparente homosexualidad de Link? ¿De verdad Pit se estaba sonrojando por pena o porque le daba placer lo que Link le comentaba? ¿Peach cambió de verdad? ¿Cuánto durará? ¿Mario está en la friendzone?...(esta última pregunta es la única que podemos responder certeramente con un sí)…¿Qué historia tendrá Peach con Roy?
Demasiadas interrogantes que se irán disipando con el paso del tiempo.
No te pierdas el siguiente episodio…cualquier cosa podría pasar en "Super Smash Love Battle"
Y bien, esto fue lo que mi cerebro dió para escribir otro episodio. La verdad no sabía como continuarlo, y por eso lo dejé hace años. Pero creo que, ya siendo un poco mas "madura" puedo hacerlo mejor. Sé que usé un humor absurdo y estúpido, pero tampoco no quería que perdiera esa misma esencia con el que comenzó esta historia.
Me extendí bastante, por cierto. Y lo bueno es que creo saber el camino de la historia, lo que va a seguir, y como puede terminar.
Sin más que decir, gracias si te tomaste la molestia de leerlo completo, eso motiva bastante.
Por favor, les agradecería que dejaran review, opinión de todo tipo.
Agradezco a los reviews anteriores, todos los tomo en cuenta.
¡See ya!
