¿Adivina Quién Es Normal?
Capítulo 3: La Prima Brecha
Hogar Nova
Comedor
Circe: ¡No mamá!— aquella adolescente gótica protestó.
Señora Nova: ¿Por qué no quieres que venga a visitarnos? Es tu familiar favorito.— la mujer de largo y lacio pelo negro con reflejos en blanco a sus costados estaba vestida con un bonito vestido en color sangre, quiso saber la causa de su capricho.
Sin dudas era una familia un tanto extraña, parecían ser algún tipo de descendiente de Drácula.
Circe: Lo era cuando yo tenía 8 años. Mamá, ¿no te das cuenta de lo que puede llegar a pasar si pisa esta casa? Todavía recuerdo la última vez como si me hubieran pegado una patada en píloro.
Señora Nova: Exageras hija.— la bella mujer sonrió siendo comprensiva, ella sólo ignoraba las quejas de su hija menor o al menos eso es lo que Circe siempre creía.
Circe: No, yo nunca exagero. Igual, ese no es el punto. El punto es…— quiso seguir hablando pero su madre la interrumpió.
Señora Nova: El punto es que ella vendrá a visitarnos el domingo y tú estarás aquí como la buena hija que eres para recibirla.— sentenció al volver a la cocina extrañamente decorada. Sí, sin dudas eran descendientes de Drácula.
Circe: Bien, pero esta vez no serán besitos y abrazos. Serán patadas y correr.
Secundaria Waker
Gimnasio Femenino
Vestuario
Noah: Rex, no está bien que espíes a Laumy mientras se cambia… y estar en el vestuario de mujeres, no es muy conveniente. Es inapropiado, viejo.
Rex: Oh se está sacando el sostén.— susurró en una sonrisa mientras un lago comunitario se hizo en su boca. —¿Que decías?
Noah: Entiendo que te guste la chica pero no para llegar a estos extremos, es muy bajo hasta para ti que ya es decirlo todo.
Rex: Aja.— dijo entendiendo medianamente lo que Noah decía. —Oh, ya se puso la remera. Me hiciste perder la mejor parte.— le echó la culpa y se quejó como un chico chiquito.
Noah: Vámonos Rex. Podrían castigarnos.
Rex: ¿Te dan miedo un par de bustos?— lo increpó enarcando una ceja en señal de curiosidad.
Noah: Eres un depravado.— lo repudió luego de notar a la castaña a su lado cubierta por una toalla blanca. Noah quedó pálido.
Laumy: ¿Que estás haciendo aquí?— preguntó mirando al moreno estudiante.
Rex: Nada.
Laumy: ¿Me estabas espiando? ¿Y tú también Noah? No te conocía esas mañas, de Rex puedo esperarlo pero de ti…
Noah: Él me trajo aquí. Yo no tengo nada que ver.— se defendió cuando salió corriendo dejando a los dos chicos a solas. Un a solas que a Rex lo puso nervioso por la mirada de furia de la linda chica.
Rex: Je… hola muñeca.— quiso desviar el tema siendo un completo idiota.
Laumy: Todo lo arreglas con un "Hola", ¿verdad?— inquirió un poco fastidiada cuando de repente cayó Grillo en la escena.
Grillo: Hey, ¿qué ocurre?— preguntó un poco desorbitada.
Laumy: Descubrí a tu rarito amigo espiándome mientras me estaba cambiando.— le informó señalando al joven moreno.
Rex: Y de no ser por Noah, me hubiera salido con la mía.— se quejó demás echándole la culpa a su mejor amigo.
Grillo: Rex…— lo nombró con asombro.
Rex: Soy hombre, ¿no?— le dejó en claro al meter las manos en los bolsillos de su pantalón de vestir gris.
Grillo: Eso no dice nada. ¿Desde cuando haces esas… depravaciones?— lo interrogó bastante indignada.
Rex: No tengo por qué darte explicaciones, Grillo. No eres mi mamá, ¿sabes?
Grillo: A veces parece si lo fuera.
