Disclaimer: Hetalia no me pertenece, le pertenece a Himaruya Hidekaz
日丸屋 秀和, yo solo tome los personajes para divertirme un rato.


-Vamos tarde – dijo María mientras hacia uno de sus infantiles pucheros

-No iríamos tarde si yo estuviera conduciendo – reprochó al instante Alfred.

-¡Ya! ¡ Stille! – grito Alemania – por favor ustedes dos

-Perdón – dijo México

-No hay problema, solo intenta no pelear con el – dijo intentando relajar su tono de voz

-Cierto no pelees conmigo yo solo quiero que pases un buen cumpleaños – decía Alfred intentando defenderse, de hecho era una escena bastante graciosa pues parecían una familia, una inverosímil familia, con María y Ludwig como padres y Alfred como el hijo, de solo imaginarlo ya era bastante raro, por eso cuando esta idea paso por la mente de la nación latina, no evito hacer un gesto desaprobatorio, pero fue consciente del anterior comentario de su vecino.

-Pues viniste en la época equivocada del año – le respondió con rapidez

-Estados unidos – dijo Ludwig al tiempo que le dirigía una mirada breve que rayaba en lo paternal a través del retrovisor, pues después de evitar una guerra en el patio de María las cosa quedaron así, Alemania conduciría, México estaría su lado y para evitar futuras peleas en el camino Estados unidos se quedaría en el asiento trasero – hoy no es el cumpleaños de María.

-¿Qué? – grito el americano

-Lo que escuchaste gringo, hoy no es mi cumpleaños – le dijo al tiempo que le dirigía una mirada inquisitiva por el espejo retrovisor.

-Cierto, hoy se celebra la victoria del ejército mexicano contra el francés, que si no mal recuerdo fue en Puebla – dijo Ludwig con su característica seriedad.

-Si ¿Y tú porque sabes de mi historia? – pregunto curiosa

-Ah, bueno yo solo… este – hizo una pequeña pausa – Gilbert me contaba la curiosa historia de una joven nación independiente que apenas con pequeño ejército de militares, campesinos y unos cuantos jóvenes en sus filas logro derrotar a unos de los más poderosos ejércitos de la historia, pues a pesar de tener hambre y muchas otras necesidades, fue el orgullo lo que le dio la fuerza para continuar… - dijo el germano – bueno ya llegamos.

-¡HAHAHAHAHAHAHA! ¡Siempre creí que el cinco de mayo era tu cumpleaños! – interrumpió Alfred, en ese momento María salió rápido del auto, dejando atrás a los dos hombres confundidos – ¿Qué paso Alemania? – le pregunto

-No lo sé pero lo mejor será alcanzarla – le dijo fue entonces que el americano salió corriendo del auto

– ¡A que yo llego primero con ella! – grito

-¿Qué? ¡No! Ahh espera, ¡Maldición! – dijo Ludwig pues se había golpeado con el volante pues a pasar de haber recorrido el asiento aun el espacio era demasiado pequeño para él, después de una corta lucha con el auto y cerrarlo se dirigió hacia la dirección en la cual se había ido María y probablemente Alfred, y a pesar de todo iba tranquilo, cuando de la nada salió un auto que por poco lo arrolla

-¡Cuidado wero que casi te llevo! – le dijo un joven de tez morena y cabello de un café obscuro

-Discúlpeme – dijo continuando su andar

No tardó mucho en encontrar a Estados unidos, pues se encontraba discutiendo con uno de los militares que se encontraban en la entrada de un edificio con estilo barroco, probablemente era el lugar en donde María miraría el desfile junto con ellos, aunque su rápida huida del estacionamiento lo había confundido y ahora estaba el problema de Estados Unidos, no tardó mucho en averiguar qué pasaba y es que era muy simple pues Alfred había confundido a una chica con María y los uniformados al ver la escena que norteamericano estaba armando decidieron intervenir

-¿Qué pasa? – pregunto con su característica seriedad

-Ellos dicen que soy un pervertido y acosador – dijo un poco enojado y ofendido

-Buenos días mi soldado – dijo cortés – venimos acompañando a la señorita María Guadalupe Fernández Hernández ¿Podría decirnos donde se encuentra ella?

