Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Notas: Esta historia transcurre en un ligero Universo Alterno, donde no hay guerras de por medio, y contiene la existencia de donceles, vale decir, hombres capaces de procrear.
La escena entre Shino y Zaku, está inspirada en el capítulo 40 del ánime (por supuesto, insertada dentro de otro contexto).
Capítulo 4:
Tormentas en el cielo despejado.
‒Shino, hoy tenemos reunión con el Consejo del clan, recuerda llegar temprano‒ la voz grave de su padre era calma.
‒Lo haré‒ detuvo sus pasos antes de abrir la puerta, y sin mirarlo agregó‒ ¿por qué?, porque siempre obedezco las órdenes que me das‒ y sin decir nada más, salió con dirección al bosque de entrenamiento, dejando a Shibi Aburame confundido por sus palabras; últimamente su hijo le parecía distinto, como si algo dentro de él estuviera molestándolo…
Estaba a medio camino cuando un ladrido, seguido de un grito llamándolo le hizo voltear…
‒¡Hey!, ¡Shino!‒ el enorme perro blanco corría llevando a Kiba en el lomo‒ Shibi-san me dijo que ibas a entrenar...‒ comentó una vez estuvo de pie junto al de lentes.
‒Eso pretendía‒ llevaba las manos en los bolsillos de la gabardina‒ supongo que vienes a decirme que nos han encomendado una misión, ¿por qué lo supongo?, porque venías montado en Akamaru y traes la sonrisa ladeada que llevas cada vez que nos designan una nueva misión…‒ el de los caninos puntiagudos sonrió abiertamente, cruzando los brazos detrás de la cabeza…
‒Cierto, cierto, tenemos misión…‒ afirmó acompañado del ladrido de Akamaru‒ partiremos en un par de horas…, nos vamos a Otogakure…, aunque eso no es precisamente lo que me tiene de buen humor‒ afiló la mirada, clavándola en el rostro serio de su compañero‒ ésta es la primera misión que llevaremos a cabo en que Hinata y tú son novios…‒ y dejó escapar una risita pícara‒ sólo espero que ustedes dos no me dejen totalmente solo por querer disfrutar más íntimamente…‒ finalmente estalló de risa al ver el rubor que aparecía en las mejillas de su compañero; ¡digno de aquellos que solían invadir a su ahora novia!‒ ¡Shino!, ¡no me digas que tenías pensado llevarte a Hinata fuera de la tienda de acampar mientras los demás dormimos!‒ exclamó apuntándolo.
‒Deja de decir idioteces, y ya vámonos‒ exclamó molesto, dejando que el peli-café pensara que su sonrojo era por causa de lo que tenía pensado hacer con Hinata una vez estuvieran fuera de Konohagakure en misión…, y no por lo que ya había hecho con Shikamaru en circunstancias similares a ésta… Metió las manos nuevamente en los bolsillos de su gabardina; tendría que decirle a su padre que esta tarde no podría estar presente para la reunión del Consejo…
De eso ya había pasado una semana. La misión finalmente no había sido nada complicada, aunque sí bastante larga, e incluso inútil a ojos del Aburame, puesto que las negociaciones que inicialmente se practicarían en el País de los Campos de Arroz, finalmente se habían desplazado a Konoha…, haciéndolos regresar en compañía del representante diplomático de Otogakure y sus propios ninjas escoltas, encargados de velar por su seguridad, de los cuales por cierto, no tenía buenos recuerdos. Les conocía de años atrás, exactamente de la época en que presentaran los exámenes chûnin, incluso se había enfrentado en combate con uno de ellos, el pelo-pincho ese, el mismo que en más de una ocasión había dado muestras de interesarse abiertamente en su doncel…
― o ―
