Leik: (sentada en el escenario, iluminan la sala) Antes que nada y después de todo, quiero pedir una disculpa por haberme desaparecido por más de... un año creo yo si las cuentas no me fallan. Yo sé que no tengo tantos seguidores por o inactiva que suele estar esta cuenta xD pero he de sincerarme y decir que ha pasado conmigo, al final sé que muchos me comprenderán y otros más ignoraran mi palabrería y buscaran el tan afamado "Capítulo 4" en la parte de abajo xD.

Bueno. La verdad es que tuve un bloqueo bien brutal, bien grande, bien difícil. Un bloqueo en cuanto a imaginación, creatividad y todo lo demás. El trabajo, el estrés, la vida de adulto tan difícil como es, me hace ver obligada a alejarme de la zona de "Felicidad" que es fanfiction, porque te lleva a un mundo o a mundos que en tu imaginación y en la vida real a veces son hasta difíciles de ver. Donde mides hasta dónde puede llegar tu ser creativo y donde te sientes un niño nuevamente jugando con diferentes personajes dándoles una nueva vida y un nuevo motivo.

Ahora bien, se preguntaran… y ¿porque esta estúpida viene y me da un rollo d renglones pudiendo escribir mejor el fic en lugar de su sentir? Bueno… creo es parte de ¿no?, si no estuviera nuevamente inspirada, con aires de saber que este fic promete (creo yo) muchas cosas, y porque en 4 caóticos días de enclaustramiento (no pregunten xD) arme la historia completa, no me creerían xD yo sé que este capítulo es cortito (en comparación a los demás), pero debo decir que ya tenía parte de y solo lo a complete.

Hoy 29 de marzo de 2016, me gustaría escribir muchas cosas. Pero creo han venido aquí para ver con que he vuelto. Así que sin más les dejo este fic, que tiene una dedicatoria muy especial. Pero ya será en los créditos de abajo XD… Sin más ¡aquí les dejo el fic! Y gracias por seguir leyéndome XP

Capítulo 4 Tempestad

La lluvia golpeaba fuertemente el cristal de la ventana. Podía ver a lo lejos luces azules y rojas que le causaban cierto mareo, no entendía que estaba pasando, el auto en el que viajaba se había detenido haciendo que volviera su mirada al asiento de quien conducía… No había nadie. Abrió la puerta del auto y salió. Llovía a raudales. Se abrazó a sí misma en un intento frustrado por contener el frío y camino. Se dirigió por la carretera hasta llegar a donde provenían las luces, descubrió que era porque en el lugar se encontraban algunas patrullas y ambulancias al lado de un auto volcado. Un accidente. Pudo observar a una mujer de cabellos rubios inconsciente y boca abajo al lado del auto. De repente observo que ella parpadeaba y ladeaba la cabeza mirando hacia su dirección, por el susto dio un paso atrás con miedo. Podía observar la sangre que se combinaba con el agua formando un charco… los ojos de la mujer se clavaban en los suyos con una mezcla de súplica y desesperación, estiro su mano hacia su dirección como tratando de alcanzarla.

"Sálvala…" – El temor comenzó a invadirla, no entendía nada de lo que sucedía – "¡Salva a mi hija!" – Abrió de golpe los ojos… estaba recostada sobre su cama conteniendo el aliento antes de que empezara a agitarse un poco. Trato de controlar su respiración para calmarse. Un sueño. Se trataba de un sueño. El mismo sueño que la había estado acechando hacia algunas noches atrás. Podría decir que ya hasta se lo sabía de memoria. Siempre ocurría lo mismo. Aquella mujer clavaba sus ojos en ella… pero no entendía porque se le hacían tan familiares. De alguna forma sus recuerdos trataban de despertar como ella en ese momento. Encendió la lámpara que estaba sobre el pequeño buro junto a la cama, solo para ver la hora: 6:45am… se pasó la mano por su cabello corto y alborotado para después bostezar y dejarse caer en la cama nuevamente hundiendo la cara en la almohada. Pensó en volver a tratar de conciliar el sueño. Pero sabía que sería inútil. Se levantó y se metió a bañar. Mientras el agua resbalaba por su cuerpo, los recuerdos comenzaron a aflorar, remontándola al día en que su vida cambio.