-Claro, pero ¿para que la quiere? ¿Usted es igual a la señorita María? – le dijo uno de los hombres mientras lo miraba con extrañeza.

-¿Cómo? – expreso un tanto confundido el alemán

-Me refiero a un…- dijo apenas el hombre antes de ser interrumpido por el rubio

-Ooooooooh si, al parecer si – le respondió de inmediato comprendiendo la situación

-Supongo que es uno de esos weros de los que ella siempre está hablando y que además la andan pretendiendo acompáñeme lo escoltare pero tú te quedas aquí.- les dijo señalando a Alfred

-¡Que! NO – respondió con un tono infantil

-Hay por dios solo me desaparezco por diez minutos y ya estás haciendo un drama – se escuchó una voz detrás

-¡Mary! – dijo Estados Unidos mientras se acercaba a ella

-No te me acerques gringo, síganme miraran el desfile conmigo y mi superior, no te preocupes por ellos Luis yo me encargare de ellos.

-Si, señorita – le dijo haciendo una leve reverencia para después retirarse

Pasaron por un largo pasillo hasta unas amplias escaleras cubiertas por una aterciopelada alfombra roja las escaleras estaba delimitadas por un barandal de madera de caoba bellamente barnizada todo estaba decorado al mero estilo barroco parecía como si el tiempo se hubiera detenido en ese lugar.

-Es hermoso no lo creen, lástima que solo unos pocos puedan disfrutar de esto – llegaron a un palco el cual tenía varias sillas que si bien parecían elegantes al igual que costosas y hechas de la misma madera que los barandales. para fortuna de María habían llegado a la mitad del desfile, desde la infantería hasta la marina, los carros alegóricos de diferentes escenas de la batalla y de lugares históricos de la ciudad en la que se desarrolló la batalla.

Al terminar el superior de María dio un discurso mientras ella lo miraba con el seno fruncido pero cuando su superior le dirigía la mirada, ella le sonreía inocentemente. Una vez terminado se dirigió a su dirección, no sin antes mirar con atención a sus acompañantes

-México – le hablo con un tono autoritario el superior

-Si – dijo María con una voz que rayaba en lo infantil.

-¿Vendrás? – preguntó esperando que la nación supiera a que se refería

-No lo creo Alfredo no se siente bien-

-But mary I feel good – dijo Alfred quien después fue silenciado por un codazo de María mismo que le saco el aire haciendo que se doblara.

-Lo ve el gringo está bien enfermo, no creo que le haga bien ir. Además a Ludwig no le gusta la comida mexicana.

-¡¿Qué?! – apenas dijo el rubio en un ligero grito que pronto fue silenciado por la mirada fulmínate de María.

-Está bien pero en el festejo de independencia no te escaparas tan fácil.

Nadie dijo una sola palabra de camino al estacionamiento aunque siendo sinceros tanto Estados Unidos como Alemania estaban confundidos por la actitud de María

-Si no te molesta Lud yo conduciré – le dijo en una sonrisa

-Está bien – Era mejor ceder antes sus peticiones para llevar la ¨fiesta¨ en paz

-¡¿Qué?! No, mejor yo conduzco, jamás te ha tocado que ella maneje en la ciudad es una maldita psicópata – dijo Estados Unidos

-Hare como que no escuche ese comentario – le respondió María

El viaje fue tranquilo de hecho la manera de conducir de María era relajada, había silencio, pero no era un silencio incómodo.

-María ¿Adónde vamos? – pregunto Alfred

-A dar la vuelta por allí – le respondió en tono cínico la mexicana

-Eso no fue lo que dijiste hace unos momentos – dijo Alfred con un tono infantil, María lo miro por el retrovisor y estaba haciendo un puchero, ella sonrió

-Si lo sé pero siendo sincera no me agrada la idea de ir a una fiesta con un montón de estirados solo porque no pueda deshacerme de ellos por mi propia mano no significa que tenga estar aguantándolos.

-Pero ¿adónde vamos? – de nuevo pregunto

-A una verdadera fiesta del cinco de mayo – le respondió María un poco irritada

Pasados algunos minutos más llegaron a lo que parecía ser una feria al aire libre, había mucha gente, juegos mecánicos, puestos de juegos de mesa y también de comida, todo era demasiado alegre y ruidoso, al igual que María.

