Hola de nuevo.

Tarde un poco más en publicar este capitulo porque me he estado sintiendo algo extraño de la cabeza, y las incomodidades no me dejaban concentrarme muy bien, pero ya me siento un poco mejor. Ojalá disfruten el capitulo como yo disfrute escribiéndolo.

Alejhandora, te he enviado un mensaje privado. Ojalá lo disfrutes y pienses sobre eso. Gracias por ser el primer review.


Una Mañana.

Salí del departamento de Yamato acompañada de Miyako y Ken, ambos se veían muy abatidos por como habían terminaron las cosas allá arriba. Ken intentaba animarla diciéndole algunas cosas al oído, debes en cuando lograba su cometido y ella reía de lo que sea que él le dijera. Los mire tan tiernos, tan unidos, tan compatibles. Mirándolos ahora, me preguntaba si yo lograre encontrar a alguien que me ame como ellos dos se aman, de cierta manera me hacían sentirme sola, acompañada pero sola, jamás había sentido prisa por encontrar a alguien, de hecho, dudo que la sienta ahora, pero eso no evitaba que me hiciera una pregunta tan sencilla como esa. Intente no pensar en Takeru en estos momentos, pero no podía evitarlo, él era sencillamente lo que yo esperaría de alguien con quien desearía estar, él es tierno, dedicado, siempre está ahí cuando lo necesitas, y de alguna manera hace que las esperanzas se queden contigo aun después de que las hayas perdido, él era simplemente irresistible; su boba sonrisa de niño, sus ojos azules que destellan juventud y locura, sus labios rojos siempre apretándose para no dejar escapar tan rápido alguna carcajada, todo de él era adictivo. Me vi obligada a salir de mis pensamientos cuando el claxon del taxi sonó a unos metros de donde nos encontrábamos los tres, Ken se despidió de mi con un abrazo y se fue directo a entregarle la dirección a donde me llevaría el conductor del vehículo. Miyako me abrazó lanzándose hacia mí provocando que me sacudiera el frio que me había estado cubriendo unos minutos atrás mientras esperábamos fuera del departamento de Matt a que llegara mi transporte. En cuanto subí al taxi ambos agitaron sus manos despidiéndose por última vez de mí, apenas doblamos la esquina de la calle cuando me vi sumergida de nuevo en pensamientos que tenían que ver con T.K, simplemente no lograba quitármelo de la cabeza, también no podía dejar de preocuparme por él y lo que había pasado entre Yama y Takeru, no era normal que ellos dos se pelearan y menos después de tanto tiempo sin verse, algo muy malo debió haber pasado para que Takeru se marchara tan fuera de sí como lo había hecho hoy. Me extendí hacia el conductor. Se me había acabado de ocurrir una idea.

—He cambiado de parecer, lléveme a esta dirección—le tendí un trozo de papel en el cual había anotado la dirección de Takeru desde hace tiempo, no hacía falta decir que me sentía extremadamente suertuda por siempre cargar con la dirección de todos ya anotada. La de todos a excepción de Matt y Joe, claro. El hombre cogió el trozo y de una sola mirada supo a donde dirigirse, me devolvió el papel y comenzó a tomar un camino diferente al que sabía perfectamente, llevaba a mi casa.

Al bajar del taxi le pagué rápidamente el viaje y subí las escaleras al apartamento que Takeru y Daisuke compartían. Estaba ansiosa ¿De qué manera se tomaría mi visita? ¿Le agradaría verme ahora? Comencé a tener mis dudas respecto a lo que estaba haciendo, pero no había vuelta atrás, había gastado todo mi dinero en venir hasta acá… ¿Qué acababa de hacer? Justo cuando pensé que definitivamente había perdido la cabeza escuché unos gritos venir del interior, eran Daisuke y Takeru ¿Estarían discutiendo? Pensé que lo mejor era esperar un poco más para tocar el timbre, no podía escuchar muy bien lo que decían, aun si gritaban tan sólo podía entender la mitad de lo que decían.

