Hola nakamas aquí nuevo capitulo de esta historia, espero que os guste, gracias por el apoyo anal y los reviews, ah una cosilla me comentaron que uno de los dibujantes de uno de los cuadros que conté en el capi anterior fue un error, me equivoqué y bueno ya saben quien tiene boca se equivoca :v

Disclaimer: No soy creadora de Assassin's Creed por que haría el Unity para ps3 y No me llamo Eiichiro Oda ni dibujo y hago tantas troleadas como él.

La reliquia del asesino capitulo 4: La lucha contra la tiranía

El día comenzó como habitual, el sol hacía su aparición sobre las calles,prados y monumentos de Roma, justo en un lugar en concreto un joven al cual llamaban "el ángel de la muerte" acababa de levantarse del suelo,

Tuvo que improvisar algo para poder dormir la noche anterior, tan solo lo único que hizo fue colocar unos cojines en el suelo en la sala de armas, para algunos eso seria un tanto...raro o morboso, para Zoro posiblemente sería lo más normal del mundo.

El joven asesino bostezó y se estiró levantándose y haciendo que crujiera su cuello al moverlo a ambos lados, llevaba solamente los pantalones de su traje de asesino, estaba todavía algo grogui, después de varios días notó que había podido descansar,se frotó los ojos con las manos y pestañeó varias veces para que su visión se hiciera más nítida.

Vio su cuerpo reflejado en el borde de acero de una de sus armas,contempló su cicatriz,una que le atravesaba el pecho,desde la clavícula izquierda hasta la cadera derecha, si el corte hubiera sido más profundo le hubieran partido.

-Buenos días-Zoro se volteó y se fijó en Robin,llevaba justo la prenda con la que la vio la noche anterior y tragó saliva.

-Buenos días-Contestó él,no pudo evitar mirarla de arriba abajo,en cambio Robin hizo lo mismo,no podía evitar mirar ese cuerpo de adonis,la verdad verle sin aquella túnica de su orden era un verdadero regalo para la vista,le dieron ganas de recorrer aquella cicatriz con la yemas de sus dedos y poder besar y morder aquel cuello tan bien trabajado.

"¿En que rayos piensa Robin?,ya no eres aquella joven,controlate..." Se dijo ella misma para quitarse esas ganas de tirarse al cuello del asesino.

-Veo que fue aquí donde pasaste la noche-Dijo ella dando un vistazo a la sala repleta de armas, Zoro asintió y ella siguió hablando-¿No es un poco raro que te quedes a dormir en una sala llena de armas?-Él negó con la cabeza, Robin se acercó a una de las hachas que había en una mesa examinándola,prefirió examinar esa arma que otra cosa que tenía también bastante cerca.

-No es raro,en fin soy asesino y no he conocido otra vida que esta, así que estar rodeado de mis propias armas no me preocupa.

Zoro también se acercó a donde estaba Robin y se cruzó de brazos.

-Con esa hacha he podido cortar cabezas a gran distancia,es pesada pero eficaz,es buena lanzándola a los guardias de Roma -No pudo evitar sonreír con morbosidad al decir eso.

-El fin no justifica los medios.

Dijo él mirando a Robin a los ojos, se quedaron así por varios minutos,ambos se quedaron con la mirada perdida en el otro,perdiéndose en la profundidad de aquellos ojos que tenían en frente

-Bueno...Será mejor que nos preparemos,hoy tenemos un día duro-Dijo Zoro desviando la mirada de aquellos ojos azules y dando media vuelta.

-¿Que tienes planeado Roronoa Zoro?-Dijo ella con tono divertido.

Él se puso su traje y empezó a atarse las grebas que hace unos días compró.

-Simplemente quiero que vayamos a detener a cierto mercader templario.

Él se giró para dedicarle una sonrisa llena de seguridad y se puso la capucha.

-He odio que hay un mercader templario que esta traficando con esclavos y a los que ve con mejor ojos se los regala al Papa.

-¿A Rodrigo Borgia?-Dijo Robin atenta a lo que su compañero le decía.

-Sí-Dijo el colocándose sus dagas ocultas en sus brazales.

-Al parecer los usa como encargados de limpieza de establos y cosas así-Dijo Zoro terminando de anudarse la daga en su antebrazo derecho.

-Ya veo...Me parece raro que César Borgia no haya intentado nada raro con esos esclavos-Dijo Robin manteniendo una pose pensativa.

-Eso mismo pensaba yo, pero seguro que los tortura o alguna cosa así para su diversión, así que ponte tu traje y pongamonos en marcha, quiero liberar a esos esclavos antes del mediodía que es cuando los empiezan a vender a sus compradores más comunes, la mayoría son nobles.

Robin asintió y se dirigió a la habitación en donde tenía sus ropajes y armas.

Los tejados eran un buen medio de transporte en aquella ciudad, Robin y Zoro corrían por aquellas fachadas de barro y cerámica con rapidez, Robin guiaba a Zoro mientras él con unos cuchillos que lanzaba eliminaba a cualquier guardia entrometido, ambos pararon y retomaron el aire,saltar de edificio y edificio no era tarea fácil.

