SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

-Al despertar, todo les habrá parecido un sueño y volverán a sus hogares enamorados y correspondidos. Mientras tú te encargas de esto, iré a liberar a Titania y le pediré el niño robado. Por fin todo estará en paz.

Puck asintió, anotando las instrucciones para no confundirse de nuevo. Presto se internó en el Bosque, siguiendo las huellas de los duelistas y soplando levemente hizo aparecer una niebla más espesa que la nieve. Al primero que encontró fue a Ron e imitando la voz de Harry lo atrajo hacia un terreno llano. Poco después hizo lo mismo con Harry. Repitió esta maniobra procurando que ninguno de los dos se encontrase pero incintándolos a lanzar manotazos y hechizos a ningún objeto visible.

-¡Te sigo pero has huido!-exclamó Ron- . Descansaré esta noche y mañana que esta inconveniente niebla se halle dispersa voy a vengar tu ofensa.

Acto seguido, Ron guardó su varita en la raída túnica y se lanzó al piso durmiéndose al instante.

-¡Es imposible divisar tu cobarde figura en esta noche!-gritó Harry bostezando-, mañana te haré pagar. Ahora debo descansar en la fría tierra.

Cercano al lugar de descanso de Ron, Harry se tendió en el piso al mismo tiempo que Luna lo imitaba a escasos centímetros, pero sin darse cuenta de su presencia a causa de la espesa niebla. Apenas se había sumido Luna en profundo sueño, cuando las piernas dejaron de responderle a Hermione y lazando al aire una oración por Ron se acostó a su lado; pero también ignorando que lo había hecho, mas por el cansancio que por la niebla.

Asegurándose de que los cuatro se hallaban profundamente dormidos, Puck impregnó los párpados de Ron con la hierba que Oberón le había proporcionado. Repasando y tachando sus deberes en la lista que había hecho, Puck desapareció la niebla y se esfumó dejando a Hermione al lado de Ron y a Luna al lado de Harry, tal como siempre debió ser.


En el palacio de Titania, Percy se daba la gran vida, sin percatarse de su horrible aspecto pues se encontraba atendido por la más bella mujer que jamás había visto. A causa de tantas atenciones y comida, Percy hizo partícipes a todos del sueño que lo invadía. No había acabado de decir eso cuando Titania, profundamente enamorada de él, hizo salir a todas las hadas y lo recostó haciendo sonar algo parecido a una ridícula canción de cuna. Estaba dispuesta a contemplarlo toda la noche pero el sueño pudo más que su deseo y acabó recargando la cabeza junto a la de Percy, sobre dos almohadas hechas de plumas y de la más fina tela.

Oberón observaba todo esto mientras esperaba a Puck, que apareció al poco tiempo.

-Horrible espectáculo¿no crees, Puck?-señaló Oberón refiriéndose al contraste entre la bella reina de las hadas y el adefesio en que se había convertido Percy-. Déjame contarte: hace unas horas la encontré tras la arboleda, recogiendo flores para este monstruo. Reprendiéndola por su desleal comportamiento hasta las lágrimas, ofrecí perdonarla con la única condición de que me diera al niño robado. Estaba dispuesta dármelo pero me arrepentí de haberla hechizado y la dejé ir. Ahora, quítale al pobre muchacho el encanto que lo afea y dirígelo en su subconsciente de regreso a su hogar. Regresará, como los otros, creyendo que todo lo sucedido esta noche fue obra de un mal sueño.

-Mal sueño para los demás, no creo que él se haya quejado mucho…-rió Puck. Pero al punto obedeció, pues Oberón lo miraba enfadado.

Percy fue desencantado, llevado a una de las salidas del Bosque y sumido en un sueño profundo.

En cuanto Puck desapareció, Oberón sacó parte del jugo que había dado al duende para desencantar a Ron y lo distribuyó con delicadeza en los suaves párpados de su esposa.

-¡Despierta!-exclamó.

-¡Tuve un terrible sueño, rey!-dijo ella incorporándose-, me vi enamorada de una horrible criatura.

-Horrible o no quisiera haber sido yo…

Oberón la abrazó y se reconciliaron mientras hacían sonar una mágica música que tenía el poder de hacer olvidar a los "mortales" lo sucedido la noche anterior, haciendo lo que Oberón deseaba: que todo les pareciese un extraño sueño.


