¡Hola! Muchas gracias por sus reviews, me animan demasiado a seguir con mi historia y me gustaría contestarles personalmente.

serena tsukino chiba, ¡gracias! Jajajaja me alegra que la trama te agrade y también te mando un abrazo enorme.

, jajajaja me encanta que les agrade mi historia y tranquila la tortura valdrá la pena.

CrystalMerlia, ¡gracias! Te mando un abrazo enorme.

Saiko666, que alegría que te gustara mi historia, aquí les traigo el lemon y espero les guste, en serio soy muy nueva en esto pero me animan mucho. 3

Lauraa, espero te guste el capítulo, te mando un abrazo enorme.

Guest, jajajaja, claro que nadie se negaría °u°.

Sin más que decir, aquí les dejo lo básico.

° Los personajes NO me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

° Este capítulo contiene lenguaje fuerte y LEMON.

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CAPÍTULO 4

-¿Qué?- contesto con una sonrisa nerviosa

-¿No me oíste?- dijo acercándose cada vez más a ella.- ¡CORRE!- gritó. «Kagome si no corres ahora no voy a poder contenerme». Pensaba Inuyasha dentro de sí, pues sabía que su parte demonio no se detendría.

-Inu.- fue interrumpida.

-¡QUE CORRAS!- gritó aún más fuerte.

Esta sólo se levantó y en lugar de correr se acercó más a él, no pareció importarle estar desnuda de la cintura para arriba. Inuyasha en respuesta gruñó y cerró sus puños, esta mujer estaba complicando demasiado todo.

La Miko del futuro puso su mano en la mejilla del hanyou.- No voy a correr de ti Inuyasha, no sé qué te este pasando, pero nunca correría de ti.- dijo sonriéndole.

Inuyasha atrapó sus labios mas no fue cómo la última vez; este beso era desesperado y hambriento, sin aviso o invitación su lengua ya estaba jugando con la de ella y sus colmillos mordían su labio inferior con un frenesí casi inhumano. Kagome no pudo evitar emitir un pequeño gemido, lo que provocó una sonrisa en el hanyou, en un abrir y cerrar de ojos ya la tenía contra un árbol, la tomó de las nalgas, esta se abrazó a sus piernas y él no paraba de recorrer su abdomen.

Cuando el aire falto se separaron solo unos centímetros, los ojos de Inuyasha estaban cubiertos por su cabello y por su parte Kagome estaba aturdida.- ¿Qué fue eso?- preguntó completamente roja.

Como respuesta solo sintió ser cargada por encima del hombro de Inuyasha, se alejaron lo suficiente para dejar atrás la aldea y la escena dónde se dio la batalla entra Ryukan e Inuyasha, al llegar a un pequeño claro, la dejó caer en el césped.- ¡Inuyasha!- su reclamo fue interrumpido por un nuevo beso, con un rápido movimiento Inuyasha se había desprendido de su Hitoe y su Kosode, sintiendo contra su pecho los senos de Kagome provocándole un gruñido.

Sus besos bajaron al cuello de la chica, lamía y succionaba cada centímetro de su cuello a lo que Kagome gemía bajo, hasta que este llegó a uno de sus pechos sin; lo devoró sin piedad, no podía creer que existiera algo mejor o más suave, no paraba de lamer y morder su pequeño pero erecto pezón; era tan delicado que parecía iba a arrancarlo por la fuerza de sus mordidas y con su mano no dejaba de masajear y estimular el otro, así lo hizo turnando un pecho y otro, por su parte Kagome no paraba de gemir y gritar.

-¡I-Inu-yasha esp-espera!- la pobre sentía que iba a estallar las emociones que sentía no podían ser humanas. Intentó alejarlo poniendo las manos en su pecho, pero esto no sirvió ni un poco porque él la tomó por las muñecas con una sola mano y las puso sobre su cabeza

-TE DIJE… TE DIJE QUE CORRIERAS O NO ME DETENDRÍA, ELEGISTE NO CORRER.- le contesto mientras seguía devorando su pecho, su voz gutural seguía ahí.

Con sus garras destrozo el hakama de Kagome dejándola completamente desnuda, no le dio tiempo para quejarse cuando la lengua de Inuyasha ya estaba saboreando su clítoris; a lo que ella gritó de placer. La lengua de Inuyasha se sentía tan endemoniadamente bien, le recorría sin descanso y sentir su aliento contra su intimidad era probablemente lo más delicioso que había sentido en toda su vida.

-Por favor, Inuyasha detente, este no eres tu.- le dijo con la voz casi muerta, no sabía de dónde sacaba la cordura para pedirle que se detuviera. Tan solo no quería que pasara así, no mientras Inuyasha no era el mismo.

-Eso dice tu boca pero tu cuerpo y tu olor me dicen otra cosa Kagome… ¿y sabes lo que me dicen?- dijo chocando su aliento contra la intimidad de la chica provocándole más escalofríos.- Dicen que te haga mía.- al terminar la frase introdujo dos de su dedos en la cavidad de la chica y su lengua no se hizo esperar, mientras la penetraba con sus dedos mordía y saboreaba su clítoris. Kagome estaba tan extasiada que casi sentía perder la conciencia.

-Aun no.- le dijo Inuyasha «¿Cómo demonios sabía que estaba a punto de venirse?». Pensó la chica entre su excitación. -No, quiero que termines conmigo dentro.- sonrió.

