MIRAGE
Capitulo 4: Adiós
-No te preocupes señor, dentro de poco el alma de la chica será tuya
De las puntas de los dedos de un hombre vestido con un largo abrigo negro, salieron un par de llamas que prendieron fuego a una casa. El hombre simplemente dio la vuelta y sonriendo, se alejó caminando de allí
-Titanes, le dijo Robin al equipo cuando se reunieron en la sala –rápido, hay un incendio en las afueras de la ciudad, tal vez necesiten refuerzos.
Partieron volando hacia el lugar donde ocurría el percance. Chico Bestia se encontraba preocupado por su amiga que no había aparecido en toda la mañana.
El edificio en llamas era una vieja casona estilo victoriano que funcionaba esos días como orfanato. Los titanes sin perder tiempo comenzaron a sacar a los niños. Cuando terminaron, salieron y esperaron mientras los bomberos apagaban el fuego.
-¡Hay dos niños en el tercer piso!- Chico Bestia escuchó la voz angustiada de Mirage, y voló hacia el lugar indicado. Era cierto, en una habitación que habían pasado por alto, habían dos niños pequeños que corrieron hacia él. Starfire también voló a la habitación y el joven verde le entregó a los niños.
-Llévate a los niños, yo veré si hay más gente en el edificio- la tamaraneana voló, llevándose a los pequeños con ella.
-Ya no hay más gente- la voz de Mirage sonó detrás de él. Iba a salir, cuando una viga del techo se venció, golpeándolo en la cabeza.
-¡Chico Bestia!- gritó ella inútilmente, puesto que nadie podía escucharla.
El techo comenzaba a vencerse, y el joven se encontraba inconsciente –Discúlpame por lo que voy a hacer- dijo Mirage en voz baja y se introdujo en el cuerpo del muchacho.
Un grito de agonía se escucho dentro del edificio, en el momento en el que este comenzaba a caer, quedando solo en pie la planta baja.
-¡Chico Bestia!- gritaron los titanes al unísono, al tiempo que corrían hacia la casa, pero la visión de esta los detuvo en seco. Envuelto en una nube de polvo, el joven titán salió caminando. Sus ojos estaban en blanco. Se detuvo a unos metros de los otros y con un nuevo grito, el cuerpo del joven se desplomó en el piso y los titanes se acercaron a ayudarlo.
-Está helado- dijo Robin evidentemente preocupado. Raven se quitó su capa y con ella lo envolvió.
-Hay que llevarlo a la torre- dijo Cyborg –casi no siento su pulso y su respiración es muy irregular.
Starfire lo tomó en brazos y, acompañada de Cyborg, "volaron" hacia la torre, donde el mitad robot lo estabilizó, mientras Robin y Raven investigaban la casa.
Robin se acercó a la chimenea. Sobre esta, con letras rojas estaban escritas las siguientes palabras:
"Acreca esonitse dutacra maledañ inayama ñeuqep"
¡¡¡TE ATRAPARÉ PRONTO!!!
Y bajo estas palabras, un pentáculo invertido. Raven se había acercado también, y las estudiaba con detenimiento.
-¿Qué crees que signifique?- preguntó el joven con seriedad
-No lo sé. Los símbolos me remiten a una secta satánica, pero no entiendo las palabras, no sé a que idioma pertenezcan- respondió ella.
-Raven¿estás bien?- Robin se encontraba preocupado por la creciente palidez de la chica gótica. Había algo en su mirada que no le gustaba, algo que había aparecido al ver los símbolos.
-Si, no te preocupes- una sonrisa leve apareció en el rostro de Raven –es solo que… mi padre…- sacudió la cabeza, para sacar esa idea de su mente –no, no es nada. Será mejor que nos vayamos- avanzó unos cuantos pasos, pero la mano de Robin la detuvo
-¿No te gustaría quedarnos aquí un poco más?- le preguntó él, acercándola a su cuerpo.
-Robin, yo no…- No llevaba puesta la capa, y Robin podía ver fácilmente su sonrojo. Algunas cosas habían comenzado a explotar, impulsadas por los sentimientos de la gótica.
-Tu sabes lo que siento Raven- le dijo él –lo sabes todo desde aquel día que entraste a mi mente. ¿No podrás darme una oportunidad?- le rogó él
-Robin, no estoy segura de lo que siento- intentó alejarse, pero Robin la mantuvo presa -¿que hay de Star?
Un poco dolido, el joven soltó sus manos. Raven se abrazó a si misma y casi al borde de las lágrimas preguntó -¿podemos irnos?
-Si, claro- Robin dio por terminada la investigación y ambos se fueron caminando hacia la torre, hechos un mar de confusión y dolor.
Cyborg estaba cuidando los signos vitales de su amigo cuando la temperatura de la habitación bajo. Mirage se acercó a la cama donde estaba recostado el joven verde. Éste abrió los ojos al sentir la mano fría de su amiga sobre su frente.
-Mirage- susurró
-Perdóname Chico Bestia- le dijo ella, derramando algunas lágrimas luminosas.
-¿Porqué?
-Porque el dolor que sentiste fue mi culpa- Mirage se cubrió el rostro, intentando contener las lágrimas –para poder ocupar tu cuerpo, debía tomar parte de tu energía vital. Lo siento, no quise dañarte. No quiero dañarte. Adiós.
-Pero Mirage…- la chica comenzó a desvanecerse y Chico Bestia se sentó en la cama para intentar detenerla
-¿Con quien hablas?- Cyborg se acercó a Chico Bestia y lo encontró solo, pero en la ventana, vio el reflejo de una sobra negra que se desvanecía lentamente –Bestita¿que fue eso?- exclamó aterrorizado
-Ella es Mirage- dijo Chico Bestia en un suspiro, antes de caer inconsciente de nuevo
