N/A
Una nuevo capítulo.
Gracias por leer.
Espero les guste.
Disclaimer:
The Prince Of Tennis no me pertence.
Celocidades Echizen
Capítulo III
Jamás espero encontrarse con el prodigio del tenis en la casa de la abuela de Sakuno, eso no paso por su cabeza en lo absoluto pero ahí estaba, mirandolo con odio en definitiva y se lo merecía por la simple y sencilla razón que durante el campamento le había tocado enfrentarse a este, por supuesto que nunca había estado en sus planes lastimarlo pero era necesario para seguir dentro de la U-17, no era su culpa aunque todo mundo se lo hecho en cara, le había ocasionado una lesión en la muñeca que juraba hasta el momento no estaba cien por ciento recuperada.
Se imaginaba que no era tenista profesional en esos momentos, sin embargo, no era del todo su culpa, eso lo tenía en claro, jamás se lo había comentado a Sakuno, no necesitaba que lo dejara por haber lastimado a uno de sus superiores cuando estaba en el Seigaku, no quería ver para nada un rostro lleno de odio hacía él pero al parecer era la hora de que esta estuviera enterada y era la hora en la que se decidiría si quedaban juntos o terminaban separados para siempre porque más que nadie conocía como era la cobriza cuando pensaba que las cosas eran injustas y probablemente el haberle causado esa lesión al ojiazul era mérito de injusticia.
- Fuji-san, un gusto volver a verlo - la ojicaoba hizo una leve reverencia saludando a su mayor quien solo mantenía su vista sobre él, seguro en cualquier momento se le iba a lanzar y no deseaba eso en lo absoluto - El gusto es mío Sakuno-chan... ¿cómo te atreves a pisar esta casa? - si, esa pregunta iba para su persona, lo miro calmadamente, el rencor no era bueno y no había sido su culpa lesionarlo cuando el castaño también dio todo en ese juego provocandole una leve lesión en el hombro, si iban a partes iguales entonces estaban más que a mano o al menos así pensaba.
- Visito esta casa porque estoy con mi prometida - contesto con simpleza viendo como el castaño abría desmesuradamente los ojos ante aquel comentario, al parecer no se esperaba eso pero le daba lo mismo la verdad, no pensaba por nada del mundo dejarse llevar por su venganza si es que tenía alguna - ¿Prometida? - la cobriza asintió con la cabeza ignorando el hecho de que ambos se mataban con la mirada, tomo un respiro intentando calmarse para alejar de su mente las probabilidades en las que esta se enteraba de lo sucedido en el campamento de la U-17.
- No me esperaba el hecho de que estuvieras comprometida con una persona como él, creo que mereces algo mejor Sakuno-chan - se sincero el castaño provocando que la ira creciera en cada parte de su cuerpo, eso si que no, por nada del mundo pensaba permitir que alguien le dijera a la ojicaoba que no podía estar a su lado cuando no tenía ni idea de lo que habían vivido, ese derecho no le pertencía en lo absoluto al tipo frente a ellos - Guarda silencio - le espeto a Fuji quien tan solo apreto con más fuerza los puños no tolerandolo en su mismo espacio pero lo iba a soportar porque no pensaba salir corriendo.
- ¿Algún problema con Ryoga? - se atrevio a preguntar Sakuno y él de verdad estaba a punto de tener un colapso nervioso porque no le apetecía en lo absoluto comenzar a discutir con su prometida en esos momentos, no era algo que deseaba en lo absoluto.
Tomo un poco de aire para no morir en ese momento por lo que estaba sucediendo, ya sabía lo que había pasado entre esos dos pero nunca lo diría abiertamente, lo que menos necesitaba era iniciar una pelea puesto que no le apetecía preguntarle a Ryoga por el hecho de que no le hubiera dicho nada de nada de lo sucedido, suponía que no confiaba lo necesario en ella pero no creía que fuera para tanto - Si, si tengo un problema, esa persona que esta a tu lado me lesiono, desde que termine el campamento U-17 no he podido siquiera mover la raqueta y esta aquí así como si nada, ¿con qué cara? - pregunto viendo como Ryoga se tensaba intentando interponerse en la conversación pero no lo dejaría para nada.
- ¿Le guarda rencor por eso? Hasta donde sé usted también le causo una leve lesión en el hombro - concluyo viendo la sorpresa en los dos pero intento mantenerse firme, no era culpa del ojimarrón la lesión de su superior, para nada, eran lesiones que se daban en el juego así de sencillo - La suya fue una leve lesión, lo has dicho tú misma Sakuno-chan, lo mío no es una simple lesión, los médicos dicen que probablemente no volvere a jugar tenis - fue como un balde de agua fría en ese momento escuchar aquello, no esperaba para nada que la lesión producida en su muñeca fuera de tanto grado.