El Bosque Prohibido lucía diferente en el día. Cierto era que aún conservaba ese halo de misterio, fascinación y temor, pero los árboles no eran negros, sino de un verde muy oscuro. No daba tanto miedo entrar en él. Bill, Fleur y el Señor Granger entraron con la intención de buscar a los muchachos.

-Pronto los encontraremos, señor Granger-decía Bill tratando de tranquilizar al padre de Hermione.

Se internaron un poco más en el Bosque y encontraron jirones de túnica, una varita y huellas en el lodo. El señor Granger estaba a punto de desmayarse cuando escucharon un agudo llamado, la voz inconfundible de Fleur, que había encontrado a los muchachos.

-¡Aquí están!-exclamó Bill-, todos y completos: mi hermano Ron, Hermione, Harry y Luna, la hija del editor del Quisquilloso. – Buenos días, amigos-llamó despertándolos.

-¿Ustedes no estaban peleados?-preguntó Fleur al ver que Harry y Ron no daban muestras de antipatía el uno con el otro.

-No sé en verdad cómo estoy aquí-respondió Ron frotándose los ojos-, yo vine aquí para…para huir con Hermione. Solamente así podíamos estar juntos…

-¡Basta! No digas más, descarado-interrumpió el señor Granger- Esta misma noche Hermione se irá de aquí, ni siquiera asistirá a tu boda, Bill…

-¡NO!-gritó Hermione levantándose de golpe y tomando a Ron de la mano.

-¿No te da vergüenza lo que ibas a hacer?-preguntó su padre-, ibas a fugarte burlándote de mí y de Harry.

-Señor, vine hasta este bosque en pos de Hermione, pues la bella Luna me indicó que estarían aquí. Pero la noche pasada me he dado cuenta, tal vez en sueños o en plena vigía, que mi amor por Hermione no es otra cosa que tonto orgullo. Siempre he querido a Luna, y lamento haberme engañado y llevarlos conmigo en mi ignorancia-recitó Harry mientras Luna no sabía qué hacer o decir.

-Soñé que decías eso y que todo era una broma-dijo Luna frunciendo el ceño al recordar el sueño anterior-¿es legítimo lo qué dices ahora?

-Perdona tanto desplante y entenderé si no quieres nada conmigo…he sido un completo idiota, no te merezco…pero si me das la oportunidad de cambiar, de demostrarte que quiero ser otro…te agradeceré infinitamente.

-Creo que debes darle otra oportunidad-intervino Hermione-, aun con todo lo que ha pasado es mi amigo y sé cuando dice la verdad.

-Supongo que puedes estar a prueba-sonrió Luna. Harry quiso tomarla de la mano pero ella se rehusó, aunque sin dejar de sonreír.

-Es hora de su venganza-fue todo lo que dijo Ron estrechando la mano de su amigo y volviendo con tan sencillo gesto a tener la inquebrantable amistad de otrora.

El señor Granger no daba crédito a lo que veía y oía y por fin se resignó a dejar que se odiaran, amaran o mataran solos. Él no intervendría nunca más. Bill y Fleur los apuraron a salir del Bosque, pues faltaban tres días para la boda y aún había muchos preparativos por terminar. Los jóvenes salieron del bosque, contentos pero confundidos. Los sucesos de la noche anterior se les aparecían en un nebuloso sueño y los recuerdos llegaban a sus mentes dispersos. Además estaba el hecho de que los cuatro habían tenido el mismo sueño. Decidieron dejar ese asunto por la paz pues no querían que nada nublara su felicidad.


-…cuanto me toque, avísenme…Tisbe, Príamo…-balbuceaba Percy, removiéndose entre seguir soñando o despertar de una vez.

Abrió los ojos de golpe, encontrándose en el duro y fangoso suelo, solo, de techo el cielo e iluminado solamente por cientos de estrellas y algún resplandor de luna que las nubes y árboles habían dejado pasar con respeto. Había dormido mucho, pues era de noche, casi madrugada.

-¿Qué hora es¿Qué día es hoy¡Lupin, hermanos¿Dónde se han metido todos?

