Muchísimas gracias por todos los reviews! me alegro mucho de que la historia os guste tanto como a mi me gusta escribirla.
Sobre la pregunta de si Kate es virgen o no, bueno, tendréis que descubrirlo mientras leéis jajaja. Ya sabéis que mis histos son M por una razón así que no os preocupéis, no voy a defraudar a nadie. Besos! :)
Sorpresivamente los labios de Kate atrapan los míos.
Mi cerebro tarda unos cuantos segundos en reaccionar, pero cuando lo hace, mi cuerpo embiste el de ella, cogiéndola por la cintura, presionándola contra el refrigerador.
Su boca me sabe a vainilla, o quizás es mi boca, no lo sé. Lo único que sé es que en el momento en el que mi lengua irrumpe buscando la suya, Kate gime y yo tiemblo, porque besarla es la cosa más exquisita que he hecho nunca. Porque sentir su cuerpo junto al mío es desquiciante, porque jugar con su lengua hace que una erección presione mis pantalones, haciendo que me apriete más a su cuerpo.
Sus manos se aferran a mi camisa y yo en un arrebato, acerco mi cadera a la suya, porque todo ese deseo que de repente Kate despierta en mi quiere salir, quiere ver la luz, quiere tenerla.
Sin embargo muy en el fondo de mi mente sé que esto no está bien, que no debería estar pasando. ¿Pero cómo parar cuando esta chica…no, cuando esta mujer besaba así?, cuando sus gemidos, su respiración y la forma en la que su cuerpo se amolda al mío me hacen enloquecer.
Cuando su olor me hace gemir.
Dios mío, nunca un beso me había hecho gemir de esta forma.
Si pudiera describirlo con palabras seria como cuando pruebas un manjar que nubla tus sentidos, que te hace enloquecer por su sabor, y aunque te sientas lleno, aunque te sientas culpable por comer de más, simplemente no puedes parar.
Sus pequeñas manos se enredan en mi pelo y mis defensas terminan de derrumbarse.
-Oh, Kate…sabes tan bien…-Digo sin dejar de devorar sus labios.-Dios santo. Quisiera…-Susurro besando su mandíbula, mordiéndola.
Mi deseo por Kate Beckett ha aumentado ahora que se que sus besos son simplemente enloquecedores.
-Castle, yo…-Su voz se escucha débil, velada.
-¿Quieres que pare?.-Le pregunto besando su mejilla, bajando hasta su cuello.
Mis manos acarician sus caderas por debajo del jersey. Puedo sentir su piel ardiendo y yo mismo ardo en deseo.
-No…si.-Pero sus manos siguen aferradas a mi camisa, arrugándola.
Me quedo inmóvil y siento su respiración en mi oído.
Puedo escuchar el latido de mi corazón en mis oídos, latiendo sin parar, latiendo por ella.
Me aparto y la miro a los ojos, puedo ver confusión, emoción y excitación en ellos.
Aparto mis manos de su cuerpo y las coloco a cada lado de su cabeza.
Entonces todo el peso de la culpabilidad cae en mí como un balde de agua fría. No debería estar haciendo esto, no debería de estar aprovechándome de Kate, aunque intente convencerme de lo contrario es aun una niña.
-Lo siento.-Susurro mirando sus labios, tentado a volver a besarla.
-He sido yo quien te ha besado…-Ella también mira mis labios y yo acerco de nuevo mi rostro al suyo, incapaz de evitarlo.
-Pero yo te he besado, Kate yo…oh por dios…-Vuelvo a besarla con fuerza y ella vuelve a gemir.
-¿Papi?.
La voz de Alexis hace que me detenga y me aparte de Kate, me asomo y veo que Alexis está en la cima de las escaleras, por suerte, gracias al lugar en el que estábamos no vio nada.
-Hola calabacita, ¿Qué haces despierta?.-Digo intentando controlar mi voz y mi respiración.
-No viniste a darme mi beso de las buenas noches.
-Sí que fui pero estabas dormida…-Sonrío a medias.-Anda ve a tu cuarto y enseguida voy.
Ella asiente y se da la vuelta. Yo también me doy la vuelta y noto que Kate está abriendo la puerta para marcharse.
-Kate, espera.
