Algo corto pero ya los que vienen son un tanto más grandes.
Capítulo 3
"Al fin solos"
El mundo había dado muchas vueltas desde la partida de Ranma en especial para Akane. Pasaron días en los que no podía creer lo que había sucedido, de verdad se había ido, sin importarle nada, solo se fue. Por supuesto la joven Tendo no demostró nunca lo sentía, sin embargo, cuando se encontraba sola en su habitación no podía evitar llorar. Toda clase de pensamientos pasaban por su mente… "quizá… quizá el nunca me quiso, quizá fui solo yo… quizá todo fue una ilusión mía" aquél pensamiento la había atormentado durante la primer semana que pasó sin Ranma.
Caminaba por la calle sin ver por dónde pisaba y en el colegio, la voz de sus amigas era un lejano eco sin sentido. Aunque no quería demostrarlo pronto todos supieron cuánto sufría por la separación de su prometido. Sus amigas buscaron cientos de forma de distraerla, helados, karaoke, la feria… nada, nada podía quitarle aquél horrible pensamiento de su mente.
-¿Y Ryoga? –Dijo Sayuri.
-¡Sí! –Completó Yuka-, Es una idea excelente Akane, no puedes decir que no.
-¿Ah? –un tanto ausente- ¿Qué pasa con Ryoga?
-Pues que es guapo –dijo Yuka acercándose bastante a Akane.
-Además –aportó Sayuri pegándose a Akane por el otro costado-, es atento, caballeroso, fuerte y está loco por ti.
-Creo que están exagerando chicas… -sin levantar su mirada del suelo.
-Pues deberías pensarlo Akane. No sabes si Ranma volverá ni si quiera sabes si cuando vuelva aún querrá mantener el compromiso. Por otra parte Ryoga está aquí y la verdad, necesitas hacer algo y dejar esa condición en la que vives.
-Yo… -la chica no opinó más nada, se limitó a seguir mirando el suelo, no quería que nadie lo supiera pero aquella posibilidad también había cruzado por su mente hace unos días. Nunca había visto a Ryoga como algo más que un simple amigo pero ahora, últimamente, la idea parecía una posible salida a todo su dolor.
No sabía por qué aquél recuerdo le había llegado justo ahora, justo en el momento en el Ranma la tenía entre sus brazos y la cargaba de edificio en edificio. Dos años había soñado con volverlo a tener cerca, con volver a sentirlo sin embargo, aquella situación no la deja en paz. Sabía lo que seguí, sabía que una vez estando lejos sería el momento de su verdadero reencuentro, volvería a hablar con Ranma, volverían a verse a los ojos y, lo que más le asustaba, se pondrían al día con todo lo sucedido… y ahí sería el momento de decirlo, debía hacerlo.
No sabía con exactitud cuánta distancia habían recorrido, por lo menos sí se habían alejado bastante. Divisó a lo lejos el esqueleto metálico de lo que en futuro sería un gran edificio y se dirigió allí. La mañana era ahora más fresca y a tal altura la brisa de otoño se sentía en su máximo esplendor. Dejó cuidadosamente a Akane en el suelo y se sentó. La chica también se sentó sin embargo su mirada se fue directamente al suelo como si tuviera miedo de ver a Ranma.
-Ah… ¿Estás bien Akane, te lastimaste?
-No… gracias Ranma –sin levantar la mirada.
-Jeje –riendo-, pues que bien, me preocupaste por un momento. Pero bueno –con mucho más ánimo- ya estamos solos, la verdad es que quería hablar contigo desde que llegué, pero ya ves que no he podido.
-Sí, ya lo noté –con la voz un tanto quebrada.
-¿Qué pasa Akane? Algo debe estar mal, generalmente no eres así.
-Ranma… -dedicándole la más triste mirada que el joven hubiera visto-, yo… yo pensé que no volverías, creí que me habías abandonado –empezando a llorar-, creí que no significaba nada para ti, Ranma… ¿Cómo pudiste irte así Ranma? –llevándose las palmas de sus manos contra los ojos tratando inútilmente de evitar el profundo llanto que salía de su alma.
-Akane yo –sumamente preocupado, no sabía si acerarse, si abrazarla, ni si quiera sabía si debía hablar; por fin decidió que tenía que decir algo –Akane, yo lo siento… yo, no pensé tú tienes razón Akane, fui un tonto, tienes todo el derecho a haber pensado eso de mi Akane, solo quiero que sepas que lo siento, lo siento mucho Akane.
Sin previo aviso la menor de las Tendo se lanzó en los brazos de Ranma quién instintivamente la abrazó; posó su mano en la espalda de la chica por debajo de su lacio cabello y se dispuso a sentirla llorar desconsoladamente, sabía que no había nada que pudiera hacer, sabía que había cometido un grave error al irse así, si bien no lo notó en el momento, tiempo después de haber llegado a China la idea lo había atrapado… partió con tanta furia y prisa de Japón que Akane podría haberse sentido muy mal, y al parecer no se había equivocado.
-Perdóname Ranma –aún entre el llanto y la respiración agitada- ¡Perdóname! –gritó pegada al pecho del joven.
-Akane yo… -sintiéndose aún peor-, yo no tengo nada que perdonarte, fue mi culpa, me fui dos años sin decirte casi nada y tú me esperaste aquí, tenías derecho a enojarte conmigo.
-No… -bajando un poco la intensidad de su llanto-, tú no lo entiendes Ranma –alzando la vista para ver los ojos del chico-, yo… yo no te pude superar Ranma… yo no pude –volviendo a llorar un poco más.
-¿Qué? –Confundido- ¿A qué te refieres con que no me pudiste esperar?
-Yo… -llorando de forma más profunda-… yo… yo acepté a Ryoga como novio –estallando en llanto una vez más…