‒Neji…‒ murmuró balanceando suavemente las piernas que colgaban de la rama del árbol en que estaba sentada, sin apartar la mirada del cuerpo del oji-blanco que esa mañana parecía querer destrozar todo el campo de entrenamiento, lo que venía transformándose casi en una rutina desde que se dieran a conocer las intenciones de matrimonio de esos dos… Aunque bien sabía que la causa de todo ese exceso de energía desmedido que mostraba en ese preciso instante, se debía a la misión que el equipo de Kurenai-sensei realizaba en las afueras de la aldea…
Cerró los ojos, agudizando sus sentidos, obligándose a concentrar el chakra en las palmas de sus manos… "es guapa, padre", esas habían sido las palabras que dejara salir el día que por primera vez vio a la primogénita de Hiashi Hyûga, cuando ésta cumplía tres años, el mismo día en que grabarían en su frente el sello maldito… Dio un giro veloz, estrellando uno de sus puños contra el poste de entrenamiento que tenía en frente…, los recuerdos parecían no querer abandonarle a pesar de los movimientos certeros que practicaba en esa lucha imaginaria… "escucha Neji", la voz de su padre sonaba tan clara como si estuviera hablándole en ese mismo momento, y las imágenes de esa tarde en el dojo desbordaban su cabeza… "Hinata-sama… ella es de la familia principal hijo, y tú debes vivir para protegerla…", en ese entonces él sólo escuchaba atento cada palabra que salía de la boca de su padre, sin poder apartar la vista del pequeño cuerpo que entrenaba con ahínco… "debes vivir para protegerla y del mismo modo proteger la habilidad de los Hyûga…", comenzó un juego de piernas girando a gran velocidad, apretando la mandíbula hasta hacer rechinar los dientes; se suponía que debía protegerla, no enamorarse de ella, no exponerla a la deshonra o al rechazo de su propio clan… ¡clan al que por supuesto también debía proteger con su vida, de ser necesario!, ¡por Kami-sama, si era un completo fracaso, no podía cumplir con la única tarea que le había dejado su padre!... apretó los puños jadeando por el cansancio y la impotencia, deteniendo todo movimiento ante la llegada de Lee…
‒Hey chicos‒ se dirigió a ambos con una sonrisa, haciendo que la peli-café bajara del árbol en el que se encontraba‒ el equipo de Kurenai-sensei ha regresado‒ hablaba completamente ajeno a las emociones que sus palabras despertaban en el oji-blanco‒ esta tarde nos juntaremos todos en el barbacoa-bar para pasar un buen rato…‒ y el resto sólo fueron palabras sin sentido para el Hyûga, definitivamente él no asistiría a ese encuentro amical, por más que quisiera ver a la oji-blanca, tenía que esforzarse para tratar de verla lo menos posible, al menos hasta que pudiera aprender a controlar los latidos de su corazón que parecían desbocarse cada vez que se topaban…
Horas más tarde y contra todo pronóstico, se encontraban en el lugar indicado, con un par de vasos de sake vacíos y rodeados de las voces animadas de la mayoría de los presentes. A su lado Tenten le entregaba en silencio el apoyo necesario para soportar la imagen de la peli-azul sentada junto a su prometido… ¡apenas y se habían saludado!, no tenía idea qué cosas habían pasado entre esos dos durante esa semana de ausencia, ¡y precisamente ese no saber lo estaba matando por dentro!, sintió la mano de la peli-café por debajo de la mesa posarse suavemente en uno de los puños que mantenía apretados, y asintiendo levemente, decidió que lo mejor que podía hacer en ese instante era salir y despejarse la cabeza con un buen par de horas de lucha cuerpo a cuerpo con Lee, por lo que poniéndose de pie, se despidió de los presentes, saliendo del local en compañía de sus leales compañeros.
