CAPITULO 4–Yo no quise lastimarte.

Plan
"Reconquistando a la Sabelotodo".

Fase uno: "Adiós al Gran Idiota Búlgaro (GIB)"

Lugar: Cocina del número 12 del Grimmauld Place.

Hora: Diez y media de la mañana del día siguiente. Desayuno.

-Buenos días-saludó Ron al entrar a la cocina.

-Buenos días-contestó Ginny.

En la cocina sólo estaban él y su hermana. Ginny preparaba el café, mientras Ron se sentaba un la mesa.

-¿Tienes todo listo?-preguntó ella mientras le servía una abundante taza de café.

-Sí-contestó Ron después de darle un gran sorbo al café-. Terminé de preparar los detalles ayer por la noche. ¿Y tú? ¿Pudiste hablar con ella?

-Sí-respondió Ginny, sirviéndose una taza de café también-, hablé con ella y aceptó encantada.

-¿Se puede saber que le has dicho?-preguntó Ron al tiempo que comía una tostada con mermelada.

-Que le querías pedir disculpas llevándola a tomar un café hoy por la tarde noche.

-Genial-aceptó Ron-. Buena mentira-felicitó.

-Viviendo-comentó Ginny-más de quince años con Fred y George algo debía quedar, ¿no?.

-Claro-aceptó Ron. Luego recordó una cosa:-. ¿Dónde está Harry?

-Fue a buscar los boletos para ir a Italia-respondió Ginny, luego hubo un largo silencio entre ellos-. Vamos, pregúntalo-dijo de repente.

-Está bien-dijo Ron-, me has atrapado. ¿Dónde está Hermione?

-En el trabajo, al igual que Krum-contestó Ginny.

Fue allí cuando Ron se dio cuenta de que eran las once de la mañana.

-¿Y qué hora viene Krum?-preguntó Ron-. Así podré empezar con el plan-agregó.

-Llegará en cualquier momento-respondió Ginny.

Y como si Ginny tuviera el Ojo Interior de la profesora Trelawney, Krum apareció en el umbral de la puerta.

-Buenas tarrrrrrrdes-saludó Krum.

-Hola-contestó Ginny, pero Ron no dijo nada.

Llegó la hora.

Le hizo una seña a su hermana y ella captó el mensaje enseguida.

-Sabes, Viktor-dijo Ginny como si fuera algo casual-, hoy por la mañana llegaron miles de cartas de tus fans-lo cual no era mentira. Desde que Krum se había mudado allí, sus fans sólo habían tardado un día en buscarlo.

La cara de Krum se iluminó como la de un niño que está a punto de recibir dulces.

-¿En serrrrrio?-preguntó Krum.

-Sí-respondió Ginny-, las dejé en el vestíbulo, si quieres...

Krum salió corriendo de la habitación.

-... puedes ir a buscarlas-terminó Ginny-. ¿Y qué te parece?-le preguntó a su hermano.

-Tenías razón-admitió Ron-. Es un mujeriego. Debo sacarlo de la vida de Hermione antes que le haga daño.

-Ten cuidado-dijo su hermana antes de salir de la cocina, seguramente a hacer las tareas de la casa.

Krum volvió minutos después con una bolsa llena de cartas de sus fans y con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Y Ginny?-preguntó Krum cuando no la vio en la cocina.

-Se fue-contestó Ron. Krum se quedó con cara de decepcionado-. ¿Pasa algo?-preguntó Ron, haciéndose el interesado.

-Verrrrrrrás... No le digas a Potterrrrrr, ni a Herrrrmione, perrrrro... me encanta verrrrrla de atrrrrrrás cuando se levanta-contestó Krum.

-Oh, ya veo-dijo Ron sin alterarse, pero la verdad es que la rabia le recorría las venas. Odiaba que hablaran así de su pequeña hermana (no importaban los años que pasasen, siempre sería la pequeña), y encima que traicionaran a su mejor amigo en su propia casa. Y ni hablar del poco respeto que le tenía a Hermione-. ¿Y tú sabes con quien estás hablando, pedazo de idiota?-preguntó Ron, sin perder los estribos-. Te prohíbo que hables así de MI HERMANA y que no respetes a mis amigos en mi presencia, idiota.

