Capitulo 4: Una sola imagen.

-"¡No quiero!"-refunfuñaba un Len de 6 años mientras su madre lo jalaba para que se bajara del carruaje.

-"Len, hijo, vamos, veras que te divertirás, al menos intenta hacerte amigo de la princesa"-dijo su madre logrando hacerlo bajar del carruaje.

-"No, no, no y no. Simplemente no quiero conocerla, seguro es una de esas princesas presumida y tontas como Neru, Maika y Miku"-dijo el pequeño cruzándose de brazos.

-"Lola-sama, la reina y el rey la esperan"-informó un sirviente.

-"En un segundo… ¡Len!"-le grito a su hijo que se había ido corriendo, quería ir tras él y reprenderlo pero tenia un compromiso con los reyes y ya estaba llegando un poco tarde.

-"No se preocupe señora, las calles de Arima son muy seguras, no le sucederá nada a su hijo, si quiere yo mismo ira a buscarlo"

-"Seria de gran ayuda pero Len debe saber andar solo así que no será necesario"

Mientras tanto Len corrió tanto como pudo para asegurarse de no ser seguido, no quería que un guardia o un sirviente lo llevara de vuelta al castillo en donde tendría que convivir con su prometida, tan solo pensar en eso lo hacia ponerse de mal humor.

¿Por qué tenían que comprometerlo con una princesa? Seguro era una de esa malcriadas que solo pensaban en si mismas, odiaba ese tipo de niñas que se creían mejor que los demás como Neru y Miku, ambas se creían las mas hermosas y solo eran niñas caprichosas y presumidas.

Hundido en sus pensamientos no se dio cuenta del entorno hasta que una pelota golpeo su pie y él la recogió.

-"Por aquí"-vio a una hermosa niña rubia de cortos cabellos correr hacia él-"Oh, tu no eres de por aquí ¿Cierto?"-dijo tomando la pelota y mirándolo de pies a cabeza, antes de que él contestara otra niña rubia que tenia los cabellos mas largos atados en una cola de caballo se acerco

-"¡Rin, no corras tan rápido!"-dijo la pequeña algo cansada.

-"Oh, lo siento Lenka"-le sonrió a su amiga-"Ah, si, soy Rin y ella e mi amiga Lenka ¿Cómo te llamas?"

-"Soy Len"-dijo él.

La rubia cuyo nombre era Lenka se inclino a susurrarle algo al oído a Rin mirando con nerviosismo y un poco de miedo a Len, ante lo que dijo la otra rubia sonrió y asintió, seguido de lo cual le entrego a la niña la pelota.

-"Eres el príncipe del otro reino ¿Verdad?"-dijo Rin.

-"Ah… Si"-dijo algo avergonzado de que por ese hecho la actitud de las niñas cambiara.

Lenka volvió a susurrar algo al oído de de Rin.

-"Lenka pregunta que si estas perdido. Si lo estas yo puedo llevarte hasta el castillo"-dijo la niña de cabellos cortos.

-"No me perdí, es solo que no quiero ir al castillo, mamá dijo que debo conocer a la princesa por que será mi prometida pero yo creo que es una niña mimada y tonta así que no quiero conocerla"

-"¡Ella no es así!"-gritó Lenka con un poco de valor que frunció el ceño sorprendiendo a Len-"¡La princesa es la persona más linda y amable que he conocido!"

-"Tranquila Lenka, no es para tanto"-intentó calmarla Rin.

-"Pero él…"-se quejó Lenka siendo interrumpida por la rubia.

-"No importa"

-"¡Niños, es hora de almorzar! ¡Ya entren todos!"-grito una señora desde la puerta de un orfanato llamando la atención de los tres rubios.

-"Me tengo que ir"-dijo Lenka algo entristecida.

-"Si, no te preocupes, vendré a visitarte mañana también ¿Si?"

-"Gracias Rin"-dijo un poco más alegre-"Nos vemos"

-"¿Ella es huérfana?"-preguntó Len viendo a la rubia de largos cabellos entrar al orfanato.

-"Si, a diario vengo a visitarla, es mi mejor amiga"-sonrió Rin, cosa que hizo que Len se sonrojara por lo linda que se veía la niña.

-"Eso… eso es bueno"-dijo avergonzado, después de todo era una niña a la que acababa de conocer, pero ella era sin duda muy bonita.

-"Como no conoces por aquí ¿Qué te parece si te doy un recorrido?"-le pregunto Rin.

