DECLAIMER: los personajes de naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

U/A

-"tiempo presente"

- "tiempo pasado"

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Cap. IV "Recuerdos I "

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Nunca supo como sucedió, como comenzó a sentir esa necesidad enfermiza por aquella mujer, era como si hubiese sabido de ella desde siempre, a la sombra, observándola, acechándola y protegiéndola de todo aquel que se le quisiera acercar, hasta inclusive de él mismo…

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El sol brillaba tenuemente sobre las pordioseras casas que se apilaban unas contra otras, tratando de estabilizarse como pudieran, una chicharra sonaba estridentemente a lo lejos, perturbándole su sueño. Estaba irritado, más que irritado, estaba furioso con el mundo entero por haberle hecho hijo de su padre, quería matar, masacrar a algún animal o como mínimo descargarse con alguien.

Escucho pasos a lo lejos, supuso que era alguien corriendo por la rapidez con que estos eran escuchados…. Era una niña, tenía el cabello extremadamente oscuro, al punto que llegaba a ser azul… le gusto, aquel cabello se asemejaba al de su madre, la piel pálida como la nieve y aquellos ojos de luna, aquella a la cual le había orado un sinfín de veces, pidiéndole que le llevara… mas nunca reconocería aquellos sentimientos, solo en si mismo era capaz de conservar esos pensamientos tan "vergonzosos" y tan poco varoniles.

Mas se mantuvo oculto, no solo porque para él las niñas eran tan buenas como puede serlo un plato de vegetales, sino que también él era el hijo de uno de los grandes de la mafia, no se podía dar el lujo de ser descubierto en los alrededores de aquellos campamentos, sino, seria descubierta la ubicación del clan Uchiha, y aquello no podía ser más malo.

Pero algo en su interior quiso observarla, saber quién era, la curiosidad infantil que estaba reprimida afloro en él por solo ese momento, momento que cambiaría su vida en 360°.

Enseguida supo que algo no andaba bien, que aquella niña no debía de llorar de esa manera, y tampoco no debía de estar llena de moretones y cortadas… es mas… a esa niña no la deberías de estar persiguiendo aquellos muchachos, empleados de su padre. No había que ser muy listos para suponer lo que le querían hacer a aquella mocosa… enseguida una rabia punzante y casi dolorosa se apodero de él, no concebía el hecho de que quisieran dañar algo tan puro… inocente…

-vamos muñeca… prometo darte un delicioso dulce si nos dejas ver que hay bajo esa faldita.-hablo melosamente uno de los hombres, casi le dieron arcadas con tan solo escucharlo.

-¡hey!... ¿acaso no tiene trabajo que hacer?- les grito desde lo alto de un árbol.- ¿no les da vergüenza andar correteando a niñas?... y sobretodo… ¿sin son amigas mías?... –

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Ahí fue donde todo cambio… sintió a hinata removerse por debajo de las sabanas, buscando calor, había estado mejor de salud, incluso hasta podía comer por si sola pequeños bocados, pero… aun no hablaba. Suspiro cansado. Quizás fuese oportuno internarla… el solo hecho de pensar el separarse de ella por un tiempo fue casi insoportable, había estado junto a la mujer desde hace 10 años, ¿Cómo no angustiarse? En un mundo donde siempre había estado junto a ella… se le era imposible separarse.

Él le vio crecer poco a poco hasta convertirse en la hermosa mujer que estaba a su lado, la saco de la inmundicia en la que vivía, la protegió de todo aquel que quisiera hacerle daño, la alejo del mundo que conocía a tal punto que solo existiera él… siempre quiso que fuera así, siempre quiso ser el universo de alguien más, pero… nunca pensó que aquel juego inocentemente protector solo le ocasionaría la locura y la necesidad desesperada que sentía para con ella.

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Afuera llovía incesantemente, el cielo oscuro solo mostraba su estado de ánimo, estaba preocupado, no quería admitirlo pero así era, no lograba sacarse a aquella tímida y sonrojada jovencita, por más que lo intentara; y el intento estaba más que claro con la mujer de mediana edad que yacía sobre su cama completamente desnuda y exhausta; no podía sacársela de la cabeza, era una angustia desesperada por permanecer con ella, por verla, por tocarla y si, por hacerle el amor como dios manda… porque a pesar de solo tener 13 años, su libido estaba más que desarrollado, de eso sabía muy bien la mujer a su lado… pero aunque le costara admitirlo, la necesidad por ella no se aplacaba, y cada vez era peor, incluso había llegado a imaginarla a ella y a llamarla a ella cuando estaba teniendo sexo brutal con la mujer.

