¡Hola! Me paso para dejar el regalo del día del amigo de Ima ¡A no asustarse que todavía hay más! Espero de corazón que te guste.
Le doy gracias a mi bella y asombrosa esposa, que por acá la conocen como Elenear, Ele, E o Marce, por ayudarme con el beteo de esta locura. Sí, ser parte del harem tiene sus beneficios.
Esta historia es para el Intercambio Día del Amigo del foro El Diente de León. Regalo para Imacrezyelf.
Por último voy a decir algo que todos sabemos, pero que es necesario. Ninguno de los personajes que aparecen acá son míos, son de Suzzane Collins, yo simplemente creo nuevas historias con ellos
— ¿Cielo, puedes ayudarme con esto?
Katniss se levantó de su lugar y se movió hacia su suegro. Tratar con Loaf era mucho más fácil que con Agnes, la madre de Peeta. Con el tiempo había llegado a ver a ese hombre con el mismo cariño que a su propio padre, aunque le había costado otro tanto admitirlo. Se movió como le indicaban, hasta que el sinsajo levantó la cabeza y vio a su esposo jugar con sus sobrinos.
A Katniss siempre la desconcertaba la visión de Peeta jugando con niños. Por un momento se permitía pensar en el momento en el que jugaran con sus propios hijos, pero luego recordaba la promesa que había hecho tantos años atrás, jamás traería una vida a este horrible mundo.
Loaf a sus espaldas se aclaró la garganta haciéndole dar un respingo.
— ¿Quieres ir con ellos? A Henna le encantaría que cantes para ella, esa niña te adora— dicho eso, el viejo panadero volvió a sumirse en su trabajo.
Katniss, algo renuente a la idea de que una pequeña ansiara su compañía, se acercó a los sobrinos de Peeta, a sus sobrinos. Entre risas de niños, el amor de su esposo y, sin saberlo, bajo el consejo de Loaf, Katniss se dio cuenta que ese mundo no era el mismo en el que se había prometido no procrear, ella lo había cambiado, no iba a ser como su madre, ni volvería a suceder el accidente de Prim, y, finalmente, cayó en cuenta de que Peeta no era el único que quería tener hijos.
Lucía y Camila, no se asusten.