Rex: Yo soy el mayor de todos en el grupo por un año, así que… Adiós.— su arrogancia lo hacía despedirse por su falta de criterio, haciéndolo quedar como un maleducado.
Grillo: No te vas a ir no sin antes prometer que no volverás a hacer lo mismo.— lo presionó cuando Rex se detuvo en seco. —¿Y bien?— inquirió nuevamente con presión y Rex sonrió sobrador para luego fingir indignación, poder de convencimiento.
Rex: Escuche tus palabras Grillo y tienes razón, fui muy depravado. Prometo no volver a hacerlo. Lo juro.— fingió sentirse mal poniendo su mejor cara de cachorrito.
Grillo: ¿Seguro?— preguntó lentamente al hacer repiquetear los dedos en su antebrazo cruzado con el otro.
Rex: Claro, ya he recapacitado y… estuve mal.— reconoció su error al poner una mano en el corazón. Típicamente solía hacer ese tipo de mendigo arrepentimiento pero a Grillo mucho no la convenció aquella disculpa haciendo gesticular una mueca con dejo de desconfianza pero decidió creerle a medias. —Bueno, ahora debo irme.— se despidió dejando a las muchachas un poco inquietas, sonrió como solo él sabe sonreír, con altanería.
Pasillo
Noah: ¿En serio vas a dejar de hacerlo?— preguntó interesado cuándo vio salir a su amigo del vestuario.
Rex: No, sólo lo dije para que me dejará en paz.— se retractó caminando con arrogancia y seguido por Noah.
Noah: Rex, estoy empezando a creer que lo tú tienes por Laumy no es amor, es obsesión.— le hizo abrir los ojos pero Rex era tan necio que ni siquiera escuchaba consejos para su bien mental, o escuchaba lo que le convenía. Mucho arreglo su mente ya no tenía.
Rex: No es obsesión, es sólo que es mi modo de ganarme a la nena.— paró para decir eso con una sonrisa de triunfo anticipado y luego seguir su recorrido.
Noah: Tu actitud te hará quedar solo de por vida.— se notaba que el joven rubio era un poco más de recapacitar que Rex.
Corredor
Circe iba dando pasos largos y bastantes molestos mientras refunfuñaba en susurros siendo vista por los estudiantes que se cruzaban en su caminar un tanto furioso y a muchos los chocaba por su culpa de su mal carácter.
Tuck: Hola Circe.— la saludó de buena gana.
Circe: No me molestes, Tuck. No estoy de humor.— espetó siguiendo de largo.
Tuck: Circe no hay un solo día que no estés con el humor allá arriba.— señaló el techo al seguirla. —Oh cierto, lo había olvidado. Tú nunca estas de humor o sí pero muy de vez en cuando. ¿Ahora que te paso? Oh, ya sé. Adivinare, quisiste cortarte con una hoja de afeitar y no tenía filo.— quiso jugar a las adivinanzas cuando Circe quedó ahí parada por un segundo y darse la vuelta en su propio eje.
Circe: ¡No! Es peor que eso. Y por lo de la hoja de afeitar, te equivocas.— ratificó mostrándole una cortada fresca en su brazo derecho cubierta por una venda.
Tuck: Circe, en serio debes controlarte. Tienes más cortadas que un papel de jardín de infantes. En cuestión de años no quedará nada de ti si sigues haciendo eso. Es más, ¿no has pensado en tus padres? ¿Que podrían perderte? Imagínate, encuentran a la hija de sus entrañas tirada en la cama hecha pasta para dientes. Les arruinarías el día.
Circe: ¿Ya terminaste?
Tuck: Sí, ¿y me dirás que te pasa o debo de rogarte como una quinceañera para que sus padres le compren su regalo?
Circe: El domingo tengo visitas.— confesó un poco apenada.
Tuck: Ah, ¿y tanto escándalo por eso?— reprochó con un dejo de burla.
Circe: Esa no es la parte dolorosa. La parte que realmente me aflige es que tengo que ver a mi psicótica primita después de lo que me hizo.
Tuck: ¿Quién? ¿Brecha?
Circe: Sí. Brecha.— repitió con voz de burla.
Tuck: ¿No le guardaras rencor?