- ¿Te quedaste sin palabras? No puedes defenderlo porque lo mío es mucho más grave de lo que su estúpida lesión lo fue, ¿cierto?, por su culpa abandone el tenis sin siquiera quererlo, es su culpa que no pueda ser tenista profesional - espeto el ojiazul lleno de rabia, sintió un leve temblor en el cuerpo, no se lo había esperado para nada, no quería ni imaginarse lo que eso se sentía mucho más para alguien de la categoría de Fuji, eso si debio de dolerle más que nada en el mundo, la ira la recorrio por completo así que sin dudarlo volteo el cuerpo para mirar a Ryoga que estaba calmado.
No veía un poco de consternación ni nada de ello en su rostro, aquello la saco de quicio en todo el sentido de la palabra - ¡¿Cómo pudiste hacerle algo así?! ¡Arruinaste su carrera! ¡Vete, no quiero verte, vete! - le grito llena de rabia viendo dolor en la mirada ojimarrón que paso de ser una calmada a una furiosa, sin dudarlo su prometido tomo su muñeca para que dejara de golpearlo puesto que había comenzado a hacerlo, no le importaba si estaba siendo injusta, había sido cruel al lesionarlo en un simple campamento solo por querer quedarse en el mismo.
- Sakuno cálmate - le pidio pero sin dudarlo lo abofeteo provocando que soltara su mano, Ryoga la miro consternado, estaba llena de furia por lo que había hecho, no tenía ningún derecho a lesionar a la que consideraba su competencia - Lárgate, ¡vete! - le grito viendo como él solo daba media vuelta sin pedirle alguna explicación o algo así, lo vio salir y solto el aire que estaba reteniendo en esos momentos, sintio un abrazo por la espalda así que sin dudarlo volteo para mirar a Fuji quien le ofrecía sus brazos y lloro, lloro porque se sentía decepcionada de Ryoga, por eso lloraba.
Ladeo la cabeza viendo dormir a Tomoka que se había autoinvitado a su casa de nueva cuenta, a sus padres parecía darles lo mismo por la sencilla razón de que querían un heredero cuanto antes pero no estaba tan loco como para permitir que la castaña-rojiza quedara embarazada, por supuesto que no, un estruendo lo hizo levantarse de la cama, escucho maldiciones y demás cosas por lo que se apresuro a acomodarse las pantuflas, cerro detrás de si para bajar las escaleras, se encontro con la sorpresa de ver a su hermano que parecía más que furioso.
- ¿Problemas en el paraíso? - pensaba que le diría algún comentario tonto pero fue todo lo contrario cuando tan solo paso de largo para caminar hasta su habitación, por curiosidad lo siguio y lo miro tomando una maleta, eso si que era una sorpresa, si esos dos se iban habían problemas entonces porque no tendría la oportunidad de conquistar a Sakuno y no quería eso, quería tenerla de nueva cuenta en su vida, no podía permitir que se fueran en esos momentos, antes muerto que permitirlo, lo vio aventar ropa a lo loco dentro de la maleta, pero solo su ropa y no la de ella.
- ¿A dónde vas? - volvio a preguntar pero este lo ignoro por completo para empacar solo sus cosas, seguro se habían peleado y Ryoga como el niño malcriado que era estaba haciendo un numerito de la situación aunque no entendía porque siempre se comportaba como un niño - Ryoga - lo llamo pero este tan solo tomo una maleta para salir de ahí, lo siguio y lo vio subir a la segunda planta, avento la maleta dentro de una habitación de huéspedes, en verdad iba en serio esa discusión por lo que estaba viendo, lo vio repetir la misma dinámica hasta que no quedo nada de nada de sus cosas en la habitación de Sakuno.
No lo volvio a llamar pero lo vio tomar sus llaves para salir finalmente de la casa, paso por el jardín hecho una furia no sin antes tomar una raqueta de su padre, iba a sacar toda la ira que tenía probablemente y eso no estaba bien, no necesitaba ver a la cobriza como un zombie en ese momento, dio un leve suspiro, los problemas a penas comenzaban y quiza era su oportunidad para acercarse a la ojicaoba.