—¡Acaso es Hikari! —el grito de Daisuke hizo temblar mis piernas. ¿Qué tenía que ver ella en todo eso? Hubo una pausa incomoda que me pareció eterna. Escuche que seguían gritándose algo, pero no lograba entender nada. Me sentí mal cuando acerqué mi oído a la puerta de entrada para intentar escuchar mejor. ¿Cuándo me había convertido en una metiche que le gustaba espiar las conversaciones de sus amigos? Mi mente me estaba golpeando fuertemente. Algo me decía que no debería estar escuchando esto, que yo realmente no quería saber nada de esto. Me retire de la puerta, ahora estaba aterrada de llamar con el timbre. Yo misma quería hacer como si el nombre de Hikari no hubiera sido pronunciado por Daisuke, aun peor, no quería pensar en el silencio que esa afirmación había provocado dentro del apartamento. ¿Así que se trataba de ella? ¿Hikari había provocado que Takeru y Matt se peleasen? No era capaz de creer algo como eso.

— Estaba en el cuarto de mi hermano—esta vez fue la voz de Takeru la que escuche… ¿El cuarto de Yama? ¿Hikari? Me sentía estúpida de sólo pensarlo, pero todo indicaba, todo parecía decir que Yama y la pequeña Hikari… Takeru, no…—quiero descansar Dai…—Takeru se marchaba. ¡Tenía que hablar con él! ¡De menos tenía que estar para él ahora!

Me sentí como una boba arreglando mi pelo lo mejor que pude, pero no sirvió de mucho, estaba igual de desastroso como de costumbre. Me acomodé mejor mis lentes y pude echar un vistazo de cómo me veía usando un pequeño espejo que Sora me había regalado el año pasado en mi cumpleaños. Sonreí al verme, no había quedado nada mal, estaba bonita y de alguna manera que no podía explicar, me sentía segura, el hecho de ver a Takeru me parecía una idea grandiosa, era como si de repente sintiera que debía hacerlo. Sin perder un segundo más llamé a la puerta, al abrirse me mostro a un Daisuke algo confundido y a la vez sorprendido de que me hallara justamente delante de él en esos momentos.

—Daisuke… ¿Takeru está en casa? —mi pregunta pareció tomarlo por sorpresa. Atino a divagar con la mirada hacia dentro de la casa, por el corredor donde las habitaciones de él y Takeru se separaban.

—Sí, bueno él…

—Daisuke ¿Tocaron el timbre? —Takeru se hizo presente al otro lado del lobby, vestía su pijama favorito. Sus mejillas se encendieron cuando reparo en que yo me hallaba ahí. Supongo que no me esperaba, bueno, en realidad ni siquiera yo me esperaba aquí hoy mismo. También he de suponer que no quería que lo viera con su flamante pijama de oso polar.

—Meiko-chan…Este… tú…

—Necesitaba saber que estabas bien, yo… me preocupe mucho por ti cuando saliste sin decir nada del departamento de Yama… Quería asegurarme que tú estuvieras bien—Takeru bajó su mirada apenado por mi declaración. Daisuke me miró sonriendo y acto seguido me invitó a entrar.

—Mochizuki-chan, pasa por favor, yo ya me iba a recostar, pero quizá quieras quedarte a hablar con Takeru—Daisuke se hizo a un lado y me dio permiso para que pasara a su hogar.

—Gracias, Dai, de hecho chicos, me preguntaba si pudiera hacer una llamada desde aquí, me he quedado sin batería y les avisare a mis padres que llegare muy tarde—alargue eso ultimo haciendo referencia a que posiblemente no llegaría si quiera a casa.

—Puedes quedarte… Quiero decir… Si tú quieres puedes quedarte—Takeru me miraba atento a lo que sería mi respuesta—puedo dormir en el sofá…—iba a responder, pero Dai se me adelanto.

—¡Es una grandiosa idea! No podemos dejar que andes por ahí a fuera a estas horas de la noche Meiko, no es propio de nosotros, quédate y mañana Takeru puede llevarte a tú casa—Takeru asintió y decidí aceptar la propuesta, después de todo nada podía salir mal—dicho eso, me despido por hoy, ha sido un lugar día y necesitare descansar muy bien, por favor siéntete como en casa—Daisuke se despidió de T.K y lo vimos desaparecer por el corredor.