Circe: ¿Te parece bonito que me haya tirado de la litera de arriba y me haya causado una herida de 15 centímetros de profundidad en la cabeza?
Tuck: Entonces de ahí te vienen esos pensamientos suicidas.— trató de acomodar el rompecabezas.
Circe: Te estoy hablando en serio.
Tuck: Y yo también, ¿crees que eso de verte cortándote frecuentemente lo causa mi cerebro?
Circe: En fin, el punto es… que no quiero verla.
Tuck: ¿Por qué? Es solo una niña con edad indefinida. ¿Qué tan peligrosa puede ser?
Circe: Esa niña con indefinida edad casi me provoca la muerte.
Tuck: Y si sigues haciendo lo que haces por costumbre pronto lo causaras tú solita.
Circe: Basta de hablar de mí. Tuck, tú no la conoces. Es… es… ¡agh! ¿Tú has visto los documentales sobre el Big Bang en Discovery Channel?
Tuck: Sí.
Circe: Bueno, ¡sería peor!
Tuck: Lo que no entiendo es… ¿por qué te estas descargando conmigo?
Circe: Necesito hablar con alguien que no sean mis padres. No me entienden.— rezongó cruzándose de brazos.
Tuck: ¿Que para eso no está Walter? Él y tú se entienden demasiado bien.— opinó en una broma sabiendo lo importante que es ella para Walter y viceversa.
Circe: Ya no te burles, Tuck. Además Walter vive diciendo tonterías como Rex.— desvió la pregunta cuando un suave sonrojo se presentó en sus mejillas.
Tuck: A ver Circe, ¿qué quieres que haga por ti?
Circe: No, no quiero que hagas nada. Sólo quería contarte mi problema ya que no hay nadie más a parte de nosotros dos que nos conocemos.
Tuck: ¿Que vas a hacer el domingo, te vas a esconder dentro del armario o enfrentaras tu más horrible temor?
Circe: Lo del armario no es mala idea.
Hogar Nova
Cocina
Señora Nova: ¡Circe!
Habitación
Circe: Ay no…— masculló adormilada al taparse con las sabanas rojas. —¡¿QUE?!— gritó.
Cocina
Señora Nova: Levántate, Brecha está por llegar. No querrás desilusionarla.
Habitación
Circe: Sí, ya voy…— masculló callando al instante. —Brecha.— dijo en seco. —Oh no.— exclamó en un susurró cuando saltó de la cama y siguió el consejo de Tuck, se escondió en armario.
Living
La Familia Nova se encontraba reunida y esperando la visita en ese elegante sector de la casa.
Señor Nova: Hija estas hermosa.— halagó el alto hombre vistiendo una camisa negra, corbata roja y un pantalón de vestir gris.
Circe: ¿Puedo volver a la cama?— preguntó inexpresiva estando tirada en el sofá luciendo un strapless rojo sangre con encaje y zapatos de tacón negro.
Señora Nova: Circe…— la llamó mientras arreglaba la corbata de su esposo.
Circe: Mamá son las 8:30 de la mañana. ¿Quién demonios visita a su familia a esa hora?— reprochó con raciocinio.
Señora Nova: Circe, calma hija no te alteres…— dijo tranquila cuando la joven se encontraba haciéndose una cortada mínima en la palma de su mano. —Y ya no te cortes Circe.— ordenó sacándole la hoja de afeitar.
Circe: Sólo son seis años más, sólo son seis años más…— repitió en un mascullo esperanzador. —Además no entiendo una cosa, si esto fuera una reunión familiar, ¿dónde demonios están Moss y Meg?— quiso saber cuándo sus padres nunca se inmutaron en responderle.
Timbre
Señor y Señora Nova: ¡Llegaron!— dijeron entusiasmados corriendo hacia la puerta.
Circe: ¿Llegaron?— preguntó aterrada cuando se enderezó en el cómodo sofá.
Señora Nova: Hola, que gusto verte, linda.— saludo a una "niña" de cortos cabellos negros y pálida piel luciendo un vestido rosa-blanco con vuelos rizados y un lazo de moño atado en su cintura. —Circe, está en la Sala, si quieres puedes ir con ella.— sugirió cuando la "niña" caminó hasta el Living de la enorme casa.