*Flashback*

La lluvia era tan fuerte que el viaje con Auruo se había pospuesto. Llegaron y entraron corriendo a la casa. Auruo había llamado un par de minutos antes de llegar, así que los estaban esperando con toallas y ropa seca, incluso la ducha. Ninguno se había percatado que en el transcurso del día se estuvo anunciando la llegada de una tormenta en las noticias. En cuanto entraron Ymir y Auruo, los padres de Marco los esperaban, la mujer se abalanzo sobre ella poniéndole una toalla en la cabeza para secar su cabello, solo con afán de molestarla, pero después de un momento se detuvo al no encontrar reacción en la pequeña.

"¿Sucede algo Ymir?..." – No recibió respuesta de la niña, está solo negó con la cabeza y empezó a secar su cabello ella misma mientras se dirigía a su habitación. La mujer la miro a la pequeña con preocupación mientras caminaba hacia las escaleras, para después mirar seria e inquieta a Auruo – "¿Que paso allá afuera?" – Auruo solo puso una mueca extraña en señal de que no sabía cómo explicarlo, pero solo fue porqué vio al pequeño Marco asomarse desde las escaleras en espera de Ymir.

"¿Podemos ir a la cocina? Creo que sería conveniente hablarlo allí" – Les dijo tratando de evitar la mirada del pequeño y después enfrentando a la de sus padres – "No tienen de que preocuparse, no es tan grave como parece"

"No nos asustes…" – Los tres desaparecieron tras la puerta. Ymir se había detenido en la ventana viendo la lluvia caer, sintiendo otra vez que el corazón se le rompía mientras una lágrima resbalaba por su mejilla.

*Fin del flashback*

Abrió los ojos en cuanto detuvo el agua de la regadera. Salió del baño secándose la cara. Mientras se arreglaba y se secaba el cabello su mirada fue a parar al espejo. La chica que la miraba atreves de esté ya no era la misma. Sentía que a quien veía ahí no era más que otra de sus facetas. Y ella reconocía que el mostrar tantas de ellas en ocasiones la desubicaba por completo. Talvez también era culpa de la adolescencia. Se observó. Ya no recordaba su mirada de otra forma. No recordaba cómo había sido antes. ¿Estaba mal el dejar cosas atrás y no darles importancia? No estaba segura. Había olvidado tantas cosas y otras tantas no estaban ni permanecían en el pasado. Miro fijamente su reflejo transportándose una vez más a su infancia.

*Flashback*

Marco la alcanzo tratando de asustarla, pero antes de poder hacerlo Ymir se había girado quedando frente a él.

"¡Volvieron pronto! La lluvia era…" – No pudo continuar. Ymir lo había dejado ahí parado con la palabra en la boca –"…fuerte… Oye ¿Qué tienes?" – Pregunto el pequeño pecoso aun sabiendo que no obtendría respuesta… La vio subir por las escaleras al ático. Marco la siguió pero ella había azotado la puerta de su cuarto. Muy cauteloso se había acercado. Giro la perilla y entreabrió, solo para encontrar una escena que le helo el corazón. Ymir estaba arrodillada a un lado de la cama escondiendo su rostro entre sus brazos. Podía escucharla sollozar ¿Qué había pasado afuera?... Marco volvió a cerrar la puerta para no molestarla, pero se detuvo. Un golpe seco lo hizo abrir la puerta de par en par y entrar a la habitación. Ymir estaba en el suelo sujetándose el pecho – "¡Mamá! ¡Papá!" – Gritaba el pequeño pero no parecían escuchar, corrió hasta la pequeña – "¡Ymir! ¿Qué te pasa? ¡Ymir!"

