Nota: Que Togashi Yoshihiro es el creador de estos personajes y lugares, yo sigo en el despropósito de continuar con la publicación de esto. Aprovecho para saludar a la buena gente que lee esta historia.
El examen 4
—¡Están a punto de decir sus últimas palabras! —fue la amenaza tácita del poseedor del jagan.
—¿Cómo cuales? —preguntó sin preocuparse mucho Yusuke
—Como que le queda bien el blanco —Kurama respondió del mismo modo.
—¿De su ropa o de su cabello? —preguntó Kuwabara, pero no se podía distinguir si fue esta pregunta la última gota que derramó el vaso, o si Kuwabara era simplemente motivo suficiente. Kurama y Yusuke lo notaron en su mirada y comenzaron a correr porque aunque no lo dijeran abiertamente, ellos sí querían tener descendencia y conociendo bien a Hiei, sería el primer lugar que atacaría.
En este punto, las cosas se hubieran puesto feas, porque todos son conscientes de que cuando está enojado no delibera, procede, pero hoy, alguien fue más rápido que él y evitó la masacre.
Ese alguien no fue más que Koenma que abrió la puerta justo cuando Hiei pasaba por ahí, por esas extrañas coincidencias le dio de lleno en el rostro provocando que Hiei cayera de espaldas.
—Creo haber escuchado que ya encontraron mi cajita —dijo con aire triunfal, como si él hubiese hecho algo en realidad —, ¿dónde está? ¡Dámela!
— Es mentira Koenma —explicó Yusuke —, Hiei no pudo encontrar tu cajita.
—No es que no pude —dijo Hiei levantándose del piso ayudado por Kurama —, ¡es que no está en ese cuchitril al que llamas armario!
—¿Estás seguro Hiei? —preguntó descorazonado Koenma — Hubiera jurado que estaba ahí —luego añadió —¿no te estará comenzando a fallar la vista?
—Dentro de poco tendrás que usar anteojos, ¡Ja ja ja ja ja! —como siempre Kuwabara salió con una inoportuna risa —. Ya te imagino con unos de tres lentes, ¡ja ja ja ja! En lugar de cuatro ojos te llamarán seis ojos ¡ja ja ja jaja!
Medio segundo más tarde se vio a Kuwabara con el sombrero de Koenma atorado en su gran boca.
—A ver si con esto te callas —Hiei al fin se veía satisfecho
—¡Oye mi sombrero! —protestó Koenma —Devuélvemelo que lo babeas —el príncipe trató de sacar el sombrero de la boca de Kazuma que solamente podía emitir unos sonidos inentiligibles.
—Te lo merecías por molestar a Hiei —le dijo Kurama.
—Pero él no es el único, Kurama —de pronto el chico vestido de negro dio media vuelta con la misma mirada asesina que el pelirrojo conocía bien.
—¿No me digas que te enojaste por la bromita del armario? —Preguntó Kurama tragando saliva.
—Si no es para tanto —Yusuke trató de calmar a su amigo.
—¿Engañaron a Hiei? —preguntó Koenma.
—Sólo fue una mentirita blanca —respondió Yusuke.
—Solamente mencionamos a Yukina —explicó Kurama.
—Y luego me echaron de cabeza en esa porquería de armario —Con el tono más ofendido que tenía Hiei terminó la explicación —. Eso no se lo perdono a nadie —comenzó a amenazar a Kurama con su espada —. Despídete de tu roja cabellera Kurama
— Hiei, no creo que sea un buen momento para que me hagas un corte de cabello —Kurama se paró detrás de Koenma —. ¿no podrías esperar a que por lo menos Yukina se marche?
—Nno volveré a caer en tu trampa —Hiei dijo
—Pero si no es trampa —dijo Yusuke —, está detrás de ti.
—¡No les permito que utilicen a mi herm…!
—Hola chicos —la Koorime saludó —, ¿qué hacen?
—¡Yukina! —la sorpresa de Hiei fue tan grande que escondió inmediatamente su espada detrás de sí.
— ¿Qué era lo que decías enano, que Yukina es tu qué? —preguntó Kuwabara que al fin había logrado sacarse el sombrero de la boca —. Por favor Bella Yukina, dime que no tienes nada que ver con el pequeño camarón —terminó con un sollozo.
—Sí Hiei, dile a Kuwabara —Yusuke habló —, se ve que no conoce toda la historia.
—Si no te callas Yusuke te van a recoger con pala —Hiei comenzó a amenazar a Urameshi.
—Dejen de pelear —dijo Koenma recogiendo su masticado sombrero y acomodándolo en su cabeza.
—Se ve que se aburren demasiado como para pelear entre ustedes —dijo Genkai que acompañaba a Yukina —, ¿por qué no vienes a entrenar Yusuke y dejas de armar jaleo con tus compañeros?
