CAPITULO 4
Y aquí estoy de nuevo con el capítulo 4!
POORR FIINN!
Siento la tardanza, pero ya lo sabéis, los examenes quitan mucho tiempo y tmb inspiración (aunque he vsto casas que en épocas de examen es cuando más inspiración tienen. :P Es mi caso, pocas veces claro.
En fin, mejor olvidémonos de mí y sigamos con esta historia!
Anteriormente...
-Tengo hambre- respondió sin siquiera voltear
Hinata quedó varios segundos inmóvil, estudiando esas palabras.
Tenía hambre? Y eso a ella que le importaba? Además, porque estaba entrando a s..u…cas...
Alzó la cabeza justo en el momento en que él llamaba al timbre. Sus ojos se abrieron como platos cuando la puerta se abrió y asomó su hermana pequeña.
La nombrada se asombró y llamó a sus padres, que se acercaron corriendo y se quedaron boquiabiertos; tras unos segundos, le sonrieron y le indicaron que pasara.
Ahora era ella la boquiabierta.
Naruto había entrado a su casa?
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Esto no podía estar pasando.
Hinata alzó la mirada hacia el tipo que, sentado en el sofá de su casa, comía una gran variedad de platos que, sin saber cómo, su madre había preparado en un suspiro. La pequeña mesa situada delante del sofá estaba llena de los mejores platos que su madre preparaba en ocasiones muy especiales. Porque los había preparado?
Acaso su madre veía a Naruto como "alguien" especial?
-Está muy bueno- dijo Naruto, con un buen trozo de carne que sujetaba sobre el bol de arroz.
Hana miró a su marido, sonriendo; Hiashi asintió y volvió a mirar a Naruto. Hanabi, sentada en una de las sillas de la cocina que unían ésta con el salón, observaba atónita a Naruto.
Hinata suspiró, frotando su sien.
Cómo había permitido que entrara..?
-Tengo hambre-
Fue lo único que dijo antes de desaparecer por la puerta de su casa y antes de que ella se diera cuenta. Cuando lo hizo, ya era demasiado tarde. Y además, como echar a alguien que su familia, por más extraño que le pareciera, adoraba como si de un dios se tratase? Solo era un chico, una persona normal y corriente- bueno, corriente no- pero al fin y al cabo, una persona, que por su dinero se creía el rey del mundo. Una persona que andaba humillando a los demás, que muy pocas veces respetaba y que para colmo, se encargaba de los problemas económicos de su familia.
Cómo había llegado a eso? Oh si, ya recordaba. La tarjeta roja, los insultos…Suspiró agotada. Se arrepentía de aquel momento cada segundo de su vida. Si tan solo hubiera mantenido la boca cerrada, sin tan solo pudiera echar el tiempo atrás y empezar de cero…
-Es un placer tenerle con nosotros está noche, Namikaze-san- saludó Hiashi, siempre con su rostro serio-Le agradecemos de todo corazón lo que está haciendo por nosotros- hizo una inclinación con la cabeza.
-No es nada- respondió él, agarrando un buen trozo de pescado. Hinata entrecerró la mirada sobre él.
-Por supuesto que sí-y miró a Hinata- el que haya aceptado a nuestra hija como su…-examinó el traje, provocando que Hinata se sonrojara- si no hubiera aceptado a nuestra hija, nos veríamos en la terrible situación de mudarnos a un apartamento más pequeño.-
Naruto tragó la mezcla de toda la comida y le miró.
-Mientras su hija esté conmigo, no tiene nada de qué preocuparse. Yo pagaré con todo lo que ustedes no puedan-
-Muchas gracias- agradecieron Hana y Hiashi, sonriendo.
Pero Hinata se levantó de la silla, mirando molesta a Naruto.
-Cuando estés, lárgate de aquí-
-Hinata!-exclamó asombrada su madre mientras ella, cerraba de un golpe la puerta corredera del salón.-perdone su comportamiento,cuando se enfada no sabe loq ue dice...-
-No se preocupe-respondió Naruto, sonriendo ladino-estoy…acostumbrándome a ello-
Los tres familiares le miraron algo extrañados, pero él siguió comiendo.
-Podría comer un poco más de esto?-
-Si-se alzó Hana agarrando el plato-enseguida vuelvo- hizo una inclinación con la cabeza y se alejó a la cocina.
