Disclaimer: Ni los personajes ni la historia me pertenecen, le pertenecen a L.J. Smith.


Cap 4. Feliz cumpleaños

Damon la condujo hasta la mansión en la que había sido la fiesta el sábado. Elena se asustó por un momento, ¿no había dicho él que habían regresado con su madre? Pero Damon la calmó, la señora Salvatore no se encontraba y tenían la casa para ellos solos. Elena no supo si sentirse aliviada o ponerse a la defensiva ante tal hecho.

-¿Por qué me traes aquí? –preguntó Elena a la defensiva, Damon sonrió.

-Porque a donde vamos no hay alcohol, y no sé tú pero un cumpleaños sin un poco de alcohol no es en realidad un cumpleaños –respondió Damon con una gran sonrisa, Elena lo siguió hasta un gran salón.

Damon comenzó a tomar botellas a diestra y siniestra poniéndolas sobre la mesa de bar de madera, Elena simplemente lo miraba en silencio. Después Damon desapareció para regresar con una canasta de picnic y colocó las botellas dentro y puso también más cosas que Elena no alcanzó a ver que eran. Damon caminó hacia la salida y Elena rápidamente lo siguió, antes de salir Damon tomo unas llaves que estaban en el cajón de una cómoda.

-Listo, tenemos todo para divertirnos –anunció Damon señalando la cesta.

Damon la condujo hasta el garaje donde el chico se abrió la puerta trasera de una camioneta negra y colocó la cesta dentro para después abrir la puerta del copiloto y tenderle una mano a ella. Elena la tomo confundida pero no dijo nada, cuando estuvo dentro de la camioneta, Damon cerró la puerta y caminó hacia la puerta del conductor.

Salieron de la mansión Salvatore en silencio, distraídamente Damon puso algo de música pero Elena estaba tan anonadada que no puso mucha atención a la música, su atención estaba en el paisaje. En lugar de ir hacia la ciudad Damon condujo hacia el bosque, adentrándose cada vez más y más, Elena quería preguntarle hacia donde se dirigían pero por alguna razón no lo hizo, simplemente se quedó sentada junto a él en silencio.

Después de lo que parecieron horas Damon detuvo la camioneta y la apagó, bajo de ella y le abrió la puerta a Elena, la ayudo a bajar para después sacar la cesta de la parte de atrás Damon sacó también unas mantas. Caminó unos metros de la camioneta y dejó todo en el suelo.

-Listo, ¿qué te parece? –preguntó con una sonrisa, Elena se lo miro perpleja.

-¿Un picnic?

-¡Claro! ¿Por qué no? Además estamos lo bastante lejos del pueblo como para que nos encuentren o nos interrumpan, aquí podemos hacer lo que queramos –incitó Damon tomando la manta y tendiéndola en el suelo.

-Tú sí que sabes impresionar a una mujer –soltó Elena con sarcasmo. Damon comenzó a reírse haciendo que las rodillas de Elena temblaran ante el sonido.

-Por supuesto, nada mejor que algo sorpresivo e inesperado, ¿no crees? Además tenemos whisky –sacó una botella de la cesta y se la enseñó a Elena-, vodka, ron, tequila, ginebra y un poco de jägermeister –finalizó mostrándole a Elena todas las botellas.

-Tranquilo vaquero –Elena se sentó a un lado de Damon y tomo una botella-, no quieras causar una congestión etílica.

-Eso lo decides tú, querida –Damon le giñó un ojo-, yo solo te estoy dando la diversión.

Elena rió y destapo una botella de ron, mientras que Damon la de jägermeister, ambos bebieron directo de la botella por unos momentos hasta que Elena se le quedo viendo a Damon como estudiándolo, Damon soltó una sonrisa de lado que se estaba comenzando a colocar como la favorita de Elena.

-¿Si, querida? –dijo de pronto Damon, Elena le miró con curiosidad.

-Me preguntaba, ¿por qué haces esto?

-¿Hacer qué?

-Esto, traerme aquí, proporcionarme alcohol y tranquilidad en mi cumpleaños sin preguntar nada.

-Es sencillo, Elena –Damon miró a Elena a los ojos y se dio cuenta eran azules, de un azul hermoso e hipnotizante-, lo necesitabas.

-Gracias –respondió ella dando un trago a la botella de ron.

Damon le dio otro giño a Elena y bebió de su botella. Después de un rato bebiendo en silencio comenzaron a hablar, al principio era sobre cosas sin sentido, cosas que se les iban ocurriendo, pero conforme fue pasando el tiempo comenzaron a preguntar cosas más personales.