—Es que tengo que estudiar matemáticas —se excusó Yusuke —. Hasta preferiría tu entrenamiento más duro con tal de evadir esa prueba tan difícil.
—Tomaré eso como una promesa Yusuke —dijo la maestra —. Ahora a lo que vinimos, Yukina.
—Dime bella Yukina —Kuwabara corrió hacia la aparición del hielo con corazones en los ojos—, ¿viniste a buscarme?
—No, sólo buscábamos al señor Koenma —explicó la hermana de Hiei —, estuvimos toda la mañana en eso. Primero nos dijeron que había ido a buscar a Yusuke, pero no estaba eb casa, su mamá dijoque estaba en casa de Kurama, fuimos allí, pero tampoco lo encontramos, por eso decidimos volver aquí.
—¿Y para qué me buscaban? —preguntó Koenma.
—Vinimos a traerle esto al señor Koenma —Yukina sacó una cajita —, lo olvidó en casa la última vez que nos visitó.
—¡Mi cajita! —dijo rebosante de alegría —¡Que feliz soy! —, pero no todos compartían su dicha.
— Te dije que tu asquerosa caja no estaba en es mugroso cuarto —le reclamó Hiei
—Lo bueno es que ya apareció el objeto extraviado y podemos volver a casa —hablo Kurama.
—Ahora guarda bien ese objeto mágico Koenma —Urameshi siguió—, no quiero volver a buscarlo.
—¿Objeto mágico? —Koenma preguntó.
—Pues el que está dentro de la cajita —explicó Kuwabara.
—¿Esto? No, esto no es mágico —dijo abriendo la cajita —. Esto es mi chupón, lo estaba buscando por todas partes.
—Eso quiere decir que todo este trabajo fue por nada —Yusuke comenzaba a perder la paciencia.
—¿Cúal trabajo? —Hiei por su parte ya la había perdido —El único que buscó fui yo.
—Pero Urameshi podría estar estudiando en casa en lugar de perder el tiempo contigo —Kuwabara intervino en la discusión —, por cierto Kurama, ¿crees que a tu mamá no el importe si nos quedamos a estudiar toda la noche?
—¡Estás loco! —respondió Minamino — Yo a ustedes no vuelvo a explicarles ni la Caperucita Roja
—Tranquilízate Kurama, no será necesario —Yusuke trató de calmar al Youko —, Koenma ya me prometió que me ayudaría aprobar el examen.
—¿Yo dije eso? —el príncipe se hizo el desentendido.
—¡Sí, lo dijiste! —Yusuke pensaba recordarle a Koenma sus palabras.
—¿Estás seguro?
—Acuérdese señor Koenma, usted le prometió ayudarlo —intervino el ogro azul
—¡Tú no te metas en esto George! —dijo dándole un coscorrón al ogro — Está bien Urameshi, hicimos un trato y pienso cumplirlo, primero volvamos a Ningekai.
Una vez ahí
—Bien, ¿me darás algún artefacto mágico para que pueda aprender todos los libros de álgebra en una hora? —preguntó Urameshi expectante.
—Más o menos —respondió Koenma sacando un objeto de su bolsillo —, toma.
—Este es un espejo —Yusuke no se mostraba contento —, ¿para qué me lo diste?
—No es cualquier espejo —explicó Koenma —, es el espejo con el que Botan se comunica. Con él Kurama verá los problemas del examen, los resolverá y tú los copiarás.
—¿Estás sugiriendo que le ayude a Urameshi a hacer trampa? —Kurama no cabía en su indignación.
—Vamos Koenma —Yusuke tampoco estaba conforme —, eso ni yo lo haría.
—¿Bueno que esperaban? —Koenma se encogió de hombros.
—Me niego rotundamente a ser parte de un fraude —Kurama fue tajante.
—Y yo —Urameshi estuvo de acuerdo —. Por lo menos me hubieras dado algo para tener más tiempo para estudiar
—Admítelo Yusuke —el príncipe intentaba convencerle —, ni aunque tuvieras años Kurama podría enseñarte lo elemental. Es la mejor solución.
—¡Rayos! —Yusuke lo sabía, pero le costaba admitirlo.
—Yo yo todavía me niego —Kurama no era tan fácil d convencer.
—¿Prefieres, pasar toda la noche tratando de explicarle lo básico a Yusuke? —Koenma encontró su punto débil.
—Bueno, visto de ese modo puede ser que coopere —Kurama por fin se dio por vencido —, pero lo haré de muy mala gana.
—Ya no seas tan remilgoso Kurama —a Hiei le bastó con ver la mirada de derrota en Kurama para saldar las anteriores bromas que el Youko le hiciera.
—Sólo espero que no nos atrapen —suspiró Kurama
