Cap. 4

Lo último que vi, fueron unos hermosos ojos azules brillantes y alegres, luego todo fue oscuridad. No fue lindo sumergirme en esa fría y penetrante oscuridad, donde unos fríos ojos amarillos me observaban, reconocí rápidamente esos ojos y miles de escenas grotescas comenzaron a pasar frente a mis ojos, torturas, asesinatos, violaciones, cuerpos putrefactos, era el mismísimo infierno y yo solo podía rogar por piedad, no quería estar ahí, y todo empeoró cuando vi a mi madre siendo violada por el hombre de ojos amarillos, grité, grité como nunca, le ordené que dejara en paz a mi madre, que se metiera conmigo pero que dejara a mi mamá.

Comencé a llorar y seguir gritando cuando una suave voz me dijo: "Tranquila, solo es una pesadilla" y de repente la escena cambió, estaba en un hermoso prado el bosque, todo se veía de un glacial azul que hacía que el prado se viera místico, miré al cielo y vi la bella luna llena iluminándolo todo, haciéndome olvidar la pesadilla de antes.

Estaba tan ensimismada observando la luna, que no me di cuenta cuando unos fríos brazos me rodearon, luego sentí unos labios en mi cuello y el cosquilleo de unos cabellos blancos rozando mis mejillas, en vez de sentirme norteada, me sentí cómoda, como si mi lugar fuera entre esos brazos.

-¿Huyendo de mí, pequeña?-me dijo con una voz divertida-

-Siempre, Frost.

-¿Ahora soy Frost?

-Sep.

-¿Sigues enojada por lo que pasó con el espíritu del Halloween?

-¿Tu qué crees, nevera?

-¡Oye! ¡Tú también eres una nevera!

-Pero puedo dejar de serlo cuando quiera, refrigerador parlante.

-No me gusta cuando te pones así.

-Y a mí no me gusta cuando le sigues sus coqueteos a esa zorra de Hell.

-Es solo una amiga.

-El conejo de pascua es solo un amigo y cuando me vez con él te pones como el espíritu del verano.

-No me recuerdes a ese idiota de Sunny.

-Entonces tú deja de coquetear con Hell, con Flora y con Afrodita.

-Pero a ti te siguen el canguro de pascua, la flamita y la hojita caída.

-Pero a diferencia de ti, yo no les doy cuerda-me separé enojada del chico y me crucé de brazos, cuando el chico me volteó para besarme, cerré mis ojos y me dejé llevar por el sueño. Después de unos minutos nos separamos y lo miré, encontrándome con el mismísimo Jack Frost, que me miraba con adoración.

-Hey, sabes que solo te amo a ti, la luna me dijo que tú eras para mí, mi otra mitad.

-Lo sé Jack, pero me duele cuando coqueteas con otras.

-Lo siento… no lo volveré a hacer.

-¿Enserio?

-Te lo juro, no quiero perderte, te amo, Ana.

Y de repente sentí un frío calándome en los huesos, abrí los ojos incorporándome y me abracé a mí misma, algo me cayó en el rostro y era nieve… Espera… ¿Nieve, en mi cuarto? ¡¿Qué demonios?!

-Oye, ¿Estás bien?-me giré para ver al que me hablaba y era Jack Frost-¿Para qué pregunto? Es obvio que no podrá verme-me le quedé mirando con la boca abierta, seguramente me veía como una estúpida-¿Por qué puso esa cara?... Espera, ¿Puedes verme?-Y solo asentí la cabeza porque la idiota de moi, no podía hablar-¡¿Puedes verme?!-el chico gritó en euforia y de repente me tomó en brazos y comenzó a dar vueltas, yo puse mis manos en sus hombres mientras Jack seguía gritando y riendo, me bajó pero no quitó sus manos de mi cintura, escarchando mi camisa de leñador-¿Cómo es que puedes verme? Solo los niños pueden…

-Yo… no lo sé, solo te veo-le dije sin quitar mis manos de sus hombros.