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En el baño…
-Yo pagaré con todo lo que ustedes no puedan-repitió Hinata con molestia, imitando de mala manera su voz- pero que se ha creído…-agarró una pompa de jabón y bufó; esta salió volando por el baño y explotó al momento.
Hinata, suspirando, apoyó la cabeza en la repisa del baño, y cerró sus ojos, relajándose con un baño después de un día tan horrible como el de hoy.
Suspiró de nuevo, frustrada.
Que era lo que le pasaba a sus padres? Acaso no se daban cuenta? No les parecía sospechoso que ella fuera vestida de esa forma? Porque le agradecían y le halagaban de esa forma?
-Ese cretino no se lo merece- murmuró, abriendo sus ojos y mirando el techo-si ni siquiera es suyo el dinero…-se abrazó sus piernas y apoyó su cabeza sobre sus rodillas, volviendo a suspirar- cuando terminará todo esto…?-y cerró sus ojos.
Ojalá pudiera echar tiempo atrás y detenerme. De esa forma, no estaría pasando por todo esto….y tampoco tendría que aguantar al cretino de Namikaze
-Desearía ser una chica normal-
Y abrió sus ojos, sintiéndose de repente, extrañada; como si alguien…la estuviera mirando. Entonces volteó el rostro y en un segundo, sus mejillas se sonrojaron hasta parecer que incluso salía humo, sus ojos se abrieron incrédulos y su corazón comenzó a palpitar de forma muy acelerada. Naruto, apoyado contra la pared y de brazos cruzados, observaba a la chica que, dentro de la bañera, le miraba mucho más que sorprendida.
Sonrió cuando vio sus mejillas enrojecer.
Debía de admitirlo. Esa chica…no era fea. No era que fuese una belleza pero, tampoco era menos. Bueno, ni él sabía cómo describirlo. Lo único importante ahora era que ella, con su cabello recogido con una pinza, sin sus gafas y completamente desnuda bajo toda esa espuma, le miraba como si fuera un fantasma, como si a quien estuviera viendo no fuera más que una visión.
-Mañana no tengo nada que hacer, así que no hace falta que vengas-dijo él, separándose de la pared y, acercándose a la bañera, se agachó para estar a la altura de su rostro. Los dos se miraron a los ojos; uno sonriendo divertido, la otra pasmada- deberías cerrar la puerta- se alzó y caminó hacia la salida- no me molestes en todo el día-dijo antes de salir y cerrar la puerta.
Hinata parpadeó y miró a la nada. Entonces, su cara enrojeció al completo y lo único que pudo escuchar Naruto después de salir de esa casa fue el gran grito, que seguro había llegado a todo el vecindario.
Se metió en su coche, se puso el cinturón y arrancó, todo ello sin dejar de sonreír.
No quería admitirlo pero…por el momento, se lo estaba pasando muy bien.
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El domingo por la tarde…
-Le odio-masculló Hinata, mirando molesta el té que tenía delante.
-Parece que lo tienes difícil eh…-suspiró Tenten, apoyando su cabeza en su mano.
Las dos se encontraban en una cafetería del centro, comiendo pasteles y tomando té.
-Y no solo me obligó a ponerme ese uniforme de sirvienta, también tuve que llevar todas las bolsas de sus compras y además de ello, comió en mi casa!-se cruzó de brazos- entró como si estuviera en la suya, aunque lo suyo no podría llamarse casa, y sin quitarse ni siquiera los zapatos, mis padres le atendieron como si de un rey se tratase!- agarró el plató y llevó un trozo de pastel a la boca. –fue humillante, ver a mish padrehs agrdeger a ege cretino…-tragó el trozo- ese tipo no ha ganado un duro en su vida, y va por ahí diciendo que tiene dinero-se llevó otro trozo-ya me gushtagia verle a él en esa gituagión-
Tenten sonrió divertida, entendiendo a su amiga.
-Ese cretino abusa personas-mascullaba a la vez que apretaba con fuerza el cachito de pastel que había cortado con el tenedor, como si fuera él a quien estuviera chafando - Le odio-
Tenten suspiró, sonriendo. Su amiga, a pesar de todo lo que estaba pasando, seguía igual de fuerte y valiente. Ni siquiera, ante una situación como esa, se venía abajo.
-Eh? Tenten, pasa algo?-preguntó ésta al ver que la miraba.
La castaña negó sin dejar de sonreír y se alzó.