-"Creo que estaría bien"-dijo el rubio.

El recorrido fue muy divertido para Len, quien se dio cuenta de que la rubia era muy conocida y querida por todo el lugar, ella le mostro prácticamente toda la ciudad de Arima, que no era muy grande, pero si muy hermosa y llena de paz y tranquilidad, todos se conocían y se ayudaban entre si, era muy peculiar ver un reino que actuaba en conjunto como una gran familia, finalmente ellos estaban viendo la puesta de sol sentados en un puente.

-"Creo que tu mamá se va a preocupar si no regresas al castillo"-le dijo Rin.

-"Tal vez será mejor que regrese"-dijo Len un poco decepcionado de que ya no vería a la pequeña rubia.

-"Entonces vamos, yo misma te llevare con tu madre para que no te pierdas2-dijo muy animada.

-"No, no es necesario que…"-pero fue demasiado tarde para hablar por que la chica ya lo había jalado consigo.

No tardaron en llegar al castillo, que por suerte estaba cerca y entraron siendo bien recibidos por los guardias, Len creyó que le prohibirían la entrada a Rin o algo así pero en lugar de eso la dejaron pasar directo a donde estaban los reyes reunidos con su madre para la cena.

-"Oh, Rin, ahí estas"-dijo la reina Ann viendo a la niña-"Y al parecer en muy buena compañía ¿Cómo fue tu día?"

-"Muy bien, gracias por preguntar madre"-dijo tomando asiento en la mesa.

-"¿M-Madre?"-dijo Len perplejo-"¡¿Ósea que tu eres la princesa?! ¡¿Por que no me lo habías dicho?!"-reclamó avergonzado.

-"Oh, por que nunca preguntaste y realmente nunca lo vi necesario"-dijo ella sencillamente-"A demás me pareció escuchar de parte de alguien que la princesa no era más que una niña mimada y caprichosa, comencemos de nuevo"-se puso de pie acercándose al rubio-" Soy la princesa Rin Shimoda, es un honor conocerlo príncipe Len".

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Rin estaba despierta, miraba al frente muy a pesar de que no podía ver nada, simplemente se quedó ahí en la cama sentada sin saber que hacer, las cosas habían pasado demasiado rápido, tan solo dos días después de la revisión del doctor Nero, el doctor Dell se presento, para Rin no hubo mucho que contar ya que las cosas pasaron muy rápido, el doctor Dell aseguro que la operación había sido un éxito y que debía reposar por una semana. Era algo emocionante saber que ese mismo día podía volver a ver con tan solo quitarse la venda de los ojos, pero al mismo tiempo no quería hacerlo.

¿Qué pasaría si realmente la operación no hubiera funcionado? En respuesta inmediata logro comprender que sin vista seguro no seria de ninguna utilidad para el príncipe y su vida volvería a ser la de los últimos meses, vagando por las calles y esperando su muerte, no era que las cosas pudieran estar tan mal, realmente volver a esa triste vida era lo que menos le preocupaba.

Muy en el fondo mantenía la esperanza de volver a ver. Quería recorrer la ciudad viendo cada pequeño detalle que había, quería volver a ver los hermosos colores del mundo y caminar sin miedo a tropezar con algo. Pero al mismo tiempo no quería tener muchas ilusiones, tenia miedo de que solo hubiera soñado con volver a ver el mundo y al final la operación hubiera sido en vano.

Agradecía al cielo que Len tuviera otras cosas que hacer y durante todo el día no hubiera ir a comprobar su estado, aunque le pareció un poco extraño ya que él sin duda querría ver cuanto antes si la operación había funcionado, después de todo fue por su causa que la operación se realizo.

A la mente le vino la imagen de un pequeño rubio sonriéndole, desde el ataque de cabeza que le dio pudo ver en su memoria a dos chicos rubios, pero solo una ligera imagen, aun no podía recordar quienes eran o que relación tenia con ellos… recordando el dolor de cabeza ella con ligereza llevo una mano a sus labios tocándolos con la yema de sus dedos… el príncipe le había dado su primer beso, o al menos el primer beso desde que tenia memoria y en ese momento pudo sentir una sensación extrañamente familiar, escuchó el rechinido de la puerta abrirse pero no le presto atención.

-¿Es ella? Es muy bonita-escuchó la voz delicada de una chica.

-Oí que no puede ver-dijo la voz de un chico.