-nee… sasuke-sama… ¿se encuentra usted bien? – habló melosamente la prostituta.

-ándate – fue su corta, precisa y clara respuesta, a lo cual la mujer solo atino a obedecer, pues de todos era sabido el mal genio que tenía el menor de los Uchiha.

Pronto se quedo solo, y lentamente se comenzó a vestir para ir a verla, siempre se había caracterizado por hacer y obtener lo que quería y esta no iba a ser la excepción.

Camino por las oscuras y vacías calles del barrio, todos estaban resguardados del mal tiempo en sus casas, mas él solo pensaba en ella, hasta que llego al lugar donde ella vivía, era una porquería, lo sabía, incluso hasta los más bajos empleados de su padre Vivian mejor, el moho estaba tan pegado a las ventanas que parecía que están no existían y en vez de eso solo era una superficie plana y verde, las tablas podridas se caían a pedazos y la lluvia había dejado un lodazal en la entrada. Toco suavemente, casi con miedo de derribar la puerta por tocar, inmediatamente se escucharon ruidos de cosas moverse y pasos fuertes e inestables.

-¿Quién mierda molesta ahora? – escucho gritar a un hombre, a juzgar por el tono de voz, estaba ebrio. Vio como la puerta era abierta torpemente, y un muy borracho hiashi era el que aparecía, casi sintió lastima por él, de no ser solo por el hecho de que los Uchiha no sentían lastima. - -

-¿sasuke -sama?... – le hablo otro hombre desde adentro, uno que no alcanzaba a ver pues el jefe de hogar no se apartaba de la puerta.- nee Otto-san es sasuke-sama el hijo del señor… - hablo con notable temor el hombre que no veía.

-¿s-sasuke-sama?... m-mis disculpas señor… de haber sabido q-que era usted n-no le hubiese ggritado.- era sorprendente como aun estando borracho el hombre conservaba su postura de respeto.- pensé que sería alguno de esos chiquillos q-que anda molestando a hinata… mocosos de mierda… -

Algo parecido a la furia surgió en él en ese momento… ¿Por qué ella no le había contado que la estaban acosando? ¿Acaso no eran amigos?... bueno, no es que fuera muy comunicativo ni el rey de la dulzura, pero le había tenido la suficiente confianza como para dejarle estar cerca…

-a eso venia, quiero verla… ¿la llama o paso? – ahí estaba lo que se llamaba convencimiento Uchiha.

-p-pase sasuke-sama por favor.- hablo el hombre que no lograba ver. –

Sin esperar mucho, comenzó a caminar hacia el interior de la casa. Era bastante pequeña en comparación con las mansiones que poseía su padre, incluso más pequeña que su baño mismo. El hombre que le había hablado desde adentro de la casa era nada más que un empleado de confianza de su padre, le sorprendió un poco que viviera ahí.

-¿vives acá? – le pregunto sin remordimiento.

-¿eh? No que va… solo trato de convencer a mi tío de que se vaya a vivir conmigo… en fin, hina-chan te han venido a ver… - grito por una puerta descascarada.- es sasuke-sama…

Inmediatamente escucho pequeñas pisadas hasta que se asomo una cabeza azul por el marco y unos ojos llorosos, se perdió en ellos como un completo idiota hasta que sintió sus delgados y frágiles brazos rodearle con esmero… ¿Qué pasaba?

-oh… hina-chan está contenta de verlo sasuke-sama… ¿no es así… hina-chan?... –la mirada que le envió a hinata en ese momento le levanto sospechas inmediatamente, hinata no lloraba porque si, aun con sus 9 años de edad era una niña tranquila… algo había pasado y él se encargaría de saber que era.

-ven hinata… -sin preguntarles siquiera la tomo de la mano y le saco de ese lugar, no pudo evitar sentir una ligera corriente eléctrica por el contacto con su pequeña y delgada mano.

Aun era una niña… pero sentía que cada vez que estaba con ella, le hacía sentir como un verdadero hombre.

