Hola chicos de ff, como veis he decidido reeditar esta historia ya que me puse a leerla y había muchísimos errores de gramática, de ortografía entre otros así que me he decidido a corregir esos errores y volver a subirla capítulo a capítulo. Espero que los que ya la habíais leído con anterioridad veáis positivo el cambio y que los que llegáis nuevos disfrutéis con esta dulce historia donde veremos a unos Ranma y Akane mas maduros de edad y esperemos que también de personalidad.
Dejas claro que Ranma ni sus personajes me pertecen, que son todos obra de Rumiko y que si hago esto es por divertirme y divertiros a vosotros. Pido disculpas si aun quedó colgado algún error de ortografía. Espero que me dejéis algún review y me contéis que os parece.
Sin mas, a leer.
Akane comía tranquilamente un bote de helado de chocolate y fresa mientras veía la televisión a la vez que su esposo la observaba con cierta incredulidad. No solo por lo tranquila y feliz que parecía sino porque ese era el segundo bote de helado que se comía aquella tarde.
Era cierto que a él le encantaba verla feliz, pero llegaba a comer tanto que Ranma temía que se pusiera enferma.
- Oye Akane ¿no crees que estás comiendo mucho helado?
La mujer le miró con los ojos encendidos.
- ¿Y qué? Tengo hambre – dijo ofendida. Si ella estaba así de hambrienta era precisamente por su culpa, pues él había hecho que ahora tenga un niño dentro de ella, lo que la hacía comer por dos, ¡Así que no entendía de qué demonios se quejaba! – Además él bebe se tiene que alimentar bien ¿no es cierto mi amor? – canturreó maternalmente mirando su barriga.
Ranma estaba entre la estupefacción y la ternura. Amaba cuando Akane le hablaba a su hijo pero el helado no le parecía muy buen alimento.
- Lo sé pero ¿no crees que el helado no es bueno? tiene mucho azúcar y... – Akane miró a su esposo con un aura tan encendida que le llenó de terror y le hizo sudar frío.
- ¿Y qué? ¿Me hará engordar? ¿¡Me estás llamando gorda!? – gritó con su cabeza del tamaño de un gigante. Ranma solo había visto esa cara en alguien más, Soun Tendo. Digna hija de su padre.
- No... Yo nunca. No pi… pienses que…
Akane disminuyo su aura de furia a una depresiva y comenzó a llorar – Eres malo conmigo... yo estoy nerviosa y quiero que mi bebe crezca... y tu... tú me dejaras porque estoy gorda, y... ya no me querrás y me dejarás sola.
Ranma miraba incrédulo a su mujer que pasó de la ira más extrema a un exagerado llanto. Su esposa pasaba de cero a cien en un segundo y ahora la tenía berreando sin control dejando caer enormes lagrimones sobre sus mejillas.
- ¡Soy una cerdita! – siguió llorando a moco tendido la chica tocando el corazón del pobre y aún incrédulo Ranma.
- ¡No! ¿Estás loca? Boba, jamás te dejaré vamos, me costó mucho conseguirte como para dejarte ir tan fácil ahora – dijo abrazando a su esposa – Vamos marimacho no llores.
Akane quito sus manos de los ojos y entre pucheros y una mirada que a Ranma le pareció exageradamente adorable le pregunto – ¿Me querrás igual? – Ranma asintió – ¿Aunque me ponga gorda y fea? – El hombre sonrió y el abrazo aún más fuerte apretujándola contra su pecho.
- Claro que te querré siempre boba, eres mi marimacho violenta y pechos planos, siempre lo has sido y siempre lo serás – dijo dándole un beso en la cabeza.
La chica correspondió el abrazo y enterró su carita en el pecho de Ranma – Yo también te quiero y siempre serás mi pervertido e idiota – Susurró haciendo a su esposo sonreír.
Estuvieron así un rato hasta que Ranma se separó y tomo una buena cucharada de helado pues para que mentir, era un glotón y ver un helado en la mesa… ¡Era muy difícil resistirse!
-A todo esto, ¿por qué estás tan nerviosa? – preguntó con la boca llena.
- No seas guarro y traga antes de hablar – bufó Akane. Ranma tragó con dificultad el helado para después sacarle la lengua de forma juguetona a su mujer. La chica suspiró – es que, nuestros padres... yo...
- Eh, tranquila – Habló mientras tomaba su mano - estarán felices, es lo que siempre quisieron.
- Lo sé eso es lo que me preocupa. Son exagerados, ¡mucho! y temo que monten un escándalo e inviten a todo Nerima a una multitudinaria fiesta donde mi bebe acabe prometido con un desconocido.