Living
La rara niña, Brecha caminaba con parsimonia por el largo pasillo que daba hasta donde estaba la gótica adolescente.
Circe: Hola primita. Te estaba esperando.— dijo sin expresión estando de pie observando como su prima sonrió.
Brecha: ¿En serio?— preguntó con una voz misteriosa.
Circe: No. Sólo espero que te diviertas porque hoy será el último día que pises esta casa.— amenazó cuando de fondo se escuchó música de terror por unos segundos.
Brecha: ¿Que decías?
Circe: Que si querías leche está en la cocina. Sé que te encanta con muchas galletas.
Brecha: Gracias. Iré por vaso.
Circe: Sólo espero que no lo contamines con tus gérmenes.
Comedor
Señora Dumbrech: ¿Y cómo vas en la escuela, Circe? Brecha siempre saca dieces.— comentó cortando su carne asada sin percibir como Circe sonrió conteniéndose de decir algo inapropiado.
Circe: Bien, también los sacó. A veces, con esfuerzo. Con el poco que me queda.
Brecha: Seguro, mi prima siempre ha sido la favorita de todos. Pero bueno, todos tenemos defectos.— una indirecta pateó el cerebro de la joven pálida.
Circe: Defecto va a ser el hematoma que voy a dejar en la cabeza.— masculló cruzada de brazos mirándola fría y seriamente.
Señora Nova: ¿Dijiste algo, hija?
Circe: No Mamá, estaba pensado en mostrarle a mi primita lo grande que es mi habitación.
Brecha: Debe de ser tan rara como tú.
Circe: Mira quien habla.
Hogar Parker
Sala de Estar
La bella chica castaña estaba muy a gusto sentada en el sillón mientras mantenía una comunicación telefónica con Grillo.
—¿Y cómo vas con tus problemas con Rex?— preguntó la oriental chica con un dulce tono de voz.
Laumy: Hasta ahora no hubo señales y eso me está asustando, Grillo.— dijo al limarse las uñas.
—Ah, no tienes de que asustarte. Rex es así, y lo sabes.— remarcó. —Aparece, desaparece... él es como un mago pero más estúpido. En cuanto te des cuenta lo tienes atrás haciendo de tu vida un martirio.
Laumy: Dímelo a mí.
—Laumy... él es sólo es un chiquilín que no le importa nada y busca diversiones en donde sea.
Laumy: Intenta vivir en mi cuerpo un sólo día y veremos si te causa la misma gracia que a mí.
—Solamente... acéptalo como es. No puedo decirte más.— aconsejó de buena gana.
Laumy: Lo intentaré. Grillo, debo dejarte. Iré a darme un baño, hace mucho calor y estoy sudando como un cerdo.
—Okey. Besitos.
Laumy: Adiós.— sonrió, colgó el teléfono y corrió hasta su cuarto.
Patio Trasero
Noah: Rex esto ya se te está haciendo costumbre. Esta mal.
Rex: Sh.— lo calló asomándose por la ventana que da con la habitación de la joven. —Oh que lindo soñare esta noche.— se prometió para él a la vez que veía como la chica se colocaba la ropa interior de abajo sin quitarse la toalla; le daba la espalda al ventanal.
Noah: Rex vamos. Laumy no se pondrá feliz, espiar a una chica es malo.
Rex: Noah… ¿si quieres irte? Vete. Nadie te obliga…— sugirió elevando un poco la voz.
Habitación
Baño
Laumy estaba envuelta en una toalla celeste con detalles en blanco al igual que la que envolvía su espeso cabello. La bella muchacha sintió como los gritos retumbaban en el cristal y aun envuelta con la toalla volteó viendo a los dos muchachos discutir.