Toda la familia estaba cenando, después de que Ryoga saliera de la casa de su abuela ella tan solo corrio a su habitación a llorar como una pequeña niña aunque sabía demasiado bien que ya no lo era, había vuelto después de varias horas con la sorpresa de que su prometido se había cambiado de habitación y estaba ligeramente perdido, el ambiente se sentía tenso - Se que no es mi asunto, sin embargo, me gustaría saber el motivo de su discusión - miro a su suegro que estaba algo confudida pero también preocupada por su hijo mayor, no quería darles problemas a ninguno.
- Se solucionara pronto - aseguro viendo como esta asentía pero no demasiado convencida, Ryoma cenaba en silencio y su suegro solo leía el periódico con calma, como si no estuviera en ese momento con ellos, se escucho un estruendo así que se levanto de la mesa caminando de prisa hacía el pasillo hasta que lo vio con una raqueta de tenis en la mano, su cabello se veía demasiado mojado al igual que la camisa que usaba, estaba lleno de barro y algunas hojas, se preocupo cuando noto un arañazo en su mejilla derecha, había jugado tenis sacando todo lo que sentía.
- Deja de comportarte como un niño, vuelve a la habitación y disculpate con Fuji-sempai - le pidio con una expresión de clara molestia, esperaba reclamos pero solo lo vio pasar a su lado para caminar hasta la cocina, lo siguio llena de furia, su suegra se levanto pero el ojimarrón la ignoro de igual manera para tan solo tomar una botella de leche, volvio a pasar a su lado sin mediar palabra alguna, gruño molesta así que lo siguio de nueva cuenta - Ryoga basta, deja de ser un niño pequeño - y la seguía ignorando por completo, subio las escaleras detrás de este intentando detenerlo.
- Ryoga - lo tomo del brazo pero su prometido se solto con brusquedad de su agarre provocando que cayera al suelo por el manotazo que le había dado, esperaba arrepentimiento pero solo lo vio calmado, se inclino y pensó que todo mejoraría más no que una sonrisa leve se formara en sus labios - ¿Te duele? A mí me dolio que ni siquiera me dejaras decir algo para defenderme pero supongo que antes de mí siempre habrá alguien más, no dejaste que dijera algo sino que solo me hechaste de la casa de tu abuela como si no fuera tu prometido - intento defenderse pero la mirada dolida y rabiosa la hizo guardar silencio.
- Me dejaste en claro que no querías verme así que te ahorre todo el teatrito y me cambie de habitación y pienso quedarme ahí un buen tiempo, no te preocupes por mí y cuida de Fuji que necesita de ti para volver a jugar el tenis, y solo para que estes enterada no fue mi culpa su lesión, él desde el primer momento sabía que estaba lesionado y aún así jugo, pero bueno, admito la culpa Sakuno ahora si me disculpas, tengo sueño - lo vio dar la vuelta y azotar la puerta con más que furia, las lágrimas salieron de sus ojos al darse cuenta de su error, eso no estaba bien, se había equivocado.
Lo había lastimado, había herido a Ryoga de una manera más que imperdonable y no sabía como enmendarlo pero de verdad que quería que volviera a su habitación, necesitaba arreglar las cosas con su prometido cuanto antes.
Comenzo a acomodar las cosas en los cajones mientras intentaba por todos los medios no escuchar los leves toquidos de Sakuno, avento a la cama una pijama, no quería verla, así como ella no se había puesto en sus zapatos entonces él la iba a ignorar durante unos días - Deja el orgullo de lado - a penas atrapo en sus manos la pelota de tenis que su padre le mando desde el árbol en el que se encontraba, seguía sin entender porque diablos no podía ser normal y darle consejos normales en cambio de solo enredarlo más de lo que ya estaba.
- Guarda silencio - le sentencio a este que tan solo solto una carcajada incluso con las manos en el abdomen, lo estaba detestando a más no poder, quería matarlo por reirse a sus expensas - No es tu culpa, tú lo sabes, entonces abre y arregla las cosas con ella - lo vio bajar del árbol y solo solto el aire que estaba reteniendo, camino hasta la puerta y la abrio provocando que Sakuno trastabillara al perder el equilibrio puesto que estaba recargada sobre la misma, la sostuvo de la cintura antes de que se cayera o algo así, no quería lastimarla en lo absoluto, jamás le haría daño.
- R-Ryoga yo... - la hizo guardar silencio con la mirada, lo menos que necesitaba era sentirse más culpable de lo que ya se sentía, no quería problemas en ese momento, la cabeza comenzaba a dolerle y por si fuera poco era que incluso con la desconfianza de la cobriza le dolía verla llorar o saber que había llorado por su culpa, nunca podía dejar de preocuparse por Sakuno - Ve a la cama - la ojicaoba obedecio de inmediato mientras intentaba calmarse, su padre tenía un poco de razón en que debía dejar su orgullo de lado, total, nunca tenía orgullo cuando se traba de su prometida.