A Ranma le cayó una gota por la frente – No te preocupes amor, eso no ocurrirá – dijo tranquilo.
-¿Cómo lo sabes?
- Fácil – cruzó sus brazos sobre su pecho mientras sonreía con superioridad – Porque les romperé la cara si se atreven si quiera a pensarlo.
Akane sonrió – Si, eso es cierto, menos mal que el bebé te tiene de papá – esto hizo sonrojar a Ranma, pues dentro de sí mismo tenía una gran preocupación que apenas le dejaba dormir desde que se enteró de la llegada del heredero.
¿Y si no era un buen padre? ¿Y si se convertía en la copia de Genma? ¿Qué tal si su hijo le odia en el futuro? Esas dudas propias en un padre primerizo le tenían al borde de la histeria, era su mayor miedo. Bueno, ese y perder a su mujer.
- ¿De verdad lo crees? ¿Crees que seré un buen padre? – Akane le acarició la cara al joven con cariño. El gesto de su marido le pareció extremadamente tierno.
-El mejor, serás un gran padre al igual que eres el mejor esposo del mundo – Ranma sonrió y le dio un pequeño beso en los labios, sin duda su mujercita era lo mejor que tenía en este mundo, por ahora.
En la casa Saotome, Nodoka estaba de aquí para allá limpiando y preparando la casa pues esa mañana su hijo había llamado informándoles de que el sábado irían a comer ya que debían contarles algo importante que solo se podía decir cara a cara.
La pobre mujer ni se imaginaba la bomba que soltarían su hijo y su adorada nuera pero algo le decía que no era bueno, su Ranma estaba muy serio al teléfono y eso la alertó, por eso estaba con un ataque de nervios tan grande que había contagiado ese pánico a su esposo y consuegro.
-Nodoka querida, ¿puedes parar? nos estás alterando mucho – Dijo Genma mientras comía un dorayaki.
Soun quien miraba el periódico asintió dándole la razón a su amigo – Es solo una comida familiar señora Nodoka, no entiendo tanto nerviosismo.
Nodoka que en ese momento estaba dando vueltas sobre sí misma frenó en seco lanzándoles una mirada fulminante a los hombres quienes temblaron.
- No es solo una comida familiar, los chicos nos quieren decir algo importante, y mi niño sonaba muy, muy serio. Nunca le había escuchado así y me preocupa que haya pasado algo – Habló la mujer mientras se dejaba caer y se sentaba a la mesa.
Los hombres entraron en pánico, esa información era nueva y como son de dados a exagerar comenzaron a llorar y a abrazarse mutuamente como dos colegialas a las que acaban de partir el corazón.
- ¡Oh Saotome! ¿Y si se divorcian? ¡Será el fin de todo! – lloriqueó Soun a moco tendido.
Genma que también lloraba asintió – Seguro que es eso, mi hijo es un bobo y seguro que ya la fastidió.
Nodoka les miraba atónita la escena. Ella también era un manojo de nervios pero esos dos eran unas verdaderas reinas del drama. Suspiró, una vez más, ella tendría que ser la voz de la razón en esa casa.
- ¡Escuchadme bien! No seáis niñas lloronas ¡siempre pensando lo peor de los chicos! – los hombres dejaron de berrear pero aún tenían ríos de lágrimas por sus mejillas. Nodoka rodó los ojos aburrida – No sé qué pasará, pero su matrimonio es sólido, eso no me preocupa pero ¿y si están enfermos o no les va bien económicamente?
Soun y Genma la miraron fijamente y se llevaron las manos a la cabeza gritando como unos dementes ante una asustada Nodoka quien se llevó las manos a las orejas.
-¡Mi hija, mi bebe seguro está muy enferma! ¿Y si se muere y yo aquí?
- ¡No, estamos arruinados! Ese niño torpe ha gastado todo y no tenemos un mísero Yen – decía Genma con gesto de pánico.
Nodoka al ver que los hombres se habían desviado a sus propias preocupaciones recordó que en esa casa era ella la que mandaba y la que guardaba un poco de cordura. Por eso harta de tanto teatro y un poco más calmada saco su espada de su impecable funda.
- ¿Queréis dejar de hacer el idiota? ¡Me estáis poniendo aún más nerviosa! – Al ver el brillo en la hoja de la katana Genma y Soun secaron sus lágrimas y pusieron gesto serio.
- Esta bien querida no hace falta ponerse así – escribió en un cartel Genma transformado en panda.
- Es cierto, seguro que no es nada grave – soltó Soun mientras reía con nerviosismo – esperemos a mañana y ya los muchachos nos cuentan.
