La siguiente historia está basada en una serie de televisión, caricatura, anime o libro, del cual no poseo derecho alguno, solo escribo este Fic como una manera alterna de ver esa historia, ninguno de los personajes o marcas mencionadas en las siguientes líneas me pertenece y no tengo intenciones de lucro o fama al utilizarlas.

Panic Station

Maddie dio otro sorbo al cappuccino, mientras miraba la bonita cafetería, muchas personas estaban disfrutando de una bebida o un pequeño refrigerio, mientras esperaban la llegada del tren, la castaña miro por enésima vez su reloj, 8:17, le había mandado un mensaje a Danny con el lugar y la hora de la cita justo el día anterior, se suponía debían de verse en ese café a las ocho en punto, y aunque sabía que un cuarto de hora no era demasiado, la mujer estaba desesperada, mil veces se había repetido que Danny no llegaría que era una tonta al pensar que realmente su hijo aceptara una propuesta tan retorcida, pero desesperadamente la mujer se aferraba al recuerdo del beso del joven, su conciencia y sentido común le decían que Danny jamás llegaría, que podría esperar una hora un día o semanas, el no llegaría, pero su corazón recordaba el dulce beso que habían compartido, y eso le daba ánimos para seguir mirando la puerta de la cafetería, en espera a que su niño llegara.

Mientras bebía su café miro a las personas que estaban reunidas en aquel local, la mayoría eran hombres de negocios con trajes y maletines que mientras esperaban su transporte, trabajaban frente a sus laptops, había familias que iban de viaje el fin de semana, eso la entristeció de sobremanera, le hizo recordar a su familia antes tan unida, ahora cayéndose a pedazos, Jack había llevado su obsesión por los fantasmas más allá de los limites, y se había olvidado completamente de criar a sus hijos, y de atender a su esposa, Jazmin cada vez más madura y ahora a punto de ingresar la universidad estaba más separada que nunca de ellos, y Danny que había crecido demasiado sin que ella lo notara, y se había vuelto reservado y misterioso, guardaba secretos y mentía constantemente, por no hablar de su desempeño académico que había decrecido bastante, pero ella era la peor mientras trataba de llamar la atención de su perezoso marido casando e inventando objetos anti fantasmas, descuido la educación de sus dos hijos, que obviamente les hizo alejarse del seno familiar, ahora todos estaban distanciados, y cada uno en sus mundos, en resumen había fallado como madre y su familia se estaba desintegrando, y ella en una horrenda locura sexual, estaba a punto de dar la cuchillada final, ¿cómo? Ni más ni menos que seduciendo a su hijo.

Lo más alarmante de la situación es que ahora allí sentada después de analizar su vida, solo sentía miedo de no ver a Danny llegar, lo demás había quedado en segundo plano, o más bien completamente olvidado.

Si, tal vez Jack le había fallado como esposo y ella lo permitió, pero ahora mismo estaba arreglando ese problema, se conseguiría a un nuevo hombre, que la satisficiera plenamente y ella se encargaría de regresarle el favor con creses, sería la amante más entregada y sumisa que se hubiese visto, y sí tal vez no le había dedicado tiempo a sus hijos pero eso también estaba por solucionarlo, Jazmin ya era bastante mayor, y era obvio que estaba bastante bien sin ella, así que simplemente esperaría a que la chica entrara a la universidad, le compraría un lindo departamento cerca del campus, y con eso bastaría,

después se dedicaría en cuerpo y alma a Danny, y vivirían felices para siempre, claro que todo pasaría solo si el chico, decidía asistir a la cita, de nuevo se dijo, que estaba loca al creer que Daniel la seguiría a esa locura, miro de nuevo su reloj, 8:30, la castaña dejo escapar un suspiro, y estuvo media hora más, enredada en sus pensamientos, media hora que se le antojo, cincuenta años, 9:12, Maddie apretó los puños mientras de sus ojos lagrimas luchaban por salir, ella era fuerte, en muchos sentidos, pero ahora mismo se sentía desamparada, triste, y rechazada, sentía que de nuevo tenía 15 años y que el chico que le gustaba la había plantado, quería gritar y llorar, pero no podía derrumbarse, ahí en el café, así que dejando escapar una solitaria lagrima que rodo por su suave mejilla, se levantó decidida a salir de ese lugar y alegarse de todo...