-Nos vamos?-
-Si-
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Pasearon por la cuidad hasta que se hizo de noche, dónde cada una se separó en el cruce para ir a sus casas. Hinata se detuvo en la calle y se estiró, sonriendo. Había comido tantos pasteles que estaba bien llena y satisfecha.
Tengo que salir más veces con Tenten. Poder desahogarme con alguien como ella es estupendo.
-Esto debe ser casualidad- Hinata se volteó al escuchar esa voz.
-Namikaze-murmuró con algo de desagrado. Tenía que encontrarselo hoy también? Era un castigo por hablar mal de él?
Naruto se acercó a ella, vestido con unos tejanos, unos zapatos de piel, una camisa de manga corta abierta por el pecho y una chaqueta con capucha sobre esa camisa; al parecer también muy cara.
-Qué haces aquí?-le preguntó ella
-Paseaba-respondió él, mirando a su alrededor. Hinata asintió y bajó su cabeza, sin saber nada más que decir -vamos- y comenzó a caminar.
-Eh?-parpadeó ella
-Empieza a hacer frío y necesito tomar algo.-se detuvo y volteó-que haces ahí parada todavía-y siguió su camino.
-P-pero yo tengo…-balbuceó sin saber exactamente qué hacer.
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Naruto dejó el vaso de saque sobre la mesa; Hinata se sobresaltó y encogió de hombros. Le miró, indecisa. Ese era el quinto trago que llevaba y no sabía exactamente si decirle que parara o quedarse callada y aprender que a veces eso, era mucho mejor.
-Otro más!-pidió Naruto al camarero.
Hinata miró a su alrededor. Se habían metido en lo que parecía un bar muy caro. Columnas de espejo, techos altos, comida suculenta, personas vestidas con trajes y muchas mujeres, riendo junto a ellos, tomando copas; llevando vestidos muy cortos y elegantes. La luz era baja, una música lenta llenaba el ambiente y el olor a tabaco empezaba a marearla. Apretó su mochila y miró a Naruto de nuevo, que agarraba el vaso que el camarero le servía.
-Anno…Namikaze…-se atrevió a llamarle cuando el camarero se alejó. El rubio alzó la mirada- n-no deberías beber más…te hará daño- tras eso, tuvo que bajar su mirada. Naruto había fruncido el ceño y la estaba mirando de muy mala manera.
-Y a ti que te importa-soltó él, de la forma más ruda que Hinata le oyó hablar hasta entonces-beberé cuanto quiera. Tú no eres nadie para decirme lo que he de hacer- y de un trago volvió a beberse aquel líquido alcohólico.
Hinata apretó su mochila y tras unos segundos se alzó. Naruto la miró y ella, frunciendo el ceño, le respondió.
-Haz lo que quieras, pero yo me niego a seguir aquí- y caminó molesta hacia la salida. Naruto la siguió con la mirada, que después volvió a posar en el vaso, ahora vacío.
-Tú- llamó al camarero
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Hinata siguió caminando rápido por las ya casi vacías calles.
-Idiota- masculló- no sé porque me preocupo. Debería mantener la boca cerrada- miró su reloj; cinco minutos para las once –idiota - volvió a quejarse-no volveré a…-pero un hombre se le puso en medio y ella alzó la cabeza- perdone- y pasó por un lado, pero este le sujetó del brazo.
-A dónde vas? Porque no me acompañas?- Hinata intentó soltarse-Tranquila pequeña, no voy a hacerte daño.-dijo este sonriendo- solo quiero que me acompañes a casa-
-Q-qu…suélteme- pero éste le sujetó el otro brazo-que…-
-Vamos! será divertido. De esta forma, podremos conocernos mejor-
-N-no!-exclamó asustada intentando soltarse- suélteme- pero el hombre apretó más fuerte y ella cerró los ojos- suélteme!- movió sus brazos, liberándose al momento de ese agarre. Hinata abrió los ojos y se sorprendió al ver a Naruto-Naruto…-
El rubio golpeaba al hombre con bastante fuerza, sin darle tiempo a ponerse en pie, ni siquiera a responder.
-Maldito pervertido- gruñó él, sentando sobre el hombro y golpeándole en el rostro con fuerza.
Hinata se asustó al ver sangre y se acercó.
