Capítulo 4: " Petición "
Esta quizás era la noche mas larga de sus vidas. Ahí estaban. Juntos otra vez, nuevamente luchando contra los enemigos. Esta vez eran Lonnie y Rath. ¿ Qué harían esta vez?, ¿ Hasta que punto estaban dispuestos a llegar?. No lo sabían, Liz sólo vio un enfrentamiento. No supo el verdadero motivo. Sabían que estaban tras el Sello que poseía Michael, pero no tenían mas detalles. Habían esperanzas. Aún tenían sus poderes, a pesar de que no los utilizaban en lo absoluto desde la muerte de Max. Tenían que volver a utilizarlos, a aceptarlos, a volver a sentirlos como parte de sí. Esa era su principal fortaleza. Unidos podrían salir adelante. Isabel y Michael conservaban sus mismos poderes, aunque no estaban seguros, tal vez con practicar descubrían que estos habían mejorado, como los de Liz. El mayor problema era Kyle. Era un alien como ellos, pero jamás había utilizado sus poderes, muy útiles y necesarios, especialmente el de leer la mente. Entre todos debían ayudarlo a conocerlos y controlarlos.
De pronto se dieron cuenta que ya no eran sólo ellos. Estaban los pequeños Max y Claire. Tenían que protegerlos. Podrían sufrir mucho en manos enemigas. No lo permitirían. No estaban dispuestos a perder nuevamente a quienes más amaban.
Liz volvió a Roswell. No pudo permanecer mucho tiempo en Los Angeles, no lograba transportarse por largo tiempo. Regresaría al día siguiente, esta vez en carne y hueso. Volvería con noticias sobre la persona que podría ayudarles. No les adelantó nada. No quería ilusionarlos y menos alarmarlos.
Rath y Lonnie ya estaban en Los Angeles. Había amanecido. Y Ellos ya tenían forjado su plan. Lonnie miraba fijamente el pequeño cristal azul que estaba en sus manos. El era la clave para obtener el sello y con el recuperar el trono de Antar. Rath estaba evidentemente molesto. Con un odio inmensurable hacia Michael Guerin. Michael tenía todo lo que a El le faltaba. De partida Michael tenía la verdadera esencia de Rath, El no. Michael era poderoso. Tenía lo que Rath más anhelaba, mataría por ello, sería capaz de todo, Michael era el líder tenía el Sello Real. – " ¡ Cómo te odio!.- Repetía una y otra vez. – "¡ Tú eres más humano no mereces en Sello!.- Rath no podía soportarlo. Peor aun era acompañar a Lonnie en su misión. Se le revolvían las entrañas cada vez que pensaba en el plan que tenía Lonnie.
Rath la amaba, a su manera, claro está, pero inexplicablemente, y aunque jamás lo reconocería estaba enamorado de Ella y le importaba más que nadie en el universo. Por eso le asqueaba imaginarla con otro hombre, cosa frecuente . Lonnie siempre buscaba su bienestar, sólo se valoraba a sí misma. Rath ya estaba acostumbrado a ello. Lo soportaba, lo ignoraba, hasta ahora. - ¿" Por qué Michael"?, ¡ Yo debería estar en su lugar!".- Esos pensamientos no lo dejaban tranquilo. Saber que Ella estaría tan cerca de Michael lo trastornaba. No podría evitarlo. Lonnie no lo permitiría estaba absolutamente resuelta a ejecutar su plan.
No les fue difícil dar con la casa de los Guerin. Rath no pudo evitar preguntarle.
- Lonnie, ¿ Vas a matarlo?.- Preguntó.
- ¡No seas idiota!, ¿ Y arruinar todo?. No por ahora no, estará vivo, si acepta el acuerdo.- Respondió Lonnie, no aceptando más preguntas, permaneciendo en silencio.
Se quedaron aguardando afuera, esperando el momento indicado para entrar.
Dentro de la casa todos ya habían despertado, si es que había logrado dormir algo. Al irse Liz, optaron por quedarse en todos en la misma casa. Era mas seguro estar juntos. Kyle no pudo permanecer quieto toda la noche. Se sentía con tanta responsabilidad de pronto. De un día para otro había pasado de un humano- alien, que ignoraba su parte no humana, a ser cien por ciento alien. Tenía que conectarse con esa parte dormida en El. Tenía que hacerlo, por Claire, su sobrino, por todos. No podía defraudarlos. - "¡ Qué sé yo de poderes!, hasta ahora para mí era como un juego, algo que pensé que jamás usaría!"- Le decía Kyle, a Isabel. Estaba claro. Estaba asustado. Esa noche recordó a Alex Whitman. Sintió un escalofrío recorriéndole el cuerpo. No pudo evitar pensar que algo similar podría ocurrirle.