-Mamá?...-la tímida voz de su hijo la hizo alzar la vista, ahí estaba el, su niño, el chico vestía de manera diferente ese día, aunque llevaba sus acostumbrados jeans de mezclilla, y sus zapatillas deportivas, se notaba que se había arreglado para la ocasión, con una camisa negra, muy bien planchada, y una sudadera blanca, todo exageradamente limpio y muy bien planchado, Maddie también pudo ver que Danny había tratado de peinarse, pues su cabello normalmente desordenado, ahora presentaba, un extraño aspecto, como si el chico hubiese estado intentando aplastar su rebelde cabellera contra su cráneo, lo cual le daba el aspecto de que apenas se hubiese despertado, en general Danny estaba guapísimo, exceptuando el peinado, pero que importaba la ropa, él había llegado, su niño, su hijo, su Danny.

-¿Estas bien?... perdón por llegar tan tarde, pero en el camino tuve que atrapar a un... es decir...-Danny no tuvo que inventar una excusa pues en ese instante su madre se lanzó contra él y lo abrazo, con tanta fuerza que el chico perdió la respiración por un momento.

-¡llegaste! de verdad estas aquí-Maddie no pudo evitarlo y comenzó a sollozar en el hombro de su hijo, mientras una sonrisa de auténtica felicidad se dibujaba en su rostro.

Danny tomado por sorpresa no supo que hacer al principio, pero cuando tuvo su madre entre los brazos, y aspiro el dulce aroma de Maddie, su cuerpo actuó por si solo y también la abrazo con todas sus fuerzas, se quedaron así un momento, pero se dieron cuenta, que estaban llamando la atención así que la castaña pago la cuenta y se fueron de ahí.

Salieron de la estación y subieron al auto de Maddie, un VW beetle color verde pistache, se había comprado ese auto hacía apenas unos meses, junto a uno igual para sí hija, solo que el de Jazz era color azul, Danny había subido muchas veces a ese carro, siempre se le hizo demasiado juvenil para su mamá, pero ahora que la miraba ahí a su lado, con esa ropa, Maddie se había puesto una camiseta blanca semitransparente, que dejaba ver su brasier negro que combinaba perfectamente con su minifalda negra (lisa, tipo secretaria) que le llegaba a los muslos, y unos tacones altísimos también negros, sus uñas perfectamente manicura das, pero sin pintura, y su rostro con poco maquillaje, pero increíblemente hermoso, con esos ojos purpuras, delineados, y esos labios tan gruesos y apetitosos, con labial color canela, Danny no lo aguanto más, así que en un acto de valor, el chico se inclinó hacia su madre y la beso.

Maddie tomada por sorpresa abrió impactada los ojos, pero inmediatamente después respondió al gesto de su hijo, tomándolo por la nuca y acercándolo más a ella, Danny moría de deseos por tocar esas piernas, que coquetamente se insinuaban bajo la minifalda, pero no quería cometer el mismo error que en su habitación, quería tratar a Maddie como lo que era, una dama, una exquisita dama, y se dio cuenta que si alguien merecía ir en un auto tan juvenil esa era su preciosa madre, ella estaba más buena que muchas de sus compañeras de clase, pero Danny no pudo seguir pensando, cuando sintió la lengua de su mamá entrar en su boca, el chico quedo en blanco, y solo pudo responder a la invitación, así que por unos minutos los dos se enfrascaron, en una lucha, en donde los peleadores eran sus labios, sus armas la lengua y los dientes, Danny rompió el beso con una mordida en el labio inferior de Maddie, los dos se separaron y con la respiración agitada, se miraron a los ojos, Maddie sonrió, fue una sonrisa como hacía años no tenia, Danny amaba aquella mujer, y le fascinaba verla feliz.

La castaña encendió el auto, y Danny comenzó a hablar de sus clases, y de lo difícil que era estudiar para los exámenes, Maddie le escuchaba y de vez en cuando hacia una observación, para darle ánimos o corregirlo, después ella hablo de cómo, pensaba en tal vez dejar la cacería de fantasmas, y dedicarse a alguna otra actividad, tal vez enseñar en una universidad o algo así, los dos se dieron cuenta, que contrariamente a lo que esperaban, la conversación entre ellos surgía de una manera natural, y fluida, no era como antes de gustarse, cuando eran la madre que castigaba, y el hijo desobediente, tampoco hablaban como amigos, eso sería irrespetuoso, pero era una rara combinación, se sentía como si pudiesen hablar de cualquier tema, con la confianza de unos amigos, pero con el amor de madre e hijo, Danny estaba sorprendido de cuan fácil estaba resultando aquello, apenas había podido pelear con Skulker, por lo nervioso que estaba por aquella cita, pero al recordar las palabras de Tucker, Danny pudo vencer al fantasma, e ir a la cita, ahora ahí mismo charlando con Maddie, sabía que tal vez no estuviera haciendo lo correcto, pero estaba feliz.