-Si es ciega ¿Por qué es la doncella del príncipe?-preguntó una voz un poco mas madura de mujer.

-¿Se les ofrece algo?-dijo Rin con voz suave volteando la vista hacia donde venían los murmullos y a los sirvientes les dio la impresión de que los estaba mirando a pesar de tener los ojos vendados.

-¿No se suponía que era ciega?-susurró la joven de cabellos rojos amarados en dos coletas.

-Estoy ciega pero aun así puedo escucharlos muy bien-sonrió la chica amablemente.

-Perdón por nuestra intromisión-dijo el chico de cabellos azules-No quisimos molestarla.

-No, no es ninguna molestia, es agradable oír a más gente además del príncipe Len, estar aquí sola es aburrido.

-Bueno, soy Mikuo, conmigo se encuentran Haku y Teto, somos sirvientes del castillo-dijo él-Mucho gusto señorita…

-Ri… ¡Lenka!-se corrigió al instante, no podía confiar en decirles el otro nombre o se lo informarían a Len y él le reclamaría su mentira.

-Lenka es un lindo nombre-sonrió Mikuo.

-Muchas gracias por el alago-sonrió la rubia.

-Bueno, es algo tarde y creo que nosotros no deberíamos estar aquí-dijo Teto-Es mejor que ya nos vayamos a dormir

-Oh, es una lastima-dijo la rubia algo decepcionada-Hace mucho tiempo que no hablo con nadie y creí que por fin tendía la oportunidad de tener algo de compañía.

-Bueno pues…-comenzó Haku sin saber que hacer o decir.

-No te preocupes, si o te molesta entonces me quedare contigo-dijo inmediatamente Mikuo-Me encantaría platicar contigo.

-Bueno, realmente apreciaría algo de compañía, pero no hay problema si no pueden, entiendo que ya es algo tarde y…

-Para mi no es ningún problema, al contrario, seria un placer hacerte compañía al menos por un rato-sonrió el peliazul.

Haku y Teto comprendieron de inmediato que no era necesaria su presencia, tal vez era mejor dejarlos solos.

-Pues entonces nosotras nos retiramos, pero supongo que no habrá ningún problema ya que te dejamos en buena compañía-dijo la peliroja.

-Buenas noches-dijo Haku disponiéndose a irse mientras Mikuo pasaba a tomar asiento frente a la rubia.

-Bueno señorita Lenka ¿De que le gustaría conversar?-dijo algo animado.

-A decir verdad no tengo ni idea-rió ella-Se puede decir que no soy muy social por lo cual no se cual seria el tema principal en una conversación a tratar.

-Mmm… ¿Qué tal el clima? Realmente detesto la temporada de frio y últimamente ha estado nevando mucho, aunque muy levemente-comenzó Mikuo.

-Incluso aquí adentro se puede sentir algo de frio de vez en cuando, pero yo amo la nieve, me encantaría ver como cae lentamente decorando las calles de esta ciudad desde lo alto de una montaña-sonrió débilmente ante esa posibilidad.

-Creo que sin duda seria un paisaje hermoso y estoy seguro de que usted podrá verlo muy pronto, de hecho escuche que su operación fue todo un éxito el doctor vino a visitarla hoy ¿Paso algo con su vista señorita?

-No es necesario que me hables de manera tan formal, solo llámame Ri… aaaaa, quiero decir Lenka-se corrigió de inmediato con algo de nerviosismo-Y no, no se trata de nada grave, de hecho el doctor dijo que podía quitarme las vendas esta misma tarde… pero no quiero hacerlo… no aun…

-Supongo que querrá, es decir, que quieres que el príncipe Len lo haga-dijo Mikuo con algo de decepción, se habían escuchado un sinfín de rumores de esa chica por todo el castillo y después de todo él sabia que el príncipe tenia algún tipo de interés por esa chica y no premisamente del bueno, aun era intrigante el hecho de que él mismo se encargara de que el doctor Dell Honey atendiera los ojos de la chica, pero viendo las cosas a futuro no podría haber nada bueno y esa pobre joven iba a tener las cosas muy difíciles.

-No tiene nada que ver con el príncipe-dijo ella con voz monótona-Quisiera no tener que deberle nada, pero él fue el más interesado en este asunto. Es solo que le temo al mundo que veré. Apenas y puedo recordar los colores debido a mi falta de memoria y al quitarme la venta, si la operación realmente funciono, todo será muy nuevo para mí y tengo miedo.