Comenzó a caminar en la oscuridad, confundido con el sueño de la noche anterior. Había sido bastante raro y llegaba a su mente con claridad, le parecía sentir de nuevo los olores, ver los tonos y tocar los manjares y riquezas del palacio. Le parecía tener frente a él a la mujer más hermosa: Titania. Y ni siquiera recordaba su nombre.


Amaneció y solamente faltaban dos días para la gran celebración. En La Madriguera, Ron y Hermione aprovechaban cada momento de soledad para estar juntos. Harry y Luna, por su parte, comenzaban una relación algo tímida, pues antes de ella habían vivido muchas cosas y pasado de odiarse a quererse.

Bill y Fleur no podían esperar más, pero trataban de permanecer tranquilos pues sabían que cuanto más se espera algo mejor se siente cuando sucede. Los señores Weasley andaban bastante atareados, tanto que Arthur no recordaba el entretenimiento muggle que había ordenado. A veces Bill le preguntaba por él y su padre anotaba buscar a Lupin para averiguar, pero se le olvidaba en cuanto el señor Granger sacaba su celular o la señora Granger usaba su secadora de cabello.

Lupin y los gemelos estaban sumamente preocupados. Hacía dos días que Percy no se había aparecido. Normalmente nadie lo notaba, pues siempre se encontraba leyendo en su cuarto, en silencio, como un fantasma que tiene más temor del que inspira. Pero se le necesitaba. Lupin no podía avanzar la obra sin él pero tampoco quería adelantarse a suposiciones y preocupar a la ya de por si muy atareada señora Weasley. Los gemelos, por su parte, no mostraban mucha lástima de que los ensayos se hubiesen cancelado y siempre que se topaban con Lupin veían la forma de escabullirse.

Cuando sólo faltaba un día para la boda, Lupin decidió que no le quedaba otra opción que pedir disculpas al Señor Weasley por el entretenimiento. Llamó a los gemelos para que juntos planearan que dirían o qué podrían improvisar.

-Es inútil, Percy es el gran actor. Nosotros solamente sabemos hacer bromas-dijo Fred.

-Y a Fleur le parecen "vulgagues"-secundó George imitando la voz de su cuñada y sacudiendo la cabeza mientras lanzaba miradas coquetas a Lupin.

-Creo que te metiste demasiado en tu papel, Tisbe-dijo Fred estallando en carcajadas.

-¡Basta chicos! Sin Percy estamos perdidos, no sé que haremos.


El día fue pasando y nadie pareció advertirlo pues estaban en su mundo. Fleur se movía de un lado a otro, ora platicando con sus amigas que habían venido desde Francia, ora acomodando tal o cual cosa, ora peleando con la señora Weasley, ora siendo víctima de una broma por parte de los gemelos. Bill no estaba mejor. Parecía muy pálido y una crecida barba pelirroja llegaba hasta su ombligo, cosa que solamente él ignoraba hasta que Fleur, entre enfurecida y temblorosa, sacó unas tijeras muggles, la cortó y lo mandó con su peinadora.

Lupin se encontraba ensayando lo que le diría al señor Weasley (…verás Arthur, tu hijo nos falló…no.. perdimos a tu hijo…menos…Percy se fue de vacaciones a Bratislava…) cuando escuchó unos pasos tras él. Miró por encima del hombro y una amplia sonrisa iluminó su rostro al encontrarse con un Percy desaliñado que parecía exhausto.

-¿Qué te pasó, Percy?-preguntó Lupin.

-¡Me pasaron tantas cosas que no sé si son reales e imaginarias! Pero no es momento para hablar de ellas, sino de ensayar pues haremos esa obra así deba convertirme en burro…

-¡Pero si ya lo eres!-exclamaron los gemelos al unísono, acercándose a Lupin y a su recién aparecido hermano.

Percy se llevó instintivamente las manos a la cabeza, como esperando encontrarse con unas largas orejas de burro. "De nuevo ese sueño" murmuró "No debe distraerme más". Apremió a todos a seguirlo y comenzaron a ensayar arduamente, con una seriedad inusitada y la presión bullendo en su cabeza.


El próximo capítulo será el final!! Pero para leerlo deben dejar reviews

Hasta prontooo!