Laumy: Obvio.— dijo despacio y con los ojos entreabiertos, no se asustó ni mucho menos, estaba acostumbrada a las burradas que solían hacer. Hasta se le había hecho una costumbre soportar las instancias en que el muchacho moreno, que ahora además de aguantar que la perseguirla y la agobié todos los días, se atrevía a espiarla sin ningún escrúpulo. Caminó hacia su ventanal; abrió el mismo con tranquilidad y se apoyó en la grama observando como seguían discutiendo.
Patio
Rex: ¡Basta Noah!
Noah: Rex.
Rex: ¡No insistas!
Noah: Rex.
Rex: ¿Qué?— preguntó y vio como Noah miró a Laumy que observaba a su amigo con una mirada inexpresiva. Nuestro intrépido moreno giró su cabeza lentamente para poder observarla. —Ah…hola, ¿cómo te va?— saludó como si nada rascándose la nuca mostrando una sonrisa inocente.
Laumy: Noah, ¿me puedes dejar a solas con Rex?— pidió con calma, tratándose de Noah; con él era amable. El blondo aceptó y se alejó del lugar hasta parar en un árbol cercano a la casa.
Rex: Te queda linda la toalla como turbante. Hace que te amé más de lo que me da el corazón.— expresó actuando como el idiota que era mientras Laumy tomó aire con una sonrisa de cínica dulzura.
Laumy: ¿Sabes Rex?
Rex: ¿Qué?
Laumy: De cada… diez problemas que me surgen, tú eres culpable de ¡nueve!— lo juzgó.
Rex: Tú y Circe tienen mucho en común. No han pensado en hacerse un análisis de ADN para ver si no son hermanas separadas al nacer…
Laumy: ¡LARGATE!— su hartazgo hizo que Rex respingué del susto cuando corrió hasta Noah.
Noah: Siempre tienes que arruinarlo todo, Rex.— replicó apoyado en el árbol con actitud relajada.
Rex: Cierra la bocota.
Hogar Nova
Sala de Estar
Señora Nova: Circe, ¿por qué no le muestras tu cuarto a Brecha? Así aprovechan para charlar y recuperar el tiempo que no se han visto.— la mujer le sugirió a su hija menor que hiciera un gesto noble, pero Circe tardó en contestar sólo para pensar y morderse el labio inferior donde vagaba una traviesa sonrisa que deseaba salir. Aunque se contuvo.
Circe: Camina y procura no tocar nada cuando lleguemos.
Brecha: Esta vez no he comido chocolate si a eso te refieres.
Habitación
Circe: Esta es la puerta, este es el piso, esa es mi cama, ese es mi estéreo y ese es el baño.— le señaló cada rincón dejándose caer en un mini sillón al tomar y leer una revista.
Brecha: No estabas mintiendo, Circe. Tu cuarto es muy bonito.
Circe: Bien, ¿contenta? Ahora sal.— dejó salir su enojo echándola de manera descortés.
Brecha: Circe, yo nunca te he hecho nada. ¿Por qué me tratas así?— la niña de indefinida edad quiso saber.
Circe: ¿Recuerdas cuando me tiraste de la litera de arriba y que casi me muero? Bueno, de ahí viene mi odio hacia a ti.
Brecha: Pero fue sin querer y estábamos jugando. Además fue tu idea.
****Flash de Recuerdos****
Circe (4 años): Brecha, juguemos a los saltos. La que salte más lejos gana.— propuso con alegría.
Brecha: Hecho.
Circe y Brecha estaban arriba de la litera más alta. Arriesgadas a una caída segura y seguramente dolorosa.
Brecha: Prima, ¿que esto tan lindo?— preguntó al ver una carterita blanca de imitación charol.
Circe: ¿Lista Brecha? A la cuenta de tres. Uno…
Brecha: Wow, siempre he querido una de estas.— mencionó dándole la espalda.
Circe: Dos…
Brecha: ¡Oh wow! ¡Y tienes un monedero igual…!— exclamó empujándola sin darse cuenta con el pie al tomar el lindo monedero, al momento que Circe estaba aleteando graciosamente para no caer sin éxito alguno.
Circe: ¡Tres!— contó cuando estaba en el piso boca abajo.
Brecha: ¿Circe?— la llamó al no verla con ella, se asomó y la vio aun boca abajo en el piso. —Ay, creo que la maté sin querer.