-Na-Naruto…ya es…-pero este siguió golpeando a un hombre casi inconsciente- Naruto….. NARUTO! -gritó agarrando su brazo-por favor, detente!-
Naruto, respirando con fuerza, se soltó de su brazo y se quitó de encima del hombre, medio inconsciente. Se limpió la sangre de la comisura de su labio. Aquel maldito le había golpeado bien duro. Apretó sus puños, que dolían por los golpes dados, pero que para nada se arrepentía. Alzó la cabeza, mirando a Hinata. Ella en cambio, siguió mirando al hombre, incapaz de creerse lo sucedido. Ese hombre yacía en el suelo, con sangre en su rostro y casi inconsciente. Su respiración era lenta y pausada, como si le costara respirar.
-Vámonos- dijo Naruto agarrándola del brazo y tirando de ella.
Hinata dejó que tirara y así, ninguno de los dos, habló en todo el camino.
No supo cuánto rato estuvieron caminando hasta que Naruto se detuvo, pero cuando alzó la cabeza se encontró delante de su casa. Miró a Naruto, que seguía sujetándole la muñeca con fuerza.
-Na…-
-Entra- la empujó hacia la puerta y soltó. Hinata se frotó la muñeca y le miró, aunque él seguía mirando a un lado.
-Naru…-
-Que entres!-le gritó mirándola, haciendo que esta respingara.
-Pero estás heri…-y tan solo con esa mirada dura, hinata bajó su cabeza y entró rápida a su casa. En cuanto cerró la puerta, Naruto lanzó un largo suspiro, haciendo una mueca al momento al sentir un pinchazo en la cabeza. Puso la mano en la frente. Mañana tendría una de esas resacas que no te dejan en paz en todo el día.
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Al día siguiente…
Hinata sirvió los platos con cuidado, mirando de vez en cuando a Naruto, que lucía unas gafas oscuras y una pequeña tirita sobre su labio.
-Que aproveche- hizo una reverencia y se alejó a comer a su mesa.
Sasuke y Shikamaru miraron a los dos algo extrañados.
-Qué ha pasado?-preguntó Sasuke agarrando su copa de zumo-es extraño que tú y tu sirvienta no andéis discutiendo como siempre-
Naruto dejó la comida y echó la cabeza hacía atrás.
-Tengo resaca- respondió con la voz ronca-olvidaros de que existo por hoy-
-Eso lo hacemos muy a menudo- dijo Sasuke, empezando su comida.
-Me voy a casa-se levantó de la silla y se alejó. Hinata le siguió con la mirada.
-Anoche volvió a pelearse con alguien- dijo Shikamaru sin alzar la mirada de la comida
-Idiota- masculló Sasuke, que se volteó a mirar a Hinata.-un idiota…-repitió sonriendo.
-Yo no lo haría- aconsejó Shikamaru viendo cómo se alzaba su amigo- Naruto se enfadara-
-No digas nada y no se enfadara-
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Hinata vio de reojo como Naruto desaparecía entre la multitud de alumnos, con esas grandes gafas y la tirita sobre su labio. Mirando su comida, dejó de mover los palillos y suspiró, apoyando su cabeza en la mano, con el ceño fruncido.
No estaría así no hubiera bebido tanto. Eso le pasa por idiota.
-Hyuuga- la nombrada alzó la cabeza, encontrándose con dos profundos ojos negros.
-Uchiha-san- este se agachó a su altura, poniendo los brazos sobre la mesa.
-Te gustaría salir de aquí?-
-Eh?-
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Hinata miraba como el paisaje pasaba rápido ante sus ojos, metida en aquel lujoso coche de color negro y asientos de piel y acompañada de la persona que menos se esperaba.
Viró el rostro, mirando a la persona a su lado.
-A dónde vamos?-le preguntó ella, viendo como en su cara aparecía una sonrisa.
-A disfrutar de este único día libre sin la compañía del dobe-
Y cambiando de marchas, aceleró.
Hinata jamás hubiera pensado en ello, pero Sasuke era…era diferente a como lo había imaginado. Fueron a comer donde ella quiso, compraron tanto en tiendas que le gustaban a ella como en aquellas en las que él gastaba una riñonada. Incluso llegó a comprarle un vestido negro de fiesta.
Estuvo todo el tiempo pendiente de ella, no miró a ninguna otra mujer, cosa que empezó a extrañarle, no se acercaba más de lo debido y sonreía sin parar.
A que venía ese cambio?
Por la tarde, y sin darse cuenta, llegaron hasta su casa/mansión, que dejó a Hinata igual de impresionada. Era igual de grande que la de Naruto, con jardines, fuentes, lagos, campos de golf, pista para correr los caballos.