—El teléfono se encuentra al de aquel lado junto al televisor—me señalo una pequeña mesilla donde se encontraba el aparato. Era viejo y seguramente ya no los fabricaban más—Daisuke insistió en instalar ese diseño, era de su abuela, me pareció conmovedor así que le di gusto, esta algo trucado por lo cual debes de dejar presionado un poco el botón para comenzar la llamada, pondré la tetera al fuego, ya vuelvo—asentí y me fui directo al teléfono.

Hable con mis padres durante algunos minutos, al parecer tendría problemas por no llegar a casa esta noche, pero supongo que peor me pudo haber ido. Mi padre me pregunto con quién me quedaría y supe que no le agradaría nada que me quedara en casa de dos chicos por mucho que fueran mis amigos y los conociera bien, decidí omitir la pregunta argumentando que yo jamás estaría en casa de uno de mis amigos a no ser que fuera de Sora o Mimi. Ambos me avisaron que mañana saldrían a ver a una tía que se encontraba algo enferma a las afueras de la ciudad y que se quedarían durante el fin de semana hasta el lunes, por lo tanto, tenía dos opciones; regresar a casa antes de que se fueran o por otro lado tener la casa para mi sola durante el fin de semana, no tuve que pensarlo demasiado. Al colgar sentí un gran alivio, al parecer las cosas me estaban saliendo bien por primera vez en mi vida.

—Lo siento, sólo tenemos té de frutos rojos, espero no te moleste—Takeru se acercó a mí con dos tazas de té en sus manos, le miro sonriente y le cedí lugar a un lado mío.

—No te preocupes, me gusta mucho, a decir verdad.

—Es bueno escuchar eso—me tendió la taza y comenzamos a beber.

No pasó mucho tiempo para ambos supiéramos que teníamos que hablar. Takeru se acomodó mejor en su lugar, yo por mi parte decidí quitarme el abrigo que llevaba, me sentí por un momento observada cuando me despojé de toda esa tela, pero quizá fue mi imaginación. Miré a T.K tenía el presentimiento de que quería decirme algo, así que dejé que el comenzara.

—Meiko, ¿Tú tienes pareja? —la pregunta me tomó por sorpresa, me atraganté un poco con el té y sin poder evitarlo me zarandé a mí misma para controlarme—no es que me importé, tan sólo me lo preguntaba. No tienes que responder si no quieres.

—No te preocupes, este… No, yo no tengo a nadie en estos momentos—me reí un poco. Si tan sólo supiera que lo más cercano a tener a alguien era justamente él—¿Por qué la pregunta?

—Veras… A mí me gusta alguien, pero creo que yo a ella le soy algo indiferente y bueno, necesitaba un consejo, pero ya no tiene importancia, de verdad—asentí algo fuera de mí. Entonces Takeru si se sentía atraído por alguien.

—Ya veo, bueno, pues cuando quieras hablar sobre ello siempre estaré aquí—cada palabra me costó el mismo dolor que me causo pronunciarlas. Él hizo un ademan con su mano restándole importancia al asunto—Bien, yo quería preguntarte sobre la razón por la cual te fuiste de esa manera sin decirnos nada, todos nos preocupamos, y no es por echarte la culpa, pero se podría decir que terminaste con la fiesta de Yama—Takeru pareció molestarse en cuanto nombre a su hermano.

—¿Él no les contó algo después de que me fui? —negué con la cabeza.

—Es Yama, él no dice mucho.

—Sí, tienes razón sobre eso—le dio otro sorbo a su té perdiéndose en sus pensamientos—yo debería preparar mi alcoba para que puedas descansar, puedes ducharte, tendré preparado un cambio de ropa para cuando salgas. Yo quería seguir hablando, pero él avanzó hacía su habitación dando por terminada nuestra platica.

