Agaché la cara tratando de esconder inútilmente mis lágrimas, sentí la mirada extrañada de Draco sobre mí y la mano de Theodore sobre mi hombro, recordándome que no estaba sola. Dirigí mi atención a la selección que ya había comenzado hace tiempo atrás.
-Finnigan, Seamus.
-Gryffindor.
-¡Longbottom Neville!
El desconcierto me embriago, no había puesto demasiada atención en la selección pero si lo suficiente como para percatarme que pasaban en orden alfabético ¡Yo seguía después de Finnigan! , ¡Tal vez me echarían de Hogwarts incluso antes de probarme el sombrero!
El cuerpo de Neville se tensó como una cuerda y avanzó a pasos torpes tropezando con el taburete. La profesora le puso el puntiagudo sombrero y por largo rato no se escuchó nada.
-¡Gryffindor! – gritó potentemente el sombrero, logrando que Neville soltara un grito asustado, salió corriendo con el sombrero aún puesto logrando la risa de todos los alumnos y una mirada furibunda de la profesora MacGonagall.
En verdad me sorprendía que quedara en Gryffindor en el poco tiempo que lo había tratado no parecía la persona más valiente que digamos.
-¡Malfoy Draco!
Draco me lanzó una mirada tranquilizadora sabiendo la angustia que me atravesaba, subió como si fuera un Rey sentándose en su trono.
-¡Slytherin! -gritó el sombrero apenas unos milisegundos después de tocar su rubia cabellera.
-¡Malfoy Hermione!-anunció la estricta mujer.
-¡Malfoy Hermione!-volvió a repetir la profesora y todos se miraban entre sí, preguntándoos si la tal Malfoy Hermione estaba entre ellos. Al ver que nadie se movía por fin di un paso adelante, la profesora me miro irritada.
-Yo soy Hermione, pero creo que hay un error ese no es…-traté de aclarar el porqué de mi desconcierto.
-¡A Que esperas niña, siéntate!
Pero antes de terminar ya estaba sentada con el sombrero encima.
-Extraño, me costara decidir en qué casa ponerte. –habló el sombrero en un susurro.
-¿Hay algo malo en mí? –pregunté angustiada.
-Claro que no, es solo que su mente es fascinante señorita, haría maravillas en Ravenclaw, aunque Gryffindor y Hufflepuff también estarían encantadas de recibirla.
-Yo quiero estar en Slytherin.
-Eso también lo puedo ver usted ha sido criada como toda un Slytherin definitivamente encontraría grandeza en la antigua casa de Salazar –sonreí complacida por aquellas palabras.
-¿Segura que no quieres ir a Ravenclaw?, tu gran intelecto será un gran aporte a esa casa.
-Estoy segura.
-Muy bien si esa así entonces…
El sombrero se calló abruptamente antes de concluir su decisión, pasaron los minutos y el sombrero seguía sin hablar, los ojos de todos se clavaron en mi expectantes, incluso el director Dumbledore me observaba de forma interesada y curiosa. Pero el sombrero no decía nada, ¿Y si lo había descompuesto?
-¡Gryffindor! –gritó repentinamente y no puede evitar saltar asustada, me baje del banco y empecé a caminar en dirección de la casa de los leones cuando me detuve abruptamente "¿Gryffindor?", eso no podía ser real ¡Yo debía estar en Slytherin! Debía aclarar esto rápidamente. Neville que estaba ya sentado me mando una sonrisa invitándome a sentarme a su lado; "podía esperar hasta terminar el banquete para aclarara todo" me dije a mi misma.
Seguí atenta a la selección, Thedore y Pansy habían quedado en slytherin y no pude evitar sentir un poco de envidia cuando tomaron asiento de forma sonriente al lado de Draco.
-Potter Harry.
El pequeño azabache tomó asiento de forma vacilante y al ver su cara miedosa casi a punto de vomitar me sentí un poco mejor, pero esa felicidad se esfumó tan pronto como él tomo asiento a mi lado y una mueca de disgusto no se hizo esperara en mí cuando su molesto amigo pelirrojo se sentó junto a nosotros.
Albus Dumbledore se puso de pie mirando con expresión radiante a los alumnos, ahora mismo lucia como un ser extraordinario lleno de una sabiduría infinita , olvide por un momento mi molestia anterior observando expectativamente las maravillosas palabras que seguro tendría preparadas para darnos la bienvenida.
-¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero deciros unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!
Todos aplaudieron sus palabras mientras yo no sabía si echarme a reír a llorar por lo hilarante de la situación. Los platos se llenaron de comida y comenzó el gran banquete, la sonrisa de todos los presentes no se hizo esperar haciendo que mi mueca de disgusto fuera aún mayor ¡Yo debería estar disfrutando el banquete en la mesa de Slytherin!
-¡No te ves muy feliz Malfoy! –gritó Weasley haciendo que trozos de comida salieran disparados por los aires.
-Podrías evitar hablar mientras comes, es repugnante.
-Bueno quizás deberías marcharte a otro lugar con los de tu clase- contraatacó mientras señalaba la masa de Slytherin, logrando aumentar mi frustración.
-Descuida una vez que hablé con Dumbledore no me volveré a sentar en esta mesa.
-¿Te vas a ir? –preguntó lastimeramente Neville.
-Que seamos de diferentes casas no quiere decir que no nos veremos de nuevo, ¿Verdad, Neville?