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Fue ese día que supo que el primo de hinata la maltrataba física y sicológicamente, con el tiempo supo también que ese día que había ido a verle, fue el día en que casi fue violada… de no ser porque él había llegado. Al día siguiente le saco de ese lugar de mala muerte, para llevarla a vivir a uno de los departamentos pertenecientes a la familia Uchiha, este había sido un regalo de su padre para su cumpleaños número 12, alegándole que ya estaba en edad de tener su propio espacio. Y si bien no tardo en darse cuenta de que había sido la mejor decisión de su vida, la incomodidad que le causaba estar cerca de ella y no poder tocarla, le resultaba espantosa.

Para el cumpleaños número 14 de hinata fue que todo ocurrió, él con 18 años a cuestas ya tenía un conocimiento de todo lo que sentía, la madurez suficiente para decir que la quería y que la amaba, pero no estaba seguro de lo que pudiese sentir ella…

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Estaba más que hermosa, radiante, su cabello le caía en una linda cascada oscura y brillante, hace ya 5 años que nadie le cortaba el cabello, ese era su place secreto y nadie podía tocarlo, solo él. Portaba un vestido negro holgado, que le llegaba hasta la mitad del muslo, dejando ver aquella blanca y cremosa piel que lo estaba llevando al borde de la locura.

Ese día le había dicho que se pusiera linda, puesto que tendrían una cena privada solo para los dos en casa. Y vaya que se había puesto hermosa.

-sasuke-sama… ¿Qué ocurre? – nunca le había podido quitar esa manía de tratarlo como si fuera su amo, aunque secretamente le encantaba, le hacía sentir un aire de superioridad para con todos.

-nada hina… ven – dijo extendiéndole la mano para que ella la tomara y sentarla en su regazo.

No es que fuera anormal para ella ese tipo de comportamiento proveniente de sasuke, era común y sabia que hinata estaba acostumbra y que le gustaba, el sonrojo en sus mejillas se lo decía todo. La sentó sobre sus piernas como una niña pequeña, para luego acariciarle el rostro, enseguida vio como ella respondía con una de sus radiantes sonrisas.

-te tengo un regalo – hurgueteo dentro de sus jeans oscuros, para luego sacar una pequeña caja negra. – Lo vi y me pareció que se vería lindo en ti… - era un collar, dos alas pequeñas pegadas la una a la otra sujeta por una fina cadena de plata. Aprecio como ella se le iluminaba los ojos por el regalo, si algo sabia de ella, era que le encantaban los obsequios.

-e-es lindo sasuke-sama… gracias – habló ella tímida y sonrojada hasta las orejas. Inmediatamente concentro su atención en un cuadro de la sala, no quería ser imprudente y hacer algo que no estaba bien hacer.

Casi al instante sintió algo quemar sobre su mejillas izquierda, era un beso de ella, un suave y tierno beso que fue su perdición, perdió todo control sobre sí mismo, eh izo algo que no podía explicar, tomo su rostro con ambas manos, delicado pero firme, hasta estampar un beso sobre los labios de ella, seguidos de mas y mas besos, la necesidad en el era reinante.

-s-sasuke-sama… n-noo – sabia que lo traba de parar, pues la suave presión sobre su pecho en señal de forzamiento para con su persona se hacía cada vez más notoria, pero simplemente no podía, no estaba inculcado dentro de su cerebro parar cuando ya había comenzado.

-hina… por favor no me pidas que pare ahora… - hablo con la respiración agitada producto del beso. Fijo sus oscuros ojos en ella, solo para verle con lágrimas en los ojos, los labios hinchados y nariz roja. Aquello le rompió el poco corazón que tenia… - y-yo… lo siento.- dijo enterrando su cara en el cuello de ella, no quería verla así, se suponía que tendría que haber sido una noche linda para ella, no ser comido por su instinto carnal y hacerla llorar… -solo... no me mires.- la bajo de su regazo dispuesto a irse, no quería que le viera tan patético y desesperado como estaba.

Iba cruzando la puerta cuando sintió unos brazos rodearle y detenerle, sentía su pequeño y cálido cuerpo sobre su espalda y sus manos sobre su vientre, quizás era una cabeza y media más alto que ella, pensó vagamente.