Toda esa casa era increíble.
Incluso su hermano, al que conoció de pasada. Alto, cuerpo bien trabajado, de también ojos profundamente negros y cabello largo recogido en una coleta baja. De refilón pudo ver a sus padres. Jamás se imaginó tanta belleza en una familia. Tanto hermano como padres eran dos bellezas dignas de un dios.
-Increíble…-murmuraba a cada habitación que veía.
-Te gusta?-preguntó él sonriendo.
Hinata dejó la bolsa a un lado y se miró en aquel gran espejo de pie con bordes dorados.
Sería de oro?
Sasuke cerró la puerta con sigilo y se adentró en la habitación; se acercó y colocó tras ella.
-Pues tú puedes tener esto y más- Hinata le miró a través del espejo-siendo mi sirvienta, podrás tener todo lo que quieras- y rodeándole con los brazos, bajó su rostro hacia su oreja, sin dejar de mirarla por el espejo- solo tienes que pedírmelo-
Hinata tembló al sentir su voz en su oreja y se escabulló de sus brazos, sonrojada.
-Uchiha-san…yo…t-tengo que irme…-Sasuke asintió caminado hacia ella mientras Hinata lo hacía atrás- g-gracias por el v-vestido pero y-yo no pued…-y chocando, cayó en la cama. Sasuke se colocó sobre ella, impidiendo que ella escapara de nuevo.-U-uchiha-san…-y cerró sus ojos con fuerza
-Te daré lo que quieras…-masculló Sasuke acercando su rostro. Hinata tragó saliva al sentir su aliento chocando contra sus labios- conviértete en mi sirvienta…Hinata-
Ella abrió los ojos de golpe al escuchar su nombre, y bien que hizo, ya que alzó sus manos y cubrió la boca de Sasuke, sorprendiéndole al segundo.
-N-no lo hagas- murmuró ella-por favor…no…-y retiró las manos lentamente.
Sasuke la siguió observando hasta que soltó una risa. Se quitó de encima y se sentó en la cama, Hinata también lo hizo, todavía nerviosa y con sus mejillas arreboladas.
-Rara.-dijo Sasuke, observando el suelo. Hinata le miró- definitivamente eres muy rara- y sonrió- eres la primera chica que no desea que le bese-
A eso Hinata alzó una ceja.
-Por eso me gustas- y le miró, provocando que se sonrojara de nuevo y mirara a un lado-eres todo un reto para mí- se alzó de la cama-y me encantan las cosas difíciles, cuanto más lo son, más me divierto- y volvió a mirarla, sonriendo.
Hinata podía sentir su penetrante mirada sobre ella y se alzó de la cama.
-Y-yo lo siento, pero t-tengo que irme- hizo una inclinación con la cabeza y salió de la habitación rápidamente.
Sal de aquí cuanto antes.
Aunque, como en la mansión de Naruto, tardó más de un cuarto de hora en encontrar la puerta de salida. Pidió un taxi, una vez fuera de aquella enorme mansión y le indicó que le llevara a casa.
No, no, no, no. Esto no puede estar pasándome. No, no, no.
-Pues tú puedes tener esto y más. Siendo mi sirvienta, podrás tener todo lo que quieras, solo tienes que pedírmelo-
Hinata volvió a negar fervientemente con la cabeza, abochornada.
No, no, no, no! olvídate de todo Hinata. Ese tipo es un mentiroso.
- te dije que no te acercaras a él-
Aquel recuerdo llegó a su cabeza.
-No volveré a repetírtelo. Así que más te vale cumplir mis órdenes porque no pienso hacer nada la próxima vez para salvarte-
Tembló al recordar esa amenaza. Mejor sería no pronunciar ni una palabra sobre esto delante de él.
Nada saldría bien.
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Al día siguiente…
Hinata entró en aquella gran escuela, se acercó a su taquilla y dejó sus cosas cuando de repente se escucharon gritos.
-F3!-
Y un gran tumulto de alumnos rodeó la entrada. Hinata cerró su taquilla, suspirando. Cada mañana era lo mismo. Ellos llegaban, los alumnos y alumnas gritaban, ellos hacían una entrada triunfal, como si de famosos se trataran y pasaban de todos esos alumnos que suspiraban al verles.
-Están todos locos- masculló, colgándose la mochila para dirigirse a su clase.
