Capitulo IV.- Tu amor
Una chica de cabello azabache y vestida con un kimono en color lila con algunas flores adornándolo, comienza a abrir su ojos lentamente dejando ver un color chocolate en ellos.
Ve sus manos y empieza a temblar un poco ¿Dónde estaba?
Se da la vuelta y puede ver un enorme árbol ¿El Goshimboku? ¿Qué estaba haciendo ella en ese lugar?
Algunos recuerdos pasan por su mente obligándole a caer sentada sobre sus rodillas mientras algunas lágrimas surcaban su rostro.
-.-.-.-.-
- ¡Inutaisho! ¡Izayoi! –lo grita el hanyou al no saber adonde habían ido sus hijos-
Comienza a olfatear el aire para buscar el aroma de sus cachorros, ¡los encontró! Pero ahí algo mas, un aroma que reconoce muy bien a pesar de que este a varios kilómetros de distancia o que hayan pasado tantos años, pero… no podía ser cierto.
Corre rápidamente hacia la dirección donde capto el aroma de Izayoi e Inutaisho, y ambos se dirigían hacia aquel olor a jazmines…
Puede ver a lo lejos a Inutaisho e Izayoi, estando ya a punto de llegar al Goshimboku.
- ¡Mamá! –escucha que lo gritan sus hijos, haciendo que corra más rápido-
-.-.-.-.-
Escucha que alguien grita detrás de ellaobligándola a voltearse, ve como dos jóvenes se acercan corriendo a ella, y al estar a su lado se colocan en cuclillas para estar a su altura, la abrazan dulcemente susurrando "Mamá, mamá" una y otra vez.
- ¿Inutaisho? ¿Izayoi? –pregunta en un susurro, no comprendía nada de lo que estaba sucediendo-
- Si mamá, somos nosotros –lo responde el joven hanyou aun abrazando a su madre-
- ¿Kagome? –escuchan que lo pregunta alguien más, reconociendo que es Inuyasha-
Inutaisho e Izayoi comienzan a levantarse ayudando a su madre a hacer lo mismo.
- ¿Kagome, eres tu? –pregunta incrédulo ante lo que esta viendo-
- Si es ella –lo responde Izayoi-
Comienza a acercarse a donde están sus hijos y aquella chica, al estar delante de ellos solo se aproxima más a la pelinegra para abrazarla dulcemente.
- De verdad eres tu –dice al tenerla entre sus brazos- Kagome, mi Kagome
- Inu… yasha –susurra correspondiendo el abrazo y escondiendo su rostro en el pecho del hanyou-
- ¿Qué esta sucediendo? –pregunta la misma Kagome mientras las lágrimas vuelven a aparecer-
- Creo que yo podría explicarlo –responde Inutaisho haciendo que los demás lo vieran-
- ¿Qué es lo que tienes que decir? –pregunta un Inuyasha extrañado-
- Bien… -comienza a decir para después mencionar lo que sucedió hace trece años-
Se puede ver a un niño de nueve años aproximadamente, llorando dolorosamente sentado delante del futon donde había muerto su madre hace tan solo un par de horas, se encontraba solo, su padre y hermana menor habían salido a llevar el cuerpo de su madre al lugar donde la reservarían.
Dirige su vista ambarina a su mano derecha y ve aquella joya, capaz de cumplir cualquier deseo, esa perla por la cual sus padres lucharon en incontables batallas por poder recuperarla.
- Deseo que ella vuelva, que permanezca a nuestro lado por siempre –lo murmura sollozando hacia aquella perla, la cual solo muestra un leve resplandor-
- Pero no comprendo ¿Por qué mi deseo se cumplió hasta ahora? –pregunta sin entender aquello, y solo escucha como su madre a comenzando a llorar mas gravemente-
- Tú lo sabes ¿verdad Kag? –termina por preguntar Inuyasha, para luego tomar el mentón de la chica y hacer que lo mire a los ojos, ve como ella niega con la cabeza mientras más lágrimas nacen de sus ojos cristalinos-
- Izayoi, Inutaisho –lo dice el mismo Inuyasha viendo a los chicos- ¿podrían dejarnos solos?
- Pero… -trata de reprochar Izayoi, ella quería permanecer más tiempo al lado de su madre-
- Vamos hermana, ellos tienen que hablar –dice Inutaisho tomando la mano de Izayoi, aunque quisiera permanecer con su madre, sabia que ella debía hablar Inuyasha, que debían aclarar algunas cosas-
- Gracias… -ve como luego sus cachorros se alejan de ellos dejándolo solo con su miko- ahora si Kag, tienes mucho que explicarme –viendo a la chica a sus ojos cristalinos-
No pudo decir nada, ¿Qué le diría?
