¡Hola gente bella! Muchas gracias por sus reviews en el capitulo anterior :D
Para quien preguntó: en este momento estoy viviendo en Santiago, Chile. Y me vuelvo a vivir a Buenos Aires :) Así que ando enloquecida T_T
Capitulo 4
Luego de saltar nuevamente por aquel portón comenzó a caminar hacia adelante pateando con rabia las hojas secas esparcidas por el suelo. Caminó unos cuantos metros, levantó la mirada y se fijó donde el camino se bifurcaba. Creyó que sería fácil retornar por el sendero de ida, pero no contaba con el hecho de que ambos caminos se vieran del mismo modo. Por instinto tomo el derecho y se alejó lo suficiente como para darse cuenta que no había escogido bien. Se llevó las manos a la cadera, suspiró y maldijo entre dientes. Se golpeó mentalmente por haber prestado más atención a la mujer que la guiaba que a la ruta que transitaba en aquel momento. Se devolvió decidida a tomar la senda izquierda y terminó en una especie de claro que nada tenía que ver con la playa que esperaba encontrarse. Las olas se sentían cerca ¿Cómo podía ser difícil salir de allí? Sólo debía caminar hacia el este. Se sintió una estúpida. Pero continuó avanzando por donde el oído la llevaba hacia el mar.
-¡Jane!- escuchó a lo lejos y movió la cabeza en todas direcciones intentando situar el sonido -¡¿Jane?!- Se movió con sigilo hasta ubicarse detrás de un tronco grueso. Ella llevaba puesta la mochila en la espalda y el bolso en la mano. Frunció el ceño, podría llamarla todo el día, no pensaba hablarle. Al menos no por el momento. La vio buscarla con la mirada insistentemente hasta que se resignó y bajó la cabeza. Suspiró y continuó en dirección completamente opuesta a donde se encontraba ella. Resopló al darse cuenta que siempre estuvo en la dirección equivocada y se obligó a seguirla sin que ella se diera cuenta.
Cuando atravesó los matorrales que llevaban hacia el mar Jane se detuvo, al verla desaparecer se acercó un poco y se quedó esperando a la sombra del último árbol. Se sintió un poco mal, pero sólo un poco, por haberla dejado regresar sola. Momentos más tarde, ya segura de que Maura estaría lo suficientemente lejos como para no verla se decidió a volver al hotel.
Maura dejó el bolso sobre la cama y la mochila a un lado. Se sentó sobre el colchón y lanzó un profundo suspiro antes de dejar caer su cuerpo en el fino edredón. Se quedó mirando el techo mientras pensaba en lo que acababa de suceder. Al principio se sintió un poco culpable por haber provocado aquella situación, pero luego se dio cuenta de que Jane había sobre actuado. No era para tanto. Además ella solo estaba intentando ser amable luego de aquel beso. No tenía razón para ponerse así.
Llevó sus manos hacia su estomago, frunció el ceño y miró al cielo a través de la ventana. Aún estaba soleado, podía disfrutar del día y olvidarse de aquella irritable mujer y la suavidad de sus labios, el delicioso sabor de su boca, la tersura sobrehumana de su piel. Y sus gritos. Especialmente de sus gritos. No permitiría que le arruinara su tarde.
Sacudió la cabeza intentando eliminar aquellos pensamientos ya había sido suficiente. Había estado bien, fue entretenido, un beso delicioso. Pero no sucedería nada más. Si salió huyendo y la dejó sola en el medio del bosque, ella era la que se perdía la oportunidad. Se sentó firmemente y se levantó para buscar su ropa. Ahora debía verse más hermosa que nunca. Debía mostrarle lo que tuvo la oportunidad de tener y dejó pasar.
Eran pasadas las cuatro de la tarde cuando Nicole y Jane bajaron hacia el lobby donde se encontrarían con el resto del grupo. Ella no se sentía con muchos deseos de verlos, pero no pudo decirle que no a Nicole ni a una ronda de cocteles en la piscina del hotel. No se había puesto el traje de baño porque no tenía pensado hacerlo frente a sus compañeros. Al llegar Dan y los demás habían colocado una mesa debajo de una sombrilla y un par de sillas y reposeras. Debía admitir que había sido una buena idea. Disimuladamente recorrió el lugar buscándola con la mirada y se alegró de que no estuviera allí. No sabía cómo podría reaccionar si esa mujer aparecía. ¿Y si hablaba del beso frente a sus colegas? No. No lo haría. Exhaló profundamente antes de acercarse a ellos y sentarse en una silla privilegiada que Bobby le cedió.
La primera ronda de margaritas llegó a los pocos minutos, Bobby y Danny se lanzaron al agua luego de beberlo como si fuera agua.
-No han alcanzado ni a saborearlo- murmuró Nicole y ella le sonrió para no ser descortés. Honestamente le importaba muy poco.