-Vale es aquí, por allí abajo tiene que estar aquel templario del que hablas-Le dijo Robin de rodillas señalándole todo el área y él se agacho al lado de ella,había muchos guardias protegiendo el área y ambos vieron una carreta que estaba atada a una jaula de madera llena de hombres y mujeres con rasgos africanos.

-Que inmundicia...-Dijo Zoro.

-Esto no son hombres libres...Como no lo liberemos serán presa fácil,¿alguna idea?-Dijo él volteando a ver la morena, la morena se puso la capucha,

-uno de nosotros se quedará aquí para cubrir al otro, mientras el otro se ocupe de esconderse y liberar primero los prisioneros que es lo primordial.-Zoro escuchó interesado el plan de su compañera.

-Dejaremos un mensajito a un guardia para que sepa ese "Papa" y su hijo que su hora llegará en breve-Robin puso una mano en el hombro del asesino.

-Zoro...¿No crees que sería mejor ir más discretos?-Dijo ella y el soltó un bufido.

-Le quitas la emoción mujer...-Robin sonrió al ver el rostro de su acompañante.

-Pero sabes que si no colgarán retratos tuyos por toda Roma para encontrarte.

Zoro se quedó pensativo, tenía razón además tarde o temprano ya se harían una idea de quien habría

liberado a los esclavos que obtenían los templarios.

-Vale...De acuerdo tu ganas, permiteme que sea yo el que elimine a ese mercader y libere a esos esclavos.

Robin asintió,Zoro miró a todo el pelotón que había intentando averiguar cual de ellos era el mercader. Cerró los ojos intentando agudizar su oído buscando la voz de ese mal nacido.

-Ya me habéis odio perros sarnosos, vigilad bien el área, no quiero que ninguno de nuestros compradores usuales sean tendidos con una emboscada de esos asquerosos asesinos.

Zoro abrió su ojo y encontró al dueño de aquella voz estaba acariciando el rostro de una bella mujer

que estaba dentro de aquella jaula y fue andando por el filo y se giró hacía Robin haciéndole una señal para que estuviera atenta.

Retomó su rumbo y localizó un montón de heno que había en el suelo, aprovechando que ningún guardia miraba saltó haciendo un salto simbólico de los asesinos,el salto de fe.

Calló de espalda en el pajar y no sufrió daño alguno ya que había una cantidad considerable.

Con ayuda de sus manos pudo apartar un poco del heno para poder visualizar a su objetivo lo tenía a unos tres metros, vio que un guardia pasaba por su lado,más bien el único que estaba haciendo la ronda ya que el sitio era cerrado y los demás estaban en las entradas del pequeño lugar, Zoro le agarró del cuello haciendo que saliera un poco de su escondite y rápidamente clavando su daga en el vientre de su enemigo y atrayéndolo con el al pajar ocultando el cadáver.

Minutos antes de que Zoro matara al guardia...

-Hemos sido afortunados de encontrar bellezas africanas como tu-Dijo este hombre acariciando el rostro de una joven que no tendría más de 22 años.

Ella le miró con puro terror y odio en sus ojos, todos ellos estaban atados y amordazados.

-¿Sabes?, Será mejor que te lleve conmigo...-Dijo mirándola de arriba a bajo.

-Eres un regalo de dios demasiado valioso como para entregarte a cualquier noble de Roma...-Sonrió con maldad disfrutando de la mirada que ella le dirigía a él.

-Solo es cuestión de tiempo...-dijo este algo excitado en su tono de voz-Te llevaré a mis aposentos y te haré mía, para eso es para lo que sirven especies como la tuya, para usar y tirar, jajajaja.

Fue entonces cuando escuchó un ruido y se volteó.

-Hmmm creía que había otro guardia inútil por aquí...-Dijo en voz baja.

-Bah, serán imaginaciones mías.

Zoro salió de su escondite y viendo que ningún guardia de los que estaban protegiendo las entradas volteaba a ver al mercader templario aprovechó esa ventaja y le hizo una señal a Robin para que con sus armas matara a los 6 guardias, dos protegían cada entrada.

Robin asintió y lanzó dos cuchillos arrojadizos, uno a cada guardia clavándoselo rápidamente en la cabeza y cayendo fulminados en el ataque de la morena, sacó su ballesta y colocó dos flechas para los otros dos guardias mientras Zoro se acercaba a este sujeto el cual estaba tan sumido en la joven y en saciar sus deseos carnales que no sintió como Zoro se colocaba detrás de él sacando su daga y colocándosela en la espalda y se acercó al oído de este y dijo:

-Yo que usted no me movería a no ser que queráis probar ahora mi acero.-Dijo con voz tranquila, este mercader templario se asustó y soltó un leve grito de la impresión.

Todos los guardias habían muerto y los civiles tardaron poco en correr de un lado a otro huyendo de la escena que habían presenciado, llenos de miedo en sus corazones.

-Eres aquel asesino del que tanto nombran ahora,¿no?-Zoro sonrió sin que este lo viera, se retiró y el mercader al no notar el punzante acero en su espalda con las manos en alto se giró para encarar a aquel demonio.