A menos de un metro de distancia, la complicidad de los novios tampoco pasaba desapercibida para el doncel de la coleta alta, el que no podía evitar recriminarse a sí mismo por haber aceptado asistir al encuentro…, después de todo, él sabía que Shino estaría ahí…, con Hinata…, y sin embargo, era tan fuerte el deseo de verlo…
‒Te ves muy bien, Shikamaru‒ la voz de Zaku Abumi, uno de los shinobi venidos de Otogakure le hizo apartar los ojos de la pareja, y voltear para encontrarse con la negra mirada…
‒Tú también te ves bien, Zaku…‒ fue la respuesta que acompañó a la sonrisa forzada que se obligó a darle, aceptando luego que rellenara amablemente su vaso con más sake…
Definitivamente lo que estaba a punto de pasar era algo completamente inesperado para los pocos asistentes que aún quedaban del reciente encuentro en el barbacoa-bar, porque ¿quién podría pensar que Shino Aburame se vería involucrado en una pelea en uno de los callejones vacíos de la aldea, en compañía de sus antiguos compañeros de equipo, el que fuera su amante secreto y los tres ninjas venidos de Otogakure?
‒Si peleas contra mi, será tu final. Sólo vete‒ las palabras salieron seguras de la garganta del de lentes oscuros, casi como una orden. A un par de metros, Shikamaru sintió un escalofrió recorrerle por completo. Estaba claro para él que Shino no estaba de buen humor, y que no se mediría en la batalla…
‒¡Tsk!‒ chasqueó la lengua molesto‒ ¿pero quién mierda te crees que eres?‒ dijo torciendo la boca con desprecio, esas palabras dichas con ese maldito tono de confianza le habían afectado más de lo que deberían, y es que era difícil olvidar el pasado cuando se ha sido derrotado una vez…‒ ¡sería capaz de vencerte con un solo brazo!‒ estalló fuera de sí, repitiendo lo que una vez también dijera, cuando años atrás se enfrentaran durante los exámenes chûnin. Sin agregar nada más se lanzó contra el cuerpo de su oponente, utilizando para el ataque su brazo izquierdo…
‒Con un brazo no serás capaz de derrotarme, creo que eso ya lo habías comprobado‒ habló calmado‒ es mi última advertencia: sólo vete‒ había parado el ataque del pelo-pincho con el brazo derecho, y pequeños insectos comenzaban a caminar por la mano empuñada que había servido para bloquear el golpe, como en una repetición de su primera pelea…
‒¡Mierda!‒ abrió los ojos sorprendido‒ ¡pero que jodidamente engreído eres!‒ exclamó furioso con el fenómeno ese, dando un salto hacia atrás‒ ¡haré que supliques que pare, maldito hijo de puta!…‒ puso sus brazos en posición de ataque; definitivamente no perdería dos veces contra el Aburame… "presión de aire al máximo, ondas sonoras, eliminadas…", y enterrando ambas manos en el suelo, logró que éste se levantara siguiendo el camino impuesto de ataque, haciendo volar a su oponente que luego caía a metros de distancia…‒ ¡vamos, levántate! ¡¿no me digas que eso era todo?!‒ gritó a viva voz, con una sonrisa victoriosa en el rostro, hasta que de pronto, entre toda la humareda le vio ponerse de pie. Nuevamente abrió los negros ojos asombrado al ver los pequeños insectos que comenzaban a salir entre sus ropas‒ ¡sigues siendo un maldito fenómeno de circo!‒ retrocedió de un salto frunciendo el ceño, sin apartar la vista de su contrincante; los bichos aparecían en mayor número, tal y como sucediera años atrás…
"Debo concentrarme en la pelea…", tomó la postura de defensa típica de su clan, "pero…, mi cabeza está llena de otras cosas…, ¿por qué?, porque no puedo dejar de pensar en Shikamaru…, pero…no puedo perder en esta batalla, y si no me concentro de una buena vez, eso es lo que pasará…", vio el asombro mezclado con ese tono de repulsión que solía causar en la mayoría…, "Shika nunca me vio de esa forma…, nunca hubo asco en su mirada…", poco a poco toda la frustración que había sentido en los últimos días comenzó a apoderarse de él, aumentada por esa clara expresión de asco y rechazo que veía en los ojos de su contrincante…