Martínez comenzó a hablar con Dan acerca de algo y Nicole disfrutaba su bebida mirando el hermoso paisaje que brindaba la piscina con el mar azul de fondo. Se encontró a sí misma pensando en qué habría hecho Maura al llegar al hotel y qué pensaría ahora que ella había huido de aquel modo. Había estado un poco mal, pero no tenía derecho echarle la culpa de todo. "¿Por qué estoy pensando en ella cuando podría disfrutar del hermoso momento de paz mientras Martínez está entretenido?" Arrugó la nariz intentando distraerse en buscar detallitos en el exterior de las paredes del hotel. Repasó los balcones del tercer piso, luego del segundo y finalmente el primero. Cuando estaba prestando atención al marco de la puerta principal que daba a la terraza se ahogó con la bebida al tomar consciencia de lo que sus ojos veían. El liquido le salió por la nariz lo que llamó la atención de Martínez, Dan y Nicole que voltearon a verla inmediatamente. Comenzó a toser exageradamente. Nicole le levantó una mano mientras le daba suaves golpecitos en la espalda. Martínez se reía, lo que hacía aún más difícil el concentrarse en poder tomar aire.
-¿Estás bien?- preguntó amablemente Nicole sin cesar las palmaditas. Ella asintió con la cabeza a pesar de aún estar tosiendo sin quitarle la mirada de encima. Es que apenas podía creerlo, allí estaba Maura, con un precioso bikini blanco adornado sólo por el pareo corto, translucido de color rosado que cubría la parte lateral y posterior de su cadera. Llevaba unas sandalias de playa con tacón, lo que estilizaba mucho más sus piernas. Notó como ella le sonrió a uno de los camareros que la guió demasiado amablemente hacia una de las reposeras al otro lado de la piscina. Miró a su alrededor notando, al juzgar por las cabezas que miraban hacia su dirección, que no era la única que había notado lo hermosa que se veía en traje de baño. Y lo había imaginado, si con ropa era regia, sin ella debía serlo aún más. En ese momento notó que aún Nicole palmeaba suavemente su espalda. La miró levemente con una sonrisa de agradecimiento y se detuvo volviendo a verla por breves segundos antes de fijar su mirada de nuevo en Maura.
-Rizzoli, intenta no beber nada mientras la miras, volverás a ahogarte- comentó Martínez con una risita divertida. Ella sonrió falsamente antes de fulminarlo con la mirada.
-Eres un idiota- masculló volviendo a verla sin importarle lo que pudiera decir. Una punzada de celos comenzó a molestarle en su interior al ver como Bobby y Danny hablaban sobre ella y señalaban en su dirección desde dentro del agua.
-Ve y háblale- insistió intentando pincharle en el nervio.
-Cállate- gruñó entre dientes sin siquiera voltear a verlo.
-Rafael no la molestes- pidió amablemente Nicole. Jane se encogió de hombros y tomó su bebida sin quitarle los ojos de encima.
-La hemos perdido- susurró Dan ganándose un golpe en el brazo de parte de su mujer. Pero Jane no se inmutó. Sólo podía prestar atención en la forma desquiciantemente sensual en la que se aplicaba el aceite solar sobre su piel. Lo estaba haciendo a propósito. Sabía que ella la estaba mirando, por eso sus movimientos eran tan sugestivos. Y lo peor, era que estaba funcionando. De haber estado solas la hubiese ido a buscar y sin siquiera hablar de lo que había pasado la hubiera besado y quitado aquel traje de baño con los dientes. Pero no podía.
El sonido de su vaso vacío la hizo bajar la mirada para notar que se había terminado su contenido. Suspiró.
-Pediremos otra- escuchó decir a su compañero y ella sonrió levemente.
-Olvídalo Rizzoli, tienes menos chances de conseguirla que Danny- se burló de nuevo.
-Oh, imagino que tu "latin lover" tienes muchas- El apoyó su espalda en la silla y sonrió soberbio. "Si supieras" pensó Jane cruzando los brazos y apoyándolos sobre la mesa.
-Puedo tener a quien quiera, incluso a ti- Aquellas palabras la hicieron estallar en carcajadas sin poder evitarlo. Se tentó ante su extrema confianza, era un ridículo.
-Ok, preferiría salir con un alien antes que contigo así que estás un poco equivocado- El se encogió de hombros y se acomodó nuevamente.
-De todos modos no me interesas- empezó a decir mientras Jane se secaba una lágrima -Ella sí- ambos volvieron a verla justo cuando estaba desarmando el nudo del pareo, para acomodarse y disfrutar del sol. Jane sonrió.