-Es tarde, Castle.-Me dice con el casco y el bolso en su hombro y simplemente se va.
Yo corro hasta la puerta y me asomo viendo como se sube al ascensor.
-Kate…-Veo como se cierran las puertas del ascensor y suelto una maldición.
Ya se había ido y no había forma que la alcanzara bajando las escaleras.
Estoy tan aturdida que no tengo ni idea de cómo logro llegar a casa. Por suerte todo el mundo duerme y yo tengo la oportunidad de subir y encerrarme en mi habitación.
Mi corazón aun late rápido y siento tantas emociones juntas que no se si reír o llorar. Mi cuerpo aun arde y aun puedo sentir los labios de Castle sobre los míos, su lengua dentro de mi boca, incitándome, excitándome, haciéndome gemir casi sin tocarme.
Había sido más de lo que yo hubiese podido fantasear jamás. Había sido la experiencia mas erótica de toda mi vida. ¡Y solo había sido un puto beso!. No es como si nunca hubiese besado a un chico…pero Castle no era un chico, era un hombre que sabía exactamente como besarme para enloquecerme.
Me siento en la cama e inevitablemente una sonrisa se forma en mi rostro, nunca, en toda mi vida, pensé que esto pudiera ocurrir, por dios, Castle siempre me había visto como la hija de su amigo… y sin embargo…acababa de ocurrir…y yo había salido corriendo como una estúpida.
En realidad no sabía porque lo había hecho, Castle seguramente estaría pensando que era una niña tonta. Dejo caer mi espalda en la cama mientras miro el techo y vuelvo a reír.
Esto es una locura.
La forma en la que Castle me había besado, y había susurrado todas esas cosas…me muerdo el labio aun sonriendo, fue tan excitante que aun me siento húmeda.
Mis manos acarician mi vientre y acaricio mi entrepierna por encima del pantalón. Estoy absoluta y completamente excitada.
No obstante, había visto cierta culpabilidad en su mirada, como si pensara que estaba mal, como si pensara que esto nunca podría funcionar. Y puede que así sea, pero el hecho de que ese beso haya ocurrido, me hace sentirme como si estuviese flotando.
Cierro los ojos dejándome vencer entonces por las sensaciones y el cansancio y sin darme cuenta me quedo dormida.
Abro los ojos cuando escucho un ruido y veo a Lola recogiendo la ropa que está tirada en el suelo de mi habitación. La escucho decir algo sobre el poco tiempo que tengo en casa y el desorden que ya he montado.
Pestañeo un par de veces y la veo salir. Cierro los ojos nuevamente y entonces los recuerdos de la noche anterior me golpean haciendo que mi corazón lata y que abra los ojos con fuerza. Miro mi móvil para ver qué hora es y entonces lo veo, tengo una llamada perdida de Castle.
Me muerdo el labio.
Debió llamarme cuando me quede dormida. Oh cielos, me siento en la cama y meto mi rostro entre mis manos. Anoche estaba tan feliz por lo que había pasado que no había pensado en lo rara que sería toda la situación.
¿Qué se supone que iba a decirle la próxima vez que nos viésemos?, seguramente me llamó para disculparse y decirme que había sido todo un error y que él no me ve de la misma forma en la que yo le veo.
Gimo frustrada, nunca debí besarle.
Luego de darme una ducha y de colocarme unos vaqueros desgastados y una camiseta negra junto a mis converse blancas, bajo las escaleras esperando encontrarme con los deliciosos desayunos que Lola prepara.
Pero en lugar de eso, me encuentro con mi madre, charlando entretenida con nada más y nada menos que Richard Castle, en la mesa de la cocina.
Mierda.
Me doy la vuelta para escabullirme pero mi madre ya sabe que estoy allí:
-Kate.-La oigo decir y mi estomago se encoge.
Intento poner mi mejor cara y me giro mirándolos con una sonrisa.
-Hola, buen día.-Digo acercándome.
Noto la mirada de Castle clavada en mí y deseo salir corriendo de nuevo. Pero en lugar de eso le miro y esta vez en sus ojos no encuentro arrepentimiento, me sonríe con ellos.
Qué guapo es madre mía. Esa mañana va vestido con una camisa celeste y unos vaqueros.