-Pero, bueno yo…pensé…
-Déjala Neville no ves que quiere estar con su hermanito Malfoy.- habló Potter logrando darme en otro punto débil.
-¡Draco no es mi hermano!- contesté más exaltada de lo que debería.
-¿No? –musitó Weasley con asombro.
-No, él es mi primo.
-Bueno ahora que lo dices, ustedes no se parecen en nada.
-Claro que no Harry, ella es muy bonita como para parecerse a Malfoy. –se inmiscuyó Fred en la conversación.
Hermione nunca se había considerado una belleza, pero debía admitir que los pocos genes Black que había heredado jugaban bien a su favor. Harry la observo fijamente como evaluándola.
-Es cierto eres muy bonita, ¿Quieres salir conmigo?
-¿Salir a dónde?
Fred y George escupieron sus jugos de calabaza al momento empapando a los desafortunados que estaban frente a ellos.
-Vaya que te rechazaron galán.
Las mejillas de Harry se colorearon.
-Tío Sirius dijo que siempre hay que ser directo con las chicas.
-Pues Sirius también dijo que sería bueno invitar a los gnomos a la casa, no los pudimos sacar sin medio incendiar la madriguera- recordó el pelirrojo menor.
-Mamá se puso de un muy lindo color -suspiró George con nostalgia.
-Sí ese lindo tono entre morado y el azul- secundo Fred.
Reí junto las melodiosas risas de los gemelos, hasta había olvidado lo que me había estado aquejando minutos atrás, solo cuando fue la hora de que cada uno se retirara a su respectiva casa lo recordé. ¡Tenía que hablar con Dumbledore sobre el error de mi apellido y la asignación de casa!
-Señorita Malfoy el director Dumbledore y el profesor Snape quieren hablar con usted.
Seguí a la profesora hasta una fea gárgola que nos pidió la contraseña para acceder al despacho del director, "Dulces de menta", aquella contraseña no me sorprendía después de escuchar aquel loco discurso.
La oficina estaba rodeada de retratos y había objetos de los más extraños repartidos por toda la habitación.
-¡No puedo creer lo que hiciste, una ofensa para memoria del pobre Godric!
Gritaba una voz que pude reconocer como la del sombrero seleccionador, el director iba a contestar algo cuando se dio cuenta de que la profesora y yo estábamos allí. Hizo unos movimientos con su varita y guardo el sombrero en un aparador.
-Señorita Lestrange esperábamos su visita. Tomé asiento por favor.
-Profesor no quiero ser descortés, pero ¿Por qué en el registro escolar aparezco con el apellido Malfoy?, debo suponer que no fue una confusión ya que acaba de decir mi verdadero apellido.
-Qué joven tan perspicaz, es justo como me dijiste que era Severus.
Mandé una mirada interrogante al profesor Snape pero esta la ignoro fácilmente.
-La razón por la que me mando a llamar es la misma de que mi apellido este cambiado, ¿Cierto?
-No como ansias señorita Lestrange, no trate de correr cuando apenas sabe caminar. Primero quisiera saber ¿Qué tanto usted conoce de sus padres?
-Mis padres están cumpliendo condena en Azkaban por varios asesinatos a sangres sucias y mestizos.
-¿Sabe los nombres de las personas que asesinaron?
-No, pero ¿Acaso importa? ya están muertos y sus familiares pueden estar tranquilos al saber que sus asesinos están cumpliendo su condena.
-Está usted equivocada señorita Lestrange, muchos de los alumnos de Hogwarts tiene algún pariente que ha sido muerto o severamente herido por sus padres, sus tíos estaban preocupados de que estos alumnos podrían tornarse agresivos contra usted.
-No les tengo miedo, puedo defenderme muy bien.
-No lo dudo señorita pero sus tíos se sentirían más seguros si usted usara el apellido Malfoy en vez del Lestrange.
-Lo haré sólo si es hará que mis tíos se sientan más seguros.
-Que bien que haya entrado en razón, la profesora McGonagall la guiara a su cuarto.
-Siento contradecirlo pero yo tengo aún un asunto que tratar con usted.
Los tres dijeron una mirada totalmente confusa, aunque la cara de la profesora McGonagall también tenía un tinte de preocupación.
-Es sobre la elección de casas, me parece que he sido enviada por error a Gryffindor.
-¿Y qué le hace suponer eso?-exigió saber el profesor Snape con voz autoritaria de no haber sido por que estaba acostumbrada a ella hubiese temblado.
-Antes el sombrero estaba dudando sobre mandarme a Slytherin o Ravenclaw.
-Bueno estoy seguro que usted también tiene cualidades Gryffindor, el sombrero no comete errores.
-Pues lo cometió- concluí tajantemente.
Dumbledore me miró y una sonrisa amable se mostró por toda su cara.
-Quédese en Gryffindor algunos días, si sigue sintiendo que no pertenece a esa casa yo mismo le pondré nuevamente el sombrero.
-¿Lo promete?
-Claro que sí, ahora vaya a descansar a su nueva casa- concluyó sonriente, aunque su sonrisa era amable no pude evitar sentirme inquieta.
No dudo que muchos de ustedes quieren matarme por mi lentitud , yo misma me desespero cuando las historias que sigo tardan tanto en actualizar, pero he tenido un montón de cosas que hacer, primero mi proyecto de investigación y segundo mi campaña para ser elegida parte del consejo Divisional de la escuela (elecciones que por cierto perdí ¬¬) . En fin quería hacer un capítulo más largo pero no quería dejarlos sin actualización.