"Lo eliminaré antes de que pueda utilizar sus putas técnicas…", y levantando sus brazos en postura de ataque exclamó en voz alta‒ ¡Onda cortante!‒ una enorme ráfaga de viento salía de las palmas de sus manos…
"Joder…", logró esquivar el golpe directo de fuerza descomunal que expedían las manos de su enemigo, "debo concentrarme en los orificios que tiene en el centro de sus palmas…, sé que su poder se concentra en esos puntos…"
‒Jejeje‒ sonreía satisfecho, completamente seguro de haberle dado. De pronto, el cuerpo del Aburame comenzó a deshacerse en insectos…, abrió los ojos completamente sorprendido, "mierda, eso quiere decir que…", el de lentes oscuros se encontraba parado frente a él, "¿cómo puede ser?, ¡mi onda cortante no le dio alcance!…"‒ tsk‒ chasqueó la lengua con molestia y frustración‒ eres realmente asqueroso…‒ agregó con desprecio. De pronto, le vio levantar ambos brazos y apuntarle, una verdadera masa de bichos negros salían de sus puños dirigiéndose en su contra…‒ ¡mierda!…‒ exclamó, sin poder evadirlos, viéndose envuelto por una verdadera cortina de insectos…
‒Shino-kun…‒ la peli-azul sólo podía observar horrorizada la reacción exagerada de su prometido, mientras los ojos caninos del peli-café que estaba a su lado se abrían desmesuradamente y Akamaru soltaba un par de ladridos…
"Shino…", mordió su labio inferior con fuerza; por lo general el Aburame se tomaba las cosas con calma. Sabía que actuar de esa forma por una provocación absurda exponiéndose a generar posibles problemas políticos, porque el pelo-pincho se encontraba en una misión diplomática, no era propio del que fuera su pareja…, si había llegado a esos extremos era porque debía estar mal…, apretó los puños impotente…
Los insectos comenzaron a dejar el cuerpo mal herido del peli-negro, quien cayó de rodillas al suelo, respirando entre jadeos…
‒¡Mierda…!‒ susurró, mientras escupía sangre‒ todavía…no terminamos…‒ continuó, obligándose a ponerse de pie.
‒No me gusta repetir las cosas‒ dijo con las manos en los bolsillos de su gabardina, manteniendo un tono frío.
"Si peleas conmigo, será tu final…", las palabras que le dijera antes de iniciar la batalla volvieron a su mente como un relámpago…‒ te dije que todavía no terminamos…‒ habló con determinación en la voz. Un estremecimiento de rabia y frustración recorrió su cuerpo‒ ¡no juegues conmigo!‒ gritó, y volviendo a levantar sus brazos mal heridos, abrió las manos para atacar…‒ te dije que no perdería…‒ escupió la oración lleno de rabia…‒ ¡Onda…cortante!…‒ volvió a gritar, y su rostro se desfiguró por causa del intenso dolor: sentía la carne de sus brazos desgarrarse‒ ¡¿pero qué mierda?!… ¡mis brazos!…‒ levantó a duras penas sus manos, y vio horrorizado como de los orificios de sus palmas salían bichos negros, igual que aquella vez…
‒Cuando dije que te rindieras, iba en serio. Mis insectos han tapado los agujeros de tu cuerpo…‒ en sólo un segundo se encontraba a su lado, hablándole con su voz calma, ¡esa maldita entonación que tanto odiaba!
‒¡Hijo de puta!…‒ y en un intento irracional por dañarlo lo golpeó con uno de sus brazos mal heridos, golpe que fue detenido fácilmente por su oponente, quien además, con el puño cerrado, logró lanzarlo a metros de distancia…
‒Es suficiente‒ exclamó con su voz ronca Dosu Kinuta, otro de los tres escoltas del diplomático venido de Otogakure. A su lado, la tercera integrante del equipo, Kin Tsuchi se agachaba para revisar el estado del pelo-pincho, quien perdiera la consciencia con ese último golpe; tenía los brazos llenos de pequeños agujeros sangrantes, pero no corría ningún tipo de riesgo vital.