-Esto es fantástico, si puedes verme crees en mí, ¿Sabes quién soy?

-Sí, eres Jack Frost, el espíritu del invierno.

-¡Sí! ¿Y solamente crees en mí o también en los otros?

-Ammm ¿Los otros?

-Sí, los otros guardianes.

-¿Los guardianes? ¡Ah, sí! Santa, El hada de los dientes, Sandman y El conejo de pascua. Aguanta… ¿Tú también eres un guardián?

-Sí, soy el guardián de la diversión.

-Eso no estaba en el libro.

-¿Qué libro?-me preguntó ladeando su cabeza.

-Te lo mostraré… ammm ¿Puedes soltarme?-Jack me miró sonrojado al notar que seguía tomándome de la cintura y rápidamente, me soltó-gracias-le sonreí tímidamente y tomé el libro, abriéndolo en la página donde estaba escrito sobre él-aquí, dice que solo eres el espíritu del invierno, pero no dice nada sobre que seas un guardián… quizá mi tío murió antes de escribirlo… ¿Debería agregar sobre que eres un guardián?

-¿Puedo ojearlo?

-¿Ah? Si, si quieres-le pasé el libro y el comenzó a ver todas las páginas abriendo los ojos por todo lo que decía el libro.

-Está todo…

-Sí, fue genial para mí leer sobre esto, siempre he creído en ustedes, las criaturas mágicas… pero jamás había visto ninguna de las que habla en el libro, excepto Sandman, a El hada de los dientes y Al conejo de pascua.

-¿Los viste?

-Bueno, a Bunnymund solo lo vi un poco, vi su silueta, pero reconocí la figura por el dibujo en el libro.

-Wow… ¿Cuántos años tienes?

-17.

-Eres la única adolescente que cree en los guardianes.

-¿Y eso es bueno?

-No lo sé, es muy inusual…

-Oh…

-Sí… Nunca te había visto por aquí, ¿Eres nueva?

-Sí, acabo de mudarme de México.

-¿México? No suelo ir ahí, es muy caliente para mi gusto.

-Sí, bastante, estoy segura de alguna vez viniste o pasaste por mi ciudad natal, me contaron que cuando tenía 2 años nevó.

-Sí, recuerdo haber pasado cerca de México hace algunos años. ¿Pero entonces como es que crees en mí?

-Bueno, sales en el libro, y tuve la corazonada de que si existes y… creí en ti… ¿Eso es raro?

-Un poco, pero raro es genial.

-Gracias.

Seguimos hablando sobre un montón de cosas, le conté de las situaciones extrañas en las que me veía inmiscuida, él me contó de sus 300 años en soledad y vi su mirada entristecerse, lo abracé y le dije que ya no estaba solo, y que cuando se sintiera así, viniera conmigo, que sería su amiga y estaría ahí para el siempre. El me miró con agradecimiento y me abrazó de vuelta, estuvimos así varios minutos hablando, yo sentada entre sus piernas y el rodeándome con sus brazos y con su mentón en mi cabeza. Era extraño que me sintiera cómoda así, ni si quiera sentía el frío que Jack emanaba. Seguíamos platicando cuando escuché a mi madre gritar que bajara a comer.

-Me llama mi mamá.

-Oh… supongo que debes ir y yo debo ir a hacer que empiece a nevar en algunos lados…

-Oh…

-Sí… ¿Puedo venir a verte mañana?

-¡Si! Eso me encantaría.

-¡Ana!-volvió a gritar mi madre.

-¡Ya voy!-le grité y resoplé.

-Jaja, bueno, entonces te veo mañana, Ana.

-Hasta mañana Jack.

Me besó en la mejilla y luego salió volando por la ventana, de repente empecé a sentir el calor volver a mi cuerpo, aunque no noté que estaba fría hasta que Jack se fue… era como si eso fuera normal para mí.

Holis, bueno, este capítulo se lo dedico a mi amiga Cecilia que está siguiendo mi fic espero les guste este capítulo.