-Yo... yo... no querrrrrría...-balbuceó Krum, parecía que recién había caído en la cuenta de con quien se había confesado.

-No me interesa-dijo Ron, levantándose hecho una furia-. Te disculpas con Hermione y no la ves más por el daño que le causarás. Te vas de esta casa-Krum no se movió-. AHORA.

A Krum no le dieron las patas para correr y al salir de la cocina, chocó con una sorprendida Hermione.

-Herrrrmione...-susurró Krum.

-Te vas AHORA-dijo Hermione sin mirarlo y con los ojos aguados por las lagrimas.

Y Krum salió de la casa con su costal de cartas de fans y su ropa (a la que convocó con un hechizo), cerrando la puerta y saliendo de sus vidas para siempre.

-¿Escuchaste todo?-preguntó Ron cuando escuchó el ruido de la puerta al cerrarse.

-Sí, todo-respondió ella, sentándose en unas de las sillas-. No sabía que era tan mujeriego... pero debí imaginarlo... las cartas, las llamadas y salidas misteriosas... soy una idiota-dijo mirando el cielo raso de la cocina.

-Oye-dijo Ron llamando su atención. Ella bajó la mirada hasta encontrase con los ojos azules fríos de Ron-. Pensé que ése calificativo sólo me correspondía a mí...

-Ya ves que no-contestó Hermione, sonriendo amargamente.

Ron sonrió y la miró.

Pero no hizo nada.

Ya lo haría más tarde...

-¿Lo de hoy a la noche sigue en pie, verdad?-preguntó Ron después de unos segundos de mirarla fijamente.

-Claro-dijo ella, devolviéndole la mirada.

-Nos vemos, entonces-aceptó Ron.

Y salió de la habitación.

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Plan "Reconquistando a la Sabelotodo".

Fase dos: "Sé Ewan McGregor por una noche (Sé romántico)"

Lugar: Frente al río Támesis.

Hora: Siete y media del mismo día. Noche.

Ron miraba nervioso el reloj de su muñeca. Ya pronto llegaría y podría arreglar todo con ella.

Miró a su alrededor con ojo crítico. Todo estaba perfecto; las flores favoritas de Hermione (los jazmines) en el florero en el centro de la mesa recubierta de un largo e impecable mantel blanco, las sillas de madera cubiertas de seda color verde, los platos, los vasos y los cubiertos haciendo juego.

-Hola, Ron-dijo una voz suave detrás de él.

Al darse la vuelta y encontrarse con Hermione, Ron se quedó sin palabras por unos segundos. Vestía un elegante vestido negro sencillo, sin escote, con el pelo suelto lacio y sin maquillar. Estaba preciosa.

-Hola, Hermione-dijo con voz quebrada.

Luego, como todo un caballero, la ayudó a sentarse. Estuvieron hablando de cosas sin importancia hasta que la conversación se detuvo en la mesa de los postres.

Se miraron mientras el silencio se desenvolvía incómodo en la mesa. Hermione no aguantó la mirada y simuló mirar a otro lado mientras metía un trozo de pastel de chocolate en su boca.

-Hermione...-llamó Ron.

-Dime.

-Yo... yo no quise lastimarte ese día, ni ningún otro-aclaró Ron-. Yo y mi estupidez han hecho que te tenga lejos de mí por cinco años...

-Ron...-dijo Hermione visiblemente sorprendida.

-Déjame terminar-pidió Ron a lo que ella asintió-. No pude dar cuenta hasta sexto lo que yo sentía por ti. Y cuando lo hice me asusté... Asustado de que me rechaces... Pero luego mi estupidez me hizo perderte... y ahora lo que te pido es que me des una oportunidad...

Ron abrió un cajita, que sacó del bolsillo de su túnica, dejando ver un sencillo anillo de plata. Sin decir nada, llegó hasta Hermione y le puso el anillo en el dedo índice.

-¿Es enserio?-preguntó Hermione con hilo de voz.

-Muy enserio-dijo Ron-. ¿Qué dices?

Hermione no contestó. Sólo tomó la cara de Ron en las manos y lo besó. Cuando se soltaron, Ron sonrió.

-¿Eso fue un sí?-preguntó.

Como repuesta Hermione sonrió y dejó que él tome la iniciativa y la bese, cosa que pasó.