Aquella mañana las clases pasaron muy lentas y aburridas. Hinata jamás llegó a imaginar que se dormiría en medio de una clase. Y así lo hizo, aunque solo cerró un par de minutos los ojos, se sintió avergonzada por ello.
Estaba en esa escuela por la beca y por ella, tenía que sacar las mejores notas. No podía permitirse una cabezada en medio de clases…verdad?
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Hinata se estiró, sonriendo. Había llegado la hora del descanso y ella se encontraba en su lugar favorito. En aquella escalera donde nadie la molestaba.
Se agarró a la baranda, admirando las montañas verdes que había detrás de la escuela. Unos cuantos pajarillos pasaron delante de ella, haciéndola sonreír.
-Es extraño- Hinata se volteó al momento, asustada. Shikamaru se levantó de las escaleras y se acercó a ella- hoy no gritas como de costumbre-
-A-anno…-bajó su cabeza, sonrojada. Acaso la recordaba como una gritona?
-Hacía mucho que no venías por aquí-continuó él, mirando el paisaje- parece que lo tuyo con Naruto va bien-
-Lo mío con…-y sus mejillas se colorearon- N-nara-san! Y-yo no tengo nada c-con…-y Shikamaru rió, dejándola abochornada- Yo no podría tener nada con ese…-
-Solo bromeaba- dijo él, divertido; pero Hinata frunció el ceño.
-Jamás podría tener algo con él. Es un…cretino, un idiota un…-se calló al ver tan cerca el rostro de Shikamaru y sus mejillas volvieron a ruborizarse.
Shikamaru ladeó la cabeza, estudiando su rostro y ella bajó la mirada.
-Contigo…Naruto es diferente- y se alejó, dejándola extrañada- como…más humano- murmuraba él mientras subía las escaleras.-que tendrá ella que…-
Hinata le siguió con la mirada, confusa, cuando él se volteó.
-Aunque será mejor que llegues pronto. Naruto odia la impuntualidad- se volteó de nuevo y Hinata le siguió, pensando en las pocas ganas que tenía de encontrarse con él.
Tan solo serviría los platos y se alejaría como siempre. Pero hubo algo que se olvidó y es que en aquella mesa no solo estaría Naruto sino también Sasuke. Sus mejillas se sonrojaron cuando le vio, sentado en el cómodo sofá, mirándola con aquella sonrisa sexy pero a la vez maliciosa. Bajó la cabeza y se dirigió al carro, nerviosa.
No pienses en ello. No pienses en ello
Cogió aire y lo soltó, lentamente, relajándose y sirviendo los platos.
Sasuke se acercó a la mesa y se sentó, sin dejar de mirarla ni un momento, y eso empezaba a ponerla nerviosa; así que sirvió rápido y se alejó.
-Hyuuga- ella se detuvo-ayer te dejaste algo-
Hinata volteó lentamente a mirarle; él señalaba hacia el sofá y ella miró hacia allí extrañada. Vio una bolsa de una tienda que parecía muy…
EL VESTIDO!
Se acercó corriendo y agarró la bolsa, rogando a dios que Naruto no se hubiera enterado de nada. Si llegaba a enterarse de que ayer quedó con Sasuke…no sabía lo que le podría hacer o sí, si lo sabía.
-Qué es eso?- preguntó Naruto tensándola.
-Un ves…-
-NADA!-interrumpió Hinata a Sasuke, acercándose con una sonrisa nerviosa- una cosa que me deje en la clase….Mira que soy torpe-ninguno de los tres dijo nada- E-en fin, yo me voy.- hizo la inclinación con la cabeza y se alejó de ahí.
-Espera- ordenó Naruto. Hinata escuchó como se alzaba de la silla y se acercaba a ella-que llevas ahí?-
Hinata tragó duro y con una sonrisa puramente falsa, se volteó, escondiendo la bolsa tras su espalda.
-N-nada. Algo...que me compré…ayer…-Naruto entrecerró la mirada y ella en cambio la bajo. No le estaba creyendo-a-ayer salí muy tarde d-de clases…-
-Dile la verdad Hyuuga- y tanto ella como Naruto se voltearon a Sasuke, que se levantó de la silla y se acercó a ellos- ayer salió conmigo- Hinata abrió los ojos de par en par-fuimos a hacer unas compras y allí…-le quitó la bolsa de las manos y sacó de dentro el vestido- le compré esto-
Naruto la miró y ella rápidamente bajó la cabeza, abochornada.