-n-no se v-vaaya sasuk-ke sama… onegai… - sus ojos se abrieron un poco, el que aquella jovencita le necesitara… le hacía sentir poderoso una vez más…

-hinata… - susurro para si mismo, la miro por sobre su hombro, estaba desecha, pero aun así se veía hermosa… sin pensarlo nuevamente, la tomo por los hombros y la estampo contra la pared, acorralándola en la cárcel en que se habían convertido sus brazos, la miro fijamente… estaba temerosa de él, lo sabía, aquella actitud la podía alejar para siempre, pero confiaba en que eso no pasaría, ya que él era sasuke Uchiha, el hombre que siempre obtenía lo que quería…

-dime hinata… ¿te gusto?... – vio como sus ojos se agrandaban en señal de sorpresa, su busto subía y bajaba, estaba agitada, le sorprendía que no se hubiera desmayado ya.- es normal que le guste a las mujeres ¿sabes?... no me reiré si me lo dices… responde… ¿te gusto? ¿Me deseas?... –casi al instante sintió ardor seguido de una picazón en la mejilla derecha… hinata le había dado una cachetada, haciéndole despertar de su idiotismo momentáneo. –

-s-sasuke –sama… n-no juegue c-conmigo… onegai.- se sorprendió de sobremanera, nunca hubiese pensado que aquella jovencita le pudiese dar un golpe a alguien, es más, ni siquiera había pensado en su reacción, vio como las lagrimas comenzaban a surcar sus mejillas y se sintió como un maldito perro callejero, haciéndole llorar… a ella… la única chica que le había aguantado todas sus pataletas… una rabia inmensa se apodero de si, era acido quemándose en sus entrañas. ¿Por qué? ¿Por qué no lograba gustarle? …

-¿Por qué hinata?… ¿Por qué crees que estoy jugando?... ¡¿crees que lo que estoy sintiendo es un maldito juego?! Para tu información… sasuke Uchiha no juega … - dicho y hecho, nuevamente le robo un bezo voraz, uno lleno de odio, rencor, pasión desbordante por donde se le mirase… la abrazo por la cintura apegándola a su cuerpo, no dejaría que se escapase… por más que ella luchase nunca la dejaría escapar.

-s-sasuke… onegai n-no pue- respirar… -aflojo un poco el agarre solo para ver como ella se iba desplomando poco a poco.

El ligero desvanecimiento que sufrió por la falta de oxigeno logro calmarlo un poco… la tomo en brazos cual fuera un bebé, y la llevo al sillón negro que ocupaba gran parte de la sala, recostándola en este, pero siempre manteniendo el contacto.

-hina… eres un caso perdido… - le habló cariñosamente, para luego depositar un suave beso en su frente, haciéndole sonrojar otra vez.

-e-es su culpa s-sasuke-sama… p-por… -se cayó abruptamente, sabía lo que estaba pensando, sonrió maliciosamente.

-no me arrepiento… si a eso te refieres, solo lamento el que te hayas desmayado, seré cuidadoso para la próxima.- le guiño un ojo, para luego sonreír a su estilo, viendo como su compañero se hiperventilaba atrozmente.- nee... – dijo pasado un tiempo en el que ninguno de los dos se dijo nada.- hinata…

-¿q-que cosa sasuke-sama?… - vio como le miraba preocupada.

-me gustas… -sonrió al ver su adorable sonrojo cubrirle hasta las orejas.- y no pretendo dejarte ir tan fácilmente… solo, quería que lo supieras para que estés alerta.- sentía que hiperventilarla con sus palabras, se estaba volviendo su deporte preferido.

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Fue desde ese momento en que comenzaron algún tipo de relación con su hime, el siempre acechándola, ella dejándose acechar, con pequeños detalles que marcaban la diferencia, pero ahora que recordaba, el momento más amargo pero a la vez mas delicioso para su ego, fue cuando hinata, por obligación de fugaku Uchiha, debió de asistir a la preparatoria un año, luego de esa mala experiencia logro convencerlo de que no era necesario, que hinata podía dar exámenes libres… ese año fue su tortura personal.

NOTAS ZATTANO

Hola! Quería pedir las correspondientes disculpas por haber demorado tanto en la publicación del cap. 4, lo siento, me había quedado sin inspiración, suele pasar, pero aquí estoy.

Como podrán haber comprendido, este cap. trato de las memorias de sasuke antes de que se casaran y pasaran todo el asunto de la violencia intrafamiliar, creo que seguirá en dos o tres cap. mas, aun no estoy segura para cuanto darán mis ideas, solo quería agradecerles por sus constantes apoyos para con mi pequeña persona.