capítulo tres :

-Día de slushies-

La manera en la que tu cuerpo transforma una agradable sensación, la cual probablemente no la asocies con aquella específica situación pero que muy probablemente vuelvas a sentir, en una que definitivamente recordarás -si haces un mínimo esfuerzo- por el resto de tu vida, y probablemente sientas ese tipo de sentimiento en contadas circunstancias que se estancarán en tu preconsciente, y volverán a tu mente, tal vez no en un largo tiempo, pero retornarán para hacerte recordar cómo fue que te sentiste aquella vez en la que el miedo invadió tu ser.

Un frio casi radical que se expande por todo tu cuerpo, erizándote los vellos, paralizándote la respiración junto con las palpitaciones que disminuyen para luego volver con mucha más fuerza, retumbándote el bombardeo en los oídos. Todo esto después de haber sentido un vacío creciente que se formaba justo en el centro de tu pecho, y que luego le da paso a lo comentado un poco más arriba.

Rachel en aquel momento supo que aquella sensación la podría recordar en el futuro, en cualquier instancia en que su mente decidiera rebobinar aquella situación.

Se limitaba a balbucear palabras inexistentes mientras que su mano aún sostenía aquel paño por el cual el agua escurría sin límite, y en su mente las excusas surcaban de un lado a otro, golpeándose entre sí, o contra las paredes de su cabeza.

Al menos eso fue lo que Rachel asoció con aquel bombardeo incesante que arreaba frenéticamente cada una de sus sienes.

Volvió a focalizar su mirada en la del chico, y logró ver cómo este se había quedado sin voz, seguramente por la cantidad de grititos que no se cansó de emitir, o quizás por la emoción que ya se había trasladado a sus ojos, los cuales dejaban ver un par de lágrimas acumuladas pero que el mismo chico evitaba que salieran a la vez que se abanicaba la cara, repetidamente, con una de sus manos. -No lo puedo creer- espetó sin voz -eres... eres... ¿tiene... tiene idea de cuántas veces la fui a ver a... Broadway? Oh por dios. Oh por dios. Oh por dios. Oh por d...-

-No digas nada- espetó robóticamente.

-eres Rachel... ¡Rachel Barbra Berry!, es imposible quedarme callado por la emoción-

-mira, está bien... sólo- se dirigió a la puerta- sólo respira, ¿si?- aseguró la puerta para luego inhalar profundamente -trata de calmarte, ¿ok?... por favor- emitió sin estar muy segura si aquello último iba dirigido a aquel chico o a ella... o a ambos.

Kurt asintió frenéticamente para luego cerrar sus ojos y proceder a realizar una clase de estiramientos.

-¿eh… qué es lo que estás haciendo?- cuestionó aturdida.

-Shh- emitió con una tranquilidad latente -no me desconcentre-

Rachel miró hacia todos lados mientras rascaba su cabeza, buscando un poco de calma a la vez que marcaba el número de Jesse, el cual el chico no contestaba. No se calmó hasta que enfocó su vista en sus pies, estos claramente no la descolocaban como la extraña actitud de aquel chico.

-¿De verdad no reconoce lo que estoy haciendo?- la miró abriendo uno de sus ojos.

La diva negó con un movimiento de cabeza. -es un poco... ¿raro?, ¿fuera de lugar?-

-¡pero es lo que haces tú para concentrarte antes de salir a los escenarios!- la morena lo miró confundido - ¡Lo ha dicho E! !- Rachel resopló frustrada-

-Kurt, hagamos algo...- el chico la miró expectante -te diré un secreto si tú me ayudas con algo-

-Golpéame-

-¿eh?-

-¡Golpéame!, no puedo creer que una estrella de Broadway me esté pidiendo ayuda, menos tú... ¡Vamos, Golpéame!-

-¡Kurt, cálmate!... es vital que te tranquilices... por favor- el chico comprendió al oír la voz implorante de la diva -¿De verdad te agrado?-

-¿que si me agradas?, Rachel... es, es mucho más que eso... es, es-

-Ya... lo entiendo- le sonrió - ¿Deseas tenerme por aquí durante algunos meses?-

-¡Claro que sí!, más aún si te harás cargo del club glee... ¡Ganaremos!, ahora no lo cerrarán. Espera a que todos sepan quién será la encargada del coro... ¡Todos van a querer uni-