- Así me gusta – Dijo Nodoka quien guardó su katana y volvió a los quehaceres del hogar.
Al día siguiente en el dojo Akane se miraba en el espejo. Hoy era el día en el que darían la noticia a sus padres y la muchacha temblaba de nervios pues temía la exagerada reacción de los patriarcas.
- Menos mal que papá estará ahí para cuidarnos ¿verdad bebe? – ya era costumbre contarle sus preocupaciones a su hijo. Sabía que era una estupidez pues su bebé aún era demasiado pequeño para escucharla y entenderla, más ese tierno acto la llenaba de paz y felicidad.
Suspiró y se volvió a mirar al espejo llevaba un vestido blanco con flores rosas, era uno de los favoritos de su marido ya que ese fue el vestido que ella se puso en su primera cita como pareja formal – Será mejor que empiece a usarlo a menudo porque dentro de poco no me entrará – suspiró dando vueltas sobre sí misma – ¿Sabes bebe? Por tu culpa me pondré toda gorda y fea – sonrió con ternura mirando hacia su tripa – Pero merece la pena porque significa que creces fuerte y sano. Te amo tanto y ni siquiera te conozco – susurró acariciándose maternalmente la tripa.
- Seguro que él te ama mucho también – la voz de Ranma la sacó de sus pensamientos.
- Ranma casi me matas de un susto ¿cuánto llevas ahí?
- Bastante – contestó entrando – desde que le prometiste a nuestro hijo que yo os protegería – Akane sonrió pero en su gesto se pintó una mueca de miedo que Ranma deseó borrar – Ya boba todo irá bien, te lo prometo.
Akane sonrió – si lo sé ¿está todo listo? – Ranma asintió – ¿Los regalos?
- Abajo.
- ¿La cámara también? – Ranma asintió de nuevo – ¿Tiene batería? – Otro asentimiento – ¿y memoria?
- Tiene memoria suficiente para grabar la reacción de nuestros padres y después un sex tape si así lo quieres – Bromeó Ranma con la intención de tranquilizar a su mujer. Akane ante ese comentario se sonrojó hasta las orejas y le dio un golpe en el brazo.
- ¡Pervertido! – gritó saliendo por la puerta sin mirar a Ranma que se desternillaba de risa.
En la casa Saotome, Nodoka estaba preparando la comida preocupada por la noticia que sus hijos iban a dar, ¿y si en verdad era algo malo? ¿Y si se divorciaban en serio? Llevaba desde ayer rezando y poniendo incienso en el altar pidiéndoles a los dioses que no sea nada grave, pero ni siquiera la fe en Kami la hacía tranquilizarse.
- Por favor Kami que no sea eso, conozco a mi hijo y es un torpe, por favor que no haya metido la pata.
El timbre de la puerta la hizo salir de su ensoñación y salió corriendo hacia el recibidor empujando a Genma y Soun que también habían ido a abrir haciéndolos caer.
- ¡¿Estás loca mujer?! – gritó Genma pues su mujer prácticamente los había arrollado como un tren sin frenos.
- Niños bienvenidos – dijo Nodoka empujándolos hacía dentro del brazo.
Al joven matrimonio no le dio tiempo a reaccionar pues al segundo un alterado Soun tenía a su hija abrazada como un koala.
- ¡Mi niña! ¡No te mueras, Akane mi bebe no, por favor dime que estás bien! – Akane intentaba alejarse de su padre que la agarraba como un pulpo.
- ¿Que locuras dices papá?
Por otra parte Ranma se ahogaba entre sus padres que le tomaban cada uno de un brazo y le daba tirones como si se pelearan por una muñeca.
- Niño torpe como se te ocurre gastar todo el dinero de la familia – decía Genma.
- Mi niño ¿Paso algo? ¿Estáis bien? ¿No os divorciareis no? no puedes hacerle eso a tu pobre madre.
La joven pareja estaba tan ahogada que Ranma, harto de todos, se soltó de sus padres y fue al auxilio de su esposa que ya de pura impotencia había dejado de luchar y se dejaba abrazar por un histérico Soun.
- ¡Dejad de hacer estos dramas! sois lo peor, no saquéis conclusiones antes de saber que pasa – bufó Ranma molesto, con su mujer segura entre sus brazos – Me lo esperaba de ellos ¿pero de ti mama?
- Pero hijo, sonabas tan serio – dijo Nodoka apenada por la escena.
Akane miró a su suegra y la abrazó – Ya tía, no os preocupéis, comamos tranquilos y les contamos pero por favor – esto lo dijo mirando a su padre y su suegro – ¡no hagáis dramas! ¡Parecéis niñas! – A Soun y a Genma los recorrió un escalofrío ante el humor de Akane.