Su pelo esta algo despeinado y el recuerdo de mis dedos deslizándose en esos mechones me hace tragar hondo.
-Se te han pegado un poco las sabanas ¿eh?.-Me dice mi madre, Castle y yo seguimos mirándonos. -Pensé que querías ir de compras con las chicas hoy.-Se lleva la taza de café a los labios y me mira curiosa.
-Umm, si, aun iremos.-Digo distraída.
-¿No vas a saludar a Castle?.
-Hola, Castle.-Digo volviéndole a mirar.
-Buenos días.-Me dice con media sonrisa. Con esa voz gruesa y erótica, con esa misma voz que me dijo "lo bien que sabía" la noche anterior.-Me alegro de que hayas llegado a salvo a casa anoche.
-Que por cierto, llegaste bastante tarde, ¿Qué estabas haciendo?.-Castle y yo nos miramos por unos segundos y entonces él dice:
-Fue mi culpa, la entretuve mientras la lluvia paraba.
-Castle cree que no puedo con un poco de agua. –Digo yo luego, agradeciendo la intervención de él, porque lo único que me vino a la mente luego de esa pregunta fue el beso, el maldito beso.
-Bueno, me parece bien que lo haya hecho. Estoy segura de que no quieres pasarte el resto del verano resfriada.-Me dice divertida acariciándome el pelo.
-No.-Digo con media sonrisa intentando no mirar demasiado a Castle.
De todas las situaciones que me pude imaginar para tener que enfrentarlo luego de lo de anoche esta era la peor. Porque mi madre se daba cuenta de todo, y estoy segura de que es capaz de intuir si algo pasa entre Castle y yo.
-¿Tienes hambre?.
Yo no respondo, sino que simplemente me muevo para escaparme de la mirada de Castle y me sirvo un par de tostadas.
-¿Y papá?.-Digo mientras me sirvo también mi café con un poco de leche, como siempre.
-Salió, pero dijo que regresaba en veinte minutos.
-Sus veinte minutos no son nunca veinte minutos.-Dice Castle y el y mi madre sonríen.
Yo muerdo una de las tostadas que acabo de untar con jalea.
-Me encantaría que dejara de trabajar aunque sea un momento en el día.
-Bueno ya sabes cómo es, ama lo que hace.-Dice mi madre aun divertida.
Su móvil suena y ella se disculpa dejándome completamente sola con Castle que no deja de mirarme de esa forma que me descontrola.
-Deja de mirarme así.-Le digo mientras pongo la tostada en el plato.
-¿Cómo?.
-Así como lo estás haciendo. Mi madre va a darse cuenta.
El ríe divertido y ladea la cabeza.
-Te fuiste sin despedirte.-Me dice en un susurro.
-Era tarde.-Le digo conteniendo las ganas de salir corriendo de nuevo.
-No, no lo era. Kate…-Su mano toma la mía por encima del mesón.-Tenemos que hablar.
-Creo que no hay nada de qué hablar.
-Hay mucho de qué hablar.
Yo le miro unos segundos sin decir nada, el contacto de su mano me acelera el corazón y hace que mis pezones presionen mi sujetador.
Quiero evitarlo, quiero evitar el momento en el que me rechaza. Sé que todo es una locura, pero escucharlo de su boca, escucharle decir lo imposible que es la situación sería demasiado duro.
-¿Por qué has venido?.
-Porque ayer te fuiste sin decirme nada.
-¿Qué querías que te dijera? ¿Qué eres el hombre del que te estaba hablando?.-El me mira expectante.-¿Es que aun no te diste cuenta?, claro que eres tu.
Siento como su mano aprieta mis dedos.
-Oh, Kate…
-Castle, no tienes que soltarme todo el rollo de que no sientes lo mismo que yo…-Comienzo a decir, pero escuchamos que mi madre se acerca así que Castle aparta su mano de la mía.
-Malas noticias, tengo que salir un rato porque hay un problema con un cliente.
-Mamá, es domingo…
-No tardaré.-Me besa la frente.-Dile a Lola a donde iras si sales ¿vale?, así me lo dice a mi cuando regrese.
-Vale.
-Adiós, Castle.