-Detente ahí, Kurt... has llegado justo a donde quería llevarte- espetó seria -No puedes informarle a nadie sobre quién soy- el chico frunció el ceño -Kurt... la prensa no sabe que yo estoy aquí, tampoco debe saberlo.- fue tajante

-¿Pretendes que te tenga frente a mí, y yo actué como si nada?-

-No pude explicarlo tan bien como tú-

-No lo entiendo, ¿Por qué?-

-Por ahora lo importante es que no digas nada... Dime, ¿Puedo confiar en ti?-

El chico asintió sin dudar -Claro… Pero, pero volverás, ¿no?... volverás a Broadway, ¿no?-

-Si el destino así lo quiere, no veo por qué no- le regaló una sonrisa que tranquilizó al chico.

-Me... me habías dicho algo sobre un secreto- espetó tímidamente

-Oh... claro- se acercó a la puerta -No creas todo lo que dicen- la abrió -jamás he hecho una rutina de... ¿yoga? Antes de salir al escenario- le guiñó el ojo para luego retirarse del lugar.

La diva tras recorrer unos cuantos pasillos se encontró de frente con el mural de instituto, el cual estaba lleno de anuncios de las 'Cheerios', una gran cantidad del equipo de natación, y unos cuantos del equipo de futbol. No lo pensó dos veces, y decidió sacar de su maletín aquella hoja que tenía impreso en letra rosa y cursiva 'Glee Club - Audiciones'. Luego de dejar aquel papel en el centro de aquel mural se dirigió a la cafetería.

Moría por una taza de café, y le irritaba que le limitaran unas cuantas cosas en aquel instituto. Si hubiese sabido aquello, ella hubiese peleado para poder usar la cafetera del salón de profesores o al menos poder usar el baño de estos pero en cambio tenía que limitarse a ingresar al baño que normalmente es usado por los alumnos... alumnas en su lugar. Si tan solo Jesse hubiese leído la letra chica antes de firmar...

No era que le molestara que se le rebajase de tal forma, a ella poco o nada le interesaban las diferencias que había entre un baño de docentes, y un baño del alumnado. Aunque si fuese por ella, aquellas diferencias no existirían.

A ella no le agradaban las probabilidades que habían de poder llegar a incomodar a una de las alumnas con su presencia en aquel lugar.

Es cierto, muchas personas al rededor del mundo ven el baño como algo privado, muchas veces personal, muchas de estas, también, pueden llegar a ser adolescentes descubriendo su orientación sexual, atemorizadas porque la sociedad pueda juzgarlas de una mala manera, y el único lugar en el cual pueden encontrar aquella privacidad es, muchas veces, el baño del instituto al cual asisten.

O tal vez no.

Tal vez la morena sólo podía pensar de esa forma debido a su propia experiencia, debido a su propia orientación sexual.

Una vez sentada en una de aquellas mesas decidió relajarse y beber con calma su café, trataba de convencer a su mente que, sí, ella podría acostumbrarse a aquella vida.

Con aquel pensamiento llevó el envase del líquido caliente a sus labios, y al sentir el sabor todo el anterior pensamiento se vino abajo.

¿Cómo era posible que Lima siendo la ciudad principal del condado de Allen, no tuviera leche de soja en las cafeterías de sus establecimientos escolares?,¿Cómo era posible que no estuvieran enterados de lo que pasaba en Broadway?,¿Sabían lo que era, al menos?,¿Hollywood?.

Despejó su mente al ver a Kurt ingresar en la cafetería, por lo menos aquel chico gay le dejaba algo de ilusión respecto a la música y moda en aquella ciudad.

Desvió los ojos en cuanto sus oídos captaron unos murmullos. ¿Aquellas chicas murmuraban sobre ella? Dejó de respirar cuando vio que Kurt llegaba al lugar de las chicas, y tras intercambiar unas cuantas palabras, la miraron a ella. Suspiró exageradamente cuando vio al chico negar con la cabeza a algo dicho por una de las chicas, y posteriormente guiñarle un ojo a ella en un claro gesto de complicidad.

Se levantó rápidamente de aquel asiento, tomando su café con la mano izquierda, el cual desechó cuando pasó por al lado de un bote de basura.