- ¿Una partida de shogi amigo? – Genma que se había convertido en panda sacó un cartel que ponía OK y desaparecieron dejando a Nodoka, Akane y Ranma con cara de consternación y una gotita cayendo por su frente.
- Cobardes... – susurró Ranma. Nodoka y Akane solo pudieron asentir.
Tras una amena comida y con Genma convertido de nuevo en humano había llegado el momento de dar la noticia a la familia. Como siempre, Ranma se levantó y fue a por las cosas mientras un tensa Akane que boqueaba como un pez fuera del agua comenzó a hablar.
- Como sabéis Ranma y yo tenemos algo importante que decir, no es fácil para nosotros porque no sabemos cómo vais a reaccionar y bueno esperamos que no montéis un escándalo innecesario – Nodoka no la dejó seguir pues al ver a Ranma entrar con la cámara se quedó de piedra.
- ¿Hijo que haces?
- Tranquila mamá pronto lo entenderéis.
- Bueno, como decía – continuo Akane – Ranma y yo tenemos una noticia que daros, pero antes por favor, abrid estos regalos – dijo dándoles pequeños paquetes a cada uno. Genma y Soun se miraron entre si mientras que Nodoka comenzaba a ponerse nerviosa, pero esta vez de verdad.
- Vaya y yo que pensaba que tenía un hijo ingrato y mira con que me encuentro, el matrimonio te ha sentado bien chico – exclamó Genma entre risas provocando la ira de su hijo.
- Viejo, cállate o te daré tu merecido – gruñó mientras hacía zoom hacía la cara de sus padres.
Nodoka abrió el suyo y vio un par de patucos blancos. Sus ojos comenzaron a aguarse, mucho, muchísimo, ahora lo entendía todo. En la cara de la mujer se pintó una enorme sonrisa pero no podía parar de llorar.
Soun miraba el pequeño chupete en sus manos y dijo – Vaya Akane que bonito, tu tenías uno igual – Soun entonces de repente cayó en la cuenta del significado de ese regalo. Abrió los ojos de par en par y enfocó su mirada en su pequeña hija quien le sonrió ampliamente contestándole la duda en su mirada con un asentimiento. Como era normal en él, Soun Tendo comenzó a llorar – No... No puede ser... mi bebe ¡Mi pequeño bebé, que felicidad!
Akane y Ranma sonrieron pues tanto Nodoka como Soun miraban el regalo llorando llenos de alegría y emoción, Genma en cambio miraba el sonajero sin tener ni idea de qué diablos significaba.
- oye hijo, ¿qué broma es esta? ¿Estas llamando niño a tu padre? ¿No crees que estoy muy mayor para estas cosas? ¡Y yo pensando que me ibas a hacer un buen regalo! – Ranma casi se cae al suelo de la impresión.
- Tío Genma piense un poco... – habló Akane intentando permanecer tranquila.
- No hay nada que pensar, ¿para qué quiero yo un sonajero? ¿Pensáis que tengo 2 años? ¿Os estáis burlando de nosotros verdad? ¿Para qué diablos quiere Soun un...?
Genma ató cabos en su cabeza y se le encendió la bombilla. Miró la cara de su hijo que era un poema, tenía una mezcla de incredulidad e ira en sus facciones, de verdad su padre era un completo merluzo.
Genma entonces dirigió la mirada a su nuera quien le observaba expectante – ¿Estás preñada Akane?
La forma tan bruta de decirlo hizo que ambos jóvenes explotaran, en especial el retoño Saotome.
- ¡Por dios, papá eres un bruto! ¿Es tanto pedir que tengas un poco de sensibilidad? Vas a ser abuelo por primera vez y lo sueltas con tanta tranquilidad ¡como quien dice que está lloviendo! Eres de lo peor eres…
Las palabras de Ranma murieron en la garganta al ver que Genma poco a poco ponía un puchero para acabar llorando como una magdalena junto con su suegro.
- Tendo amigo, seremos abuelos – dijo abrazando a su fiel amigo.
- Sí Saotome ¡Por fin un heredero!
Nodoka que seguía lagrimeando, se acercó a su hijo – Me habéis hecho tan feliz niños – decía mientras acariciaba los patucos - ¡Dios mío que alegría tan grande seré abuela!
La mujer les abrazó con fuerza haciendo al joven matrimonio soltar una carcajada – sorpresa – canturrearon Ranma y Akane.
- Nodoka esto hay que celebrarlo – dijo Genma. La mujer asintió y Salió disparada a la cocina para traer sake y los postres.