-He oído cosas horrorosas de ti...Tu orden está casi extinguida, y lo sabes.

-Yo creo que la que va a ser extinguida es la tuya-Zoro hizo una pausa y enarcó las cejas para continuar .

-Templario.

Este sonrió pesimista.

-Veo que mi dios no quiere verme llegar más lejos en este mundo-Dijo cerrando los ojos al sentir la daga de Zoro clavándole en el pecho.

Zoro se puso de rodillas sujetando la cabeza de aquel templario que escupió sangre y él retiró la daga de su pecho.

-No dejaré que esta ciudad caiga en cenizas...-Dijo Zoro en apenas un susurro y este sonrió.

-Jeje, ¿eso crees?,¿cuantos sois?, por que yo solo te veo a ti.

Robin apareció colocándose al lado de Zoro y este templario moribundo abrió los ojos de par en par.

-Vaya...Así que una ramera es la que te ayuda,¿no?- este sonrió un poco y Zoro le dio un puñetazo

con cierto enojo.

-No la llames así...Junto a ella pondremos fin a esta tiranía y obtendremos aquello que buscáis.

El templario sonrió sarcástico.

-Suerte...La necesitareis-Y dicho esas últimas palabras murió dejando que su alma viajara al sitio al que pertenecía.

-Riposare in pace -Dijo Zoro cerrando los ojos del templario y levantándose.

Zoro y ella se miraron por un par de segundos a los ojos y luego posaron sus vistas para ver la jaula donde estaban todos los esclavos, ambos se dirigieron y Zoro con un cuchillo la abrió, entre los dos

desataron a todos los esclavos.

-¡Muchas gracias!, mis compañeros y yo os lo agradecemos de corazón-Dijo uno de ellos que parecía el único que sabía un poco sobre aquel idioma ya que hablaba con cierta dificultad, Zoro y Robin sonrieron.

-Ahora pueden ser libres, salgan rápido de aquí-Les dijo Zoro y este sonrió, les dijo a los demás en su idioma que tenían que irse y algunos abrazaban a Zoro y Robin mostrado su infinito agradecimiento, ambos asesinos se despidieron de aquel grupo de simpáticos africanos.

Más tarde en la guarida de Zoro, él estaba sentado en su escritorio pensando cuando algo le distrajo.

-Vaya no sabía que aparte de matar a templarios te gustaba ayudar a los civiles...

Zoro sonrió y se quitó la capucha.

-Ya sabes aparte de seguir el credo sigo mi propio credo.

Robin sonrió y se sentó en el escritorio.

-Nunca dejas de asombrarme...Zoro.-Dijo ella mirándole a los ojos.

-Lo mismo digo, tu habilidad como asesina me impresiona, se nota que te volviste más fuerte y toda

una maestra asesina.

Robin miró su daga y luego a él.

-¿Como te fueron estos siete años?-Zoro se sorprendió ante aquella pregunta.

-Bueno...Fueron difíciles,no te lo niego-Dijo rascándose la nuca.

-No se si te distes cuenta pero perdí un ojo-Dijo Zoro riéndose y Robin también.

-¿No te dificultó eso a la hora de luchar?-Zoro negó.

-La gente usa los ojos para ver, por eso son débiles, tengo más sentidos que la vista,tengo el oído,el tacto etc...-Dijo Zoro acariciando una pluma que tenía.

-Con eso me basta para luchar.-Continuó él.

-Entiendo-Dijo Robin sonriendo y se levantó del escritorio y se acercó a él tomando su mejilla y depositando un beso sobre la cicatriz que tenía Zoro en su ojo izquierdo, para el asesino sentir los labios de ella sobre su cicatriz fue algo que le llenó, sentir sus suaves labios otra vez sobre su piel.

-Aún así no creo que fuera fácil el asimilar que habías perdido un ojo.-Dijo ella al despegar sus labios de la cicatriz de él en apenas un susurro.

Robin le miró por última vez para irse a descansar dejando a un Zoro desconcertado...¿Podría sentir lo que una vez sintió? Eso es algo que su corazón y él deberán averiguar.

-CONTINUARA-

Y bueno hasta aquí el capitulo de hoy! :D dios el ZoRo ya se hace presente !... que cansancio, ayer apenas dormí intentando pensar en la historia u tal XD, tal vez me demoré un poco pero alguien llamada inspiración no quiso

visitarme. Tal vez la hice enojar XD no sé.

Bueno... Gracias por los reviews y si me dejáis un rico review lo agradezco por que pienso que ya nadie comenta, vamos Zorobineros y Gamers dad mensajes de vida! que sé que estáis al otro lado de la pantalla!

Sin nada más que decir añadiré que los lectores fantasmas se animen a comentar , vamos amigo fantasmita... envíame un rico y súper guay review :) sé que existís por que hay gente que incluso lee muchos fics y nunca deja review y eso es de mala educación D: lo que sean escritores como yo me entenderán por que no es fácil escribir, no ,no lo es.

Bueno aquí ahora si me despido, les mando un abrazo fuerte :D lleno de Suaj y nos vemos en el siguiente capitulo de La reliquia del asesino :D

sayonara!