Maddie por su cuenta, estaba en las nubes, no solo Danny había asistido a la cita, también se notaba estaba deseoso de ella, y al mismo tiempo el chico actuaba bastante normal, dada la bizarra situación, la castaña estaba extasiada por saber que su hijo la miraba como mujer.

"Dios mío, esto de verdad está pasando, de verdad estoy teniendo una cita con mi niño"

"Felicidades, ahora solo alejémonos de aquí, busquemos un hotel, y hagámosle el amor hasta morir"

Desde que Maddie se había decidido a ser la mujer de Danny sin importar las consecuencias, esa molesta vocecita que anteriormente solo se dedicaba a sermonearla y a tratar de impedir aquella relación, ahora se había vuelto cómplice, y la principal interesada de consumar el amor que ella tenía por su hijo, ahora era la Maddie consiente quien debía frenar los deseos de la Maddie interior.

"Claro que no, primero pasaremos el día juntos, y entonces, si él está de acuerdo, lo aremos"

"oh vamos, tu sabes que en cuanto estemos en una habitación no importara si él se niega terminaremos violándolo"

"Cállate ya que si sigues tal vez detenga el auto, y lo hagamos aquí mismo"

Maddie sonrió, la pequeña conversación mental, había logrado que se mojara, se preguntaba cómo había podido pasar 15 años sin sentir aquella humedad, pues desde el nacimiento de Danny Jack ya estaba metido de lleno en el mundo sobrenatural, y jamás la había vuelto a tocar, y luego ella decidió reprimirse a sí misma, y nunca tuvo ningún acercamiento con otro hombre, ni siquiera Vlad le causaba otra cosa que repulsión, y ella misma se había abandonado, pues ni siquiera se permitió masturbarse, todo el estrés lo sacaba combatiendo fantasmas, y practicando artes marciales y gimnasia, fue solo desde aquella vez que vio a su hijo en la ducha cuando de nuevo en ella despertó el erotismo, y entonces sí, Madeline entonces se puso como una adolescente, una adolescente muy caliente, se estuvo dando placer a todas horas, en especial después de calentar a Danny con alguna ropa sexy o poses atrevidas, entonces ella corría a su cuarto pues a… correrse.

Mientras conducía, Maddie trato de alejar sus pensamientos de aquel tema, pero no pudo evitar que su vista fuera a la entrepierna de su hijo, ella lo amaba, de eso no había duda, pero si tenía que ser sincera, estaba loca por probar aquel pene, en realidad ahora pensándolo bien, ese enorme atributo de Danny era el culpable de aquella situación, primero solo había sido excitación, hasta que después fue obsesión, y termino en enamoramiento. Ahora la castaña deseaba que llegara el momento de poder tener aquello entre las piernas.

"serás zorra"

"Sí, lo soy pero soy SU zorra"

"Exactamente"

Maddie soltó una carcajada, que sorprendió, al ojiazul, pero después de también él se rio, pues la cristalina risa de su madre era contagiosa.

-¿Estás listo?

Danny se encontraba en un pequeño banquito, dentro de los probadores, de una prestigiosa tienda de ropa, mientras esperaba nervioso, su mamá estaba detrás de la cortina en un pequeño cubículo, después de recorrer toda la tienda escogiendo lo que le pareció a Danny suficientes prendas para vestir a toda una ciudad, se metieron a uno de los vestidores, que eran pequeños cuartos cada uno con un vestidor, y un sillón delante del mismo, la idea era que las clientas entraran en el cuartito, y mientras una se probaba su vestido las demás vieran que tal le quedaba mientras descansaban, obviamente solo se aceptaba entrar en aquel privado, a mujeres, pero Danny podía estar ahí dentro esperando a que su madre, le modelara la ropa que quisiesen, sin miradas indiscretas, todo gracias a la gerente de la tienda.

