Disclaimer: Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto y sólo la historia es de mi autor

Drable 4: Tragedia

Sasuke recibió en mano unos documentos que no tardo en revisar. Al leerlos no pudo más que sonreír antes de recibir un beso en los labios de parte de su novio. Al fin tenían la aprobación para tener su familia completa.

Un niño azabache sonreía alegremente al ir de la mano de un hombre rubio algo similar a él. Naruto sentía una enorme dicha de tener esa pequeña mano sujetando la suya. Tanto tiempo de haber luchado para que lo dejaran estar a su lado había dado sus frutos, ya que Menma era un huérfano. Su pareja y él habían hecho todo el papeleo para adoptar a un infante, pero siempre recibían negativas por ser una pareja homosexual. Las razones no eran más que mentiras entrelazadas en un discurso "moralista". Simplemente no querían admitir que ellos podían ser una buena familia.

Se equivocaron. Eso quedó más que claro, cuando el propio Menma habló en favor de sus padres. Aunque tuviera una corta edad, ello no significaba que no fuera capaz de distinguir quienes lo amaban. Sus progenitores biológicos lo abandonaron a su suerte, siendo posteriormente llevado a un orfanato. Sólo sabía que le decían cosas "malas" por sus padres adoptivos. Empero, él vivía con ellos, los conocía y amaba, así que nadie lo engañaría con esas acusaciones llenas de falacias y prejuicios.

Si se exceptuaba las críticas y la homofobia, las cosas en la familia Uzumaki-Uchiha marchaban bien. Menma siempre reía de las "peleas" tontas entre sus padres. No había día en el que estuvieran de acuerdo, siempre se estaban llevando la contra o retándose mutuamente. Esto último era frecuente cuando se trataba de cuestiones de comida, los "duelos" para saber quién cocinaba mejor no se hacían esperar. Además, en ocasiones él mismo causaba algunos choques de opiniones entre ellos, como lo era aquella mañana. El pequeño Menma de cinco años se acercó a sus padres que se encontraban desayunando tranquilamente en la mesa.

—Ya lo he decidido —declaró el niño con seriedad y los brazos cruzados.

—¿Qué has decidido? —preguntó su padre rubio, mientras Sasuke seguía tomando su café.

—Quiero un hermanito para mi cumpleaños—respondió seguro, tomando por sorpresa al moreno que se atragantó con su café.

—Enseguida te lo hago —respondió el blondo sonriendo mientras miraba de reojo a su esposo que le mandaba una mirada de odio.

―No, Dobe ―negó Uchiha con seriedad―. Lo que Menma pide es diferente a lo que estás pensando ―afirmó con una ceja arqueada.

―Bueno, tal vez pueda conseguir ayuda externa… ―comentó al aire el blondo mirando distraído hacia el techo.

―Quizás puedas conseguir otra cama para dormir con tu "ayuda externa" ―amenazó Sasuke frunciendo el ceño.

―Pero, papá si lo echas no tendrás con quien jugar ―habló Menma en defensa del rubio.

―¿Jugar? ―cuestionó el moreno mirándolo atento. Dudaba que su hijo tuviera idea sobre ese tipo de cosas―. ¿Qué te ha estado enseñando el Usuratonkachi cuando estoy trabajando?

―¿Me crees capaz de pervertir a nuestro hijo? ―preguntó Naruto ofendido de que lo creyera tan desviado.

―Él no me lo enseñó, yo lo vi ―aclaró Menma sonriendo inocentemente―. ¿Por qué nunca me invitan a jugar? No es justo que sólo jueguen a las luchas de noche. Gritan muy alto, así que seguro es divertido jugar en la cama sin ropa.

―Naruto… ―llamó Sasuke conteniendo sus deseos homicidas―. La puerta siempre tiene cerrojo ¿verdad? ―interrogó viendo la expresión nerviosa de su pareja, dando inicio a un largo regaño por el descuido.

En lo que ellos discutían, Menma ladeaba la cabeza, ajeno al pleito. Él sólo quería un hermanito para jugar. Debido a que algunos niños lo evitaban y murmuraban cosas de lo "rara" que era su familia. Incluso algunos adultos tendían a pelear o discutir con Naruto y Sasuke al no querer a su hijo cerca de los demás para no "contagiarlos". ¿De qué se supone que los iban a contagiar? Para el caso, lo único que el menor tenía en mente era que si él era muy feliz con ellos, otro niño también lo podría ser.

Ojalá otras personas hubieran pensado como Menma…

Suspiraban lo mismo los dos. Los blancos pasillos inundaban sus fosas nasales con olor a antiséptico a medida que avanzaban entre doctores y pacientes. Allí tendido en una cama se encontraba Sasuke conectado a múltiples aparatos para mantenerlo con vida. Había caído en coma luego de recibir una brutal paliza de parte del padre biológico de Menma, quien lo atacó junto a sus amigos. El mencionado los buscó queriendo reclamar a su hijo, pese a que legalmente era de ellos. Ante la negativa de ambos y de la propia ley, recurrió a una venganza cobarde y llena de odio.

―¡Papá! ―llamó Menma sacándolo de sus pensamientos señalando la mano blanca del Uchiha―. Movió un dedo. ¡Pronto despertará! ―exclamó con una sonrisa.

―Así es ―asintió Naruto acariciando su cabeza.

No era verdad. Tampoco era mentira. El doctor le dijo que en ocasiones habría pequeños movimientos reflejos, pero nada que indicara que despertaría. Menma ponía sus esperanzas en esos momentos y él alentaba eso. En el fondo, también quería engañarse a sí mismo con volver a ver los ojos oscuros de la persona que amaba. Se le formaba un nudo en la garganta por no haberlo protegido. Los responsables fueron apresados con facilidad, después de todo Sasuke no se las dejó fácil. Uzumaki sonrió con tristeza y orgullo, su pareja no se dejó golpear sin dar pelea. Sin embargo, el daño estaba hecho.

Naruto sujetó una de las manos pálidas, al tiempo en que cerraba sus ojos suplicando volver a verlo despierto. Sintió un leve apretón en sus dedos. ¿Era un reflejo? ¿Era real? No lo sabía y por ahora sólo le quedaba esperar junto a Menma a que él decidiera volver a su lado.