"Todas las uvas lo miraban y él nuevamente intentaba correr, esta vez consiguiéndolo, pero tropezaba dando marcha atrás y caía. Comenzaba a caer hasta que sentía aterrizar bruscamente. Sentía leves pinchazos en su cara: pasto. Abría los ojos con miedo. El cuadro siniestro había desaparecido: podía sentir… el sol…"
Enjolras rara vez recordaba sus sueños luego de despertarse. Tampoco era algo que le preocupara en exceso. Sostenía firmemente la teoría de que los sueños eran "distracciones" "Amigos, soñemos despiertos, conscientemente, de esa manera lograremos nuestro cometido. Todo lo demás es energía malgastada, distracciones, banalidades"
Solía mirar a la botella de Grantaire dicho esto.
Las pocas veces que soñaba, recordaba haber soñado con Francia. Una Francia Hermosa, Libre y Soberana, con toda las personas iguales ante la ley viviendo en armonía y paz, cantando canciones mientras junto a sus amigos lo veneraban regalándole collares de distintas flores mientras él daba un discurso en un enorme balcón. Luego seguía la ovación.
Bueno, a decir verdad no solía contar sus sueños porque se avergonzaba un poco de ese narcisismo que afloraba en ellos. Y lo de las flores, era un poco extraño también.
Pero esa vez fue distinto. Enjolras abrió los ojos de golpe, como sobresaltado. Se sentó rápidamente en su cama y pensó en lo que había soñado, no sin sorprenderse.
Una UVA. Había soñado que era UNA UVA.
¡¿Pero qué c?!
Lo peor era que lo único que recordaba del sueño era eso. Además, la noche anterior le había costado bastante conciliar el sueño debido a lo sucedido con Grantaire. Se había puesto algo violento, lo reconocía, pero el borracho se lo estaba buscando con sus actitudes últimamente. Aún así, se sentía tremendamente culpable de lo que hizo. "Una cachetada…¿En qué diablos estaba pensando? Demostré la misma inmadurez que él, en ese acto impulsivo. ¿Dónde quedó tu paciencia, Enjolras? ¿Tu sabiduría?..." Con esos pensamientos se había quedado dormido, luego de unas cuantas horas de reflexión
Una uva. Sencillamente genial.
Primero un borracho que se cree que puede cuestionar, que se atreve a burlarse tan despiadadamente de sus amada lucha, lo que más amaba en el mundo ("Después tiene el tupé de hablar de amor" pensó) Luego, el insomnio por culpa de esto. ¿Por qué le importaba TANTO? Esa incógnita desconcertaba a Enjolras, a quien toda su vida diferentes personas habían desconfiado, descreído y hasta defenestrado su lucha, hasta sus propios padres…nada de eso jamás lo había desviado de su lucha, ni siquiera lo había afectado.¿Por qué la opinión de un borracho SÍ le estaba afectando tanto?
Y ahora soñaba con uvas. La vida es irónica, realmente…
Dejó de reflexionar sobre el tema y preparase para irse a estudiar, aunque se estaba muriendo de sueño. El deber era el deber.
Unas horas después, Enjolras disfrutaba de una tarde soleada en el parque de Luxemburgo. Había decidido despejarse un poco se sus extraños y nuevos pensamientos aprovechando el día para dar un paseo por el parque y sentarse un rato en el mismo a estudiar, siempre atento a la gente y a las novedades que podrían traerle. Estaba muy concentrado en su lectura de "La República" de Platón cuando oyó una voz familiar
"¡Enjolras! ¿Dónde te habías metido?"era Courfeyrac. Parecía tenso.
"Estaba estudiando en el parque ¿Acaso es tan raro verme a la luz del sol?"
"Hace un par de horas que te estábamos buscando ¡No encontramos a Grantaire y tememos que haya hecho algo malo!"
Enjolras sintió asombrado como su corazón daba un vuelco al oír aquello. "Eh, él es un borracho, no me extrañaría que se haya quedado dormido por ahí, ¿Por qué se preocupan tanto? ¿Están todos buscándolo? ¿Es que no tienen nada mejor que hacer? ¿Y por qué temen que haya hecho "algo malo"? Ya su sola existencia es algo malo"
Courfeyrac no daba crédito a la hostilidad de las palabras de su amigo, pero se centró en brindarle la información que importaba.
"Enjolras, su casa aparece abandonada. Hemos ido porque una vecina ha visto a Joly y le ha dicho que estaba asustada, que ha estado escuchando unos ruidos extraños toda la noche. Joly nos lo ha dicho a todos, así que fuimos inmediatamente y nos encontramos con la casa sin ningún rastro de vida, sólo esto..." Sacó del bolsillo de su chaleco una carta. En el reverso de la misma rezaba el nombre del rubio, con letra desprolija y la tinta algo corrida.
"Lógicamente no quisimos meternos…pero pensaba que deberías leerla cuanto antes, teniendo en cuenta la situación"
Enjolras tomó la carta, su corazón latía rápidamente.
"Gracias, Courfeyrac. Creo que esto es algo personal. No te preocupes, me encargaré. Y dile a los muchachos que tampoco se preocupen. Que hagan algo de más provecho que preocuparse por alcohólicos irremediables"
Courfeyrac saludó a Enjolras y salió del parque caminando, pensativo "El cinismo parece estar de moda en estos días" reflexionó.