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-disculpen pero los vestidores son exclusivos para mujeres-Una muy hermosa jovencita, los detuvo antes de que entraran

-oh no lo sabía-Maddie miraba algo molesta a la dependienta

-si es política de la empresa, es para evitar que las parejas de novios utilicen los probadores para besarse y esas cosas, le da mala fama a la tienda.

Danny se sintió profundamente decepcionado, de verdad quería ver a su mamá luciendo ropa para él, y habían tomado muchas cosas del departamento de lencería.

-Pero no creo que exista ese problema, él es mi hijo, solo me ayudara a pasarme la ropa…-trato de explicar Maddie

-lo siento pero no puedo permitirlo, además seguro que te aburrirías ahí dentro ¿verdad?- la chica, una morena de cabello largo y ondulado, alta y con un cuerpo delgado parecido al de un maniquí, miraba a Danny con unos ojos chispeantes-Que tu mamá se pruebe su ropa sola, no será tan difícil, tú puedes quedarte conmigo, seguro que podemos… buscar ropa para un jovencito tan lindo como tú, no ¿quieres?

Danny pensó que la chica, solo quería conseguir un cliente, pero por alguna razón, Maddie lo tomo de la mano y lo acerco hacia ella, mientras lo abrazaba, por la cintura, Danny que estaba ocupando sus brazos para sostener los cientos de ganchos de ropa, solo pudo sonrojarse ante el acercamiento tan imprevisto.

-si él no puede entrar creo que mejor no quiero ninguna prenda…-Maddie acercó aún más a su hijo, gracias a los tacones, el rostro de Danny quedo a la altura exacta de los enormes pechos de su madre, así que cuando esta, lo apretó contra ella fue inevitable, su rostro completo quedo entre las enormes tetas, que apenas cubiertas por aquella tela semitransparente, dejaba escapar un delicioso aroma que embriago al chico.

-¿qué sucede aquí?-Una mujer de tal vez 40 años, llego a donde se encontraban, la mujer era bastante atractiva, era alta, de cabello negro como la noche que le llegaba a los hombros, la piel blanca y los labios color rojo cereza, y aunque era más de complexión delgada tenia los pechos bastante grandes, y bien erguidos, se notaba a primera vista que era la manager del lugar, la bella mujer tenía una manzana roja, tan perfecta que parecía sacada de algún cuento de hadas.

-Les explicaba a estos clientes que los vestidores son exclusivos para mujeres, Regina.

Regina se quedó mirando a la extraña pareja, Maddie que abrazaba con furia a Danny, y el pelinegro que trataba de mantener en equilibrio, las cajas de zapatos y la ropa, al mismo tiempo que intentaba no ahogarse entre los pechos de su madre, Regina se fijó más a detalle, en la ropa que el chico tenía en los brazos, muchas minifaldas, jeans ajustados, y camisas ajustadas, o muy reveladoras, y reconoció las cajas de zapatos, dentro habían los más sexys y altos tacones de la tienda, y eso era decir mucho, Regina sabía que esa tienda tenia tanto éxito, por una cosa, lograba vestir a las mujeres, ya fueran niñas de 14 años con papis ricos, o MILFS como esta espectacular castaña de ojos purpuras, como unas zorritas sin perder la clase (no se ofendan chicas, lo digo con la mejor intención, chicos, ¿a quién no nos gusta una mujer en ropa sexy?), después vio los conjuntos de lencería con encaje que llevaba Maddie en el brazo.

-Mi nombre es Regina-La gerente saludo a Maddie con un solemne apretón de manos-soy la encargada de esta tienda y lamento si Julieta los molesto, Julie yo me encargo a partir de ahora.

-Me llamo Madeline, él es mi hijo Danny-La castaña sintió simpatía por aquella mujer, pero no le quito la vista mientras Regina saludaba de beso a su Danny.-Quiero probarme algunos conjuntos, pero necesito que mi hijo me ayude…

-Ya veo, normalmente no se permite a los varones entrar a esos vestidores, pero él es su hijo, seguro no aran nada malo dentro-Regina puso énfasis en la palabra MALO-además se nota que es bastante la mercancía la que piensa comprar así que, pueden pasar, y veo que lleva algo de lencería, toma el tiempo que quieras para decidir cuál te guata más-esto último lo dijo mirando a Danny a los ojos-me asegurare que nadie los interrumpa… solo un favor, traten de no hacer demasiado ruido- Regina les guiño un ojo, y fue a atender a un grupo de jovencitas.

Danny y Maddie se quedaron en shock por un momento, la misma pregunta en sus mentes.

