Capitulo 4: Un matrimonio de ley ¿y de hecho?


Estaba hecho, Draco salió del Registro Civil del Ministerio aún algo aturdido por lo acontecido: ya era el cónyuge de Harry Potter. Ya eran un matrimonio, los tutores legales de David. Estaba impresionado que los dementores no se lo hubieran llevado arrestado en cuanto entro al ministerio. Pero Potter era un maldito manipulador y nadie había dudado de su palabra ni un solo segundo. Por Merlín¿en que momento había aceptado la propuesta o mejor dicho la orden de Potter? Ya ni lo sabía, sólo sabia que hacía apenas 24 horas que Potter lo había encontrado y ahora eran legalmente esposos.

Sus padres morirán de un ataque si supieran que estaba casado con Potter, pero Narcisa Black estaba muerta y Lucius Malfoy estaba internado en San Mungo bajo otro nombre y otra apariencia, pues no quedaba ni un poco de cordura en el pobre hombre.

-¡Draco!

Solo al oír la voz de Harry, Draco se dio cuenta de que había estado en el limbo, los últimos minutos.

-¿Qué?

-Que el coche nos espera.

Draco subió a la limosina sin decir nada. A lo hecho pecho, ya era el esposo de Harry Potter, bueno al menos a ojos de la ley. Se preguntó si no se abría vuelto loco para aceptar. Pero en cuanto llego a la mansión Potter y tomó en brazos a David, supo que no, que no se había vuelto loco. Y que había hecho lo correcto. Quizás lo único que había hecho bien en esta vida.

-Nunca fui un buen chico y mucho menos un buen hombre, David. Pero te prometo ser para ti un buen padre. Se lo debo a Blaise.

Un ruido a sus espaldas lo alertó.

-Nos esperan abajo.

-¿Quiénes?

-Nuestros invitados, Malfoy...pues dijo señor de Potter -Draco lo miró con auténtica furia asesina, lo que provocó que la sonrisa de Harry se ensanchara aún más -.Te recuerdo que nos casamos hoy que la gente debe pensar que somos una pareja, feliz y normal. Así que ponte tu máscara y finge que eres inmensamente feliz, por el bien de David -le advirtió Harry con seriedad.

Y aunque Draco de buena gana lo hubiera mandado a la mierda, no lo hizo, simplemente contó hasta diez mentalmente y asintió.

-------

La fiesta para Draco, resultó un infierno interminable. Teniendo a su alrededor a tantos hipócritas que sin duda le harían mala cara y lo enviarían a Azkaban si no fuera por que era el esposo de Harry Potter. Tenia ganas de que todo acabara, para poder estar con su pequeño a solas. La única presencia que alegró a Draco en esa fiesta, fue la de Marcus Flint, quien aunque abiertamente se había declarado en contra de los mortífagos y se había casado con Oliver Wood, siempre había sido su amigo. Pero Draco no sabía que lo peor aún estaba por venir.

-------

La fiesta había acabado hacia mas o menos una hora y después de asegurarse de que David estaba bien, se había dado un baño y, cansado, se había puesto solo el pantalón del pijama tal y como dormía siempre y se había metido entre las sábanas. Pero Draco pensó que esa era solo su habitación. Nunca se le ocurrió que Harry Potter reclamara sus derechos sobre él, ahora que eran esposos ante la ley y el mundo. Por eso se sobresalto al sentir a Potter meterse en la cama. Y mucho más cuando este se acercó a él, de una forma nada inocente.

-¿Qué demonios...?

Pero fue callado por la boca de Harry.

-Es nuestra noche de boda, Draco y será como corresponde.

-¿Estás loco¡Suéltame Potter!

Le ordenó Draco empujándolo, pero Potter sujetó sus muñecas sobre su cabeza contra la cama y a horcajadas sobre Malfoy lo inmovilizó.

-Ni en tus mejores sueños, Draco. Esta noche serás mío. ¿Qué esperabas? Con este matrimonio, Draco, tú lo ganaste todo, posición, dinero, a David, la limpieza de tu reputación y la libertad de Azkaban. Ahora es mi turno de ganar algo, Draco.

Le dijo Harry antes de lanzarse sobre su cuello. Draco chilló indignado, tratando de liberarse de Potter, pero era imposible, este era más fuerte que él. Cuando con un sencillo encantamiento Harry ató sus manos a la cabecera de la cama, dejó de luchar sabedor de que todo estaba perdido. Pero el seguía siendo un Malfoy: un Malfoy nunca rogaba y él no lo haría. Pronto se vio tan desnudo como Potter y a pesar de que su cuerpo reaccionaba a los estímulos su cara seguía con su típica máscara de indiferencia. Tan solo una lágrima rodó de sus ojos cuando Potter lo penetró. No porque le doliera, pues Harry lo preparo bien, si no por el hecho de que "su marido" lo estaba despojando su virginidad, aún cuando él no lo deseaba. El orgasmo pronto llegó a Draco, evadiendo al rubio algunos instantes de la realidad. Harry lo siguió derramándose en el cálido interior. Harry desató al rubio y dejándose caer al lado de este, lo atrajo a sus brazos y obligándolo a acostarse sobre su pecho se dispuso a entregarse a los brazos de Morfeo.

Draco por su parte se quedó inmóvil, temeroso de despertar a Potter. Una vez seguro de que este dormía cerró los ojos para no llorar. No por que le doliera algo, Potter había sido bastante cuidadoso con él, si no porque nuevamente alguien tomaba una decisión importante sobre él. De niño su mejor amigo había sido un mestizo y cuando su madre lo supo, le prohibió volver a juntarse con él, y el rubio no tuvo más opción que obedecer. Cuando su padre le exigió que fuera mortifago el tuvo que aceptar. Ahora Potter le había exigido su virginidad, lo único que no le había dado a nadie, y se tuvo que dejar porque era el derecho de él, porque Draco mismo le dio ese derecho, cuando dijo "Sí, quiero", cuando unió su magia a Potter y firmó el acta de matrimonio. Poco a poco el sueño lo fue venciendo y Draco ya no pensó más.

Continuará...