"Hizo que sus bichos se adentraran por los canales de aire del enemigo, tapando la entrada, y cuando éste quiso utilizar su onda cortante, se encontró con las paredes débiles, producto de las mordeduras que han desgarrando la carne…", mordió su labio inferior con fuerza, apretando los puños por lo absurdo de la situación…‒ Te has pasado‒ fue todo lo que salió de los labios del de la coleta alta, al encontrarse con su mirada. "Sé que ya no tengo derecho a decirle nada, pero…, ¡joder Shino!, ¡Zaku no tenía la culpa de los problemas que tú o yo podamos tener!…" Nuevamente mordió su labio inferior, esta vez haciéndolo sangrar; ¡toda la situación en sí misma no tenía ningún sentido!, y sin embargo no podía dejar de sentirse levemente responsable, porque sabía que en otro momento, si él no hubiera aceptado todas las atenciones del pelo-pincho fingiendo que todo estaba bien…, estaba seguro que el de lentes oscuros no habría caído ante las provocaciones del bastante pasado de copas Abumi…
"Shikamaru… ¡mierda!", ahora se sentía todavía más frustrado que antes de pelear, ¡y eso que pensaba que luchando, podría liberar algo de toda esa tensión acumulada que le invadía desde hace días!…
‒Cc…creo que somos todos conscientes que éste sólo ha sido un malentendido puntual…‒ habló la oji-blanca, dirigiéndose a los ninjas extranjeros, quienes asintieron con la cabeza.
‒No haremos de este incidente un problema político, Zaku es tan responsable de lo ocurrido como Shino Aburame‒ nuevamente fue el de la cabeza cubierta de vendas quien habló con su voz ronca.
― o ―
Tenía que actuar rápido, si no quería que las cosas se escaparan de control…, la formalización del compromiso de matrimonio se llevaría a cabo al cumplirse un mes desde la primera reunión, y con ésta, ya habían pasado dos semanas, es decir que contaba exactamente con dos semanas y tres días para detener esa locura…
‒Si llegas a hacer algo como eso‒ habló con esa voz grave y calma tan suya, sin apartar la mirada del río que corría a sus pies bajo aquél puente; el mismo en que se encontraran días atrás, el mismo donde sin ponerse de acuerdo previamente, volvían a encontrarse en medio de la noche…‒ podrías generar un conflicto de enormes proporciones entre clanes…‒ declaró firme, tras escuchar los planes ideados por el doncel…
‒¡¿No lo entiendes?!, ¡estaría condenando a mi hija a vivir lo mismo que yo viví!‒ exclamó con las mejillas encendidas apretando los puños impotente; tantos años guardándose los reclamos que ahora parecían querer explotar en su pecho…, tantos años preguntándose una y mil veces qué habría pasado si hubieran tomado otro camino…, tantos años queriendo gritarle por qué no había luchado por él…, y el de la barba de chivo podía leer todo en esos ojos blancos…‒ me niego a destruir la vida de Hinata por el bien del clan Aburame…‒ habló disminuyendo el tono de voz, pero sin restarle firmeza a sus palabras‒ me niego a destruirla por nacer siendo mi hija…‒ no daría vuelta atrás, ya una vez se había enfrentado al Consejo de su clan, negándose a concertar un matrimonio para sus hijas antes de su nacimiento…, para ese entonces, su difunto esposo respetó su decisión, apoyándolo. Ahora estaba solo…, y aún así se enfrentaría contra quien fuera necesario…
‒No estás solo…‒ los ojos del doncel se abrieron con sorpresa. ¿Cómo era posible que ese hombre adivinara exactamente lo que estaba pensando…?‒ creo que podemos idear una estrategia que permita que todo esto se resuelva de la mejor manera posible…, sin necesidad de que esos chiquillos se casen, y sin la necesidad de ocasionar un quiebre en la Aldea…‒ y esa voz grave y calmada era como un bálsamo que tranquilizaba sus sentidos…, si Shikaku le ayudaba, estaba seguro que todo saldría bien…