"¿Tan obvios eran?"

Con un poco de miedo, y algo más de vergüenza, se metieron en el apartado.

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Ahora Danny esperaba, con el corazón latiendo muy fuerte, y una ansiedad difícil de controlar.

Maddie salió portando, una minifalda tableada color rosa pastel que apenas cubría su trasero, pues dejaba bastante al descubierto, se había puesto unos tacones de 15 centímetros que resaltaban aún más su preciosa cola, y unas calcetas hasta los muslos, lo había completado con una camisa de vestir y una corbata rosa, en total estaba vestida de colegiala, o al menos de una colegiala bastante cachonda, Danny se quedó embelesando mientras sentía crecer una erección en sus pantalones, Maddie se dio la vuelta y ya de espaldas, la castaña se agacho sin doblar las rodillas hasta tocar el suelo con sus manos, lo que le dio una hermosa vista de su trasero a su hijo, quien sin poderlo creer vio como esas enormes nalgas estaban apenas cubiertas por una tanga también rosa, con encajes blancos, bueno si a eso podía llamarse cubrir pues solo era un hilo de encaje y un pequeño triangulo de tela lo que cubría las partes más privadas de Maddie, Danny se quedó admirando las rosadas y suaves nalgas de su madre, y aunque de atrás no podía ver completamente la vagina, vio como del pequeño triangulito se escapaban pequeños bellos castaños , esto el lugar de apagar su libido lo encendió un más saber que su madre tenía bello en aquella zona lo hizo delirar, Danny tuvo que contenerse mucho para no saltar hacia ella como un lobo hambriento, Maddie que se dio cuenta de todo, se levantó lentamente y dándose vuelta entro de nuevo en el vestidor, así pasaron más de dos horas Maddie probándose ropas cada vez más atrevidas, y Danny enloqueciendo de deseo, el chico creyó que su pene iba explotar de dolor, cuando vio a su madre en un baby doll negro, ella solo se reía y volvía a cambiarse.

-Bien, aquí voy…- Maddie salió por fin de las cortinas, las castaña lucia radiante, se había puesto unos leggins pegadísimos, color negro, y un top blanco que solamente cubría su pecho dejando su cintura y ombligo al descubierto el top era bastante pequeño, así que tenía un muy generoso escote, que le permitía ver a Danny el inicio de aquellos pechos que alguna vez había mamado, y ahora deseaba hacerlo de nuevo.

Maddie vio la lujuria de su hijo en los ojos, y se sonrojó como una colegiala, la castaña dio una vuelta para para que el chico la viera de todos los ángulos.

-¿Te gusta?

-Me encanta-Danny tenía los ojos abiertos como platos, no podía creer que aquella hermosa y sensual mujer estuviese posando para él-eres preciosa.

Maddie se puso aún más colorada, ella se sentía tan bien cuando Danny la alagaba, saber que su hijo la deseaba la hacía sentir mujer.

-¿Es para el Gym, voy todos los días en la noche, tal vez quisieras ir conmigo la próxima vez?

Claro que se notaba que Maddie iba al Gym, su cuerpo era más que perfecto.

-Claro me encantaría…-pero entonces Daniel recordó que él dedicaba sus noches a perseguir capturar y regresar a la zona fantasma, a los molestos espectros que asolaban Amity Parck-…pero en las noches salgo con Tucker y Sam.

-Ah ya veo-el tono era claramente desilusionado-claro que un jovencito como tú, prefiere salir con chicas de su edad como "esa", soy demasiado vieja, perdón por sugerirlo.

Danny se levantó y tomando a su madre de la cintura, la acerco a su cuerpo, y la beso con una fiera pasión, mientras con sus pulgares acariciaba en pequeños círculos sus caderas, el chico pego su cuerpo al de su mamá, entonces Maddie pudo sentir la erección del chico, su cuerpo por puro instinto, también pego su cadera contra él, los dos restregaban sus pelvis, mientras el beso se hacía más profundo, Maddie ya había tomado por la nuca a Danny y para sacar un poco de la pasión que sentía, jugueteaba con el cabello del chico despeinándolo, devolviéndole el aspecto normal que siempre tenía.

Los dos dejaron de besarse, no por gusto, sino porque sus pulmones les pedían oxígeno, Danny no soltó el agarre a su madre, Maddie aun podía sentir el pene de su hijo frotarse contra ella, de nuevo recordó las dimensiones de ese aparato, y su vagina que ya estaba húmeda comenzó a chorrear, Danny comenzó entonces a dar pequeños besos en el cuello materno, mientras entre cada beso pronunciaba una palabra.

