Nacido… ¿por nada a cambio?
Por: Shigeru-kun
--
Aclaraciones:
Antes que nada, tengo que pedirles una enorme disculpa a todas las personas que me pidieron avanzar la historia y no les contesté siquiera, también agradecerles por el apoyo y la motivación para seguir con ella… de verdad que todos los reviews los leo con mucho cariño, gracias…
También le pido grandes disculpas a YankeelandiA, pensé que era una chica… y era un chico… xD
Con respecto a al capítulo anterior, pido disculpas por el Lemon tan barato que tuvieron que leer; pero lo repito: era mi primer intento, era obvio que iba a ser malo. Y también por la aburrida parte del matrimonio…
Respecto a este capítulo es mucho mas action/adventure que otra cosa… el personaje principal será Al, Edward solo se mencionará; también un grupo de personajes originales… espero que les guste.
PD: Hace como un año que no escribo, así que no esperen un capitulo excelente, al menos consideren esto y no me traten mal.
:D
--
Opening 4.FMA
Rewrite
Kishinda omoi wo hakidashitai no wa
Sonzai no shumei ga hoka ni nai kara
Tsukanda hazu no boku no mirai wa
Songen to jiyuu de mujun shiteru yo
Yuganda zanzou wo kenshisaritai no wa
Jibun no genkai wo soko ni miru kara
Jiishinkikajou na boku no mado ni wa
Kyonen no CALENDAR hizuke ga nai yo
Kenshite REWRITE shite
Kuderanaichou gensou
Wasurerareru sonzaikan wo
Kishikaise REWRITE te
Imi no nai souzoumomo
Kivi wo nasu gendouryoku
Zenshizenrei wo kure yo
Kure yo…
(Oh Yeah, Yeah, Yeah.)
--
Capitulo o4. Nuevas, pero no felices visitas
Parte o1.
El tren bajaba su velocidad, al igual que la potencia del viento en la cara de aquel muchacho de cabello rubio;
Y nuevamente, Alphonse Elric estaba en su hogar, todo era como lo recordaba, al bajar de aquella locomotora, una sonrisa se dibujo a su rostro, las enormes planicies pintadas de verde hacían recordar los momentos más alegres de su vida, su infancia.
--
-Papá, el carro que me diste se me rompió.- Comentó con tristeza un inocente niño, vestía con overoles de mezclilla y sandalias. El niño jalaba de los pantalones a su padre que leía un artículo del periódico.
-¿Se te rompió el carrito que construimos, Ed?- Preguntó su padre cariñosamente, tomando con una mano una de las mejillas rosa del niñito.
-Sí…- Dijo bajando la cabeza.
-Tráelo, yo te lo arreglo, te lo dejo como nuevo.-
-¿Puedes?- Preguntó entusiasmado el pequeño, mientras sus húmedos ojitos dorados brillaban.
-Claro.
El niñito se fue corriendo atravesando la sala, en busca de su carrito de madera. Su padre sonreía.
-¡Acá está, papá!- Gritó el niño desde el otro lado de la casa, luego, se vio cuando a toda prisa entró nuevamente en la sala. – Se le rompió una llanta, y no se puede poner de nuevo…- Dijo cabizbajo.
-Dámelo, y dame la llanta también.
Su hijo obedeció.
-Presta atención Ed.- Edward se levanta de la silla, y puso el carrito y la llanta en el piso de madera, luego dio un aplauso con fuerza y casi inmediatamente posó sus dos manos en el suelo; al hacer este procedimiento, el carrito emanó una enorme luz azul que cegó al niño por unos segundos.
Cuando el pequeño Ed abrió los ojos nuevamente, pudo ver a su padre, muy sonriente que jugaba con el carrito, ya arreglado.
-¡wow, papi eres genial!- Dijo lanzándose a su padre y tomando el juguete. – ¿Como lo hiciste?
-Utilicé alquimia.- Dijo Edward levantándose. – Es una ciencia muy avanzada, no creo que te interese.
-Si me ayuda a arreglar juguetes, sí me interesa.- Respondió ignorantemente el niño.
-Jaja, no solo sirve para arreglar juguetes, la alquimia tiene diversos usos, pero tu madre no quiere que te enseñe de que se trata hasta que seas un poco mayor.
Al niño se le bajaron un poco los ánimos, bajó la cabeza y se quedo viendo su juguetito. Su padre, Edward se agachó y le puso las manos sobre los hombros.
-Ed… yo a tu edad era igual que tú, quería conocer la alquimia, pero al intentarla, conocerla y practicarla, sufrí una perdida enorme… cuando seas mayor yo te la contaré todo, ahora, solo quiero que confíes en mi, espera a ser un poco mayor… no tardará nada, el tiempo vuela.- Al decir esto Edward se levantó nuevamente. – Tu madre está visitando a la tía Pinako, ¿me quieres ayudar a preparar un delicioso almuerzo?- Propuso, cambiando de tema con rapidez.
Su hijo levantó la cabeza, esta vez, sonriendo.
--
El muchacho caminaba, con cierta nostalgia y esfuerzo, parecía bastante feliz… caminaba por un pequeño camino de tierra, hecho por las carretas que pasaban diariamente; caminaba hacia el norte, se dirigía a la casa de su hermano mayor.