-No te preocupes-tomó su mano intentando reconfortarla-Cualquier cosa que necesites estaré ahí ¿Somos amigos, no?

-¿En serio?-dijo muy emocionada-¿En serio serias mi amigo?

-Si, por supuesto-sonrió ante la actuación de la rubia que parecía una niña pequeña que acababa de recibir un regalo.

-Eso me hace muy feliz… yo jamás he tenido amigos… no que yo recuerde-susurró con algo de tristeza.

Mikuo sabia un poco de la situación de la chica, lo había escuchado del mismísimo rey que discutía con el príncipe precisamente sobre ella, pero no había tenido la oportunidad de verla hasta ese momento, normalmente solo le estaba permitida la entrada al doctor o a una sirvienta que le llevaba la comida y el príncipe Len pasaba casi todo su tiempo con ella, pero ese día el príncipe tuvo otros asuntos que resolver por lo cual no pudo estar en compañía de la chica.

-Dime… ¿Te apetece que te muestre un poco del castillo? de esa manera cuando puedas ver estarás un poco mejor orientada sobre el lugar.

Rin lo pensó un momento, si Len no la había dejado salir de la habitación entonces no estaba segura de salir por su cuenta, sin embargo el nunca le dijo directamente que no podía salir, simplemente que descansara, incluso estando él presente simplemente sentía como la observaba sin que entre los dos hubiera una sola palabra. La rubia estaba muy aburrida, no conocía nada mas que esa cuarto y pensó que tal vez o estaría mal salir un ratito a conocer un poco de los alrededores.

-Me encantaría-dijo poniéndose de pie.

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Len acababa de tener un pésimo día después de haber ido a visitar la tumba de su madre, ese día era el aniversario numero cinco de su muerte y por desgracia también lo era el de su adorada prometida, era cierto que al principio no se llevaban bien, pero ella logro cautivarlo en muy poco tiempo, era tan linda, pura y amable, contario a todo el estero tipo de princesa que tenia.

Recordó que la última vez que se vieron habían tenido una fuerte discusión.

La princesa era querida y amada por toda la ciudad de Arima, todos los chicos trataban de acercarse a ella y él era en extremo celoso, la quería solo para si mismo y odiaba que les sonriera a todos los chicos cálida sonrisa, esa sonrisa debería ser solo suya.

A pesar de que prácticamente los dos habían aceptado ser novios Len sabia que Rin estaba algo incomoda con el compromiso y eso no le gustaba nada, él la amaba y no soportaría que su adorada princesa quisiera a otro mucho más que él.

Un día el rubio miró como Rin besaba a otro chico, desde su perspectiva parecía que se besaban en la boca, pero realmente era solo un inocente y tierno beso en la mejilla, pero los celos cegaron a Len y discutió fuertemente con la princesa, las cosas no acabaron bien, las ultimas palabra que le dedico antes de no volver a verla fueron:

-"Ojala jamás me hubieran comprometido con una cualquiera como tu que se besa con otros chicos cuando ya esta comprometida"

Si él hubiera sabido que Arima seria atacado al día siguiente jamás le hubiera gritado y la hubiera perdonado aunque ese beso hubiera sido real, pero en cambio lo único que podía hacer era arrepentirse de haber dedicado esas duras palabras a su adorada princesa, pero ya no había nada que pudiera hacer para quitarse ese peso de encima.

Con su mente llena de pensamientos sobre Rin olvido completamente el tema de Lenka, finalmente caminaba en dirección hacia la habitación de la chica algo preocupado por no haberla visto en todo el día, escuchó una suave risa y ahí estaba.

Lenka caminaba del brazo de uno de los sirvientes sonriendo hermosamente de lo que fuera que hablaba con él parecía que se divertían.

Los sentimientos del arrogante príncipe en cuanto a la chica seguían siendo muy confusos, la odiaba pero le recordaba a Rin y por eso de cierta forma la quería, pero algo era seguro, la escena frente a sus ojos lo enfurecía y se dispuso a ponerle fin en ese mismo instante.

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Bien chicos, perdónenme por mi tardanza, no tengo ni tiempo de dar explicaciones pero espero que este capitulo haya valido la pena.

En fin. ¿Quién quiere Lemmon para el siguiente capitulo?

Dejen sus comentarios o tardare mas en actualizar, quiero que esa historia mínimo pueda llegar a los 50.