-Luego fuimos a mi casa-le entregó la bolsa, sin dejar de mirar a Naruto; Hinata la apretó contra su pecho-nada fuera de lo normal-
Hinata se encogió de hombros, preocupada. No le gustaba nada la mirada que sentía sobre su cabeza y cerró sus ojos.
Porque estaba Sasuke contándole todo eso?
-Bien…-fue lo que dijo Naruto antes de voltearse, bajar las escaleras y salir del comedor, bajo los gritos emocionados de las alumnas. Hinata le siguió con la mirada, muy preocupada. Esa respuesta no le había gustado para nada. Porque sabía lo que venía después de eso…
Miró a Sasuke, molesta.
-Porque le dijiste eso?-Sasuke solo alzó una ceja ante su tono- sabía que no debí irme contigo - le plantó la bolsa en el pecho y se alejó corriendo de ahí. Sasuke agarró la bolsa del suelo y fue a sentarse junto con su amigo, dejando la bolsa en una silla.
-Quieres un vestido?- le preguntó a Shikamaru, que negó con la cabeza.
-Nunca entenderé porque te gusta tanto molestar a Naruto-
Sasuke a modo de respuesta, sonrió con malicia.
-No hay nada mejor en este mundo que ver la cara del dobe cuando se enfada-
Y Shikamaru rodó sus ojos. Todo estaba empezando a ser problemático.
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Hinata caminaba por los pasillos de la escuela dando fuertes pasos.
-Idiota- masculló entre dientes- son todos unos idiotas-
Sus manos se mantenía cerradas en puño y una venita aparecía en su frente. Odiaba, odiaba estar en este instituto. Odiaba todas las personas que había en él, odiaba a los F3, odiaba a…bueno, a Shikamaru no, pero odiaba a esos dos cretinos, estúpidos e idiotas integrantes del F3.
Sasuke y Naruto.
Solo pensar en sus nombres le producía dolor de vientre y unas inmensas ganas de golpear lo que fuera - preferiblemente, sus caras- .
-No debí venir a este instituto. Aquí todo son desgracias y problemas, desgracias y problemas.-se detuvo- YO SOLO QUIERO VIVIR EN PAZ!-gritó en medio del solitario pasillo.
Unos gritos se oyeron al final del pasillo y ella, curiosa, se acercó lentamente.
-N-no!-
-Detente!-
Hinata frunció el ceño al empezar a escuchar golpes y se apresuró, más cuando llegó al final sus ojos se abrieron asombrados. Un grupo de chicos yacía en el suelo, agarrándose con dolor las zonas afectadas que por lo visto había sido golpeadas. Cuando alzó la mirada de nuevo, vio a Naruto sujetando a un chico por el cuello de la camisa y asestándole tremendo golpe en la cara.
Por un momento le llegó la imagen del hombre que Naruto había estado golpeando aquel día en que salieron del bar. La misma expresión de furia, ira. Se acercó corriendo.
-NARUTO!-
Pero Naruto golpeó a otro chico que había intentado levantarse y que por culpa de eso, recibió otro golpe de más.
-NARUTO!- volvió a llamar ella a su lado. Este detuvo su puño en el aire y la miró, provocando que ella bajara la mirada, intimidada-d-déjale…-
Él volvió a mirar al chico y tras unos segundos lo soltó y agarró el brazo de Hinata con fuerza. Ella evitó quejarse del agarre mientras la llevaba no sabía dónde.
La metió de un empujón en una clase vacía y cerró la puerta. Hinata se frotó el brazo, cuando de nuevo volvió a sentir el agarre y la dura pared tras su espalda. Naruto plantó las dos manos en la pared y ella cerró los ojos, asustada.
-Te lo dije-gruñó Naruto- te lo advertí- Hinata se encogió- acaso no puedes acatar una estúpida orden!-
Hinata respingó ante el grito, pero no respondió. Naruto se alejó, bufando y pasando la mano por su cabello. Estaba demasiado furioso y debía relajarse. Tomó aire y lo soltó, lentamente; tras eso la miró.
-Que te ha hecho?- se acercó de nuevo al ver que no respondía- respóndeme- plató de nuevo las manos cerca de su cabeza, acorralándola.
Ella abrió sus ojos, sintiéndolos llenarse de lágrimas. Se mordió el labio, resistiéndose a ponerse a llorar de miedo, de miedo y rabia. Merecía ella que le gritara y tratara de esa forma? Merecía estar ahí?