- ¡ Kyle, no pienses eso!. No permitiremos que algo te pase.- Lo consoló Isabel.
- Lo sé Iz, pero no puedo evitarlo. Sé que no estoy solo. Que también tengo como defenderme, aunque no domino los poderes. No sé, esta noche no puedo sacar a Alex de mi cabeza.- Decía Kyle.
- Kyle. Sí Alex murió, lo mató la innombrable. Pero nosotros no lo sabíamos. Ignorábamos lo que Esa estaba haciendo y que El estaba en peligro. ¡ Max jamás lo habría permitido, y tampoco nosotros!. Ahora estamos juntos. Nos defenderemos mutuamente.- Dijo Isabel, sintiendo una profunda pasión por su gran familia y una necesidad ciega de protegerlos.
- Iz, ¿ Qué haremos con los niños?, ¿ Crees que sea seguro que estén en la casa?.- Preguntó Kyle.
- Eso es algo que no me deja tranquila. Michael piensa que sí. Sé que los niños no estará seguros en ninguna parte. Pero si los enviamos lejos no estaremos para protegerlos. Es mejor tenerlos cerca.- Dijo Isabel.- Kyle estuvo de acuerdo. Juntos se levantaron y fueron hacia la sala. Ahí estaban María y Michael. A su lado estaban los niños que jugaban tranquilamente bajo la atenta mirada de los adultos.
Liz los llamó muy temprano por la mañana. Los tranquilizó. Les dijo que estaba tomando el avión hacia Los Angeles. Que todo había salido bien. Que había encontrado a la persona que les ayudaría a vencer a Lonnie y Rath. Llegaría junto a Ella esa tarde.
- Suficiente. ¡ Me harté de esperar!. Entremos.- Dijo Lonnie muy decidida.- No se te ocurra hacer nada por tu cuenta. Recuerda que estoy a cargo. Kivar me envió a Mí.- Le dijo despectivamente a Rath.
- Si, ya sé, no has hecho mas que recordármelo.- Le dijo Rath.- Pero no importa.- Ya estaban frente a la puerta, a punto de tocarla. Rath se acercó a Lonnie, la abrazó fuertemente y la besó con una pasión desmedida. Quería recordarle que Ella era y sería siempre suya. Lonnie lo aceptó, pero pronto recordó el motivo de su regreso a la Tierra.
- Después tendremos tiempo para eso.- Le dijo a Rath. Tocando la puerta de la casa de Michael. Todo marchaba bien. El primer paso ya estaba dado.
María abrió la puerta. Al verlos se quedó helada. Sin sentir su cuerpo. Sus músculos ni su voz le obedecían. No se esperaba encontrárselos de esa manera. Pensó que sería de forma violenta. Le pareció ridículo que llamaran a su puerta , como si fueran unos humanos como todos. Cuando por fin pudo reaccionar, lo primero que hizo fue llamar a Michael, que estaba sólo a unos metros de Ella. María agitaba sus manos, estaba pálida, no movía el resto de su cuerpo.- "¡ Michael, Michael!".- Le gritó María, cerrando de golpe la puerta.
- ¡ Michael son Ellos, Lonnie y Rath!. ¡ Están aquí!- Le dijo María, mirando a todos. Estaba completamente descontrolada. De inmediato tomó en sus brazos a su hijo e Isabel cargó a Claire.
- ¿ Segura?.- Preguntó Michael, se arrepintió de haberlo dicho, era obvio que María no reaccionaría de esa manera si no fuera así. - María, lleva a los niños al cuarto. No salgas de ahí. Nosotros nos haremos cargo. Tranquila. - Le dijo mientras la besaba y la guiaba a la habitación.
- ¿ Les abrimos?.- Dijo Isabel.- ¿ No es raro que llegaran de esa forma, tan pasivamente?
- Si, es raro, pero no podemos ignorarlos. - Acotó Kyle.