-Bienvenidos a una kermes del 5 Mayo – dijo María – ¿Qué quieren hacer primero? Hay comida juegos mecánicos fotografías, caballos. Por donde quieran empezar yo los llevare.

Alfred estuvo a punto de gritar, que los juegos pero fue cuando el sonido de un estomago hambriento lo obligo a callar mientras María intentaba de contener la risa

-Creo que primero debemos comer – dijo riendo se dirigieron a un puesto de comida, que era atendido por una mujer ya entrada en años, de voz afable, en pocas palabras podría ser la abuela de cualquiera, misma que al ver a México sonrió.

-Hola mija

-Hola señora María luisa –

-¿Qué quieres que te sirva de comer mi niña? – pregunto en tono maternal

-Unos sopes para mi estarían bien – dijo mientras tomaba asiento junto con sus acompañantes en una de las pocas mesa vacías que había en el puesto

-Niña María – dijo inclinándose hacia ella

-¿Sí?

-Estos dos weros ¿quiénes son?

-Son dos amigos que vienen de visita y están hambrientos, ellos son como yo – dijo poniendo una mano en su pecho

-Haberlo dicho antes ¿Qué les sirvo?

-Yo quiero algo que no pique – dijo Alfred

-Caldo de pollo – dijeron ambas, a lo que el americano acepto sin reproches

-¿Y Ludwig que vas a querer? – le pregunto México

-Así que esta es el famoso Ludwig – dijo la mujer sonriendo

-Si – dijo apenada María, la cual mostraba unas mejillas ligeramente rojas

-Qué bueno conocerte la niña María habla mucho de ti eres igual a como te describió, solo que no creí que fueras tan alto. – era fácil saber porque ella decía eso, Alemania tenía una estatura que pasaba del promedio en casa de la mexicana, aun sentado sobresalía, además el color de su piel y ojos lo delataban

-Señora María luisa – la detuvo México

-Lo siento ¿Que vas a querer de comer wero? – pregunto

-Oye no te hice el mole ni el pozole si quieres pide alguno de los dos y si no te lo puedes comer yo te ayudo porque Alfred tiene lengua de bicho y cualquier cosa le hace daño – interrumpió la pelinegra

-Bueno supongo que estaría bien comer el pozole porque de cierta manera ya probé el mole – dijo con un sonrojo en sus mejillas, recordando los sucesos ocurridos en la mañana.

Después de comer, se dedicaron a recorrer la feria, parando casi en todos los juegos que había, dejando ver las rivalidades que tenían, Alfred con María se enfrentaron en el tiro al blanco por obvias razones, pero rápidamente se volvió en una lucha entre Ludwig con Alfred claramente por el afecto de la mexicana, no había comparación Estados unidos había escogido un revolver Colt, mientras que Alemania escogió un fusil se manejaba bien con ellos, María había abandonado el duelo, prefirió verlos mientras disparaban, era obvio que ella ya no estaba en este combate y así fue como de nuevo comenzó uno de los más viejos conflictos en la vida de la mexicana, ambos hombres le gustaban, se miraban también así, que no podía evitar sonrojarse y estaba entre la tenacidad, el aire infantil de Estados unidos que la hacía sentir que podía amar y ser amada de la manera más pura e ingenua posible, además de los muchos años de convivencia que tenía con él, pero también estaba Alemania a quien había amado desde la primera vez que lo vio, con quien se sentía segura y protegida; el siempre buscaba su bienestar, era todo un caballero, como el príncipe del que se habla en los cuentos de hadas, aunque claro cada uno tenía sus ratos malos, no eran perfectos, vaya ni siquiera ella lo era, el conflicto estaba en ¿Con quién debería estar? Era consiente que ninguno de ellos podía darse el lujo de llevar una vida normal y fingir que no tenían responsabilidades, pronto su cabeza empezó a darle vueltas, no quiera pensar en esas cosas, prefería beber antes que elegir alguno de los dos y así lo hizo al principio fue cerveza, ninguno de los hombres que la acompañaba la detuvo pues sabían que tenía buena resistencia alcohol, la cerveza no fue suficiente, así que el tequila siguió después, pero "nada paso" y por último el mezcal vino a empeorar las cosas al punto de que María reía y bailaba de cierto modo delirante, no era problema hasta que la idea de cantar en el escenario entro en su cabeza y los arrastro con ella, no cantaba mal, bueno la pocas veces que la habían escuchado no hacia lo mal, así que no tenían el riesgo de ser abucheados, a los dos simplemente les preocupaba el estado en el que ella se encontraba y pudiera hacer algo de lo que podría arrepentirse al día siguiente; María se acercó a la banda en cuanto subió al escenario que había al centro de la feria, no supieron muy bien que dijo seguramente les decía la canción que interpretaría, después de eso le dieron un micrófono. Ambos acordaron bajar antes de que la mexicana comenzara a cantar, apenas se dieron media vuelta cuando escucharon la voz de María:

¡Brinda con el pensamiento!
gotita lluvia de calor
mi culpado vijí
es por mi culpa señor
bebí de tu memoria
aroma tierra agave y sol
yo soy la que le gusta este castigo mejor

Cantaba María mientras daba vueltas alrededor de los dos, su cara se encontraba ligeramente roja por el alcohol. Tomo la mano de Alfred y bailo con él dio unas cuantas vueltas para soltarlo y danzar con Ludwig, al cual también dejo, comenzando a bailar sola, por todo el escenario, pues al ver como se había puesto María, la mexicana cantaba moviéndose de manera errática y no se negaba a la guía que le daban los dos hombres, cuando tomaba el camino equivocado que de seguro la llevaría directo al suelo por caer de la tarima.

Gota gota gota gotita de mezcal
gota gota gota gotita de mezcal

Dicen que tomando pierdes la cabeza y el dinero.
pero a mi crece el pecho con ese mezcal del bueno,
como toca la barrica de su cielo de Oaxaca
como pinta el mezcalito gusanito de tu boca

Cantaba llorón tanto mezcal
tanto llorar, tanto tomar

de pechuga mezcalito
mezcalito de maguey
pa´ todo mal mezcalito
y para todo bien también

(a la virgen de los remedios
de Santiago matatlan y a sola de vega)

En este punto realmente había sido un milagro que María no se hubiera caído y logrará conservar la poca compostura que le quedaba, tanto Ludwig como Alfred ya no les importaba que estuvieran en el escenario ni siquiera pensaban en ello solo estaba preocupados y le seguían el juego "bailando", pero ella siempre está llena de sorpresas y sin avisar tomo del cuello Alfred jalándolo a su altura, estando a unos escasos centímetros de besarlo, para después empujarlo y hacer lo mismo con Ludwig, cantando la siguiente estrofa, no faltaron las risas entre el público:

La penca de ese maguey
su espina me está matando
acércate chaparrito
que esta lumbre está quemando

Esto se les había salido de las manos, realmente, realmente ella ya no estaba bien, esa pequeña insinuación fue como una advertencia de que debía parar, pero no lo hicieron, en el fondo sabían que ese el modo más fácil para ella lidiar con los problemas que tenía.

Barrica del palo santo del gusano de espadín
son añejas tus gotitas del sabor que yo viví

cantaba llorón tanto mezcal
tanto llorar, tanto tomar
de pechuga mezcalito
mezcalito de maguey
pa´ todo mal mezcalito
y para todo bien también

cantaba llorón tanto mezcal
tanto llorar, tanto tomar.

gota gota gota gotita de mezcal.
gota gota gota gotita de mezcal.

Al terminar de cantar fue como si toda su energía se hubiera esfumado, las piernas le fallaron Ludwig la tomo en sus brazos, no pesaba mucho sonrió al tenerla así.

-Vamos a casa – le dijo Ludwig, María solo asintió, ninguno de los dos se atrevió a manejar así que mejor llamaron un taxi, la mexicana iba entre los dos, a ratos reaccionaba, solo para recargarse en alguno de los dos.