-Eres… hermosa… te… deseo…no… eres… vieja… así que… no lo repitas… nunca… o te castigare-en ese momento Danny dio una pequeña mordida en el blanco cuello de Maddie, quien tomada por sorpresa, gimió bastante fuerte, nunca nadie le había mordido nada que no fueran los labios, y eso también lo había aprendido de Danny.-Shhh, debemos guardar silencio, no hagas ruido, es una orden-Danny no sabía por qué estaba portándose así pero algo en su interior despertó, el macho alfa que llevaba dentro tal vez, entonces de nuevo comenzó a besar el cuello de su madre, esta vez sus besos eran más húmedos, pes lamia la suave piel, mientras sentía el rápido pulso de Maddie, la castaña comenzó a temblar de excitación los besos de Danny la estaban matando, abecés el chico mordía fuertemente el cuello o su hombro, y ella tenía que morderse los labios para no dejar escapara sus gemidos.

Ella no queriéndose quedar atrás bajo sus manos hasta la entrepierna del joven, y acaricio esa parte que tanto deseaba, incluso por encima del pantalón sentía el largo y el grosor del pene de su hijo, su vagina para entonces ya era una catarata, Danny con un movimiento rápido aparto la mano de su madre de su pene.

-¿Lo hice mal… ah… ah… te… lastime?

-No es eso, solo que lo tendrás cuando yo diga, no antes, el único que puede tocar soy yo, además te dije que guardaras silencio-Danny susurraba al oído de su madre.

-Pero…yo solo…-no pudo acabar la oración, pues Danny bajo su una de sus manos y toco su húmeda vagina-¡Ayyy!-el pequeño grito había salido de lo más profundo de su garganta.

-Wow sí que te gusta que te toque, mira cómo te has puesto solo por unos besos-Danny estaba acariciando la suave conchita, y daba pequeños apretones por encima de la tela, lo que provocaba pequeños saltitos y gemidos contenidos de parte de la dama.

Siguió acariciando cada vez más rápido y más fuerte, Maddie deseaba que siguiera pues estaba a punto de acabar, pero al mismo tiempo quería que se detuviera, no quería correrse en ese lugar, y no quería admitir que Danny podía darle un orgasmo solo usando sus dedos, ella creía que tenía el control, desde que lo comenzó a seducir semanas atrás, hasta esa pasarela de ropas provocativas, ella era la que lo estaba seduciendo se suponía que ella era la que mandaba, pero ahora mientras sentía como Danny metía sus dedos dentro de los leggins, y metía un dedo en su empapada cueva sin encontrar resistencia, pues Maddie no se ponía pantys cuando usaba licra pues se marcaba, se dio cuenta que ella era la esclava de su hijo, él era su dueño y ella obedecería cualquier pedido de ese niño, y lo obedecería gustosa, en ese momento se dio cuenta que en esa relación ella era la sumisa y él el jefe.

-Mira que no ponerte ropa interior, ¿quieres excitarme verdad?, querías jugar conmigo, me has estado provocando, eres una niña traviesa, y te voy a castigar.

Danny metió su dedo índice y haciendo una curva acaricio por dentro la suave conchita de su mami, mientras que con el pulgar presiono suavemente el clítoris que para este momento estaba bastante hinchado, lo hizo rápido cada vez más rápido, los gritos y gemidos de Maddie estaban cada vez más fuera de control, ya no intentaba esconderlos, ahora la castaña ya había olvidado donde estaba o no le importaba, pues el volumen de su voz estaba aumentando, pronto se convertiría en un grito, Danny prediciendo lo que seguía beso a su madre para callarla, y entonces presiono ese lugar dentro de la vagina que había leído en internet, y al mismo tiempo agito el clítoris de su mamá.

Maddie perdió el poco control de su cuerpo, su mente se puso en blanco, mientras sentía morirse en vida, sus pupilas giraron hacia atrás dejando sus ojos en blanco pues la mujer sintió que se desmayaba, y entonces mientras su cuerpo daba unos fuerte brincos, resultado del orgasmo que estaba sintiendo, Maddie soltó un grito que murió en la boca de su hijo, de Danny, mientras soltaba ráfagas de líquido, como si se estuviese orinando, solo algo ocupaba su mente, ¡Danny!