*Fin del flashback*

"¡Ymir!" – los gritos de Marco la volvieron a la realidad haciéndola salir de su ensimismamiento. Sacudió la cabeza para despejar su mente… trataba de hacer memoria de que había ocurrido ese día, pero por más que trataba solo conseguía un fuerte dolor de cabeza – "Ymir…" – la puerta se abrió dando pie a un muchacho de unos 16 años – "Si no te das prisa llegaremos tarde"

"¿Te das cuenta de que pudiste abrir la puerta y encontrarme desnuda? – Suspiro con desgana viendo al muchacho por el reflejo del espejo - ¿Qué pasaría si hubiera sido así?

"Bueno… ¿seguirías desnuda?" – Contesto el muchacho con burla, pero al ver la mirada que la joven le lanzaba en el reflejo se aclaró la garganta – "Lamento entrar a tu habitación. Solo date prisa ¿quieres?" – Y antes de salir agrego – "Sera mejor que no te metas en problemas hoy… como la última vez" - Cerro la puerta. Ymir sonrió a medias volviendo la vista al espejo. Si ella lo pensaba bien, Marco no había cambiado nada. Y ella… bueno ella ya no era una niña que se lamentara por lo pasado. Termino de arreglar el cuello de la camisa.

En el pasillo Marco soltó un bufido de desesperación. Quizás no pareciera pero él había notado muchos cambios en su "hermana". Su mirada parecía entre perdida y aburrida, como si nada le importase, pero solo "parecía", ya que a pesar de eso Ymir seguía metiéndose en problemas. Con la diferencia de que los regaños ya no le afectaban como antes. Digamos que ni le iban ni le venían. Era una rebelde y en la escuela todos lo sabían. Al final ella solo trataba de encajar en un mundo del que había dejado de formar parte hacía mucho.

En la escuela llamaban seguido a su madre para responder por sus actos, y tantos eran los problemas que daba, que cuando entraron a la escuela media habían decidido que el tutor legal fuera Auruo, ya que era el único que entendía o al menos intentaba entender el porqué de la actitud tan volátil de la pequeña (y este agradecía el que la señora Bodt no resolviera tomar medidas drásticas con respecto a Ymir). La vida le había arrebatado tantas cosas, de eso estaba seguro. Había alejado a todos los chicos del grupo, por su comportamiento (que era tan popular en el colegio por lo hostil que podía llegar a ser). Las madres de algunos compañeros de clase les prohibían a sus hijos acercarse a ella, temiendo que sus hijos fueran influenciados por su mala conducta, pero a decir verdad, a Ymir nunca le importo. Como ella decía, al final los verdaderos amigos se quedan con uno.

"Cielos Ymir, te tardas mucho" – Decía Marco mientras Ymir salía de su habitación tapando un bostezo más de aburrimiento que de sueño. Al pasar a un lado de Marco le dio dos pequeños golpes en la mejilla con la mano que había tapado el bostezo y siguió su camino – "¡No hagas eso!"

"Eres el que tiene prisa, ¿no?" - volteo a mirarlo - "Sabes que aunque me meta en problemas jamás pondría en juego tu puesto como delegado de la clase" – le dio una sonrisa y siguió – "¿Ya desayunaste?" – Marco sonrió a la pregunta, a pesar de todo Ymir siempre se preocuparía por él.

"No. Ya sabes que odio comer solo" – Y fueron a la cocina, su madre ya los esperaba como de costumbre – "Buenos días mamá. ¿Papá salió temprano?"

"Marco, Ymir… Buenos días. Si, el trabajo lo tiene un poco ocupado" – dijo mientras le servía el desayuno a Marco.

"Buenos días… gracias" – fue lo único que dijo Ymir mientras la mujer le servía su desayuno y escuchaba la conversación de Marco y su madre. Llevaba viviendo ocho años con los Bodt, pero Ymir por más que trataba de verlos como su familia solo podía verlos como la familia lejana que la había acogido por haber quedado huérfana. – "Gracias por la comida. Marco me adelanto"

"¡Pero si apenas tocaste la comida Ymir!" – Le riño la mujer, aunque sabía que ese era el cuento de todas las mañanas – "¿Vendrá el tío Auruo por ustedes?