-Uff pero que par de piernas- espetó un chico al pasar por su lado.

La morena lo miró, cansada, y prosiguió con su camino.

-Espera- el chico se acercó -¿No se supone que deberías reprocharme mi comentario?

-Tal vez en otra ocasión-

-¿no es, usted, la nueva profesora?-

-Lo soy, pero con el ánimo que tengo, y siendo consciente que sólo almorcé la mitad de un café de doscientos cincuenta centímetros cúbicos... verás que no tengo ánimos de andar detrás de cada alumno, exigiéndole que se quede en retención, especialmente porque tendré que ser yo quien se quede cuidándolos- inspeccionó al chico. Había algo familiar en él.

-Desde que me hablaste de matemáticas dejé de prestarte atención, y me dediqué a admirar tu belleza- espetó logrando que la morena frunciera el ceño -No te preocupes, también escuché lo de retención-

-¿eh?- la morena no alcanzó a reaccionar en cuanto vio al chico mirar a su izquierda, y posteriormente empujar a un adolescente que cayó aparatosamente al suelo. Solo reaccionó cuando escuchó un 'Puck, hoy para ti hay retención', y luego ver a una mujer mucho más alta que ella, de pelo rubio y corto, que se abría paso entre los pasillos empujando a parte del alumnado de la misma manera que lo había hecho aquel moreno hace unos segundos.

-Entonces... nos vemos- vio al chico alejarse, y a mitad de camino voltear para dedicarle una sonrisa y un guiño.

Extrañada desvió la mirada a otro lugar, y sus ojos se clavaron en los de una seria Quinn. Cuando quiso regalarle una sonrisa, la rubia ya caminaba en dirección contraria.

-Cuidado con lo que juega- alcanzó a escuchar, y cuando divisó a la morena que le había susurrado aquello, fue tarde para alcanzarla.

Caminó rápidamente a la sala de profesores, al menos no tenía limitada su presencia allí.

-Expresión desencajada, piel pálida- escuchó previamente a sentir como dos dedos le separaban los parpados -pupilas dilatadas... evidente signo de... de...-

-Tranquila, sólo estoy así porque no hallo familiarizarme con el instituto- aclaró Rachel

-Oh, no te preocupes, yo también pasé por eso- confesó -creo que este folleto podría ayudarte- la diva recibió lo que la pelirroja le ofrecía, al menos sí había alguien agradable en aquel lugar -Son para docentes que tienen su primer día dando clases-

-Oooh… ok- sonrió -soy Rachel-

-Emma- respondió apretando la mano de Rachel, quien se sorprendió al sentir la textura de plástico alrededor de la mano de aquella mujer -soy la psicóloga- sonrió.

La diva asintió, y vertiginosamente se decidió a ir a esperar lo que faltaba, en el mismo salón de retención.

Una vez que escuchó el timbre, se preparó mentalmente para la primera vez que tendría que tratar con más de tres alumnos.

Cuando vio ingresar a Puck, quien le guiñó, nuevamente, el ojo, supo que aquella hora y media se pasaría demasiado lento.

Cuando finalmente se acabó toda aquella tortura, y por fin pudo salir de aquel salón, se dirigió al mural donde hace unas horas había dejado el anuncio de audiciones.

Se decepcionó al ver que solamente se encontraba el nombre de Kurt Hummel. Dejó el papel en el mismo lugar, y se dirigió a la salida.

No se impresionó cuando su cuerpo colisionó contra una rubia que terminó botando unos cuantos anuncios al piso.

-Oh, perdón- se disculpó -yo... no te preocupes, yo los levanto- se inclinó para tomar unos cuantos, y se extrañó al darse cuenta que se trataba de candidaturas a reina.

-Brittany cree que el baile de graduación será pronto, ya le he dicho que es dentro de unos cuantos meses- aclaró Quinn que hacía acto de presencia detrás de la morena, y le regalaba una sonrisa a la diva, y a la rubia restante, de ojos azules.

-pero Quinny, si hago promoción desde ahora, podré ganar- acentuó su labio inferior.