- Dime ¿Por qué no me dijiste que para que pudieras quedarte a mi lado hace trece años, Kikio tenía que ser destruida? –pregunta el hanyou al ver como la chica no decía nada-
Abre sus ojos lo más que puede ¿Cómo pudo saberlo? Si es verdad ya sabia que la única forma de que ella estuviera de vuelta era que Kikio hubiese sido destruida pero… ¿Acaso fue Inuyasha quien la destruyo? No, no eso no era posible…
Se separa del hanyou, da unos pasos hacia atrás y se da media vuelta, no queriendo ver la mirada del ojidorado.
- ¿Kagome? –la llama al no obtener respuesta-
- Inuyasha yo…yo –comienza a balbucear no queriendo responder aquella pregunta-
- Por favor, dime el porque no me lo dijiste –lo suplica el hanyou-
- ¿De verdad quieres saberlo? –pregunta con un pequeño hipo, tratando de contener un sollozo-
- Claro que quiero saberlo –dando un paso hacia la chica-
- Yo… yo no te lo dije porque no podía –comienza a explicarlo conteniendo su llanto- no podía decirte que para que yo pudiera permanecer a tu lado Kikio tenia que desaparecer –dejando escapar las lagrimas que se ocultaban-
- Kagome… ¿Por qué?
- ¿Recuerdas aquella vez en el monte de las animas? ¿Cuándo todos pensamos que Naraku había destruido a Kikio? –pregunta tratando de no desvanecerse con esos recuerdos-
- ¿Kagome que tiene que ver eso con…?
- Querías que te lo explicara ¿Cierto? Bien ahora tu solo escucha –dice al quitar las lagrimas de su rostro con el dorso de su mano- en esa ocasión pude ver en tu mirada… algo que me rompe el corazón con solo recordarlo, tus ojos me mostraban dolor, culpa y una infinita tristeza, y todos esos sentimientos solo eran por ella –cerrando sus ojos fuertemente liberando mas de sus tristes lagrimas-
- Kagome…
¡Oh Kami! ¿Por qué le hacia recordar aquello? Claro que recordaba eso perfectamente, y sabe muy bien lo mucho que sufrió Kagome con ello, lo que también recordaba y algo que nunca se perdonaría a si mismo, es haber dejado a Kagome sola en aquel entonces y que Naraku lo haya aprovechado para tratar de que ella se les uniera.
En ese entonces estuvo a punto de perder una vez más, lo más valioso para él, a Kagome… su Kagome.
- Y no soportaría volver a ver esa mirada es tu rostro, si te decía que para que yo permaneciera a tu lado Kikio tenia que desaparecer era como ponerte a escoger entre ella y yo, darte a elegir quien de nosotras se mantenía con vida –dice entre su sollozo- y no podía hacer eso…
- Kagome… -intenta decirle algo pero ella se lo reprime-
- Si, se que me dirás que me hubieras elegido a mi, para que juntos cuidáramos de nuestros hijos, pero yo no podría vivir así, porque cada vez que me viera reflejada en tu mirada me sentiría culpable al ver esa tristeza por haber perdido a alguien que ocupo un lugar especial en tu corazón, porque se muy bien –dice con pequeños hipos interrumpiéndola- que el primer amor es ese que nunca se olvida, y aunque te encuentre muchos mas en tu camino, ese primer amor nunca lo olvidaras…
No soportaba seguir escuchando aquello, se acerca a Kagome y la rodea entre sus brazos.
- No digas mas por favor –lo suplica, escuchando como la chica libera un sollozo aun más doloroso-
Hace que la chica se de vuelta entre sus brazos y poder ver sus ojos.
- ¿Sabes como me sentí cuando te perdí aquel día? –limpiando unas lagrimas del rostro de la chica con su mano, ve como ella niega con la cabeza- quería irme contigo, morir a tu lado –siente como a Kagome se le hace un poco difícil respirar por el llanto que mantiene- ¿Sabes lo que me impidió hacerlo? –ve como ella vuelve a negar-
Acaricia la mejilla de Kagome, y luego le da un dulce beso en la frente.
- Tu –lo responde- por ti fue que me mantuve con vida, te prometí que cuidaría de nuestros hijos y lo hice, pero fuiste tu quien me alentaba aun sin estar a mi lado, siempre recordaba tu sonrisa esa que me hacia continuar y no me permitía rendirme, recordaba tus miradas dulces apoyándome a cada minuto, pero sobre todo eso recordaba tu amor… ese amor que me enseñaste, ese amor que me brindaste incondicionalmente siempre, sin esperar nada a cambio…
- Inu… -es lo único que sale de los labios de Kagome en un susurro, para después esconder su rostro en el pecho del hanyou-
- Mi pequeña… -acariciando el cabello azabache de su miko-
Continúa escuchando los sollozos de la chica, sin dejar de abrazarla, lo único que deseaba era que ella permaneciera entre sus brazos por siempre, no dejarla ir nunca.