Cuando entré a la regadera me sentí mucho mejor, todo lo acontecido esa noche me había dejado un poco tensa, así que tomar esta ducha ha sido muy buena idea. Hubo un pequeño momento en donde mi mente jugó conmigo y me hizo pensar que me encontraba en mi ducha, quise tomar mi shampoo que tanto me gustaba, pero recordé que no era mi baño y que, por ende, no tendría mi shampoo, inspeccione un poco el lugar, había dos jabones para el cuerpo, cogí ambos y los olfateé, termine por usar el que más me recordaba a Takeru, diablos, soy muy extraña. Con el shampoo fue lo mismo, use el de fragancia a naranja el cual di por sentado que era el de Takeru cuando observe que el otro era de una línea especial para hombres el cual en sus comerciales te hacía irresistible para cualquier mujer, no pude pensar en alguien más excepto en Daisuke que usara eso. Me lave al natural con mis manos, los estropajos de ellos eran demasiado ásperos y sinceramente no sabía cuál era de quien. Al salir noté una canasta de ropa limpia en el lavabo, Takeru la habrá dejado ahí en algún momento. Me había dejado una de sus camisas, era blanca y con el estampado de un diente y una luna, era una de las camisetas de la ex banda de Yama, supongo que era de lo más pequeño que tenía, me causó mucha gracia cuando me vi al espejo, no importaba que Takeru fuera más joven que yo, el seguía siendo más alto y su ropa sobre mi piel me lo dejaba bien en claro. La camisa me quedaba a la altura de mis muslos y las mangas sobresalían por sobre mis brazos, lo siguiente que encontré fueron unos shorts algo cortos, aun así, para mi sorpresa me quedaron muy bien. Salí del baño con toalla en mano, al llegar a la habitación descubrí a Takeru dentro de su armario intentando bajar unas frazadas de la parte de arriba.

—Sí me levantas puedo ayudarte con eso—le dije. Él reparó en mi presencia y me asintió cordialmente.

—Me ayudarías mucho—me dirigí hacia él. Nos miramos por unos segundos y después posó sus manos en mi cintura.

Sería una mentirosa si dijera que no me he descontrolado con ese simple tacto que hemos tenido. Cuando sentí sus fuertes manos posarse en mí, una sensación electrizante me recorrió toda mi espalda, bajando a la punta de mis pies y subiendo hasta mi cabeza. Al levantarme pude sentir por un momento su respiración en mi cuello, solté un pequeño gemido involuntario, eso fue algo que no vi venir, supuse que él no lo habrá escuchado puesto que no dijo nada al respecto. Perdí casi toda mi razón cuando tomé las cobijas y me bajó con cuidado. Al tocar con la punta de mis pies el piso, me giré hacia él, le extendí las frazadas, pero no las recibió, fue en ese instante en que me di cuenta que una de sus manos subía lentamente por unos de mis costados desde la cintura hasta mi espalda, el tacto me hizo dar un respingo.

—Takeru…

—Lo siento, estaba distraído—tomó las cobijas y me soltó totalmente—bueno, buenas noches Meiko.

Me despeino el pelo como ya era propio de él, me miro unos segundos y con una sonrisa se despidió de mí. Lo vi salir por la puerta sin mirar atrás, yo realmente necesitaba saber qué es lo que tenía, lo notaba más extraño, pero a la vez más cerca de mí, era una sensación confusa y que me hacía preocuparme como alegrarme. Me tumbe en la cama, estaba impregnada con su aroma, a naranja. No sé en cuanto tiempo me quede dormida, pero sólo sé que fue uno de los momentos más relajantes que he tenido, olvide las preocupaciones y después de todo, venir a buscarlo había sido buena idea.