"No lo creo. Me parece tenía trabajo fuera de la ciudad. O le asignaran uno, no estoy segura, pero estos días tendremos que irnos por nuestra cuenta" – Se levantó de la mesa no sin antes dar las gracias y se dirigió a la cochera.

"¡Ymir! ¡No llevaras esa cosa a la escuela!" – dijo Marco levantándose de la silla – "¡Dijiste que no me meterías en problemas!

"En realidad dije que no pondría en juego tu status, delegado" – Y sin más, saco una patineta y se dirigió a la puerta, la señora Bodt solo la observaba. – "No te preocupes" – Fue lo único que dijo mientras salía de la casa para calmar la mirada inquieta de la mujer. Marco se dejó caer en el asiento llevando una mano a su cara con un golpe leve y soltando un gran suspiro.

"Un día de estos mis buenas notas serán aniquiladas por su comportamiento ¿verdad?" – dijo al final Marco llamando la atención de su madre, a la cual esta solo le respondió con un "tenle paciencia"… él la tenía, pero no sabía hasta cuándo. Miro una vez más la puerta antes de volver a probar un bocado de la comida – "Llamare a Jean para que pase por mi"

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Ymir iba sobre su skateboard con las manos en los bolsillos, aún era temprano y realmente disfrutaba de las mañanas. De momento su mirada se desvió al otro lado de la acera. Era Annie Leonhardt, a la que ella hubiera considerado su mejor amiga tiempo atrás, y ahora no era más que una compañera más, una desconocida. Por lo que Ymir vio a medias, estaba saliendo de su casa. Se impulsó para darle marcha un poco más rápido a la tabla mientras hacia una mueca y fruncía el ceño. No recordaba ni siquiera porque habían dejado de ser amigas. Y así como frunció el ceño, sonrió de manera picara a sabiendas que probablemente su padre tan estricto como era le había prohibido su amistad. Siguió su camino con el pensamiento de no llegar enseguida a la escuela y desviarse de la ruta diaria. Lo que Ymir no había notado era que Annie había hecho lo mismo. Se acomodó parte del cabello que se le escapaba detrás de la oreja, mirando como la castaña se alejaba. Suspiro profundamente, pero fue interrumpida por una mano posándose sobre su cabeza. Por inercia busco con la mirada al intruso que osaba romper su espacio personal.

"Bertholdt… me asustaste…" - dijo mientras el chico castaño le sonreía, ella solo cambio su expresión de sorpresa por una serena - "¿Hoy no trajiste a Reiner?" – El chico mayor no borro la sonrisa e ignoro la pregunta. Se acomodó la mochila al hombro y le extendió la mano a Annie en señal de que le diera la suya. Habiendo cogido ambas empezaron a caminar rumbo al colegio.

"Tuvo un asunto que atender con respecto a sus papeles…" - Miro de reojo a Annie esperando alguna reacción, pero nada. Así que continúo - "Al parecer Hanji no ha dejado de insistir por ellos, tuvo que salir fuera para tramitar lo que le falta" – Llevaban par de años de conocerse y a Berth siempre le había agradado el que Annie fuera tan callada y reservada – "Se fue desde ayer y dijo que volvería después de la primera clase"

"Reiner debió haber hecho eso desde que se integró al equipo de fútbol" – dijo Annie llamando la atención del alto (N.A: Gorila-san juega en el equipo fútbol americano, no de soccer :P) – "Solo a él se le puede pasar algo tan importante"

"Bueno… hablamos de Reiner… no es muy responsable que digamos" – sonrió de manera nervioso a lo que Annie respondió sonriendo ligeramente tras el comentario.

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Tocaron el timbre de la puerta. Marco se apresuró a comer el último bocado y tomar agua del vaso que tenía enfrente para bajarse la comida. Tomo su mochila y corrió a abrir la puerta. El chico que estaba fuera se quedó perplejo con el dedo a la altura del timbre y algo sorprendido.