****Fin del Flash****
Circe: Sí bueno pero… ¡yo no estaba lista!— se defendió cruzadas de brazos.
Brecha: Eso paso hace mucho y éramos pequeñas. Es momento de limpiar asperezas, ¿no crees?— hizo una especie de tregua sin obtener respuestas por parte de Circe sólo por unos cuantos segundos.
Circe: Creo.— dijo sin seguridad cuando un incómodo silencio de 15 minutos se produjo en la vampiresa habitación.
Brecha: ¿Recuerdas cuando dije que había viajado a Paris?— capciosamente preguntó cuándo la joven gótica la miro a regañadientes. —…Mentí.— confesó con misteriosa voz; era rara, muy rara.
Circe: Sí, pues… ¿recuerdas cuando dije que me habían contratado para la película Residen Evil haciendo de vampira? …Mentí.— también se confesó sin más. Quizás se trataba de alguna mentirita blanca que se remontaba a los viejos tiempos de las dos chicas y hoy salían a la luz para algún bien.
Secundaria Waker
Corredor
Noah: Laumy yo lamento lo de…
Laumy: No te preocupes Noah. Después de todo tú no tienes la culpa de tener a un amigo extorsionador.— le hizo abrir los ojos con una sonrisa de furia mientras Noah quedó pensativo por unos segundos.
Noah: ¿Qué piensas hacer?
Laumy: ¿Con qué?— preguntó tranquila.
Noah: Pues Rex… Bueno, te ha hecho la vida imposible desde que éramos pequeños.— dijo cuándo la adolescente elevó una ceja en señal de un click mental. —Sí yo fuera tú me vengaría.— sugirió tranquilo poniéndose de su lado. En ese momento Laumy alzó más esa ceja con una sonrisa malvada.
Laumy: Pues no está nada mal tu idea Noah.— dedujo con una idea en mente.
Hogar Salazar
Cuarto de Baño
El joven moreno se estaba dando un baño de espuma jugando con un submarino amarillo y un calamar verde de juguete. La verdad, nadie sabía cuan idiota podría llegar a ser ese muchacho en la intimidad de su hogar.
Rex: ¡La resistencia se está poniendo difícil! ¡Hay demasiados de ellos! ¡Pi! ¡Pi ¡Pi! ¡Puf! ¡Puf! ¡Piuj! ¡Piuj! ¡Piuj! ¡Pu! ¡Pu! ¡Pu!
Patio
Laumy: ¿Traes la cámara?— un susurro bastó para que Noah levanté un pulgar dándole la misma. —Aw que tierno.— dijo poniendo voz y carita angelical cuando vio a Rex y luego miró al rubio.
Noah y Laumy: …No.—dijeron al unísono cuando Laumy sacó una foto con flash revelando lo tonto que se veía Rex jugando en el agua como un nene chiquito.
Cuarto de Baño
El Salazar menor volteó un poco desconcertado al escuchar el click y sentir el flash de la cámara destellar por todo el cuarto, se levantó de la bañadera tapándose con una toalla cuando se asomó al ventanal.
Rex: ¡Hey!— gritó cómicamente al distinguir dos figuras corriendo por la esquina de su casa. —¡Quienes quieren que sean…Voy a demandarlos por invasión personal!— exclamó antes de meterse y quedar pensativo. —Iug, hable como papá.
Secundaria Waker
Corredor
Los estudiantes que paraban en distintos rincones se vieron riéndose de Rex al verlo caminar por ahí. Y el susodicho los miraba como si vieran pasar un payaso, tal cual lo estaba siendo en estos momentos.
Rex: ¿Qué onda…?— se dijo extrañado cuando vio su foto en el baño pegada en la pared. Su cara era la de un completo tonto sorprendido. —¿Que esto, de dónde salió?— exclamó molesto arrancando la imagen; sus dudas se aclararon al escuchar una conversación desde el pasillo.
Pasillo
Laumy: Debiste ver su cara cuando Noah y yo le sacamos la foto…— comentó parando en seco al ver a Rex mirándola con odio; salían llamaradas de sus ojos. —Ups.— expresó cuándo se dio cuenta de que metió la pata. Era la primera vez que sentía miedo por Rex.