Era de mañana y en la casa de los Yagami sólo se encontraba por primera vez dentro el hermano mayor de los dos. Tai se había levantado muy tarde, apenas reviso la hora y se dio cuenta que había perdido el entrenamiento de hoy, maldijo por su forma tan descuidada de ser, reviso sus cosas y encontró algunas tapas de botellas de las cervezas que se había tomado con Daisuke ayer, sonrió sin poder evitarlo, se preguntaba cómo se habría levantado el castaño hoy, después de todo, ambos se siguieron el juego con lo de beber. Tomó su móvil que se terminaba de cargar en su mesa de noche, al abrirlo se sorprendió más al notar su buzón de e-mails repleto de mensajes de Sora. En su mayoría eran títulos o palabras una detrás de otra, pero todas decían lo mismo; "Tenemos que hablar" "Urgente". No tardó mucho en dar un salto para salir de su cama y comenzar a arreglarse, fue una grata sorpresa que algunas de sus cosas siguieran en casa de sus padres después de que se mudara con Izzy, en casos como este en los cual el terminaba en esa casa. Al salir de la ducha reparó en que no se había encontrado en ningún momento con su hermana durante todo el día, lo cual le sorprendió demasiado. Cuando pasó por el cuarto de la menor se dio cuenta que estaba vació.

—¡Mamá! ¿¡Hikari a donde ha ido!?—la susodicha le miro desde la cocina.

—Se ha levantado temprano, quería hacer algunas fotos en diferentes partes de la ciudad, creo que mencionó algo de ir a casa de Daisuke y Takeru, pero supongo que regresará a casa, se acerca una tormenta muy fuerte.

—Bien, cuando regrese puedes decirle que prepare algunos panecillos de los que me gustan—se acercó a su madre y se despidió con un abrazo—saldré con Sora, nos vemos más tarde si la tormenta me lo permite, hasta luego mamá.

Al salir de la casa Taichi tomó su bicicleta y pedaleo hasta la tienda de la familia de Sora.

Al otro lado de la ciudad otro moreno se encontraba haciendo las compras de la semana. Daisuke maldecía por lo bajo el hecho de que su amigo rubio no lo acompañara esta vez, le tocaría ir cargando con todos los víveres hasta la casa. Al cruzar la calle notó a cierta castaña al otro lado de la calle, su amiga lo vio apenas después de que fuera el turno de los peatones de usar la calle.

—¿Daisuke, levantado tan temprano? ¿Te sientes bien? —el chico la miro enojado.

—Sí, de hecho, perfectamente Kari, ¿Y tú? —la chica levantó su cámara fotográfica y le sonrió.

—Fotografiando por ahí, la verdad es que me quedé intranquila con todo lo que aconteció ayer, así que me levanté temprano para distraerme un rato, de hecho, quería pasar a visitarlos.

—¿A nosotros? —Daisuke y ella siguieron caminado hasta donde el moreno compraba los víveres.

—Claro, además necesitaba saber cómo se encuentra T.K, ayer las cosas no estaban muy bien.

—Pero ya se encuentran mejor—Dai le restó importancia. Al entrar al entrar a la inmensa tienda Daisuke tomó un canasto y Hikari otro. Daisuke la miró entretenido por su acción—¿cruzaste media ciudad para comprar aquí?

—De hecho, no, pero pienso que sería buena idea prepararles algo a ustedes dos, supongo que ninguno ha desayunado—Daisuke le agradeció con la mirada a su amiga, aun así, pensaba que no era la mejor idea, pero al final terminó por darle vueltas al asunto—¿Takeru se ha levantado bien hoy?

—Pues, define bien—la chica no entendió el significado de eso, Daisuke rodó los ojos recordando que era mejor no hablar de más. Ambos cogieron los suministros que necesitarían y fueron directamente a pagar—Estacione el auto por aquí, ven, aún tenemos que pasar a otro lugar—Hikari no hizo ni una pregunta y se subió al coche de Takeru, su amigo le abrió la puerta y ya dentro del auto ella lanzo los víveres a la parte de atrás.

—Daisuke, ¿Tú sabes si a Takeru le gusta alguien?

—¿Por qué la pregunta? —el moreno se auto preparó para un momento como este, actuó totalmente normal y siguió manejando.

—Oh, simplemente era una pregunta—la castaña encendió la radio y sintonizo una estación de radio al azar, la canción que se tocaba en esos momentos era Future Colors de la banda "Plastic Memories"—son muy buenos, ¿No crees?

—Sí, muy buenos…—la chica notó a su amigo demasiado extraño, normalmente estaría más eufórico o parloteando sobre algo, pero esta vez era diferente. No es sólo que estuviera más callado que de costumbre, también parecía estar lo hacía apropósito, quizá no quería hablar sobre algo.