Elena no supo cómo fue que terminó contándole sobre el accidente donde su familia murió, de lo devastada que se sintió y la culpa, la maldita culpa que sintió por el accidente, y como termino consumiendo. Al principio como una vía de escape, pero al final la heroína pudo con ella y le ganó.

-Y ahora solo soy una heroinómana como cualquier otra.

-No eres como cualquier consumidora, Elena –respondió Damon acariciando suavemente su brazo-, estoy seguro que todos tienen sus razones, pero no creo que tú seas una más del montón –los ojos de Elena se abrieron como platos, Damon le giño.

-¿De verdad crees eso?

-Por supuesto, Elena. Tú aun te preocupas por tus amigos, que se convirtieron ahora en tu familia, tu vida no gira en torno a la heroína.

Elena sonrió como un niño pequeño frente a un nuevo juguete. No sabía por qué pero Damon la hacía sentirse bien y no pudo dejar de sonreír, la hacía sentirse bien consigo misma. Damon le regalo otra de esas sonrisas de lado que estaban comenzando a volver loca a Elena.

El tiempo pasó rápidamente, y a pesar de que habían estado bebiendo con el estómago vacío no estaban tan ebrios como deberían, incluso Elena no había vuelto a fumar desde que salió de casa. La estaba pasando muy bien con Damon, y así como ella se abrió a él, Damon lo hizo con ella. Le contó que su madre había quedado devastada por la muerte de su padre y que culpaba a Damon por ella, porque Damon era quien debía de ir a esa tienda a recoger las joyas para su madre pero en cambio su padre decidió de último momento ir y lo asaltaron al salir de la tienda, le dispararon al resistirse y cuando llegó la ambulancia, el señor Salvatore ya había muerto.

Stefan, su hermano, también lo culpaba, aunque no lo demostraba tan abiertamente como su madre. Damon era mayor que Stefan, pero por unos momentos de rebeldía en su juventud se había atrasado en el instituto y ahora estaban los tres en el mismo grado, cosa que le desagradaba a Damon, y que su madre no dejaba de echárselo en cara.

Elena no pudo evitar sentir un poco de pena por Damon, él tenía una familia que no lo quería, por lo que para ella eso equivalía a no tener familia alguna. Por lo que él estaba tan solo como ella.

-¿Qué? –preguntó Damon al notar que Elena lo miraba.

-Nada –respondió inocentemente la chica mirándolo con diversión.

-Vamos Elena, dime que es lo que te pasa.

Y sin que Damon se lo esperara, Elena se acercó a él y lo besó. Al principio con temor de que él la fuera a rechazar, pero cuando Damon le respondió el beso, toda inseguridad abandono a Elena. El beso al principio fue dulce, tierno y suave pero se fue convirtiendo en uno fiero, sensual, sin nada de ternura, lleno de hambre por el otro.

Sin pensarlo, Elena empujo a Damon hasta que este quedo acostado sobre la manta, con ella sobre su pecho, sin dejar de besarse. Damon paseaba sus manos por la espalda de Elena, mientras que ella metía las manos por debajo de su camisa. Damon era musculoso, tenía el vientre plano y marcado, así como los brazos, que Elena no podía dejar de tocar. En un movimiento rápido Damon puso a Elena debajo de él y ella le rodeó la cadera con las piernas, Damon comenzó a desabrochar los botones de la blusa de Elena lentamente, acariciando cada pedazo de piel que quedaba al descubierto.

Elena soltó un gemido al sentir las manos frías de Damon sobre su piel, se sentía bien, Damon continuó besándola y ella metió sus manos por debajo de la camisa de él y se la levantó con rapidez, Damon dejó de besarla por unos momentos en lo que Elena le sacaba la camisa por la cabeza para inmediatamente atrapar sus labios de nuevo.

Sin que se dieran cuenta, ambos estaban en ropa interior mientras se besaban como si el mundo se fuera a terminar. Las manos de ambos tocaban, frotaban, pellizcaban cada pedazo de piel que encontraban cuando de pronto una gota calló en la frente de Elena. Seguida por muchísimas más. Damon y Elena se levantaron rápidamente y comenzaron a meter las botellas en la cesta y la manta, para después correr a la camioneta.

Sus respiraciones eran entrecortadas, Elena aún estaba excitada, podía sentir sus panties mojadas, las gotas de lluvia que resbalaban por su pecho no eran lo suficientemente frías como para bajar la elevada temperatura de su cuerpo. Elena miro a Damon a los ojos y el deseo que los poseía no hizo sino aumentar el pulso de ella, Elena miró hacia la parte de atrás de la camioneta y como si Damon le leyera la mente se pasó a la parte de atrás y bajó los asientos traseros hasta dejar un gran maletero.