Ranma y Akane se mantenían al margen de la emotiva reacción de los futuros abuelos, pero claro no todo es felicidad.
- Tendo ¿sabe que he oído? El hijo de los Takura también va a tener un bebé – Ranma y Akane se tensaron – un niño.
Soun miró al hombre y habló seriamente – Yo también escuche que la hija de los Kio va a tener una bebe – Los patriarcas notaron las miradas de sus hijos así que se dieron la vuelta en un inútil intento de que nos les escucharan – Saotome, los Kio también tienen un Dojo si los chicos tienen un niño y los Kio una niña podíamos prometerlos y ser una de las escuelas más importantes de Japón – Aunque Soun habló en débiles susurros para evitar ser escuchado, las palabras de su padre llegaron a oídos de Akane que notó la furia apoderarse de sí, al igual que Ranma quien tenía los puños fuertemente apretados.
- Si, buen plan pero en caso de que los chicos tengan una niña podemos comprometerla con el hijo de los Takura, tienen una gran fortuna y un montón de gimnasios – Soun asintió y Ranma apretó la cámara que aun seguía en sus manos con tanta fuerza que la hizo crujir, pero antes de que los futuros padres pudieran moler a palos a los abuelos, Nodoka entro con la Katana en mano colocándola entre las cabezas de los hombres.
- Os advierto una cosa, como mi nietecito sea prometido o intercambiado por comida les juro por Kami que antes de que digan "piedad" os mando al otro barrio – Soun y Genma notaron un escalofrío recorrerles de arriba abajo, al girarse lentamente vieron las caras de ira de sus hijos y de Nodoka quien les amenazaba con el afilada arma.
- Era una broma Nodoka cariño, aparta esto eh – dijo Genma con temor moviendo con un dedo tembloroso la katana de su mujer – Era una bromita ¡vamos! ese niño no es digno de casarse con mi futura nieta ¿verdad Soun?
Soun aterrado asintió – Es verdad y seguro que la nieta de los Kio será una fea niña, jamás le haría eso a mi nieto.
Akane exploto si ya estaba furiosa por los planes de compromiso para su hijo non nato, el escucharles hablar mal de dos pobres bebés acabó con su paciencia.
- ¡No se metan con futuros bebés inocentes! – Genma y Soun vieron a Akane levantarse y acercarse lentamente mientras hacía sonar sus nudillos. Se encogieron sobre sí mismos y recibieron una paliza de una hormonada Akane que solo les gritaba "malos abuelos" "desconsiderados" y "malas personas"
Nodoka tomaba un té muy tranquila viendo orgullosa a su nuera descargar su rabia con esos dos – Es bueno sacar la rabia y más en el estado de Akane, no es sano reprimirse, ni los antojos ni la ira.
Ranma, que había vuelto a encender la cámara y grababa divertido la paliza de su mujer, asintió ante lo dicho por su madre. Nodoka tocó levemente el hombro de su hijo llamando su atención – Me habéis hecho muy feliz hijo. Gracias por tan maravilloso regalo.
- ¡Nodoka, mujer, salva a tu marido! – gritaba Genma entre gritos de dolor.
- ¡Akane hijita, perdona a tu padre! – lloriqueaba Soun mientras escuchaba sus huesos crujir, cortesía de su pequeña bebé.
- ¡Malos abuelos, mirad lo que me hacéis, esto podría hacer mal al bebé, malvados! – decía Akane entre golpes. Soun y Genma solo podían cubrirse como podían y recibir los golpes entre quejidos.
Nodoka sonrió más ampliamente – Mi niña tiene mucha energía.
Ranma orgulloso asintió al ver a su mujercita darle su merecido a los abuelos de su hijo – Vamos Akane, ¡dale su merecido! Mira ahí hay un hueco, sacude ahí – decía entre risas animando a su mujer.
- ¡Niño ingrato me las pagaras! – gritaba Genma adolorido por la paliza de su nuera.
La futura abuela veía la escena riendo. Ver a su marido y a Soun recibir una paliza de Akane y siendo grabados por Ranma que se veía lo estaba disfrutando, la hacía pensar en las casas de sus vecinos.
Las casas del barrio eran familias normales, donde la gente en vez de puñetazos se dan besos y abrazos, donde no había chantajes ni amenazas de katanas, donde no había maldiciones ni peleas a cada rato, ni que hablar de los compromisos desde antes de nacer, pero su familia estaba llena de locos, sus locos. Los locos a los que ella amaba, los locos a los que pronto se les uniría un integrante más.
Su nieto o nieta al que Nodoka estaba segura iba a mimar hasta lo indecible – Gracias Kami, gracias por este regalo.