—Dai, ¿Te preocupa algo? Estas muy raro y la verdad ya me está preocupando un poco.

—No es nada, sólo…—el chico hizo una pequeña pausa, ambos se dieron cuenta de que estaban por llegar al apartamento de los chicos—no es nada—la chica sintió, si Daisuke quería decirle algo sabía que se lo diría llegado el momento, por ahora le daría el espacio suficiente para que él lo pensara más detenidamente.

—Llegamos…—ambos observaron el gran edificio que se sobreponía a muchos otros.

Dentro del apartamento otra pareja de jóvenes se miraba intensamente. Desde que despertaron esa mañana tanto Takeru como Meiko habían estado robándose miradas a cada cierto tiempo. Ambos podían jurar que estaban bien disimuladas y su acompañante no podría darse cuenta. Takeru estaba sentado escribiendo algunas cosas desde el comedor del apartamento mientras Meiko estaba acostada en el sofá cubierta por una manta. La pelinegra se encontraba embelesada con cada gesto del rubio, parecía escribir alguna de sus historias, parecía ido en su propio mundo y tan a su manera. Debes en cuando contenía unas ganas enormes de cruzar la habitación y quitarle el cuaderno a su amigo para ver que escribía tan entretenido, por supuesto que, también era la perfecta excusa para estar más cerca de él, pero justo ahora el verlo simplemente ahí sentado era también un gustoso momento. Takeru por otro lado pasaba su mirada del cuaderno a Meiko, apenas escasos segundos en los que podía ver la silueta de su amiga recostada en el sofá, sus pequeños pies sobresalían por fuera de la manta que le había dado, la forma en que los pies de ella jugueteaban el uno con el otro le pareció un acto de lo más tierno y a la vez tan sensual. Ellos estaban completamente solos desde que Daisuke había salido esa mañana, podía aprovechar el momento y juntar valor para poder hablar con ella sobre el tema de Yamato y su pareja secreta, pero algo le rogaba que no lo hiciera, la respuesta cual fuera que sea le causaba pánico, ondulaba entre los peores y mejores escenarios, pero ninguno era plenamente ni bueno ni malo. Por unos momentos Takeru salió de sus pensamientos al darse cuenta que Meiko le miraba tan intensamente como él creía que la miraba a ella, esos ojos de un color avellana rosado, eran tan atrayentes. Se levantó de su asiento, ya había olvidado por completo sobre lo que intentaba escribir, toda su atención había viajado hacia su amiga que atenta desde su lugar le miró acercarse. Ahí estaban, los dos solos y sin nadie que pudiera pararles. Takeru se recostó en el sofá quedando sobre de ella. Ambos contuvieron la respiración.

—Tengo algo que preguntarte—inicio el rubio—pero no encuentro la manera de decirlo… yo no…—parecía consternado, y a la vez ansioso. Meiko se sintió pequeña debajo de él, le intrigaba lo que Takeru le decía, pero también estaba consciente de su acercamiento tan abrupto lo cual no la dejaba pensar con claridad.

—Dilo, si puedo ayudarte, sólo dilo y yo te diré lo que quieras—Takeru la miro detenidamente. Ella se sintió desnuda a esa mirada, ese mirar de piedra preciosa azulada, era como mirar un cielo impoluto y ser absorbida por el mismo—mientras pueda ayudarte…

—Tú—Takeru se acercó más a ella. La manta resbalaba por el cuerpo de Meiko hasta caer al piso. Ella seguía vestida con las ropas de la noche anterior. El chico al verla tan expuesta, tan indefensa debajo de él, tan hermosa como siempre y tan deseable en esos instantes. Tenía que controlarse, había que preguntar sólo lo de Yamato y cortar la situación. Pero no quería, él no quería.