- Cuando comenzo el partido note que estaba mal de la muñeca, pensé que diría que no iba a jugar pero fue todo lo contrario cuando camino para jugar, no dije nada, el juego comenzo, estabamos empatados, él quería quedarse en el campamento, a mí sinceramente me daba lo mismo pero entonces Fuji lanzo un tiro que se estrello contra mi hombro de lleno, lo hizo en total seis veces y ninguna vez le regrese el golpe, fue demasiada la carga que puso sobre su muñeca pero eso no le importo, puedes decir que fui yo quien lo lesione al jugar con él durante siete horas, puedes decir que fue mi técnica quien lo lesiono pero no fue solo mi culpa... sino la de él también - aseguro viendo como la ojicaoba mordía su labio en señal de estar arrepentida.
- L-Lo siento - se disculpo con la mirada baja jugando nerviosamente con sus manos, no estaba enojado, en lo absoluto, era decepción porque no le hubiera dejado explicarse, a su manera de ver las cosas, la culpa era claramente de los dos y punto final - No tenías porque hecharme de la casa de tu abuela, no tenías porque gritarme, no tenías derecho algunbo a juzgarme sin saber mi versión - se sentía demasiado dolido después de lo sucedido, no le había gustado la manera en que lo hubiera tratado, si prácticamente lo había hechado como a un perro por no decirlo menos.
- Lo siento tanto, de verdad lo siento - sus ojos estaban brillosos como un símbolo de que en cualquier momento iba a comenzar a llorar, se acuclillo delante de la ojicaoba tomando sus manos entre las suyas para sonreirle un poco, la estaba perdonando de nuevo, la estaba perdonando de nuevo y más rápido que las veces anteriores, la atrajo hacía su pecho para abrazarla intentando que olvidara la discusión, él iba a intentar lo mismo así que estarían bien - No llores, esta bien - susurro en su oído comenzando a acariciar sus cabellos, siempre que se tratara de Sakuno pensaba dejar su orgullo a un lado, siempre.
Estaban ambos recostados en la cama, Ryoga acariciaba su espalda dandole algún tipo de consuelo pero ya estaba más calmada, no tenía porque hacerlo en lo absoluto, se sentía de maravilla después de hablar con este así que no sabía porque seguía cuidando de ella como si fuera una niña pequeña, entendía sus razones y estaba enojada consigo misma por haberle gritado, por haberlo hechado de la casa de su abuelo y aún más por haber sido una insensible con su prometido quien comenzaba a quedarse dormido poco a poco, se veía adorable e inofensivo.
- Lo siento de verdad - se volvio a disculpar escuchando un suspiro de su parte, eso no estaba en sus planes, no deseaba que se enojara de nuevo, le dolía la actitud que estaba tomando pero era su culpa también - Deja de disculparte, te dije que olvidaras el tema - sentencio con voz cansada, se mordio un poco el labio bajando la mirada, quiza era momento de decirle algo que sospechaba desde hace dos meses, quiza era momento de golpearlo por ser tan imaduro o quiza era el momento de besarlo para que se le quitara lo enojado, quiza así podrían hablar con comodidad.
- Estoy embarazada - desvío la mirada de inmediato sintiendo demasiado calor, demasiado miedo y demás sentimientos que solo le provocaban dolor de cabeza, miro a Ryoga que parecía perdido en ese momento - ¿Q-Qué? - bien, sabía que era medio lento pero jamás pensó que tanto, sin embargo, eso quería decir que estaba sorprendido así que estaba feliz - Estoy embarazada, desde hace dos meses - concluyó viendo como el ojimarrón solo cerraba los ojos, esa no era una buena señal en esos momentos, pensó que quiza no se alegraría pero entonces se vio siendo jalada por este para abrazarla.
Su rostro choco contra su pecho en un abrazo que casi la estaba ahogando - R-Ryoga - lo llamo intentando que la soltara pero fue todo lo contrario cuando la apreto con más fuerza - Estoy feliz, estoy demasiado feliz - una suave risa salio de sus labios al verlo tan emocionado, este se separo de su cuerpo para alzar con cuidado su blusa dejando ver una barriguita aún pequeña - Hola bebé, no le des mucho problemas a mamá, soy tu papá y ten por seguro que te cuidare - aseguro besando la misma causando una suave risa en sus labios, le encantaba su lado tierno.
Después de una pelea venía la felicidad, de verdad esperaba que nada destrozara la felicidad que estaban creando, de verdad lo esperaba.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
