Pokemon no me pertenece, sus personajes son utilizados con la intensión de entretener, no gano nada con hacer esta historia, solo sacar la idea de mi mente.


Capítulo 3: La visita inesperada

En uno de los paisajes más hermosos de la región Kanto se hallaba una cueva qué protegía, sin saberlo, a un morador muy preciado, para el elegido y un legendario.

Un pokemon que pocos habían visto, que en aquél instante dormía, pero sus sueños eran confusos ya qué le mostraban una faceta de su enemigo mayor qué no recordaba hasta ese momento.

****Sueño

- Me gustaría qué dejaras de preguntarte para qué naciste – exclamó Giovanni mientras el pokemon protegido por una armadura lo miraba- naciste para ser libre Mewtwo, solo para eso, nunca permitas qué nadie pisotee tu libertad, ni siquiera yo. Cuando eso suceda busca tu destino.

- ¿Y cuál es mi destino? – Interrogó el pokemon- Acaso ¿no es ser tu socio?
- El destino es complicado, muchos lo eligen, otros lo aceptan. Tú debes elegir lo que desees como tu destino, no lo qué yo te imponga; recuerda que si en algún momento pisoteo tu libertad: vete, huye a cualquier lugar y no me busques, si nos volvemos a ver será para liberarte por completo.

- ¿Por qué me dices eso?

- Lo sabrás pronto.

Tiempo después Giovanni le dijo que había sido creado por humanos para servirlos, así que escapó y se enfrentó a Mew, conoció a Ash y aprendió qué no todo los humanos eran malos, se fue a esconderse en la región de Jotho, hasta qué Giovanni lo volvió a encontrar e intento controlarlo de nuevo.

- ¡Mewtwo! – gritó el hombre desde abajo.

- ¡No me rendiré! Primero moriré a permitir qué me atrapes – le contestó.

- Eso lo sé- exclamó y el pokemon, encerrado en aquél campo de fuerza, donde su voluntad estaba siendo puesta a prueba por los científicos del Equipo Rocket, lo miró – eres muy orgulloso Mewtwo, y por eso… te admiro- decía mientras James se acercaba.

- -Señor ¿Qué hago?- pregunto mientras miraba atrás- debo regresar antes de qué Jessie y Domino se den cuenta qué salí.

-Toma- decía extendiéndole un desarmador-no tenemos mucho tiempo, quita los tornillos ¿entendido?

Mewtwo miraba desde el campo de fuerza, como los dos humanos le hacían algo en las maquinas; haciendo que el flujo de energía de aquellas cosas qué lo mantenía prisionero cesara y dejara de lastimarlo.

- Estarás más calmado por unos minutos- le explicó-. En cuanto tus amigos y esos chiquillos, aparezcan la potencia del campo será el doble, tendrán solo veinte minutos antes de qué exploten contigo, a menos que tú y los Pikachus hagan algo. Vamos James. Por cierto, las esporas de los butterfrees son tanto paralizadoras como somníferas

*****Fin del sueño

Mewtwo despertó tratando de averiguar el porqué de aquéllos sueños, que le habían estado molestado desde hacía algunos días, la faceta de su mayor enemigo que casi nunca mostraba, cuando habían algunos de los miembros del equipo de traje negro, así que salió a admirar la luna, ya que la visión de la misma le tranquilizaba.

La luna era lo que más apreciaba en el mundo, ya que le hacía recordar a sus amigos los clones, a Ash y su fiel Pikachu, así como también a la pequeña Mew con la que convivio poco después de su batalla.

Pero esa noche Mewtwo vio un extraño resplandor en la luna, como si está le quisiera decir algo, después dos presencias - una familiar y qué añoraba reencontrar y la otra desconocida-; volteó para encontrarse con nada más ni nada menos que con Mew, quien le sonreía

- Hola, Mewtwo- exclamó mientras lo abrazaba- ¿Cómo has estado?