—Yo…—el interior de Meiko ardía, se quemaba cada parte de ella, cada poro de su piel desprendía deseo, anhelaba el tacto de Takeru de su piel. Quería que sus manos volvieran a poseerla como lo sucedió ayer por la noche mientras le ayudaba a bajar las frazadas. Necesitaba de el roce tan informal de sus pieles como fuera posible, ya no aguantaba, ocupaba tenerlo cerca lo más próximo a ella como les fuera posible. Su pecho subía y bajaba rítmicamente, sus manos temblaban, pero se encontraban inmóviles entre su pecho y el de Takeru. Estaban haciendo lo imperdonable para el grupo, el tabú entre ellos desde lo mal que Sora y Matt habían llevado su relación hace un par de años. Estaban teniendo un acercamiento para nada amistoso. Ya de nada serbia fingirlo, ambos estaban ligados al otro. Sus infernos se quemaban tan sincronizados que se volvían un infinito cielo de paz. Él no se movía como esperando a que ella le diera permiso para terminar de llevar acabo el pecado que degradaría una amistad. Ella cerró sus ojos y fue la afirmación que hizo a Takeru descender por completo. El roce de la tierna piel de sus labios lo selló todo. Ya no había vuelta atrás. Ella lo acercó aún más sujetándolo por la espalda con sus brazos hasta ajustarse a su cuello a la perfección, sus piernas ya no temblaban. Takeru la tomo con una de sus manos por el hombro mientras que con la otra se apoyaba en el sofá, su postura era por demás incomoda, pero no le importaba, realmente estaba disfrutando de ese momento. Su beso se volvió demandante, sus bocas se pedían una a la otra más y ambos estaban dispuestos a darse más. Takeru la levanto en brazos y la hizo sentarse sobre él. Pararon unos momentos para verse a los ojos. Ella tenía las mejillas encendidas y sus parpados caídos, a él lo cubría un rubor muy leve pero apreciable en sus mejillas varoniles, su mirada era más atrayente cada minuto más que pesaba. Y sus corazones, ellos se empujaban desde sus pechos intentado alcanzarse el uno al otro. Quien inició de nuevo el beso fue Meiko, Takeru se sorprendió de la seguridad con la que su compañero había iniciado, era demandante, exigente, salvaje, sensual. Todo lo contrario a lo habitual. Takeru sintió el pecho de Meiko sobre él, si no detenían esto ahora podían acabar por completar sus actos en otro lado que no fuera el sofá. Su racionalidad lo golpeó fuertemente cuando escucho voces venir de fuera del apartamento, más precisamente en la puerta de entrada. Una voz era la de Daisuke, pero la otra no terminaba por reconocerla hasta que se hubieron muy cerca del apartamento, era Hikari. Daisuke venía acompañado de Hikari. Takeru y Meiko se separaron. Se miraron durante dos segundos eternos y en extremo de tensión. ¡Iban a ser descubiertos! Takeru la tomó de la mano y desaparecieron por el pasillo hasta llegar al cuarto del rubio. El chico cerró la puerta tras de sí y regreso la vista a su compañera que estaba sentada en la cama intentando tranquilizarse y arreglarse el pijama lo mejor que podía. Takeru se indignó ante la sonrisa placida de su amiga.

—¿Qué es tan gracioso? —ella le miró calmada.

—Tu cara, nuestra situación, todo es tan gracioso—ella le tomó de la mano y lo atrajo hasta su lugar—pero me gusta, me gusta mucho—lo volvió a besar, pero de una manera más tranquila, muy dulce y totalmente diferente a lo anterior—¿a ti no te gusta?

—No sabes cuánto…

—¡Takeru! ¡Estoy de vuelta! ¡Hikari viene conmigo! —los gritos de Daisuke llegaron hasta su habitación. Ya habían entrado al apartamento, su tiempo solos había terminado.

—Adelántate, me arreglare un poco—le dijo Meiko a él.

—Tenemos que hablar de esto en algún momento—Takeru se apartó de ella y se dirigió a la puerta tomando con delicadeza la perilla sin hacer mucho ruido.

—Tenemos todo el tiempo para hablarlo—el asintió y salió de la habitación dejándola sola a ella. Meiko se tumbó en la cama, cogió una almohada de la misma y la abrazo con fuerza—por favor, no te arrepientas T.K


Hasta luego.

Cuídense mucho y nos leemos luego.

!Gracias por leer!