Una vez fuera del pequeño pueblito, en las desoladas y hermosas praderas, Alphonse, soltó un largo suspiro, y dejó su maleta de cuero a un lado de si, luego, sacó de su bolsillo una pequeña liga negra de tela, y con ayuda de sus dos manos se amarró con fuerza el cabello en una larga cola dorada que caía ondeando.
De repente sintió algo extraño a su alrededor; se detuvo un momento, y analizó con la mirada su alrededor… De repente, materializados por el aire mismo, dos figuras bastante imponentes y amenazantes yacían a su izquierda, inmóviles.
-¿Quiénes son ustedes?- Preguntó Alphonse, un tanto consternado. Al mirarlos a la cara, sintió un escalofrió que bailó por su espalda, sin lugar a duda, eran un par extravagante. El primero era un tipo alto y gordo, sin cabello, piel morena, y ojos y expresión fría y seria. Tenía un parche negro en su ojo derecho, y una notoria cicatriz café, que se deslizaba desde un poco más arriba de su ceja derecha, hasta su mejilla; este, podía ser del tamaño de Al multiplicado por dos. El otro era un viejo, quizá aparentaba más años de los que tenía; tenía una figura encorvado, y una maldosa sonrisa pintada en sus dientes amarillos, tenía el cabello plateado y peinado para atrás, y vestia con una gabacha de laboratorio.
-Tú no sabes quienes somos nosotros, pero nosotros si sabemos quién eres tú…
Hagane no Renkinjitsushi.- Dijo aún sonriendo, el encorvado señor de gabacha.
-…Es una ironía, pero me están confundiendo con otra persona.- Dijo sarcástico Al; él sabía que hablaban de su hermano, pero no por eso se sintió más cómodo, conocía a Ed, y sabía que era imposible que él tuviera algún tipo de relación con personas tan extrañas.
-¡Eso es imposible!- Rugió furioso, nuevamente el señor de gabacha.
-Me gustaría ayudarlos, pero en verdad tengo un poco de prisa… tengo que irme.- A Al, no le gustó como reaccionó su receptor, y para evitar cualquier problema o malentendido, prefirió lanzar una escusa para irse.
-Basta de rodeos, no tengo porqué darte ninguna explicación chiquillo engreído… Dime donde está.-
-Señor… de verdad no sé de qué me está hablando, yo solo…- De repente, el inmenso acompañante del científico (o al menos eso parecía) se movió rápidamente, y sujetó con fuerza el cuello de Al, levantándolo como si fuera de papel.
-Estoy harto de oírte Hagane… no me gustan las mentiras, yo solo quiero lo que nos pertenece, es todo… solo te estoy pidiendo que me lo entregues, no tiene porque haber este tipo de confrontaciones.- Dijo el científico mientras caminaba en torno a su gigantesco compañero.
Alphonse, casi sin aire, se sujetaba del grueso puño con las dos manos, intentando de tocar el suelo con sus pies… no podía hablar, así que lo único que pudo hacer fue intentar localizar a alguien con la mirada, pero no, no había nadie en aquella verde pradera. A continuación juntó sus dos manos, que se cargaron de una brillante luz azul, que luego colocó en la cara del gigante; una pequeña, pero eficiente explosión, fue capaz de dejar a su enemigo fuera de combate, y lo dejó caer al pasto.
-…Miren, no sé de qué demonios me están hablando, pero les digo que no sé nada.-
El inmenso hombre se sobaba la cara, gruñendo de furia, aunque en un silencio inquietante, mientras su acompañante, miraba perplejo al alquimista.
-Amano.- Dijo refiriéndose al gigante, dijo el doctor. –Este no debe ser el Hagane no Renkinjitsushi, este debe ser su al parecer, no fallecido hermano…-
…-"¿Fallecido?"-
-… Alphonse Elric.- El viejo carcajeó. – Es hora de irnos, al parecer sentimos la presencia del Elric equivocado, apresurémonos.-
-¡Esperen!-
A una velocidad impresionante, el viejo sacó de su gabacha un tubo de ensayo, con una mezcla verde adentro, que lanzó al suelo, envolviendo el aire de una enorme y densa nube, que dejó ciego a Alphonse, aunque por muy pocos segundos, pero aún así suficientes para que ninguno de los dos misteriosos personajes estuvieran en los alrededores.
-¿¡Qué demonios!?- Exclamó Al sorprendido. –Edward y Winry están en peligro… tengo que advertirles sobre esto lo más pronto posible.-
Una vez más juntó sus manos de golpe, aunque esta vez la luz azul no emanó solo de sus manos, su cuerpo entero brillaba, hasta que se materializó una armadura espectacular del mismo color.
El caballero de hierro, comenzó a correr de una manera impresionante hacía el Norte, donde sabía que iba a encontrar a su hermano.
… Continuará…
En el próximo capítulo:
Dos misteriosos hombres vistan la casa de Ed, reclamando la cosa más preciada para él… Ed, con la ayuda de su hermano, hacen frente a la amenaza… ¿serán capaces de defender ese tesoro? ¿Será verdad que todo lo bueno en esta vida es dado sin nada a cambio?...