-eso no está permitido- espetó la morena, regalándole una sonrisa mientras se colocaba de pie, y le entregaba unos cuantos panfletos-deja que recoja estos restantes, y ya estará todo en orden-volvió a inclinarse sin saber que con aquel movimiento estaba esquivando unos cuantos miligramos de aquella sustancia gélida.

-¡Quinny!- exclamó la de ojos azulados.

Rachel miró rápidamente a la rubia, y logró visualizarla con la cara empapada en slushie.

Se levantó vertiginosamente, entregándole el resto de anuncios a Brittany, y decidió tomar la mano de Quinn -ven, déjame ayudarte- la arrastró al baño.

La rubia se encargaba de respirar entrecortadamente debido al frio una vez que pisaron el piso de los servicios.

-No me quiero ni imaginar qué tan fría es esa cosa- espetó la morena, sacándose el abrigo para posteriormente colocarlo en la espalda de la rubia -ocúpalo, tú pareces necesitarlo más que yo- apeló la morena al ver la negativa de la porrista -Ahora déjame sacarte esta cosa de la cara- susurró para luego fundirse en un cómodo silencio, la morena supo que así también lo sentía la rubia, ya que no había dicho nada, y esto no era precisamente porque el frío no la dejaba hablar. Rachel comprobó aquello al ver como la respiración de la rubia había vuelto a la normalidad.

La diva comenzó a tararear la melodía de una de las canciones que últimamente se le habían quedado estancadas en la cabeza. Aquello hizo reaccionar a la rubia, quien decidió romper el hielo.

-¿Qué tal el primer día?-

Rachel suspiró agotada -uff ni te lo imaginas- le regaló una sonrisa, la cual rápidamente borró al recordar que la rubia aún no podía abrir los ojos.

-Leí aquel papel de las audiciones- murmuró -¿Cómo va con eso?-

-Fatal... sólo se ha anotado aquel chico... Kurt, y no estoy segura si el motivo es porque de verdad le interesa el club, o porque a pesar de ser gay tiene una especie de crush conmigo- comentó

La rubia sonrió ante las palabas de la diva, y a ésta última los ojos se le posaron inmediatamente en los labios de la porrista. Cuando se dio cuenta que su mano se había detenido en la tarea de limpiar el rostro de la rubia, aclaró su garganta, y obligó a sus ojos a no distraerse, y volver a la labor voluntaria.

-Espero que tenga suerte con el club- confesó la rubia.

-Yo también espero lo mismo- suspiró al ver que la rubia lograba abrir los ojos

-Hay diferentes formas de que consiga integrantes, Rachel, ¿Puedo llamarla así?-

La morena asintió -¿Qué tipo de formas?- cuestionó interesada

-Eso tendrá que descubrirlo usted misma- sonrió, y volvió a producirse un silencio.

-¿Quinn, tú... tú eres...-

La rubia la miró horrorizada -¡¿Qué está tratando de decir?!- se exaltó -¡No!, ¡No lo soy!- alejó la mano de la morena -¡No soy lesbiana!- y sin decir nada más dejó a la morena sola en aquel lugar.

La diva se apoyó en el lavamanos para posteriormente soltar un resoplido, y mirarse al espejo.

Tenía el ceño fruncido, pero no duró mucho porque mientras más pensaba en la situación, más aflojaba la expresión para darle paso a una sonrisa.

-Sí, podría acostumbrarme a este lugar- murmuró para sí misma.

Mientras caminaba rápidamente, no dejaba de reproducir en su cabeza la pregunta que Rachel le había hecho. Se soltó la coleta con frustración, y fue en ese momento cuando se dio cuenta que la prenda de la diva aún colgaba de sus hombros.

La tomó firmemente, y clavó sus pies al piso.

Aquello no duró más que unos segundos, ya que volvió a retomar sus pasos pero esta vez portaba una extraña sonrisa.

Ella no pensaba devolverlo, al menos no hoy.

Se lo llevaría a la casa, y tal vez, sólo tal vez dormiría con su nariz perdida en aquella prenda porque no podía negar que el olor de la morena la había cautivado.

Pero como la rubia sabía que no podía negarlo, simplemente, prefería no pensar en ese tipo de cosas, ni en su confusión, respecto a la morena, que había crecido alarmantemente aquel día.


Descargo de responsabilidad: Los personajes nombrados en esta historia no me pertenecen.