- Bien, Mew- respondió mientras la abrazaba- ¿y tú?

-Un poco aburrida, pero no importa- contestó mientras le sonreía-. Mewtwo te presento al creador del mundo, Arceus, el dios pokemon

- Un gusto- dijo mirando al pokemon- ¿pasa algo?

- Nada, solo quiero invitarte a un festival.

- ¿Un festival?- pregunto confundido, ¿Por qué el dios pokemon iría personalmente a invitarlo a un festival?- no iré

- Ni siquiera sabes de qué se trata- dijo molesta y triste Mew- Ash irá.

-Aunque el valla yo no iré, no quiero que los humanos me vean y lo sabes Mew

- Tarde o temprano te verán y será peor- explicó el dios pokemon-. Mewtwo en ese festival estaremos todos lo pokemon legendarios y varios pokemon. Nadie nos lastimara, por eso vine a invitarte.

- Agradezco tu invitación, pero creo qué quieres algo a cambio.

-Eres perspicaz- exclamó mirándolo- es cierto qué quiero algo. Dentro del festival habrá un torneo, en el cual todos los legendarios esperamos qué Ash gane para qué se convierta en nuestro guardián; y tú, mi querido amigo, eres parte importante para qué lo logre.

-Explícate mejor Arceus- exigió Mewtwo.

- Veras, el rey de Esperanza Eterna cree que para saber quiénes son los más dignos para participar en el torneo, deben tener retos con los pokemon legendarios y un reto mayor: el pokemon misterioso de la región Kanto, el numero ciento cincuenta.

- En pocas palabras, tu - terminó la frase Mew-. Ash y otros dos chicos deben tomarte una fotografía para demostrar que son buenos, así tendrán ventaja sobre los otros.

- Además, si hago esto es por qué gracias a Mew, todos los legendarios y algunos pokemon tienen curiosidad de conocerte.

- ¿Qué les has dicho?- interrogó a la pequeña.

- Nada malo, sólo qué eres un pokemon muy poderoso qué me iguala en poder, al igual que a muchos de ellos no comente nada de lo otro- respondió el pokemon rosa -. Vamos Mewtwo será divertido, ¿no crees qué a Ash le agrade verte? Podremos convivir con el sin miedo alguno.

-Está bien- contestó suspirando y así consiguió un abrazo por parte de Mew, quien se veía muy ilusionada con dicha situacion-, pero no prometo aparecerme completamente con los otros dos chicos.

- Y no lo espero- expreso Arceus-. Además tengo algo qué proponerte Mewtwo- dijo mirándolo- Mew déjanos solos; ve a jugar con los pokemon.

- Si, Arceus – decía mientras se retiraba.

Mew se alejó para jugar con los pokemon utilizando su técnica de imitación. Tenía curiosidad respecto a la propuesta, pero no le importaba mucho; a ella lo único que importaba es qué tendría a su lado al pokemon qué consideraba su mejor amigo.

Minutos después al ver qué se quedaron callados se acercó.

- Piénsalo Mewtwo - exclamó Arceus-, por el momento creo que lo mejor es qué te vayas al Árbol del Inicio, con Mew. Ahí esperen a Ash

- Arceus, ¿podemos viajar con Ash?- pregunto la pequeña.

- Sólo si para ese momento ya no tienes más tesoros Mew; esa es mi condición- respondió mientras se elevaba-. Me retiro nos veremos en el reino.

Ambos pokemon observaron como el dios supremo desparecer y dejar a la luna con su brillo natural, Mewtwo guio a su compañera al interior de la cueva para descansar y viajar al dia siguiente al lugar mencionado por Arceus.

Ya en el interior Mew observo como su compañero se recostaba en el lugar, ella decidio hacer lo mismo pero en los brazos del mismo, quien tras la sorpresa negó con la cabeza divertido de la situación y se dispuso a descansar.

- buenas noches, Mew.

Murmuró, creando así sin quererlo un ritual qué duraría algunos meses…