Capítulo 3: Las velas son el inicio de un incendio.

-Chise...- Elías estaba enojado.

Quizás enojado, molesto o furioso no podían ser las palabras suficientes para describir como se sentía, la furia comenzaba a cambiar su cuerpo convirtiendolo en lo que era en realidad, una cola de serpiente salió de él y unas pezuñas de cabra, su pecho se volvió de músculos y huesos, duros y oscuros, sus manos con garras enormes, plumas por su cabeza y los cuernos creciendole, de él salía la advertencia de dejar a su esposa en paz.

Las hadas normalmente tendrían miedo de aquella vista pero lo que se veía era su enojo y ganas de defender a su petirrojo. Ruth estaba molesto, se sentía débil por la misma conexión con Chise, pero las ganas de defenderla eran mayores, dándole así en el camino fuerza a la misma pelirroja.

-Ohhh... que batallón, tantos contra dos...- decía Cartaphillius.

-¿Dos?- preguntó un hada.

De las sombras del ala oeste del lugar a aparecía una persona que Elías deseaba que fuese una ilusión.

-Simón... ¿Por qué?- preguntó Elías con un tono de voz más tenebroso.

-Por qué... tampoco tengo una razón bien clara Elías, quizás celos, quizás envidia, quizás deseo... Comprendí desde hace 10 años que yo tenia la habilidad de la magia, y quería saber si... podría funcionar en este ambiente. Salvar vidas, no más muertes ni enfermedades, hacer un mundo nuevo con la magia sería tan... fabuloso. Claro que jamás me quisiste enseñar, pero si a la linda Chise.

Simón de repente tocó la pierna blanquecina de Chise mientras la veía con una mirada muy extraña. Sin notarlo una hada le lanzó una bola de fuego quemandole la mano. Este al ver tal suceso vio su mano con la piel quemada y la sangre corriendo de ella. Pero aún así no mostró ningún dolor o molestia, la llama se apagó y su mano quedó negra pero de repente su mano parecía burbujear hasta que no había rastro de ningún daño.

-Como decía, pasé años pensando aprender de ti pero no... hasta que conocí a Cartaphillius, él me ha enseñado todo lo que sé y a cambio le soy fiel.

-Te has perdido Simon... le eras fiel a la Iglesia y ahora le das la espalda por poder.- dijo Elías con su voz aún distorsionada.

-Te equivocas, hago esto por la iglesia. Por el amor que le tengo sacrificare todo, incluso a la bella Chise.- dijo mientras agarraba un mechón del cabello de ella.

-Siempre sospeche de ti, nunca confíe en ti- dijo Ruth mientras que de su boca salían llamas del infierno.

-Cartaphillius no puede morir, pero su cuerpo esta pudriéndose. Chise esta muriendo pero es fuerte, así que le propuse a mi maestro experimentar y así salvarse él, no prometemos lo mismo con Chise.- dijo Simón.

-Maldito inmundo- dijo una voz femenina. La reina Titania de las sombras salió acompañada de su esposo Oberon y más seres.

Esta sin pensarlo le lanzó un hechizo que fue evadido rápidamente por Simón y arrojado de vuelta.

La reina estaba encolerizada.

-No necesito la reprimenda de una vieja- dijo Simón.- Ahora si nos discupan, hay un experimento esperándonos.