"¡Mamá! ¡Es Jean! ¡Me voy!" – grito escuchando un "con cuidado" y seguidamente cerrando la puerta tras de sí. Suspiro pesadamente para después sin más ponerse en marcha jalando del hombro al ojidorado - "Vamos"

"¿Porque la prisa? – pregunto confuso pero al ver el rostro de Marco solo sonrió de manera burlona preparándose para fastidiarle la mañana al pelinegro – "Déjame adivinar… ¿Tu queridísima hermana? – Se paró en seco el pecoso – "Uh… ¿de nuevo te meterá en problemas?" - añadió en tono altanero y con algo de burla

"Jean… piedad. Démonos prisa o no sé qué pueda pasar" - El aludido solo atinó a decir un "lo sabía" burlonamente y siguió a Marco sin decir más.

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Aún faltaban veinte minutos para entrar a clases, pero no le preocupaba, allí estaba ella dando un giro de 180° en la zona de skate cerca de la biblioteca principal. Cuando estaba sobre la tabla se sentía libre, con el aire golpeando su rostro, no como si volara, pero si era una especie de libertad que la llenaba. Así continuo hasta que de la nada mientras estaba saltando de una rampa a otra, una imagen apareció de la nada en su cabeza "¡Sálvala!" la mujer de cabellos rubios que había estado acechando sus sueños los últimos días, la asusto, rompiendo su concentración haciendo que cayera y resbalara por la rampa como si de un tobogán se tratara y la patineta cayendo a escaso metro y medio de donde ella había caído. Quedo mirando el cielo con la vista perdida ¿que había sido eso? Eso pensaba mientras el viento jugaba con su pelo y el ruido del mismo moviendo los árboles se escuchaba. Estaba dejándose llevar con la mirada perdida en un punto en la inmensidad del cielo hasta que una chica de cabello recogido en una cola de caballo la distrajo sacándola de su ensimismamiento bloqueando su visión y regresándola a la realidad.

"Sabía que estarías aquí, pero no descansando" – La castaña la miro, llevaba unos patines colgando de su mochila y le sonreía alegremente. Le estiro la mano para ayudarle a levantarse.

"Sufrí una caída Sasha…" – le dijo mientras se incorporaba con la ayuda de la mencionada. La miro con desgana – "Uno no puede ser perfecto en todo lo que hace" – le sonrió guiñándole el ojo a lo que la castaña solo giro los ojos divertida.

"Cuando quieres Ymir… Eres genial" – le dijo simulando tener estrellitas mientras alababa su comentario recibiendo un "Cállate y vámonos" por respuesta". Recogió sus cosas y ambas se encaminaron igualmente a la escuela, sin saber que ese día, la vida de todos en ese lugar cambiaria.

Leik: Bueno. Como dije arriba este capítulo, tiene una dedicatoria en especial, porque si no hubiera sido exhortada… (Ymir: (se escucha su grito desde arriba) ¡Amenazada!) n.ñU… ahmm… si… como decía… el día de hoy cumple años Mamba Negra1 que prácticamente todo el tiempo me insistía escribir, pero como dije, no era que yo no quisiera, si no fue un bloqueo temporalmente permanente xD. Así que Mamba, este cap está totalmente dedicado a ti. Gracias por tenerme mucha paciencia, y espero lo disfrutes.

Christa: ¡¿Ya?! (Gritando desde arriba)

Leik: ¡Ya! (Se ve como Ymir y Christa están colgadas del telón y van bajando mientras una enorme lona/manta blanca se revela con un enorme "FELIZ CUMPLEAÑOS MAMBA NEGRA1"

Ymir: (cayendo) Espero que esta vez sí digas la verdad y vuelvas de lleno

Leik: ¡Que sí! ¡No arruines el momento!

Ymir: ¡Yo no arruino nada!

Leik: Oh si…

Ymir: (Se suelta por completo y correr a agarrar de las solapas de la camisa a Leik) ¡Que no!

Christa: ¡Ymir no! ¡Cuidado! (La enorme lona se cae encima de las tres)

Leik: ¡TE LO DIJE!

Ymir: ¿Decirme que?

Leik y Christa: ==U Nos vemos