Noah: Esa mirada… yo conozco esa mirada y no es nada buena.— advirtió retrocediendo espantado mientras Rex se aproximaba cada vez más. —Laumy no fue una buena idea lo de la foto.— se retractó y para su mala suerte, Rex escuchó.
Rex: ¡Ah! ¡¿fueron ustedes?!— exclamó descubriendo la pesada broma. —Que graciosos.— los felicitó con mucha indignación.
Noah: Ah genial, ahora viene la echada en cara.— adivinó en un susurro con sarcasmo siendo observado por Walter y Laumy.
Rex: Creí que estabas de mi lado Noah.— se sintió traicionado.
Noah: No puedo ver a una amiga y a su integridad "violada" por tu insoportable insolencia, Rex. Eres un desalmado.— lo culpó con espanto.
Rex: ¿Tú fuiste la de la idea?— preguntó culpando a Laumy y la joven hizo un gesto de no saber.
Noah: No, fui yo.— asumió la responsabilidad dando un paso adelante.
Rex: Pero, ¿por qué?— reprochó indignado.
Laumy: Venganza, si no hubieras actuado como un inepto nada de esto hubiera pasado y no te verías como un idiota. Pero ya que decidiste no escucharme, como muchas de las veces, no me quedó otra que dejarte en completo ridículo frente al alumnado, incluyendo a todos los profesores y directivos que te odian.
Rex: Bueno gracias. Ahora seré el hazme reír de toda la escuela.
Laumy: ¿Y quién se lo buscó?
Walter: Animo Rex, deberías alegrarte. De ahora en más pasaras las materias más fácilmente ya que los directivos y maestros te verán como el bufón y no como el adolescente retorcido, engreído y egoísta que eres… Tendrán compasión por ti.
Rex: Yo también te quiero, amigo.
Parque Nacional
Tuck: Hola Circe.— el joven de negros cabellos saludó cálidamente a su gótica amiga sentada en una banca, decidió hacerle compañía.
Circe: Hola Tuck.
Tuck: ¿Cómo te fue con tu prima el fin de semana?
Circe: Bien, resolvimos viejos rencores y quedamos muy bien.— confesó sin más.
Tuck: Que bien que resolviste tus problemas con ella.— se alegró por ella pero Circe no mostró expresión alguna como muchas de las veces, algo que incomodó al muchacho de vivaces ojos celestes. —Ahora Circe quiero hablarte de algo.— dijo rompiendo el hielo.
Circe: ¿Qué pasa?— preguntó y no mostró emoción alguna.
Tuck: Pues recordando tu dilema con Brechita, los gritos, la histeria y tu actitud de nena de cinco años que no quiere ir jardín de infantes… necesito que me hagas un favor.
Circe: Dime.
Tuck: Mi primo Marc viene este domingo y no sé cómo enfrentarlo después de que se enterará que le robe a su novia.— le contó y a la chica no pareció importarle. —Circe amiga bonita, hermosa y buenita, ayúdame.— suplicó casi mojando su ropa interior mientras Circe se puso en pensativa.
Circe: Tuck, ¿no tienes pantalones?
Tuck: Sí.
Circe: Pues enfréntalo. ¿Acaso no eres hombre?
Tuck: Sí, lo sé. Pero no sé cómo verlo a la cara después de dos años.
Circe: Hagamos un trato, Tuck. Si yo te ayudo y sale todo bien… te debo 50 dólares. Ahora depende de cómo escuches lo que te digo y lo haces todo mal, tú me debes 50 dólares.— trató de ser lo más buena posible; muy en el fondo lo era aunque no pareciera.
Tuck: Hecho. Ay te quiero amiga.— expresó abrazándola antes de irse contento.
Los pájaros cantaron mientras hacían el pesado silencio de Circe volverse más corto al pensar con claridad.
Circe: Luego de todas las cosas que pase con Brecha…— pausó quedando pensativa unos instantes. —Esto no será nada.