No fue un viaje placentero, para nadie incluyendo el taxista, sacaron María con cuidado le pagaron al chofer, estaban por entrar a la casa cuando la chica comenzó a hablarles

-¿Por qué están difícil? – les dijo intentando ponerse de pie y en el tono característico de una persona ebria – estoy harta de estar en esta maldita situación, no tengo la necesidad de estar en ella, pero no puedo estar sola, ¡No!, tengo que tener a un hombre a mi lado, eso lo que me dijo España desde que me crio, "un hombre estará allí para protegerte y cuidarte" ¡patrañas! – se tambaleaba en los escalones de la entrada pero aun tenia cierto aplomo para mantenerse de pie - ¡Marisol! ¡Abre la puerta! – le grito a la chica que se encargaba de la limpieza de la casa, mientras golpeaba la puerta para después volverse hacia ellos - ¿Quieren saber que es lo peor? – pregunto a lo que ellos negaron con la cabeza pero a ella poco le importo – que no sé a quién diablos elegir de ustedes dos, por mucho tiempo creí que me quedaría contigo Alfred, compartimos la infancia, me inspiraste a buscar mi libertad, me iría bien el formalizar contigo – al estar en los escalones era más alta que él, se le acercó, puso sus manos en sus hombros y lo beso esto no dejo indiferente a Estados unidos, que por un momento se olvidó de que Alemania estaba allí, el beso duro unos cuantos segundos que Lud le parecieron una eternidad – pero tenías que ser tan idiota – le dijo de frente María – robarme la mitad de mi territorio, no creas que lo he olvidado. – se recargo en la puerta paso una mano por su cabello – creo que no sé qué me gusta de ti Ludwig, si es la manera en la que te sonrojas cuando estoy contigo o cuando … - hizo una pequeña pausa, fue cuando las lágrimas dejaron verse y entre unos cuantos sollozos continuo – o cuando te preocupas por mí no como una nación sino como persona, tu manera de ser conmigo me hace creer que podría vivir un cuento de hadas contigo, creo que te amo – dijo acercándose a él bajándose de los escalones y puso su cara en el pecho del hombre aun llorando, no sabía que hacer o cómo reaccionar – Abrázame – le dijo, como buen soldado hizo caso, se inclinó para estar a su altura cosa que María aprovecho para besarlo y con el no parecía querer dejar de hacerlo, fue cuando la puerta se abrió, dejando ver a la joven que vivía con México, la mexicana se separó del alemán, para dar media vuelta e ir en dirección a la puerta no sin antes vomitar en las plantas que se encontraban en las jardineras, tosió un poco y casi mecánicamente continuo su andar quitándose los zapatos, abriendo el cierre del vestido, en fin parecía que no era la primera vez que lo hacía, todo ante la mirada atónita de los dos hombres.

-Deberían de estar tranquilos ella pudo haberlos besado después de vomitar, son "afortunados" – dijo sonriendo la joven – entren les preparare algo para beber y preparare sus cuartos – ninguno dijo nada, no veían razón, Marisol les dio chocolate caliente y pan, una vez que acabaron de comer cada uno fue a su cuarto – si necesitan algo estoy al final del pasillo junto al cuarto de la señorita María.

Eran las tres de la mañana y ninguno de los dos hombres podía conciliar el sueño, confundidos por la actitud de México, creo que nadie en su posición hubiera podido dormir, Alfred sentía que algo podía surgir con ese repentino beso, que tal vez las cosas podían ser como antes e incluso lo volvería amar pero las palabras "Tenías que ser tan idiota" y "robarme la mitad de mi territorio" le dolían lo peor fue cuando ella le dijo a Ludwig "Te amo" bueno había sido un "creo que te amo", pero al final un te amo iba en la oración.

-Con un demonio – dijo tapándose los ojos con las manos

Por su parte Ludwig, estaba estoico en su cama mirando el techo, en la superficie lucia tranquilo, pero en su interior estaba en verdadero campo de batalla entre su lógica y sentimientos, ¿Qué clase de mujer era? Dejándolos así en ese estado, pensaban los dos hombres en sus respectivas camas, lo cual era gracioso ellos que nunca compartían las mismas opiniones y ni siquiera se hablaban a menos que fuera necesario, ahora se encontraban despiertos a altas horas de la noche, por la misma mujer y por mismos sentimientos encontrados, mientras María dormía plácidamente en su cama, una escena digna de una comedia romántica.

