Es viernes y estoy teniendo una mañana de mierda, me acabo de pelear con mi profesor de Marketing, ya que, se le ha ocurrido la brillante idea de enviarnos otro trabajo, como si una no tuviera vida, además de todo no hemos podido visitar a Plutarch en el hospital ya que según por políticas del hospital solo su familia puede verlo, gracias al cielo su estado es estable y por lo que Haymitch pudo averiguar es probable que se recupere paulatinamente.

Hola – contesto mi teléfono cuando lo siento vibrar en mi bolso.

Dios Kat hasta que respondes – chilla Glimmer desde el otro lado de la línea.

Lo siento rubia, estaba en clases y recién he salido.

Tienes que estar a las 6 en el Club – me informa mi amiga.

Porque, lo van a abrir – pregunto curiosa, el club lleva dos noches cerrado ya que no hay quien se haga cargo de él en la ausencia del jefe.

No lo sé cariño, Haymitch solo me aviso que a las 6 debemos estar allá, para una reunión del personal.

Ok, iré un rato a estudiar a la biblioteca y voy para allá.

Está bien Kat, nos vemos.

Ojala esta noche trabajemos, necesito dinero urgente, le debo 500 dólares al novio de Cashmere y si no le pago este fin de semana, va a dejar de abastecerme, y con toda la carga de estudios que tengo necesito unos gramos de coca y unas cuantas pastillas. Cuando entre a estudiar no me imagine la carga que esto iba a significar, no es solo venir un rato a clases y sentarme a prestar atención a los profesores, debo hacer muchos trabajos, hacer bocetos, confeccionar prendas y un montón de mierda mas, adoro mi carrera pero mi días necesitan 30 hrs como mínimo.

Cuando llego al club son pasadas las seis de la tarde, tengo un serio problemas con la puntualidad y a pesar de que salí a buena hora de la biblioteca no conté con que el bus se demoraría 20 min en pasar, cuando entro al local escucho las voces de las chicas que provienen desde la zona donde esta el escenario, me dirijo hacia allá, cuando entro todos fijan su mirada en mi, puedo ver a mis compañeras, a los bailarines y al personal de club con cara de que las cosas no están muy bien.

Gracias por venir Señorita Everdeen – escucho que me hablan desde el centro del escenario – solo la esperamos a usted para comenzar esta reunión.

Lo siento – me disculpo mirando hacia el escenario donde se encuentra parado Peeta, vestido impecablemente en un traje de marca color gris, una camisa blanca que se pega perfectamente a su torso y una corbata azul igual al color de sus ojos, lo miro embobada un rato hasta que el dirige su mirada a mis ojos haciendo que aparte bruscamente mi mirada de él.

Bien ahora que nuestra estrella a llegado – habla con ironía – quisiera explicarles el por qué de esta reunión, como todos ustedes están al tanto mi padre a sufrido un ataque al corazón que lo mantendrán fuera de las pistas por un tiempo.

Como se encuentra el señor Mellark – interrumpe la voz de el chico que trabaja en la barra.

Mejor – es su escueta respuesta – mi padre ya no podrá hacerse cargo del Club, al menos por un tiempo.

Que va a ser de nosotros – pregunta Enobaria directamente – si Plutarch no puede trabajar supongo que el local se mantendrá cerrado…

Hoy abrimos el local - suelta abruptamente el rubio – ahora estoy yo a cargo, así que por favor tengan todo listo para esta noche.

Señor Mellark – pregunta Magde con timidez – vera sé que soy nueva acá, pero nosotras – hace un gesto hacia las chicas que bailamos – no hemos ensayado, yo ni siquiera sé que usare esta noche.

Eso es problemas de ustedes – nos dios una mirada despectiva a todas – supongo que tus compañeras pueden ayudarte, y aun tienes tiempo para ensayar. Alguien más tiene alguna duda.

Las cosas serán igual que con su padre – pregunto - es decir, el nos paga por cada noche que trabajamos y además recibimos el dinero que ganamos bailando…

Todo será igual Katniss – me miro de una forma intensa provocando un escalofrió que se apodero de mi cuerpo – pero para que te queden las cosas claras, acompáñame a mi despacho para que hablemos.

Mire a mis compañeras y con paso inseguro seguí a Peeta, al despacho que solía ser de Plutarch, se que está molesto conmigo por la bofetada que le di la otra noche en el hospital, no sé qué es lo que me tenga que decir, no creo que algún día nos llevemos bien, el me intimida y eso no me agrada, con mi oficio he aprendido a tratar a los tipos del local, pero se nota que Peeta no pertenece a este lugar.

Toma asiento – me ordena, mientras él hace lo mismo – mira Katniss, se que los cambios son difíciles, pero también a veces son buenos…

A que te refieres – pregunto ganándome una mirada de pocos amigos por haberlo interrumpido.

Me refiero a que muchas cosas van a cambiar en este lugar, estuve mirando la contabilidad y mi padre no ha hecho un buen trabajo

No te estoy entendiendo…

Necesitamos sacar este lugar a flote, a pesar de que "Club M" es un antro exitoso, mi padre es un derrochador, adicto al juego y a las excentricidades, necesito aminorar los gastos y generar más ganancias.

Sigo sin entenderte… no sé por qué me dices estas cosas a mí, yo no soy la encargada de contabilidad de este lugar.

