"Soy Porter, de asistencia técnica. A ver, en este registro de vuelo no hay nada Waits. Sabe Dios cuántos acuerdos de confidencialidad hemos violado para nada; nada excepto el logo de la Wayland-Yutani y un archivo vacío. Estas cosas las fabrican para durar, así que o alguien a bordo de la Nostromo hizo que el ordenador central lo borrara o los datos han sufrido daños antes de llegar aquí. ¿Podrías explicarme por qué corría tanta prisa esto?"
W. Porter 29 de noviembre de 2137
Hoy me topé con un miembro de mi familia perdida, al principio no supe lo que era, sólo lo sentía detrás de la cabeza, un cosquilleo irresistible, entonces una sensación maravillosa recorrió mi espina al descubrir lo que significaba.
Primero intente localizarlo con mis otros sentidos y sin darme cuenta logre ver a través de sus ojos, leer su mente, ver en sus recuerdos y vi... pude ver el lugar de donde había venido, no estaba lejos de mi actual refugio.
¡Al fin! ya no me sentiría sólo, pero tenía qué apresurarme, esos huevos no estaban seguros dentro de contenedores en el interior de la húmeda bodega en donde los habían dejado, allí cualquier humano podría encontrarlos. Además estaba la "arañita" ésta, mi nuevo compañero que buscaba presas al igual que yo.
Sin embargo, el "bebé" que engendrara tampoco estaría a salvo el el lugar en que mi pequeño amigo decidiera concebirlo, lo se por experiencia, puede ser aterrador nacer fuera de la seguridad del nido.
Tenía mucho trabajo por delante y poco tiempo para realizarlo.
— ¿Pero qué es esto? ¿Quienes son? Déjenme pasar, Sinclair mismo me dijo que viniera
Silencio.
— ¿Es que no me oyen? ¡Suéltenme! o le diré que...
— Suéltenlo caballeros
— ¿Sinclair? ¿Qué está pasando aquí?
— Eso es lo que me gustaría saber Meeks ¿tienes algo que quieras contarme sobre la cuarentena en la clínica y el arresto de tu jefe?
— N-no sé de que me estas...
— ¡Ah, no sabes! ¿En serio? Porque el mariscal de Sevastopol anduvo preguntando a mis muchachos por el paradero de los tripulantes de la Anesidora ¿te suena el nombre Meeks?
— Sinclair, yo...
— Me rompes el corazón Meeks. Me duele, sobre todo por que hoy salvé tu trasero y el de los otros dos inútiles ¿sabes porqué?
— Y-yo... n-no...
— No... claro que no sabes, porque mientras tú te ocultabas en un sucio agujero, mis hombres activaron el desacoplamiento manual de tu nave para que Waits no pudiera incautarla y registrarla
— Cielos viejo, y-yo no sabía... te debo una colega
— Me debes más que eso, ¡me debes tu vida cabrón, ni más ni menos¡ Ahora... ¿¡Que demonios fue lo que trajeron en su maldita nave?! Dos de mis muchachos fueron atacados allí dentro por una araña horrenda que se le pegó a uno de ellos. El pobre murió con la cara derretida y su compañero sufrió quemaduras graves cuando trató de quitarle esa cosa de la cara con una navaja.
— Sinclair...
— Meeks, o me dices lo que está pasando... ¡¡O TE JURO POR LA PUTA DE TU MADRE QUE TE CORTARÉ EN TROCITOS Y TE DEJARÉ EN UN PUTO BALDE EN LA PUERTA DE ESOS CERDOS COLONIALES DE WAITS!!
— E-encontramos una nave ¿okay? pensamos que nos haríamos ricos pero no fue así. A Foster se le pego una de esas cosas y ahora está muerta. Te juro... te juro que yo no quería que viniéramos aquí, yo... te juro...
— ¿Trajeron más cosas como esa a MI estación?
— Después de lo que le pasó a Foster ¿Crees que traeríamos más? En serio, tío, no trajimos ninguna otra a parte de...
— ¡Lárgate Meeks! Antes de que cambie de opinión
— Claro, claro yo... ya me voy
— ¿Lo seguimos, señor?
— No, que se las arregle él solo con los mariscales. Conozco a ese gilipollas como la palma de mi mano, ¿que no encontraron nada más en esa nave? ¡Y una mierda! ¿Sacaron todos los contenedores de la Anesidora?
— Mandé a Harris y a dos más a una de nuestras bodegas en ingeniería para que las escondieran ¿Qué cree que haya en esos contenedores? Parecía importante si las dejaron bien encerradas en la bodega de carga
— Espero por su bien que sea algo bueno o le cobraremos las molestias a él y a los otros dos imbeciles de Lewis y Heyst. Que nadie les meta mano todavía, nos la llevaremos tranquila hasta que se calmen las cosas, lo último que quiero es tener a los mariscales metiendo la nariz en nuestros asuntos
Había estado trabajando desde hacía un rato, mi pequeño amigo, que al principio me evitaba ahora me seguía con interés sin importar que tomase la misma ruta al ir y venir acarreando huevos.
Tal vez le pareció que estaba más seguro de está manera, tal vez simplemente se sentía solo igual que yo, no importa ahora, lo importante era encontrar huéspedes para mis recién encontrados hermanos y hermanas por qué lo que fueron mis últimas dos cacerías no han resultado del todo... exitosas.
Descubrí que el cuerpo humano es más delicado de lo que se ve, todas mis presas morían de camino al nido, mucho antes de que pudiese envolverlos en un capullo. Debo ser rápido, debo ser eficaz, debo ser cuidadoso.
Entonces me la encontré cuando volvía por el último huevo ¡una víctima potencial al fin! No era como otros humanos que me había encontrado anteriormente, su pequeño cuerpo y finas facciones me cautivaron de que inmediato.
Ella estaba recorriendo los conductos riendo dulcemente, parecía ajena a cuanto la rodeaba, nunca antes había visto un humano de ese tamaño.
No olvidare la expresión de su rostro cuando me vio: sus ojos se entornaron, sus largas pestañas negras abanicaron un par de veces y me pareció verla ladear su cabecita.
Retrocedió lentamente por donde había venido, hacia la boca del conducto, salió y se quedó parada frente a la entrada. Por supuesto que éste no se cerró, yo estaba dentro del otro lado, mirando desde las sombras.
En la habitación no había mucha luz, la única que había se encontraba detrás de su cuerpecito dándole una apariencia encantadora a mis ojos. Su cara de espanto debió de alertar al otro humano en la habitación porque se acercó a ella y luego me miró.
No tuve tiempo de reaccionar, mi pequeño amigo se acercó corriendo por entre mis patas, saltó a la cara del adulto y juntos se sumieron en el cálido sueño.
No había más que hacer, jalė a ambos hacia dentro y los lleve arrastrando hacia el nido, uno de mis hermanos será lindo cómo su pequeña anfitriona.