-De acuerdo, ve háblale a ver qué tan irresistible eres- Dan y Nicole compartieron una mirada nerviosa. Martínez hizo un gesto indiferente, simuló sonarse el cuello y se puso de pie. Jane lo miró con gesto serio, arrepintiéndose en ese instante de haber sugerido semejante cosa, mientras luchaba contra sí misma, él caminaba haciéndose el sexy hacia ella. Y una sonrisa de satisfacción se apoderó de los labios de la detective al ver que Maura ni siquiera lo había notado. Martinez se puso de pie a su lado pero ella no le prestó atención. Miró hacia los lados y se encontró con la sonrisa divertida de Jane sabiendo que fracasaría. Danny y Bobby aún desde el agua lo siguieron hasta la orilla para poder ver mejor. Rafael optó por ponerse un poco más cerca y darle sombra para que notase su presencia. En efecto Maura lo hizo y abrió los ojos para ver cual, o mejor dicho quien era la causa. Esperaba encontrarse con la atlética figura de Jane pero por el contrario un hombre al que no conocía le sonreía. Ella se incorporó levemente para poder verlo mejor.
-¿Puedo ayudarle?- preguntó llevándose la mano encima de sus cejas para darse sombra en los ojos.
-Me preguntaba si querría tomar algo- Maura apretó los labios pero luego sonrió.
-Muchas gracias, pero ya le di mi orden al camarero- Bajó su mano y se recostó nuevamente. Martínez se quedó inmóvil unos segundos y volteó a ver a Jane que reía divertida. No pensaba darse por vencido tan simplemente. Se agachó y apoyó sus brazos sobre la reposera para quedar a un lado de su rostro.
-No me refería a tomarle la orden sino a que tomase algo conmigo- los ojos de Maura se entreabrieron y lo miró seriamente.
-Es muy amable de su parte pero en este momento solo deseo disfrutar del sol-
-¿Puedo acompañarla?- El utilizó su sonrisita seductora pero no tuvo efecto en ella.
-Aprecio mucho su invitación, pero sólo deseo estar tranquila y meditarl- Rafael sonrió y ella volvió a cerrar los ojos. Se resignó y se puso de pie nuevamente. -Ah- dijo llamando su atención, cuando estaba dándose la vuelta. La miró por encima del hombro de mala gana. -La próxima vez que quieras ligar con alguien para sorprender a tus amigos intenta no ser tan obvio- El se quedó perplejo, repasó con la mirada una vez más su cuerpo antes de darse la vuelta y caminar derrotado hacia donde estaban sus colegas. Al llegar a la mesa Jane no podía ocultar su sonrisa de satisfacción.
-Es mucho para ti Martínez- dijo cuando volvió a sentarse en su sitio.
-También lo es para ti- replicó el con gesto aniñado. Ella se encogió de hombros complacida. Por lo menos, la había besado. Que fue mucho más de lo que él podría conseguir en toda su miserable vida. Obviamente no se jactaría de aquello. Era una dama, y la respetaba, no se rebajaría a semejante cosa. Prefería guardarlo como un tesoro que sólo ella era capaz de disfrutar.
La segunda ronda llegó, la conversación entre sus compañeros continuó y Danny junto a Bobby se animaron a salir del agua para unirse a ellos. Pero su mente y su mirada sólo seguía concentrada en Maura. Pasaron sólo un par de minutos cuando se puso de pie y se quitó definitivamente el pareo para dejarlo sobre su reposera. Miró en su dirección y sus ojos se encontraron. Estaba seria, con el ceño levemente fruncido, en parte a causa del sol, en parte a causa de verla directamente. Jane sorbió un poco de su mojito, sin perder el contacto visual. Maura corrió la mirada y la fijó en el agua. Con una gracia propia de una sirena se zambulló en un clavado perfecto y se perdió dentro. Tuvo el impulso de levantarse de su sitio para poder acercarse más y verla. Pero se contuvo. Segundos después la vio salir, había creído que no podía verse más sensual, pero rompió sus esquemas al ver como el agua se escurría por las curvas de su cuerpo. Inhaló aire profundamente y lo contuvo en sus pulmones hasta que alcanzó la toalla. Se secó brevemente el pelo antes de tomar su pareo y colocárselo en la cadera. La humedad de su cuerpo hizo que la fina tela se adhiriera a su piel. Volvió a mirar en su dirección y luego de ponerse sus sandalias caminó hacia dentro del hotel.
Jane intentó volver a enfocarse en las personas que la rodeaban y dejar de prestarle atención. Ya podría ver más tarde que hacer. La conversación se animó, rieron bastante, contaron anécdotas del trabajo y algunas personales para avivar el encuentro y cerca de la sexta ronda de bebidas Jane decidió retirarse. Necesitaba darse un baño, a pesar de haber estado en la sombra su cuerpo estaba sudado y se sentía pegajosa. Se despidió de los demás con la promesa de encontrarlos a las nueve y media de la noche en el bar del hotel, Bobby había insistido en que debían volver a la salsoteca todos juntos.