-Adiós, Johanna.- Sonríe él amigablemente.
Cuando mi madre se va yo cojo la taza de café dándole un sorbo y doy un par de pasos atrás.
-Yo también me voy…
-Kate, espera.-El se pone de pie pero ya yo no estoy en la cocina.-No te vayas.-Siento su mano en mi brazo, justamente como la noche anterior.
-¿Tengo que recordarte lo que paso la última vez que me dijiste eso?.-Le digo conteniendo una sonrisa nerviosa.
-¿De dónde sacas que he venido a decirte que no siento lo mismo por ti?.
-¿No es eso lo que has venido a decirme?, que esto es una locura, que es imposible…
-Bueno…no.-Yo me aparto y me apoyo en la pared que esta frente a las escaleras.-En realidad no sé lo que he venido a decirte yo solo…-Se acerca peligrosamente a mí colocando una mano al lado de mi cabeza. Tan alto y apuesto como siempre, su olor me nubla los sentidos y solo pienso en besarle otra vez. ¿Por qué me hacia esto?.-Yo solo quería verte otra vez.
-¿Por qué?.
Él me mira intensamente.
-¿Por qué?.-Pregunta retóricamente con su cuerpo muy cerca del mío.-Porque me vuelves loco Kate Beckett, por eso.-Su rostro se acerca al mío y yo percibo su aliento, menta y café, y lo siguiente que percibo es su lengua dentro de mi boca y sus labios besándome lentamente, con profundidad, con pasión.
Mi cuerpo entero vuelve a reaccionar y siento como mi estomago se agita y mi entrepierna se humedece, al mismo tiempo que mis manos se aferran a su pelo.
Rick me besa con fuerza, pero a la vez me besa lentamente, como si quisiera saborearme, como si quisiera absorber mi deseo por él. Y es que no puedo ocultarlo más, no cuando su cuerpo roza el mío de esa forma y cuando sus manos se aferran a mi cintura, deslizándose debajo de mi camiseta.
-Ahora ya sabes porque.-Me dice separando el beso con dificultad.
Yo casi no puedo respirar, pero sin poder contenerme vuelvo a besarle, siento que necesito cada beso, casa respiración, cada sonido que sale de mi garganta y de la suya.
-¿Qué estamos haciendo?.-Digo confundida, extasiada.
-No lo sé, no lo sé…-Su mano acaricia mi mejilla.-Te llamé anoche ¿lo sabes no?.
-Estaba dormida.
-Yo no pude dormir…
-¿No?.
-Pensaba en ti…en todo lo que…
-¿Qué?.
-En todo lo que te deseo, Kate.
-Yo también te deseo…-Susurro mirando sus labios.
Escuchamos las llaves de la puerta y Castle se separa enseguida de mí.
-Hey, Rick.-Lo saluda mi padre entrando.-¿Qué haces por aquí?.
Yo ruego porque mis labios no estén muy hinchados y mis mejillas muy sonrojadas y me aparto de la pared.
-Umm…si, quería discutir unas cosas….-Dice carraspeando y yo aparto luego la vista ocultando una sonrisa.
-Bueno, vamos a mi despacho.-Me mira.-¿Vas a salir, Katie?.
-Sí, voy a ir de compras con las chicas.
-Bueno, no llegues tarde.
-No señor.
Mi padre camina hasta su despacho y Castle y yo nos miramos.
-Esto no puede volver a pasar.-Digo mirando sus labios al mismo tiempo que el mira los míos.
-No.-Su cuerpo se acerca al mio.-Tienes razón.
-Tienes que irte.-Le digo señalando la dirección por la que se fue mi padre.
-Si, solo...-Sus labios se juntan con los míos inevitablemente y yo gimo bajo sus labios.-Dame cinco minutos y vayamos a otro lugar.
-¿A que lugar?.
-Al fin del mundo si quieres, solo espérame ¿si?.
-No, Castle esto...
-Lo se, Kate, pero no puedo evitarlo y se que tu tampoco.-Me dice con pasión aun cerca de mi cuerpo.
-¿Rick?.-La voz de mi padre desde el despacho hace que vuelva a apartarse de mi.
-Cinco minutos.-Me dice y se va al despacho de mi padre.