Mientras los antiguos amantes platicaban buscando una estrategia que frenara el compromiso que debería llevarse acabo entre los primogénitos del clan Aburame y del clan Hyûga, en el límite del bosque de los ciervos, lejos de oídos u ojos indiscretos, se llevaba acabo un encuentro clandestino entre aquellos enamorados que decidieran separarse…
‒¡Estabas coqueteándole!‒ trataba de mantener la calma, haciendo uso de todas sus reservas de control‒ estuviste haciéndolo toda la tarde, aceptando que rellenara tu vaso, ¡sonriéndole como sólo lo hacías conmigo…!‒ después de la pequeña pelea que había tenido esa tarde con el pelo-pincho, y tras acompañar a Hinata hasta su casa, no había aguantado las ganas de buscarlo, y es que verlo tan cerca del oji-negro había hecho que la sangre le hirviera a causa de los celos, habría querido saltar sobre la mesa y apartarlo de aquel a quien consideraba como suyo…
‒Eso no es algo que deba preocuparte. Lo que yo haga o deje de hacer no tiene nada que ver contigo…‒ contestó apretando los puños y los dientes; ¿cómo se atrevía a reclamarle algo a él, después de haber estado con la peli-azul pegada durante toda la tarde?, ¡¿después de haber pasado una semana a su lado haciendo quién sabe qué?!
‒¡Por supuesto que tiene que ver conmigo joder!‒ ¿cómo podía decir algo así?, ¡todo lo que involucraba su persona tenía que ver con él!, todo, todo cuanto hacía tenía que ver con él…
‒¡¿Qué mierda quieres de mi?!‒ gritó alterado‒ ¿que te ruegue?‒ casi escupió‒ ¿que me humille pidiéndote que por favor no lo hagas, que no te cases?‒ no pretendía perder el control como estaba pasando, pero el simple hecho de tenerlo delante suyo, después de lo sucedido esa tarde, le había hecho perder los estribos…‒ ¿o quieres que me calle?, ¿que acepte tus besos, tus caricias, como si nada hubiera pasado?‒ torció la boca, formando una mueca de burla y desprecio en los labios‒ tal vez así es más cómodo, ¿no?, tú te casas con Hinata y para todo el mundo formas una linda y ejemplar familia, para todo el mundo nos seguimos tratando como buenos amigos, y de vez en cuando, cuando te den ganas, me abro de piernas para que me cojas como seguro no podrás hacerlo con tu esposa…‒ abrió los ojos sorprendido, más por las palabras venenosas que acababa de soltar, que por la cachetada que Shino acababa de estamparle en el rostro…
‒Shikamaru…‒ apenas murmuró su nombre; esa era la primera vez que le oía expresarse de esa forma. También era la primera vez que lo golpeaba desde que iniciaran su relación clandestina…
‒Vete…‒ pronunció despacio, sin levantar la mirada‒ sólo vete Shino…‒
Notas finales: En respuesta a las dudas de Maribelteka (de esos reviews que no pueden contestarse directamente), dentro del Escenario de Naruto (aquel que pertenece a su autor), existen ninjas capaces de generar "súper-poderes", muertos que son revividos, técnicas de lucha que escapan a la lógica común, e incluso monstruos capaces de vivir dentro de sus contenedores (entiéndase los bijûs). Es por eso, que encuentro factible que dentro de éste escenario, de este Universo ligeramente Alternativo que he creado, existan donceles (que básicamente son hombres capaces de procrear). Ahora bien, con respecto a si éstos "pueden estar con una mujer", la respuesta es que biológicamente pueden, aunque naturalmente están preconcebidos para "estar con un hombre". (Creo que por una cuestión hormonal, sus cuerpos reaccionan físicamente al estímulo masculino, no así al femenino). Espero haber aclarado tus dudas, y no temas en volver a escribir si no he sido lo suficientemente clara.
Para todos los que siguen esta historia, gracias por demostrar su interés al continuar leyendo tras cada publicación.