-Quizás esta noche tengas más suerte que hoy- se mofó Martínez al verla ponerse de pie.
-Lo mismo digo perdedor- saludó con la mano a los demás -Nos vemos más tarde.
Poco antes de las nueve, Jane estaba sentada en la cama de su cuarto, con la gorra en la mano girándola en su dedo, moviendo nerviosamente las piernas. Se mordía los labios de sólo pensar en Maura y su maldito bikini. Tenía la excusa perfecta para volver a verla. Pero no contaba con el ínfimo detalle de que no conocía el número de su habitación. Ni siquiera sabía su apellido como para pedirlo en recepción. Lo único de lo que tenía certeza era que estaba hospedándose en el piso de arriba. Hizo un cálculo rápido. Había al menos unas diez habitaciones en el piso cinco. ¿Estaba tan desesperada como para ir cuarto por cuarto buscándola? Probablemente era el vestigio de las seis rondas de bebida que había tenido horas atrás y el aire fresco de la noche estaba envalentonándola. Se dijo a sí misma "¿Qué más da?" Sí al fin y al cabo estaba en una ciudad desconocida a la que probablemente no regresase. Sólo quedaban cuatro días y no podía quedarse con las ganas de conocer mejor a esa mujer. Se levantó de la cama y con la gorra en la mano caminó hacia el ascensor. Marcó al piso 5 y segundos después la puerta se abrió.
Tal como esperaba los primeros cuatro cuartos no eran el de ella. Había apostado consigo misma que pasarían al menos cinco hasta que pudiese encontrarla y no se equivocó.
Golpeó la puerta de la habitación 507, debía ser porque ya había hecho el ridículo 6 veces antes que poco le importaba estar equivocándose de nuevo. Miró hacia el pasillo en lo que esperaba que la persona que estaba haciendo ruido dentro se dignara a abrir. Miró casualmente el reloj "9.13 Pm" aún tenía tiempo para llegar al bar y hacer como si nada hubiera sucedido. La puerta se abrió. Maura estaba mirando a su cintura mientras se ataba el cordón de su bata de baño. Al levantar la mirada y verla, la sonrisa que estaba en su rostro se difuminó. Jane se quedó embobada viendola, se veía preciosa con su cabello húmedo y su rostro sin maquillaje. Ella se pasó la punta de la lengua por los labios y escondió su cabello detrás de su oreja en gesto nervioso.
-¿Qué haces aquí?- preguntó con suavidad mirándola a los ojos por primera vez -¿Cómo supiste el número de mi habitación?-
-Tengo mis métodos infalibles- respondió ella en un tono de aparente seguridad.
-¿Qué quieres?- Jane movió los pies en su sitió y resopló.
-Quería devolverte esto- dijo entregándole la gorra. Maura la tomó cerrando con fuerza su puño contra ella.
-Gracias- Se miraron en silencio unos segundos antes de que ella atinase a cerrar. Jane sonrió levemente y Maura cerró sin decir nada más.
Al otro lado de la puerta se quedó observando la gorra y con furia la arrojó a algún sitio de la habitación. Se sentía frustrada. Hubiera querido decirle muchas cosas que se le cruzaban por la mente pero aquella estúpida sonrisa la había desconcentrado. No había podido hacer más que mirarla y asentir a todo. Se golpeó con la palma de la mano en la frente y llevó las manos a su cadera.
Jane aún miraba el número dorado adosado a la puerta. ¿Eso era todo? No. Claro que no. ¿O sí? Antes de que pudiese pensar lo que estaba haciendo volvió a golpear y Maura abrió de inmediato. ¿Estaba agitada o era sólo su imaginación? Arqueó las cejas y la interrogó con la mirada.
-Estaba pensando sobre lo que me dijiste hoy- Maura movió la cabeza levemente en una negativa sin comprender a qué se refería. -Ya sabes...
-No. No tengo idea de qué estás hablando- respondió apoyando la mano en el borde de la puerta.
-Yo tampoco encuentro un motivo por el cual dos personas que se sienten atraídas, a pesar de llevarse mal no, puedan estar juntas. Al menos una vez- Maura sintió como su corazón se aceleraba. -¿Qué dices?- Ella abrió la puerta de par en par y se quedó mirándola con el ceño fruncido. Jane tragó en seco y sintió como estaba otra vez a punto de ser rechazada por la mujer más compleja que había conocido.
Bueno gente bella, esto es todo por hoy jijiji ¿Maura aceptará o la dejará pagando como la otra vez? Ya lo veremos.
El próximo capi estará listo para el Lunes 23! Sip, estoy intentando actualizar más seguido. ¿Vieron que linda que soy? espero que me dejen muchos reviews así me motivan como siempre :P
Pd: estoy contenta porque mi persona favorita está leyendo esta historia jajaja los milagros que hace Rizzles n.n