El muchacho se asustó un poco cuando vio a su madre soltar aquellos chorros de lo que parecía orina, pero recordando las horas frente al computador buscando porno, recordó que aquello le pasaba a algunas mujeres, era la demostración física del éxtasis femenino, básicamente la contra parte de la eyaculación masculina, eran pocas las mujeres que les pasaba eso, se llamaba Squirting o algo así, y según lo que sabía cuándo eso les pasaba era señal de un orgasmo intenso, mientras seguía besando a su madre el chico se sintió bastante orgullosos de sí mismo, era maravilloso saber que él podía causarle tanto placer a su madre, y si aquellos chorros de flujo, no bastaban de prueba, ahora Danny estaba cargando el cuerpo desfallecido de su madre, que seguía dando pequeños saltitos, y ahora estaba respirando rápidamente mientras trataba de recobrar el aliento, Danny que había visto a su madre poner los ojos en blanco, en la cima del orgasmo, deseo volver a ver esa expresión, pero la siguiente ves él la acompañaría en su viaje al éxtasis, pues planeaba hacerle el amor, nada más saliendo de aquella tienda.

Danny llevo a Maddie al sillón y la sentó para que se recuperara, mientras seguí dándole pequeños besos en su piel descubierta, la ojivioleta por fin recobro la postura, y viendo a su hijo ahí a su lado dándole caricias y besos, lo atrajo asía ella y de nuevo se besaron.

-Vámonos… Mamá… necesito estar contigo… necesito hacerte mía…

-yo también bebé… necesito que me tomes… quiero que seas mío y solo mío…vámonos…-mientras Danny se acomodaba la ropa, Maddie se quitó los leggins que ahora estaban empapados, y se puso su ropa, los dos salieron del cuartito, y respiraron el aire limpio del exterior, pues ahora ya afuera se dieron cuenta del fuerte olor a sexo que habían dejado en el vestidor, Regina les cobro las prendas que habían elegido, y cuando toco los leggins mojados, no dijo nada pero una sonrisa traviesa ilumino su rostro.

-Me alegra que encontraran prendas de su agrado, saben hay un bonito lugar donde dos personas puedes pasar a descansar, les daré la dirección, son bastante discretos, es un poco caro pero sin preguntas incomodas.

Danny y Maddie se vieron y se sonrojaron, ahora ya era un echo Regina sabía todo, ¿cómo?, Lo ignoraban pero ella los estaba ayudando así que estaba bien.

-Serian $3800°° dólares

Danny no pudo creer que fuera tanto dinero, pero al parecer Maddie no se sorprendió así que sacando la tarjeta de crédito dorada, pago y recibió su tiket y una tarjeta rosa.

-Cuida bien a tu Mami, Daniel, jamás encontraras a alguien que te amé la mitad de lo que te ama ella.

Danny asintió con la cabeza y se despidieron en ese momento mientras las empleadas empacaban todos los zapatos y prendas, llego un pequeño niño, no tendría más de once años, era castaño de piel extremadamente blanca, y ojos azules y puros, Maddie tuvo que admitir que ese pequeño niño era hermoso, tan infantil, tierno e inocente, si era hermoso, pero no le causaba ningún tipo de atracción, Maddie se dio cuenta que ahora solo había alguien ocupando su corazón, y ese era su hijo, mientras veían al pequeño este corrió a los brazos de Regina.

-¡Mamá!

-¡Henrry mi amor, que felicidad que has llegado, como te fue en tus clases de violín!

Los dos se abrazaron fuertemente, Regina se había agachado para estar a la altura del pequeño.

Maddie les había pedido a las empleadas llevar sus bolsas al auto así que por el momento la tienda estaba vacía.

Danny y ella caminaron hacia la salida, pero Maddie no pudo evitar voltear a ver a su benefactora, y lo que vio la confirmo lo que ya sospechaba.

El pequeño Henrry estaba tratando de fundirse en un beso con Regina quien entrelazaba su lengua con la de su hijo, mientras su mano estaba jugueteando dentro del pantalón del niño.

Maddie sonrió, y salió de la tienda tomo la mano de su hijo y cuando Danny levanto sus manos entrelazadas para besar los dedos de ella, supo que su vida estaba comenzando de nuevo, y pensar que ese día había comenzado en una estación de tren, en una estación con pánico.

Panic Station

MUSE

The 2nd Law