Con una rapidez increíble se despojó de hakama dejando a la vista todo el esplendor de su erección.

Sin aviso alguno la penetró de lleno a lo que la pobre solo gritó de dolor, la erección de Inuyasha era tan grande que sentía todo su ser lleno, el dolor era insoportable y parecía que no desaparecería. Pero oh vaya que se equivocaba, con lentas pero fuertes embestidas el dolor fue remplazado por un sutil placer, en cada embestida Kagome emitía pequeños gemidos eran una mezcla de placer e incomodidad. Inuyasha no dejaba de besarla y jugar con su lengua.

Inuyasha se contuvo todo lo que pudo, pero los sonidos que Kagome emitía eran tan deliciosos para él y su interior lo recibía y atrapaba con una delicia indescriptible que esas lentas embestidas se volvieron rápidas y salvajes, quería todo de ella, quería oírla hacer todos los sonidos posibles.

Estaba tan desesperado por sentirla más y más que tomó las piernas de ella, las puso sobre sus hombros, logrando penetrarla más profundo aún. A lo que Kagome gritó de placer, pero de inmediato intentó cubrir su boca por pena.

-Quiero oírte.- le dijo quitando su mano de la boca y colocándola en el cuello de él, la penetro más rápido, la chica le hizo caso y se hizo oír, sentirlo dentro suyo ahora era totalmente diferente quería más y más.- Abre los ojos, mírame.

Abrió los ojos y se encontró con sus orbes dorados mirándola fascinado.

-¿Te gusta?- preguntó Inuyasha gruñendo.- Dime que te gusta, que quieres más.

Verlo mirándola de esa forma y ser complacida de esa forma la llevó casi a la locura ¿Quería oírla? Pues vaya que lo haría.-¡MÁS! ¡MÁS! ¡AAHHH! ¡ME ENCANTA!- gritaba, mientras sentía su primer orgasmo.

-Te dije que aún no.- le dijo Inuyasha volviendo a besarla y siguió embistiéndola lenta y tortuosamente para que ella terminara de disfrutar su orgasmo. Pero sentir cómo las paredes de Kagome se contraían contra su erección fue demasiado, gruñó cual animal y mientras se venía en ella la marcó para que todo el mundo supiera que esa era su hembra.

Se tumbó sobre el pasto cargando a Kagome para que se recostara sobre él, ella se recostó cansada sobre su pecho, este la abrazó mientras acariciaba su cabello.

De pronto Inuyasha se sintió como mierda, había marcado y tomado a Kagome sin siquiera preguntarle. Todo su esfuerzo por mantenerla segura y lejos de él había sido en vano, la tomó cual animal salvaje, ella debía estar furiosa con él, seguramente se estaba muriendo del miedo. Después de todo era un monstruo. Mas sus pensamientos fueron interrumpidos por una vocecita cansada y adormilada.

-¿Inuyasha? Tengo frío- le dijo abrazándose más a él.

-Lo siento, soy un monstruo y seguramente me odias Kagome.- le dijo ocultando su rostro en su cuello, no quería ver su rostro.

-¿Monstruo?- preguntó.

-¡PRACTICAMENTE TE VIOLÉ KAGOME!- le dijo a punto de llorar, mientras enterraba más su rostro en su cuello.

«¿Violar?», pensó confundida.- No hiciste nada de eso, tú mismo lo dijiste, yo quería hacerlo… Yo… Tenía miedo de que lo hicieras sólo por tu estado, pero noté cómo tu voz cambiaba y… La verdad… Fue increíble.- le dije tomando su rostro para brindarle una sonrisa.

-¿Qué? ¡Por un demonio Kagome! Traté de mandarte lejos porque no quería obligarte a nada y eso terminé haciendo.- le dijo triste y enojado consigo mismo.

-Tu no me obligaste a nada, si yo hubiera querido te hubiera alejado con un Osuwa- fue interrumpida por la mano de Inuyasha, con unos ojos llenos de nerviosismo.

Esta solo sonrió.- Inuyasha, ¿puedo preguntarte algo?- dijo.

-Claro.- volteó a verla.

-¿Por qué me mordiste?- preguntó tocándose el cuello mientras hacía un puchero.

-Te marqué cómo mía Kagome.- le dijo orgulloso.

-¿Tuya?- preguntó feliz.

-Sí, mía… Te amo Kagome.- le dijo bajito. Después de todo para que negarlo después de lo que había pasado, y tener una compañera como Kagome lo convertía en el bastardo más afortunado del mundo.

Por su parte Kagome, estaba más que feliz, oír eso de Inuyasha era lo mejor del mundo. Al fin había hecho su decisión y la elegía a ella, ¡la elegía a ella!- Inuyasha… Eres lo mejor que me ha sucedido y sabes que te amo.- le dijo besándolo.

Este le correspondió, siguieron con besos pequeños y jugueteos tiernos, a pesar de todo Inuyasha ere un niño y eso le encantaba a Kagome.

Sin darse cuenta, los tiernos jugueteos se volvieron intensos y provocativos besos; después de todo Inuyasha estaba en su época de apareamiento y el trabajo de su compañera era seguirle el paso y vaya que fue así.

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Y aquí termina, espero les haya gustado. Les mando un abrazo enorme y pronto subiré el siguiente capítulo por que HELL NO THIS ISN'T OVER, aún les queda mucho que vivir a estos dos.