Lo sé – me sonríe de una forma indescriptible – pero tú y tus compañeras serán mi principal fuente ingreso – guarda silencio esperando una reacción de mi parte, pero como no digo nada el continua – ustedes pasaran por las mesas, mientras alguna de ustedes presentan su show, conversara con los clientes, les pedirán que les inviten una copa tras otra y ofrecerán privados, lo que a mí me generara un mayor consumo de alcohol y un pago por llevárselas a ustedes.

Olvídalo – le grito furiosa – yo estoy aquí para bailar, no voy a acostarme con nadie para que ganes más dinero, estás enfermo, no sé cómo alguien como tu puede ser hijo de Plutarch – me levanto de la silla y me dirijo a la salida, pero cuando voy abrir la puerta, el rubio me toma del brazo deteniéndome.

Mira Katniss – me habla entre dientes acercándose a mi – no me compares con mi padre – gruñe empujándome contra la puerta, acercando su cuerpo al mío – no me importa si te acuestas con alguien o no en esas malditas casetas de privados, yo solo quiero que lleves a los clientes ahí y les bailes como lo hiciste conmigo la noche que nos conocimos.

No es lo mismo – lo enfrento mirándolo a la cara – te baile frente a todo el Club, no podías hacerme nada, en cambio si me encierro con alguien en esas casetas van a querer algo más que un baile.

Depende de ti si se los das o no…

Y si me fuerzan – le chillo intentado apartarlo de mi cuerpo, con lo cual no tengo éxito ya que el calor que irradia su cuerpo me hace querer aferrarme a él.

Habrá seguridad Katniss, me encargare de instalar botones de pánico por si necesitan ayuda – me habla en un susurro acercando su cadera a la mía – en ese sentido tengo la misma política de mi padre

Cual sería esa política – pregunto hablando con dificultad, su cercanía y su aliento en mi cuello dificultan mis pensamientos.

Solo debes follarte al jefe – antes de que pueda decir algo me está besando, mete su lengua en mi boca sin pedir permiso y me besa de forma dura y salvaje, quiero apartarlo pero solo consigo que se aferre mas a mi cuerpo, quiero chillar y decirle que nunca me folle a su padre, pero mi cuerpo traicionero se derrite en sus manos, siento una de sus manos bajo mi blusa intentado colarse bajo el brasier, mientras con la otra sostiene mi cabeza para que no rompa el beso, me separo de él para tomar aire y gritarle por lo que ha dicho , pero lleva su boca directo a mi cuello, produciendo un incendio en mi interior, un gemido involuntario escapa de mis labios, mientras cuela su mano por dentro de mis vaqueros para acariciar mi intimidad

Peetaa – logro articular, cuando siento que cuela un dedo en mi interior, y me arranca un chillido de placer, baja un poco mis vaqueros para tener un acceso más profundo en mi, quiero resistirme y decirle que se aparte, pero sus manos en mi cuerpo se sienten tan bien, que solo quiero dejarme llevar por su toque, bombea dos dedos adentro y afuera de mi, provocando que un calor se acumule en mi vientre, es una sensación placentera, tengo ganas de gritar y llorar por lo que este hombre me está produciendo, en un segundo tiene su dedo pulgar sobre un punto sensible en mi, con un par de movimientos rápidos y circulares el rubio logra provocarme mi primer orgasmo.

Pude sentir como te corriste en mi mano – me sonríe de forma socarrona llevándose los dedos a la boca – ahora entiendo porque eres la favorita de mi padre.

El solo mencionar esas palabras me devuelven a la tierra, que se cree este tipo, con la poca fuerza que soy capaz de reunir, lo empujo apartándolo de mi – quien te crees que Peeta Mellark – el rubio me mira sorprendido – escúchame bien, soy una maldita desnudista, pero eso no significa que sea una prostituta.

No tienes que decirme nada Katniss – se ríe – solo quiero probar a la chica de mi papá.

Pues vas a tener que buscarla – chillo furiosa golpeándole el pecho con mis puños – porque yo jamás me he acostado con tu padre, ni con ningún cliente – lloro de rabia – el hecho de que me quite la ropa no me convierte en una prostituta, ni mucho menos en tu puta personal – me abotono el pantalón y arreglo el cabello para salir cuanto antes de la oficina, necesito una maldita línea de coca, este hombre me supera.

Katniss - lo escucho llamarme cuando estoy cruzando la puerta.

Que quieres Peeta – me giro molesta para enfrentarlo, en su cara puedo ver desconcierto, pero también algo más que no reconozco.

Soy tu jefe – su mirada se vuelve fría y amenazadora – así que espero que empieces a llamarme Señor Mellark, y no voy a tolerar que vuelvas a gritarme, ni a golpearme.

Como diga Señor Mellark – respondo altanera dando media vuelta y cerrando la puerta con un fuerte golpe.

"Mi nombre es Katniss Everdeen, tengo 23 años, mi padre es un imbécil, mi madre no encuentra un buen trabajo, debo enviar dinero a casa para que a Prim no le falte nada, entre a la universidad, hoy soy una desnudista, mañana seré una diseñadora, en este momento necesito una linea, mi jefe está enfermo, su hijo está a cargo y es un idiota, quiero a Plutarch de vuelta"