- Debo decirte que fui yo quien hizo desparecer a Kikio –lo informa, siente como la chica levanta su rostro para verlo a los ojos-
- ¿Qué? –no podía creer lo que había escuchado ¿Inuyasha fue quien destruyo a Kikio? ¿Por qué?-
- Si, lo hice al saber la verdad, no podía permitir que permaneciera con vida al saber que por ella fue que tú te alejaste de mi lado y del de nuestros hijos –acaricia la mejilla de la chica limpiando unas cuantas lagrimas de su rostro-
- Tu eres lo mas importante para mi, y haría lo que fuera porque permanecieras a mi lado por siempre –uniendo su frente con la de su miko- te amo… te amo demasiado
- Y yo a ti… -mientras otra lagrima se desliza por su mejilla-
Permanecen así un par de minutos, bajo aquel enorme árbol sagrado, testigo de tantos momentos, algunos mas dolorosos que otros, y aun así aquel hanyou y su miko, una simple humana, pudieron con su amor adueñarse del tiempo, y hacer eternos los momentos para amarse mutuamente a pesar de los obstáculos que se les cruzaron en su camino juntos.
Un amor que no respeta fronteras, no conoce límites, un amor capaz de sobrepasar el tiempo y la distancia, sin importar lo lejos que estén ni los años que permanezcan separados, un amor así solo es capaz de crecer y aprender a valorar cada vez mas ese sentimiento especial.
- Ya no llores pequeña, en vez de eso regálame una de tus sonrisas, esas que siempre me hacían continuar en los momentos más difíciles, esas que me han hecho continuar con solo recodarlas todos estos años –haciendo que la chica lo viese a los ojos-
Sonríe dulcemente a su hanyou, mientras sus ojos aun se mantienen cristalinos. Quizás ahora si podría tener toda la felicidad que siempre deseo al lado de ese hanyou que tanto ama, y junto a sus hijos, ahora podría tener la familia que tanto anhelaba.
Hace tanto que deseaba poder estar al lado de aquella chica de nuevo, desde el momento en que cerro sus ojos cafés aquel día, es como si todo hubiese sido una pesadilla, y el amor que abrigaba a su corazón, ese amor que ella le brindo durante el tiempo que permanecieron juntos y el compromiso que tenia con sus hijos de cuidarlos y protegerlos, fue lo que lo hizo continuar pero ahora es como si esa pesadilla hubiera acabado estaba de nuevo al lado de la mujer que tanto ama y esta vez podrían permanecer juntos por siempre.
- Vamos con nuestros hijos –lo dice Inuyasha separándose de la chica, y luego entrelazar una de sus manos con una de las de Kagome-
Aprieta suavemente la mano de la chica entre la suya, como tantas veces lo hizo en el pasado. La extraño tanto, su linda cara, sus ojos alegres, y su sonrisa, todo de ella que lleno su vida de felicidad y le enseño un fugaz sueño de amor que nunca se desvanecería.
Llegan a donde estaban sus hijos, y estos se acercan a ellos y los reciben con un abrazo, ahora después de trece años podían ser la familia que siempre desearon, una familia unida que no se deje vencer por nada ni nadie, una familia que es capaz de demostrar a los demás que no es necesario pertenecer a la misma especie, o ser de un mismo tiempo para conocer el amor verdadero, ese que te hace revivir si te sientes decaer, ese que te enseña a ser feliz, que te ayuda a vivir y no rendirte, que te ayuda a ser fuerte y soportar las dificultades que se encuentren en tu camino.
Un amor por el que luchar por la vida, que pueda sanar las heridas de un corazón lastimado por decepciones del pasado, un amor que enseña a luchar por los sueños, ese amor que ayuda a recodar que siempre habrán batallas que ganar. Un amor que te hace sonreír cada mañana al recordar todo lo que te ha enseñado, que te da una razón por seguir viviendo, por estar aquí.
Un amor verdadero que te dice "no temas, yo estaré" "siempre te cuidare", un amor que te hace confiar a pesar de que creas que ya no hay razón para hacerlo.
"Por tu amor me mantuve en pie todos estos años, y es por tu amor que seguiré viviendo y luchando para poder permanecer a tu lado por siempre, no me importa que seamos de tiempos distintos, o que yo sea un hanyou y tu una humana, porque tu me enseñaste que el amor existe, a pesar de todo, el amor no conoce reglas, y no hay leyes que gobiernen sobre él, porque un amor como el que existe entre tu y yo es libre como el viento, y al igual que el viento nunca se desvanecerá, y aunque no podamos verlo, siempre podremos sentirlo y sabremos que esta allí, y es lo que nos hace vivir cada día al máximo, y luchar por lograr cada uno de nuestros sueños con tal de permanecer al lado de la persona que amamos, esa que te hace sonreír en los momentos mas difíciles. Lo único que deseo es poder permanecer a tu lado por siempre y cuidar de nuestros hijos, formando así la familia que siempre deseamos. Siempre te amare… aunque pasen miles de años, mi amor por ti jamás desaparecerá".
Fin.
¡Hola! Me alegro que les haya gustado esta corta historia. Prometo lo antes posible traerles el Epilogo.
¡Muchísimas gracias por su apoyo!