Como si el asiento le quemara, Elena se pasó a la parte trasera junto con Damon. Lo besó de nuevo, ahora sin la dulzura del primer beso, cuando enredó las piernas alrededor de la cintura del Damon pudo sentir su dura erección contra su parte más femenina. Elena ya no podía esperar, pero Damon, decidido a hacer de la experiencia algo inolvidable, lentamente bajó los tirantes del sujetador de Elena, para después quitárselo con la boca. Con suavidad, tomo uno de sus pezones con la boca y comenzó a succionárselo mientras que con la otra mano jugaba con el elástico de las panties de Elena.

Elena soltó un gemido cuando sintió los dedos de Damon meterse debajo de sus panties y comenzó a frotar suavemente su clítoris, Elena arqueó su espalda y soltó otro gemido antes de que Damon atrapara sus labios de nuevo. Elena apretó sus caderas contra la mano de Damon para después quitarle sus boxers, Damon no se opuso y cuando la mano de Elena se cerró sobre su duro miembro soltó un gruñido. No podría aguantar más, por lo que Damon dejó de tocar a Elena y cuando esta iba a protestar, tomo la mano de ella que lo tocaba y la besó.

-Damon… por favor –Elena le casi suplico a Damon.

Damon besó a Elena con pasión mientras se introducía lentamente en ella, Elena se aferró a su espalda y Damon pronto notó que con lo que había bromeado en la mañana era totalmente cierto. Damon se puso rígido inmediatamente, no quería lastimar a Elena, había desvirgado a suficientes chicas en Italia como para saber que no era una experiencia agradable para ellas, y él no quería que Elena tuviese ese recuerdo de él.

Pero Elena pensaba otra cosa. Para ella nadie podía ser más perfecto para ese momento tan especial que Damon, sentía una conexión con él que nunca había sentido con nadie más y ella quería que él fuera el primer hombre en su vida. Antes de que Damon pudiera salirse de ella, Elena apretó las piernas y lo volvió a besar apasionadamente, Damon se dejó llevar por la pasión que irradiaba Elena, ella era por mucho la mujer más hermosa y sensual que Damon había conocido en toda su vida.

Y entonces sucedió. Aquella pequeña membranita que le impedía el paso a Damon se rompió, dándole paso completo a Damon, el dolor que sintió Elena fue mínimo en comparación con el enorme placer que sintió cuando las embestidas de Damon dejaron de ser lentas y suaves para ser más rápidas y fuertes. Elena gemía, mordía y arañaba a Damon, mientras que Damon no dejaba de mirarla con una especie de ternura en los ojos mezclada con el más puro deseo.

Las embestidas iban de rápidas a lentas para después volver a ser rápidas, sus cuerpos estaban cubiertos de sudor y cada vez que Elena mordía a Damon en los hombros Damon estaba a punto de correrse, pero él quería que ella lo hiciera primero, quería que Elena conociera los placeres del orgasmo mucho antes que él. Por lo que mantuvo el ritmo hasta que lo sintió, sintió las contracciones en ella y como, aunque ella trato de suprimirlo, Elena soltó un gemido mientras enterraba sus uñas en la espalda de él, y justo en el momento que ella llegaba a la cumbre de su orgasmo, lo hiso también él.

Damon se acostó a un lado de ella y la abrazó. Elena se recostó sobre su pecho y soltó un suspiro. Damon no sabía que decir, no había planeado traerla al bosque para acostarse con ella y mucho menos quitarle su virginidad, solo había pasado y aunque sabía que debía sentirse como un patán por haberlo hecho en la camioneta y no en una habitación como debería de hacerlo hecho, lo cierto era que no se sentía mal.

-Oh, Elena, perdóname por ser un patán –dijo esperando que la chica aceptara sus disculpas, pero Elena no respondió.

Damon miró hacia abajo y pudo ver como los ojos de Elena estaban completamente cerrados y su respiración era lenta y acompasada. Elena estaba profundamente dormida. Damon tomó la manta con trabajo de no despertar a Elena y la tapo, estaba comenzando a bajar la temperatura debido a la lluvia de afuera que no cesaba y lo menos que él quería era que Elena enfermara. La besó suavemente en la coronilla mientras que le acariciaba la mejilla.

-Feliz cumpleaños, Elena.


¡Hola! Una gran disculpa por la demora, no hay excusa pero les confesaré que tuve una especie de pausa creativa en lo relacionado con este fic. Pero aclaro que aunque me tarde en actualizar en esta historia no la dejaré incompleta. Muchas gracias a todas aquellas que dejan sus reviews y ponen esta historia en sus favoritos.

¡Besos! Kat.