Y apretando sus puños, le respondió.
-N-nada- su voz sonó algo rota, pero intentó disimularlo.
-Porque te fuiste con él?-
Hinata miró a un lado.
-No lo sé…-y era cierto. No sabía porque aquel día decidió ir con él.
-Crees que soy idiota?- se alejó de nuevo y paró delante de ella-que fuiste con él de compras? Que te compró ese vestido porque quiso?-volvió a acorralarla- deja de ser tan mezquina y dime la verdad. Quieres acostarte con él, cierto?-
Hinata abrió sus ojos de par en par, incrédula.
-Sí, eso es lo que quieres, ves- se alejó de nuevo- vete y revuélcate con él-se metió las manos en los bolsillos y dirigió a la salida- acabara tirándote, igual que a las otras- se detuvo y miró por encima del hombro- No eres más que un juguete con el que divertirse.- y continuó su camino; salió de la clase y cerró.
Hinata apretó más fuerte sus puños, casi temblando de impotencia. Su pecho subía y bajaba con fuerza y se mordía el labio inferior, casi notando la sangre. Alzó la cabeza y salió de clase, miró a ambos lados y no muy lejos pudo ver su espalda. Corrió tras él.
-NAMIKAZE!-
El rubio al oírla se detuvo; la escuchó acercarse lentamente pero con pasos firmes. Se volteó, cansado y aburrido de ese tema.
-Qué quieres?-
Hinata se detuvo a un paso de él, respirando agitada y mirándole de mala manera.
-Te lo dije- Naruto alzó una ceja-NO TE LO TENGAS TAN CREÍDO!-y volvió a golpearle en el rostro, provocando que volteara la cabeza.
Los alumnos que andaban en el pasillo se detuvieron exclamando sorprendidos.
-Mezquina yo..?-puso los brazos en jarras- aquí el único mezquino… eres tú. Idiota- masculló a la vez que Naruto volteaba a mirarla-que si quiero acostarme con él?-sonrió sarcástica- jamás se me habría pasado eso por la cabeza. Uchiha es tan…-le miró de pies a cabeza- odioso como tú. Otro cretino que…-pero se calló y miró a un lado por un momento, intentando relajarse- No vuelvas a juzgarme, Namikaze-se acercó a él- ni siquiera a acercarte a mí-le golpeó el pecho con el dedo- porque te advierto que vas a sufrir- y tras una mirada fría se alejó de ahí, siendo observada por todos los alumnos que empezaban a murmurar. Hinata aceleró sus pasos, queriendo huir de esas miradas.
Shikamaru y Sasuke se acercaron; los alumnos empezaron a moverse, esparciendo todo lo que acababan de ver. Ellos dos se colocaron al lado de Naruto.
-Soy odioso?- preguntó Sasuke mirando por dónde había salido Hinata.
Sikamaru miró a Naruto, que para su sorpresa, sonreía. Pero conocía esa sonrisa cínica y sabí que algo nada bueno se maquinaba en la mente de su amigo. Suspiró, mirando por donde había desaparecido la chica.
-Más problemas eh…-y se rascó la cabeza, empezando a preocuparse.
Esa chica lo va a tener muy difícil.
...
CONTINUARÁ!
Y aquí termina el capitulo de hoy!^^ Espero que os haya gustado igual que los otros.
Aclaración: No es un SASUHINA, pero he hecho a un Sasuke seductor y muy mujeriego. (Jo! ya me gustaría a mi toparme con él XD) (con él y con Naruto ;) ) Pero cdeseos aparte...POR FIN SE TERMINA MI SEMANA DE EXAMS Y YA PUEDO POR FIN DEDiCARME AL CIEN POR CIEN EN MI FIC!
No sabéis las ganas que tengo de terminarlo, de poner cosas nuevas, peleas, celos, odios, lloriqueos jajaja en fin...no tengo ni una idea en m cabeza, pero mientras voy escribiendo van aparececiendo. :p
Como dije, esta historia es muy parecida da BOF-HYD, ya que hay muchas escenas de ellos, aunque gran parte tmb viene de mi cabeza. Lo que en realidad me hubiese gustado ver en la serie. No con tal alto contenido de lemon pero... más besos, abrazos, celos...LO que más me gusta jajaja
Con todo esto, y perdonandome por las faltas que el Word no haya detectado, os deja esta escritora enamorada de esta pareja jaja
Matta ne!
Jan di-chan