Pronto una dulce melodía empezó a escucharse, no era la voz María, no era cantado en castellano, la curiosidad fue lo que impulso la curiosidad de Alfred, que se levantó de su cama y abrió su puerta, efectivamente no era María sino la mujer que vivía con ella, se asomó por la puerta que estaba un poco abierta lo suficiente para saber que pasaba en el cuarto.

Mostla,
queman nehuatl nionmiquis
amo queman ximocuesco

(Mañana,
Mañana que yo muera,
no quiero que estés triste)

Parecía cargar algo pequeño, la mujer se dio la vuelta en dirección a la puerta que estaba entre abierta, por allí Alfred miraba la escena de una madre arrullando a su pequeño.

Nican,
ocsepa nican nionhualas
cualtzin huitzitzilin
nimocuepas.

(Aquí,
Aquí yo volveré
convertido en Colibrí)

Recordaba esa lengua, alguna vez María la hablo al igual que muchas otras más que había "olvidado", era hermosa a pesar de no saber que decía, lo hacía sentir en paz y tranquilidad, incluso le estaba dando sueño.

Soatzin,
queman ticonitas tonatiu
ica moyolo xionpaqui

(Mujer,
cuando mires hacia el sol
sonríe con alegría)

Ompa,
Ompa niyetos ihuan totahtzin
cualtzin tlahuilli
nimitmacas.

(Allí,
Allí estaré con nuestro padre,
buena luz yo te enviare)

-¿Qué crees que estás haciendo? – se escuchó una voz detrás de él que resulto ser la Ludwig, el americano se sobresalto era obvio que lo había sorprendido

-Nada incorrecto si es lo que crees – dijo regresando a su cuarto – me voy a la cama.

Esta vez Alfred se quedó dormido sin titubeos, no despertó hasta la mañana siguiente que Marisol lo despertó avisándole que el desayuno estaba listo, le entrego su ropa limpia, mismo que aprovecho para tomar un baño. Comieron sin problemas Marisol los atendió ya que México parecía no despertar. Ambos hombres comían junto con Marisol y su pequeño hijo, nadie decía nada solo la mujer que le preguntaba si deseaban algo más.

-Creo que María despertara en la tarde, probablemente se pueda despedir de usted – dijo la mujer mientras le daba una cucharada de papilla al niño

-No sé si quiera hacerlo – dijo un tanto cabizbajo Alfred, mientras miraba su plato

-No sería educado de tu parte – dijo una voz detrás de él que resulto ser la de María – buenos días a todos – les dijo mientras sentaba no sin antes hacerle muecas al pequeño

-¿Quiere café? – le pregunto Marisol, la pelinegra solo asintió, mientras ponía ambas manos en su cara, cuando las quito su rostro estaba completamente rojo.

-Se que no tengo una buena excusa para lo que hice, aunque no creo que tenga que darles una explicación, solo les pido perdón si me comporte mal con ustedes y si los metí en problemas.

-Descuida, sweet Mary, no hiciste nada malo – dijo Alfred sonriendo, mientras se levantaba, dirigiéndose a ella, la beso en la mejilla – ya me voy, creí que no te despertarías, temprano, hasta luego. – se dirigio a la entrada

-Espera ¿Por qué te vas? ¿Acaso hice algo malo? – apenas Estados unidos iba a decir algo cuando, sonó un claxon.

-Me voy porque tengo que irme, ya llegaron por mí – dijo riendo – además no estás sola. – dijo viendo a Ludwig, mientras le extendía su mano, la estrecharon.

Los tres se dirigieron a la puerta, no hubo más palabras ni despedidas, solo Ludwig y María, en la entrada mirando el auto de Alfred alejarse.

-¿No te dije algo inapropiado? – le pregunto María

-Solo dijiste que me amabas – dijo el rubio ligeramente sonrojado, mientras entraba a la casa.

-Espera !¿Que?! - grito mientras Alemania, entraba a la casa


Otro capitulo terminado les diré que no me gusto y eso que yo lo escribí, en fin solo le quedan tres capítulos mas a esta historia, comenten si les gusto o alguna sugerencia que tengan en fin me despido de ustedes, hasta la próxima.