- Yo abro. Atentos. Si hay ataque Me quedo. Ustedes vayan con los niños y nos vemos en el parque de siempre. ¿ De acuerdo?.- Dijo Michael, asumiendo naturalmente su liderazgo. Estaba nervioso, ansioso, pero mantuvo la calma y pensaba claramente.
- No, Michael, me quedo contigo. Si algo pasa nos ayudaremos.- Pidió Kyle. El resto no se opuso.
- Está bien. - Dijo Michael, mirándolos en señal de apoyo. Se dirigió a la puerta. Isabel y Kyle estaban tomados de la mano.
- ¿ Qué quieran?- Les dijo Michael, al verlos. Estaba muy atento ante cualquier amenaza, dispuesto a atacar. No mostraron señales de agresión. Aparentemente venían en paz.
- ¡ Hola Michael!.- Dijo Lonnie, entrando sin ser invitada. De inmediato las miradas desconfiadas de todos se encontraron. - Tranquilos, venimos en paz. ¿ Qué les pasa?, ¿ Por qué desconfían de sus hermanos?-. Les preguntó sonando muy irónica.
- ¡No somos hermanos! Y aunque lo fuéramos, ¡ Jamás confiaría en Ti!, ¡ Mira la suerte que tuvo Zan!- Le dijo Isabel, con el odio en la superficie.
- ¡ Eso ya fue!, No venimos por eso.- Dijo Lonnie cambiando el tema, para evitar explotar y arruinarlo todo.
- Explícanos ya.- Dijo Michael, impaciente.
- Tranquilo, Su alteza.- Dijo Rath, molesto de sólo verle la cara, a su doble.
- Déjeme esto a mí.- Le ordenó Lonnie.
- Déjenme hablar. No me interrumpan.- Les pidió Lonnie.- Venimos de Antar. Hace ya casi 10 años que estamos allá. Cuando llegamos allá, seguían en guerra. Había un caos total. Con el tiempo las tropas de Kivar comenzaron a tomar el poder. Ahora el está al mando. Pero sólo momentáneamente. Fue designado como Primer Ministro , pero sólo por un tiempo. El no puede gobernar legítimamente. No es aceptado por la gente y menos por el consejo Real. A ellos no les gusta que no sea descendiente real.
- ¿ Y Tú que tienes que ver con El?.- Preguntó Michael.
- Estamos juntos. Por eso vinimos con Ustedes.- Dijo Lonnie.
- ¿ Qué tenemos que ver?.- Preguntó Isabel.
- Todo. Ustedes tienen el Sello Real. Cuando Max murió pasó a Michael. Eso certifica que es el legítimo Rey de Antar. Y por lo que sé Ustedes ya no quieren saber nada de nuestro planeta.
- ¿ Y?.- Dijo Isabel, a punto de perder la paciencia.
- Queremos que nos regalen el sello. Así seriamos Reyes.- Dijo Lonnie.
- ¿ Qué?. ¿ Estás loca?¡ El sello no puede regalarse!.- Dijo espantado Michael, quien volvió a sentir ese calor en el pecho, el sello se estaba manifestando, quería mostrarle que seguía dentro de El, que no quería irse.
- Hay una forma. Es algo complicado. En algo tienes razón. El sello no puede regalarse como dices Tú. El sello se hereda. Michael, Tú se lo pasarás a tus hijos.
- Sabes Lonnie, no te entiendo. Explícate.- Dijo Michael muy confundido, no sabía a donde quería llegar Lonnie.
- Como te dije, Kivar esta al mando. Estamos al mando. Lo que te ofrezco es la solución que buscabas. Así te desharás para siempre del sello y de tu parte alien.- Dijo Lonnie.
- ¡ Habla de una vez!.- Pidió Isabel.
- Michael, es simple. Esta solución la pensó el Consejo Real, considerando que Tú eres el Rey, que tu tienes legítimamente el derecho, pero como estás acá y al parecer no volverás, no queda otra solución. Así de cierta forma me dará derechos a mí también. Michael, ¡Vengo a pedirte que tengamos un hijo.! - Dijo al fin Lonnie. - La expresión de todos era la del mayor asombro. ¿ Escuche bien?, ¿ Qué se traen entre manos?. Era lo que todos pensaban, esto los descolocaba por completo. ¿ Qué había tras tan insólita petición?. Sus corazones se llenaron de dudas, de temor.
